Donnerstag, 26. August 2021

La cazuela de Vitelio (870)

        Tras el intento fallido de dominaciôn y conquista, algo ocurrido siete meses

atrâs, tanto Pandolfo Colunnecio como la tribu germânica cayeron en la zalagar-

da tendida por los soldados bâtaros. Sûbitamente Dido dio el edicto de conducir 

a los bructeros a la ergâstula, mandato cumplido por una sûmula considerable de

integrantes de la guardia de palacio. Mas si de algo êstos no fijâronse, fue de que

uno de los bructeros habîa sacado el sigynon de la carne donde encajose de otro

de los bructeros, mas no con el interês de apoderarse de êl, empero sî con el ob-

tivo de mandarlo al estrecho de España, y precisamente a Kîntlico de Kostâ, al y

creer que êste era el dueño del arma mortal. Pero habrîa que traer a puesto, a co-

locaciôn una breve dilucidaciôn, la que aclararîa el porquê de tal creer.

       Non plus ultra del tiempo correspondiente que deberîa darse cuenta el con-

trolador peonio de que la presencia de la tribu germânica en el puerto de Bedria-

co debîase a un fin concreto, mâs siendo testigo de que los bructeros tenîan al y

lictor como reo, tan raudo como pudo agarrô el sigynon y adoptô la posiciôn de

defensa, la que a su vez y dada a favorecer un determinado y certero tiro, resultô

ser la mâs justa de entre otras a tener en cuenta, y seguido a un câlculo de la dis-

tancia posible entre dos puntos intachonables.

---Señor, no se busque usted un problema gratuito, que para dar en el blanco con

ese sigynon hay que tener sobrada experiencia---dice Pandolfo Colunnecio.

----Le dirîa a usted que, no la tendrê sobrada, pero con la que tengo me basta pa-

ra atravesar de lado a lado al primero que se me acerque, asî que si usted no quie-

re perder a uno de sus sûbditos, dejen todos ustedes las armas en el piso que, co-

mo  ya dije, aquî en Bedriaco no se puede entrar con armamentos de ningûn tipo 

o si no que con algo que se le asemeje.

----Me hace usted reîr con sus palabras, me traen la risa.


      Mas Pandolfo Colunnecio no demora en ordenarle a uno de los bructeros de

ocuparse del controlador peonio, de sacarlo de circulaciôn. Y en fin, que el rapi-

dîsimo tiro del sigynon al que sacô de circulaciôn fue al bructero, el que cayô al

piso con un hueco en el pecho destacado. A continuaciôn del lanzamiento logra

a trancas y barrancas escapar el controlador peonio metiêndose por caminos des-

conocidos para la tribu germânica y su jefe, llegando media hora despuês a pala-

cio, como ya es sabido. Mas previo al lanzamiento del sigynon dijo en voz altîsi-

ma estas palabras el controlador peonio:

----Ahora me pertenece el sigynon a mî, no a Kîntlico de Kostâ.


     Regresando al bructero que escuchô estas palabras, el envîo que hizo del sigy-

non al estrecho de España significaba una ineludible venganza, la que a su vez y

en pie mantenîa el orgullo guerrero de todos los integrantes de la tribu, luchado-

res que por costumbre conservaban el rescoldo como aliciente capital para entrar

en acciôn, como de algo de lo cual partir para escindir la cabeza del cuerpo que le

pertenece. De tal guisa la venganza no se cumpliô, no llegô (a)lgo posible, ya que

al no aceptar ni Pandolfo Colunnecio ni la tribu germânica la propuesta de su ma-

jestad Dido, de que les perdonaba la vida a cambio de que quedaran bajo su man-

dato, la sentencia a muerte del colectivo completo fue decretada por la reina y por

ser culpables de invasiôn; con ella cumpliôse tres dîas despuês y bajo el mando y

del magister equitum.

      Teariôn, y seguido a poder dormir un poco, decide arrumbar sus pasos hacia la

Kosmona, mas antes de abandonar la corte tropiêzase con Dido que dîcele:

----Tengo una correspondencia para ti venida del estrecho de España. Mira, mira,

aquî estâ---dice Dido entregândosela.

----Ah, me escribe Kîntlico de Kostâ?, a ver, quê me dice---dice Teariôn a la vez y

que abre el papel doblado.

----Lo que diga es para ti, no para mî, quiero que sepas.

----Sôlo dîceme que venderâ el sigynon que le llegô envuelto en un paquetôn sin

remitente, y querîa saber si fui yo el mandatario.

----Y fuiste tû?

----Yo no fui, no he sido yo el del envîo...

----Cômo, y quiên entonces?

----Aquî estân ocurriendo cosas raras. Sabe usted que acabo de soñar con ese sigy-

non?

----Y cômo yo voy a saber eso si no me lo dices?

----Pues se lo acabo (de)cir!!

----Y por quê no vas y le preguntas al controlador peonio, no habra sido êl?

----Creo que es eso lo que primero voy a hacer, y despuês visito la Kosmona.

----Haz siempre lo que creas debes hacer, sea lo primero o lo segundo, que aunque

lo debido tenga un orden, romper con êste no rompe lo debido.

----Gracias por sus palabras, Dido, y entonces me voy al puerto, sî, allî.

----Muy bien, Teariôn, muy bien, y hasta la prôxima; pero antes de êsta, de lo que y

te diga el controlador peonio, me barruntas?

----Sî, Dido, sî, eso harê---colofona Teariôn.















  









 




  










  




  




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