Acopas, y seguido a encender la antorcha, comenzô a temblarle la mano
derecha, algo que diole pâbulo a Kosmithôs de tomar la decisiôn de si pene-
trar o no en el pasadizo. Seguido al tempestivo pensar llegô a la resoluciôn
de que no, y entonces, y en lo que apagaba la antorcha, regresa anunciando
el cazador, que no sôlo traîa el conejo cazado sino que asimismo un encon-
trado gato, razôn por la cuâl pregûntale Kosmithôs:
---Cazador, no serâ êste una copia del gato que encontrô Incitato?
---No, Kosmithôs, no, eso no es posible, aun pareciêndose este gato al en-
contrado por Incitato, el can que adorô tu padre.
---Tambiên se come gato, cazador?---pregunta el arquîatra Golemo.
---Golemo, yo solamente comerîa gato en el caso de no haber nada que in-
gerir; y aun asî, por querer demasiado a este animal, lo pensarîa dos veces.
---Y usted pudiera, cazador, pensar en momentos en que no hay nada que y
comer?, que precisamente son los momentos en que no hay ganas de pensar.
---Sabe usted una cosa, Golemo, que eso de que no hayan ganas depende y
de la reserva que uno tenga en el estômago, por no decir de la resistencia y
de los organismos a partir del ûltimo plato que fue vaciado con apetito.
---A partir del ûltimo plato que fue vaciado con apetito, suena bien eso ca-
zador, por lo que dirîa el vate que tiene buen ritmo---dice Kosmithôs.
---Cômo no va a decirlo el vate siendo vate?
---Y el gato, cazador, de dônde lo sacô?
---Golemo, se puso delante del conejo al yo poner la flecha en el arco...
---Y si se puso delante cômo es que entonces usted pudo disparar la flecha
sin atravesar al gato?
---Iba a decirlo pero usted me interrumpio.
---Dîgalo entonces, que no lo interrumpo.
---Se puso delante al yo poner la flecha en el arco, mas cuando apuntê se y
quitô.
----Como que el gato sabe quê es una flecha, no?
----Pregûnteselo usted al gato, a ver si le responde.
----Y risas de Kosmithôs que dice: a lo mejor se quitô para despuês regresar
y devorar el conejo cazado.
---No me digas, Kosmithôs, y desde cuândo los gatos comen conejo?
---Lo que no sabe usted, Golemo, es que sôlo son los gatos callejeros los y
que comen pescado; los educados no.
---Tû me estâs fastiando o es cierto lo que dices?
---Y retorno de la risa de Kosmithôs.
---Por lo que veo, Kosmithôs, no entraste en el pasadizo.
---Asî es cazador, me quedê afuera, y sabe usted por quê?, porque al prender
la antorcha sentî un temblor en la mano derecha.
---Êsa no es una muy buena señal, por lo que hiciste bien en quedarte afuera.
---Mira, Kosmithôs, aquî tengo, entre algunas otras plantas halladas, una real
amapola---dice el arquîatra Golemo.
---Y quê tiene que ver la amapola con mi temblor?
---Es todo un proceso, escucha: Su fama tiene que ver por su alto contenido
en alcaloide obtenido de la savia exudada a travês de incisiones hechas en y
su fruto; es una planta del gênero papaver, perteneciente a la familia papave-
racea, ademâs de que sonmiferum y de la que sale el opio. Ahora bien, los y
vahos opiâceos se recomiendan como anestêsicos...
---Adônde usted quiere llegar, Golemo?
---A decirte que de oler tales vahos no hubieras sentido el temblor por estar
bajo el efecto anestêsico.
---Este proceso vendrîale bien como tema a los contertulios.
---Ya lo acabas (de)cir, mas como no estamos en la Kosmona, olvidêmos-
nos del proceso, y como estamos aquî, en este bosque, hagamos fuego y ca-
lor con el conejo.
----Un momentico, que tengo que volver a encender la antorcha--dice Kos-
mithôs.
----Cazador, y quê piensa hacer con el gato?
----Me lo llevo para mi casa, Golemo, que es regia compañîa.
