Hasta cierto punto o teniendo en cuenta la extensiôn de lo medible, mas que
ambas cosas incluidas dentro de los cuatro posibles movimientos, Kosmos pasa
a dilucidar sobre la estatuilla de Imhopet, el porquê de que êsta estuviese preci-
samente encima de la mesa del especialista Cleobulo menos que en otro sitio o
lugar de la consulta. Salen de sus palabras, que por contraposiciôn a lo crîptico
que fôrmase al mezclarse dos objetos (el pequeño espejo circular regalado por
Cornelia a Cleobulo y el torques de esmeraldas que Sabinsqui comprôle a Ves-
talia de Pêlope), la estatuilla representaba como un sîmbolo beneficioso con el
cual ponderar un ambiente un tanto recargado de una enigmâtica fusiôn, amên
que al que agrêgase la vestidura de lino de la criatura que trajo la esquela escri-
ta por Cornelia para Vestalia de Pêlope.
---Hasta aquî puede entenderse la fertilidad de tu magîn, como si fuese un jar-
din del que brotan las coloridades mâs amplias; pero, y aunque ya sabemos de
los cuatro movimientos, quê pinta una sucumbida en el futuro en el pasado de
una narraciôn que centra su eyectar en el personaje de Sabinsqui?
----Temîganes, es que tiene un ingente rol la cuestiôn del movimiento. Con ês-
te muchas cosas son posibles dentro del marco de lo no-velado, lo que traduce
entonces, que dada la facilidad de una substancia...
----Ousîa, dirîa el înclito de Estagira---interrumpe el didâscalos filosôfico que
dice: pero sigue, sigue que tan sôlo me sentî como poseîdo por un impulso.
----Câspita, didâscalos, que usted tiene basto conocimiento como para eludir y
caer en lo compulsivo.
----Eureka!!, tienes razôn...
----Didâscalos, va a dejar que Kosmos siga amplificando?
----Eso iba a decir, Temîganes, pero usted me acaba de interrumpir. A ver, am-
plifica, Kosmos.
----Allâ voy, por quê me llama? Continûa la cosa, que dada la facilidad de una
substancia, o de la ousîa, como acaba (de)cir el didâscalos, de trasladarse sin y
cadena que la mantenga inmôvil, la movilidad de ella estâ exenta de ôbice al-
guno, por lo tanto lo mismo pudiera aparecer tanto en un despuês como en un
antes, sin descartar en el medio de las dos dimensiones oponentes, que de fac-
to es la dimensiôn donde nosotros estamos.
----A mî me parece, Kosmos, que muy convenientemente tales movimientos
satisfacen ciertas expectativas tuyas..
----Pero, Temîganes, cômo no asî, si precisamente el que escribe cuenta con
la posibilidad del pasar de algo, lo que de manera entelêquica.
----Ostensible que es de manera entelêquica, pero no es êste el punto al que
yo me referîa, sino que mâs bien al de hacer confluir querencias ônticas con
el fin de bifurcar el contenido de algo que, como real, hubiêrase deseado que
sucediese de otra forma.
----Esta de suya propiedad decoraciôn de la verba hâceme pensar en los cu-
pulares cantos, o con resonancia sobre la verja de un gallo con pintadas plu-
mas.
----La verja es la cûpula para un gallo porque a las campanas volar no pue-
de.
----Câspita, vate, siendo usted no câusame pejiguera su excurso----acentûa
Kosmos.
----Uno justificado porque el gallo se repite.
----Y risas de Kosmos que agrega: el que ya necesita de una nueva pintura,
ya que por la repeticiôn ha îdose gastando la que tenîa.
----Ahora el que rîese soy yo, Kosmos.
Este ambiente engendrado por Kosmos en El bullicio en el silencio le y
recordaba a Vercingetôrix al bardo Taliesin, pero mâs por la atenciôn logra-
da al cambiar las formas, las que como tal acarreaban la formulaciôn de va-
rias preguntas, que por ser el bardo mâs celebêrrimo y de gran renombre en
la cultura celta. Mas consciente estaba de que el entorno que llegaba por su
reminiscencia diferîa del de êste en la ubicaciôn del mismo lugar de donde
parten las formas, lo que traduce que en lo atinente a lo itinerante es notabî-
lîsima la diferencia: las formas de Kosmos tienen fijeza de lugar (el segun-
do sistema); las de Taliesin carecen de un sitio fijo, por lo que tratândose y
de los espacios que llenan completamente ocupan en cualquier parte êstos,
que si no atibôrranlos.
----Câspita, Vercingetôrix, que vaya quê honorîfico anâlogo en la mitad de
un porciento con la hechicera Cerridwen, la que preparô en su marmita el
hechizo para su hijo Avagdu---dice Kosmos.
----El hechizo de la sabidurîa, del que ya hemos mâs de una vez hablado,
traîdo a colocaciôn, a puesto, como dices tû.
----Esa hechicera no fue la que devorô un grano de arena convertida y en
gallina?---pregunta Kosmithôs.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que nos has de-
jado con la lengua afuera al canto a la abertura de la boca---dice Kosmos.
----Al parecer continûan las reminiscencias----reconoce Vercingetôrix.
----Vercingetôrix, que resulta de jaez con-veniente la reminiscencia del otro
en el instante en que por pujos un esforzarse domina.
----Kosmos, que decirlo mâs inteligible serîa imposible.
----Aplaudo el decir que activa mi agente indômito!!---afirma el vate.
----Vate, no le dê cuerda al reloj, que el gallo no pero que el pâjaro canta.
----Vercingetôrix, muchitantas gracias por la ataraxia que engendra verbo-
rrea circunspecta---amplifica Kosmos.
----Circunspecta?, pensê que metaforizada.
----Y acaso la metaforizaciôn ludica, Vercingetôrix.
----Una buena pregunta en este ambiente creado!
----Y risas de Kosmos.
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