Freitag, 9. September 2022

La cazuela de Vitelio (1047)

        Empero en lo que esperaba que regresara el alquimista a su laboratorio, no

hizo otra cosa Kosmithôs que quitarle del lomo al corcel asturiano un repugnan-

te tâbano, pero algo que hizo a continuaciôn de que del cuadrûpedo bajârase ne-

cesariamente su hermana la campesina y de quitar la albarda, y con el propôsito

de  tener mâs espacio para realizar lo hacedero, lo que no significa que de poder

hacerse  no implique alguna dificultad, incluso teniendo êl mismo algo de expe-

riencia y de pericia en esta cuestiôn. En realidad pudiera decirse que ya habîa y

dado calaña de molestia el corcel asturiano, pero como pudo soportarla durante

el tiempo que estuvo bajo el mando del arreo, no fue apremiante dedicarle aten-

ciôn a raîz de una parada acopas en medio de la distancia calculada que separa

un punto del otro.

       Cônstale a la campesina, la que para no verse acosada por la pudiencia del

tedio entretûvose en dar giros, vueltas incesantes en derredor del corcel, la pa-

ciencia que habîa alcanzado su hermano, y no tanto el hacer lo que hacîa como

tenîa que ser o a cabalidad. Y quiên mejor que ella para quedarle cierto el insô-

lito logro de Kosmithôs, y el que unos años atrâs con tan sôlo pensar que aplas-

taba a una mosca quedaba tan desesperado, que darle un solvento contra y este

estado significaba si no una tarea ardua un discurso basado en sapiencia senec-

ta; venido êste, claro estâ, de las criaturas con mâs conocimiento, y que lo mis-

mo pudieran ser de la familia que de fuera de la corte; empero que compinches

asimismo, pero serîa una exclusividad, un regio acercamiento efîmero.

        Sorpresivamente, en el instante menos esperado y en el espacio al raso, la

voz del alquimista acarrea dos cosas: que Kosmithôs brinque por susto y que la

campesina quede estâtica.

----Si su voz fuese mâs fina mi bombeo no se hubiera acelerado--dîcele Kosmi-

thôs al alquimista a su vez que lo saluda dândole unos golpecitos en el brazo y

derecho.

---Yo no digo nada, porque su voz me ha dejado sin movimiento---dice la cam-

pesina.

----No sê por quê me parece que los hermanos exageran, pero bienvenidos am-

bos a mi laboratorio angosto---dice el alquimista algo sonriente.


       Dentro del laboratorio llâmale la atenciôn a Kosmithôs la siguiente divisa:

Quin non intelligi aut discat aut taceat, allende de ser la misma leîda por su y

padre  en el pasadizo [construido por su majestad Vologeso y secreto por cues-

tiones de seguridad] y grabada en una piedra de esteatita.

----Por quê te has fijado tanto en esa frase, acaso es tambiên un conjuro como

el que dijiste cuando enterrâbamos a la oveja Capricho?---pregunta la campesi-

na.

----No, êsta no es un conjuro...

----Sino una divisa----dice el alquimista.

----Pero que fue blanco râpido de mis ojos no por ser una divisa, sino porque

es la misma que Kosmos leyô en el pasadizo secreto---dice Kosmithos.

----Un pasadizo secreto, dônde?---pregunta la campesina.

----En el bosque cercano a Albula, allî.

----Y cômo tû sabes de ese pasadizo?

----Porque yo estaba el dîa en que el cazador nos condujo hasta la puerta del

pasadizo...

----Nos condujo?

----Sî, porque êramos tres los presentes: Mi padre, Kalîas y yo.

----Ese pasadizo conducîa a la corte de Vologeso, y dentro tenîa unas piedras

de esteatitas, las que son bastantes resistentes a cualesquier tipos de cinceles.

Mas sabes una cosa, Kosmithôs?

----Cuâl, alquimista, cuâl?

----Que ya el pasadizo dejô de ser secreto.

----Si conducîa a esa corte, entonces funcionaba el pasadizo como un camino

de escape, no?---fisga la campesina.

---Una pregunta fâcil de responder, cômo quê si no: una angosta construcciôn

para la fuga del rey---dice el alquimista.

----Dice mi padre que tiene su misterio, su enigma---dice Kosmithôs que agre-

da: aunque tambiên que se encontrô con dos personajes rarîsimos: un turilupi-

no y un begardo.

----Por lo que no es de extrañar que tenga el pasadizo su enigma, su misterio,

como dijo tu padre.

----A mi me suena como cuentos de hadas---dice la campesina.

----Pues de hacer puedes una cosa: penetra en el pasadizo, que ya dejô de ser

secreto mas que no enigmâtico---dice Kosmithôs.

----Por lo que dije no quise decir que me entregarîa a esa aventura. Claro que

no penetrô en êl, quê va!!, ni trastornada lo hago.

----Sabes que esos dos personajes son mâgicos, Kosmithôs?

----De la magia verba usted, alquimista?

----De quê si no, Kosmithôs, que la alquimia tiene algo de magia, mas con la

diferencia que deja resultados prâcticos. Ah, y por cierto y antes de que se me

olvide, necesito algo de alcohol: puedes facilitârmelo, como la ûltima vez?

----No creo que haya problemas; mas en el caso de que sî, porque ignoro cô-

mo estâ la reserva y de acuerdo a esto es que podrâ estar mâs controlado, se y

lo harîa saber tan râpido como pueda.

----Estâ bien, Kosmithôs, me dices entonces.

----Y dîgame, alquimista, cuâl fue el experimento que usted hizo?

----Y cômo tû sabes que lo hice, Kosmithôs?

----Porque me lo revelô el leñador de Britania cuando enterrâbamos a la ove-

ja Capricho.

----No!!, muriô la oveja, cuândo?

----Dos dîas despuês de haber olido lo que olîo.

---Yo estaba en el momento en que lo hizo al lado de la tienda de campaña del

saltimbanqui. Lamento lo de la oveja, mi pesar, que hasta pudiera sentirme y

culpable. 

----No se sienta usted asî, alquimista, que usted no echô las pavesas en el hue-

con alguna intenciôn, simplemente fue un accidente, sôlo eso---acentûa la cam-

pesina.

----Gracias por tus palabras, pero aun asî...

----Y entonces, alquimista, de quê experimento se trata?

---Kosmithôs, te dirîa que no tiene importancia, porque de facto el experimen-

to no dejô ningûn resultado, sôlo eso, pavesas. En fin, tiempo perdido ademâs

de exponerme a riesgos.

----Y tal exponerse no es siempre posible en un laboratorio de alquimia?

----Muchas veces, mas no siempre.

----De alquimia no comprendo nada, asî que como tal no puedo decir nada.

----Sabes que estâs muy cerca de lo que dice la divisa?

----No lo sabîa, alquimista, lo dije sin saberlo. Y quê dice la divisa?

----"El que no comprenda que aprenda o se calle"





































 




     

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