Simultâneamente, y en la Kosmona, Kosmos explicaba, que Imhotep
aparece en una estatuilla en El bullicio en el silencio no sôlo por la corre-
laciôn que con êl tenîa el especialista Cleobulo, sino que asimismo por y
ser un erudito y polîmata egipcio, de ahî que la estatuilla estê encima de
la mesa por êsta ser el mueble que por antonomasia esta hecho para po-
der realizar una actividad concreta, especîfica al ocupar puesto tanto en
una consulta como en un estudio; y que el espejo, y encima de la misma
mesa, como ya sâbese, ludicaba un rol secundario, mas que no por lo an-
terior menos relevante, ya que de facto activaba una conexiôn que a su y
vez hacîa posible que Sabinsqui encontrara el motivo de visitar a Corne-
lia en la ciudad del ocio, motivo que cogîô mâs fuerza al leer la esquela
que Cornelia escribiô a Vestalia de Pêlope y, sobre todo, con el propôsi-
to o la intenciôn de convercerla de que un estado de virginidad tenîa su
ganancia, aunque tambiên su pertinente compensaciôn por la deidad del
fuego y del hogar.
---Kosmos, me parace tambiên, que "el que viene en paz", te viene de
maravilla por ser inventor y arquitecto.
---Didâscalos, que usted siempre me capta bien.
--Quê te parece esto: el inventor es un gran arquitecto, mas que tambiên
un arquitecto es un gran inventor.
---Câspita, didâscalos, que parêceme formidable, sumamente provechoso.
---Kosmos, aunque tambiên el câlculo, por haber sido tambiên matemâti-
co, aunque las preferencias tuyas, por esta materia, no sean las egipcias.
---No equivôcase usted, Temîganes, que el anâlisis numeral fascîname.
---Didâscalos, el que viene en paz: quiên es?
---Imutes!!
---Ante que pregunte usted, cenutrio, Imutes es otro onoma conocido de
Imhotep.
---Esto sî que es una novedad: que te hayas tomado tiempo para decirme
algo, Kosmos.
----Ya usted sabe que aquî mantiênese el lûdico del que salen dos funda-
mentales consecuencias: o la repeticiôn o la novedad.
----Kosmos, que me acabo de acordar, alguna vez me dijiste, y por lo que
te voy a decir te darâs cuenta que lo dicho por ti fue hace ya bastante tiem-
po, el templo de libitina te dejo como una imago de las Gemonias, por el
acceso escalonado al libro de los sucumbidos---dice Vercingetôrix.
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que usted se ha
remontado a mi primer viaje a Apragôpolis.
---Cômo que el acceso escalonado al libro de los sucumbidos, quê quiere
decir eso, Kosmos?
---Asonis, la dilucidaciôn es compleja. No llega a ser una aporîa, no con
cretamente, mas no estâ muy lejos de êsta.
---Pensê que era una de tus metâforas---dice el tîo de Kosmos.
---Quê no serîa lo primero que pudiera pensarse?, mas no, no lo es, in ca-
su no es una metaforizaciôn.
---Vercingetôrix, que me asalta la duda, adônde usted quiso llegar con ese
acordarse?
----Didâscalos, es que conociendo como conozco a Kosmos, el que fue y
tambiên chati de un faraôn, o sea, del que se viene hablando, diseñô la pi-
râmide escalonada de Saqqara.
----Entonces usted cree que existe alguna asociaciôn en el magîn de Kos-
mos que funcionô como aliciente para engendrar una expresiôn que tiene
la palabra escalonado?
----No exactamente eso, didâscalos, sino que se le ocurriô a Kosmos sa
car a relucir a Imhotep, lo que en una estatuilla, al acordarse êl mismo y
de la frase formada.
----Vercingetôrix, en lontananza estâ su anâlisis; estâ en lejanîa hacia de-
trâs (...) que ni yo con la idea del ojo asomante---dice Kosmos.
----Lo que no quiere decir, Vercingetôrix, que su anâlisis carezca de lôgi-
ca, que siempre son posibles las asociaciones de Kosmos, las conforma-
ciones trabajadas, los despuntes cupulares, etc..
----Jûrolo por un pepino que asociaciôn no hubo.
----Por un pepino, Kosmos?
----Por eso, Temîganes, por eso!!
----Tû jurando por un pepino?, nunca te habîa escuchado jurar por êl.
----Siempre hay una vez para jurar por algo, aunque el juramento no se
mantenga.
----Cuasi que te rîes, Kosmos, cuasi.
----Y punto a la raya y que continûe la letra!!
----La letra o la risa semiempezada?
----Y risa completa de Kosmos.