Previo al regreso de Kosmithôs a la Kosmona, mas no por otra cosa que por
haberse encontrado en medio del camino unas letras forâneas escritas en un pe-
dazo de papel a raîz de salir con el corcel asturiano y portando el crôtalo, el va-
te ocupâbase de una composiciôn escrita menos que de una synthesis exclusiva,
dedicaciôn a la que entregôse no mucho despuês de aplaudir lo dicho por Kos-
mos, decir que êl mismo dijo que activâbale su agente indômito. Empero si es-
ta vez sorprendiôse de algo, anonadamiento raro de suceder por estar êl mismo
ya un tanto curado de asombros provocados por lo raudo con que Apolo posibi-
lita la sûmula de verba menester, fue de lo pronto que logrô terminar la compo-
siciôn, allende de la justa medida que êsta tenîa, lo que traduce que en el aspec-
to referente a la extensiôn contaba con una que no hacîale falta ni un menos ni
un mâs. No fue preciso entonces ninguna peticiôn de lectura, ya que al quedar
poseîdo por una jovialidad sin dilaciôn agarrô el papel y leyô en voz alta:
Inmarcesible la flor edad que sale como oriflama
a izarse contributiva a un fin compadeciente),
y que no perjudica un viento con su pneuma
[austero,
imperativo y con pudiencia de sopetôn
[llegado,
y el que un comino le importa ludicar con los
pêtalos que eyectan diamantinos en el tiempo
[senilidad.
---Eureka vate!!, el agente indômito ha dejado su fruto...
---Y la cascada verborrêica su media cierta potencia.
---Gracias!! por la interrupciôn, Kosmos.
---De nada, didâscalos, que siempre es un placer----dice Kosmos y rîe.
---Media (...) media cierta potencia, Kosmos, verdad? Y cômo sabes tû
de la medida que desconoces?---indaga el vate.
---Y punto a la raya y que continûe la letra, vate.
---Escapas en el instante en el que te escucharîa mejor?
---Tal pregunta la conozco, êsa es la res, êsa!!
---Pero exactamente es la que tû conoces, Kosmos?---fisga el didâscalos.
---Didâscalos, sôlo dije que la conocîa...
---Se responde algo porque se desconoce?
---Porque conôcese respôndese, aunque no sea exactamente.
---Van a dejar el lûdico mayêutico?---pregunta Temîganes de Alejandrîa.
---Dejâmoslo, didâscalos, estâ usted de acuerdo?---pregunta Kosmos.
---Si!!, lo dejamos, pero sôlo en este instante, porque en la prôxima eterni-
dad se vuelve a poner vigente.
Y entonces llega Kosmithôs y agitando el crôtalo.
---Caspita!!, que el paseo râpido lo diste---suelta Kosmos.
---De paseo nada, y miren lo que he encontrado en...
---A ver, Kosmithôs, dêjame ver ese pedazo de papel.
---Quiên mejor que usted, didâscalos, para que haga la traducciôn?, mire,
aquî se lo doy, es todo suyo---dice Kosmithôs entregando el pedazo de pa-
pel.
---Ahora entiendo el porquê de la agitaciôn del crôtalo: porque no entien-
des nada.
---Fue un acto incosciente, regalado por no sê quiên.
---Verdad que un acto inconsciente dadivado por no sabês quiên, verdad?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!. lea de una vez y
age, didâscalos, age!!---pide Kosmos.
---Haplokyua. Pseudokatona. Ho Sophos Stoicân enthyrrhemoneseî. Plen
toi oikeioîlogoi, kathekonthôs.
---Didâscalos, sigo tocando el crôtalo?
---A mî no me perjudica; al contrario, me llena con la resonancia aquea.
---Ostensiblemente que son letras helênicas, no, didâscalos?
---Asî es, Vercingetôrix, hellênika grammata legei!!
---Disculpe usted que yo interrumpa, Vercingetôrix, pero tengo que decir
algo antes de que se me olvide---dice Kosmithôs.
---Amplifîcalo, amplificalo!!---afirma Kosmos.
---Que en derredor del pedazo de papel estaban estâs lentejuelas doradas.
---Lentejuelas doradas?, desconozco el ritual.
---Ritual, Vercingetôrix, se trata de eso?---pregunta Perrasiestes.
---Eso me parece, si no que otra cosa podrîa ser?
---A ver, Kosmithôs, deposîtalas aquî en mi mano.
----Y quê dices de ellas, Kosmos?---indaga Perrasiestes.
----Cenutrio, que me parecen hechas de gelatina galvânica y no de vinilo.
----Tû sabrâs lo que estâs diciendo, y no pregunto mâs para que no me co-
jan de entretenimiento.
----No queda descartada la posibilidad de que se trate de un ritual, mas la y
pregunta es: quiên aquî en Bedriaco pudiera escribir en griego y...
----Yo no fui, Kosmos, no tengo que ver nada con eso----dice el didâscalos
filosôfico.
----Espêrense un momentico, que pensândolo bien o profundizando en la y
cosa pudieran haber sido esos dos personajes que encontrê en el pasadizo:
se acuerdan de êstos?
----El turilupino y el begardo!!
----Êsa es la res, didâscalos, êsa!!
----Pero si quieres saber si fueron ellos, tengo el corcel asturiano afuera ama-
rrado a un ârbol---dice Kosmithôs.
----Voy a tener en cuenta la invitaciôn para visitarlos--dice Kosmos a la vez y
que les da las lentejuelas a Kosmithôs.
---Si fuera yo venderîa esas lentejuelas.
---Yo no soy usted, Asonis, asî que me quedo con ellas.
---Pudieras hacer un torques y ponerlo como corona sobre la testa del tejôn.
---No me digas, Kosmos, verdad?, que tû sabes que tal testa la destruyô el y
gato.
----Kosmithôs, que tu padre cuasi siempre hace pruebas de memoria.
----Ya sê, didâscalos, pero aun asî...
----Aun asî quê, Kosmithôs?---pregunta Kosmos.
----Aun asî (...) que nada, que me voy con el corcel, el crôtalo y las lentejuelas.
----Y algunas risas.
----Aprovecha el paseo sobre la albarda del corcel--dice Kosmos.
----Y no hales las orejas, como si fuese mi mula---agrega el didâscalos filosô-
fico.
Al abandonar la Kosmona y dejar a los contertulios ocupados en el corres-
pondiente anâlisis de las letras griegas escritas, Kosmithôs arrumba al cuadrû-
pedo hacia el bosque cercano a Albula, sitio donde estaba el pasadizo, empe-
ro antes de llegar a êste muy discretamente penetra en palacio con el propôsi-
to de apoderarse de una antorcha, la facilitante de la imprescindible lumbre y
que dirime los prejuicios, segûn revela una confiable fuente de inveterada sa-
piencia. Non plus ultra de unos quince minutos, y ya estando cerquitica y del
susodicho bosque, escucha que alguien hâcele la siguiente pregunta: Adônde
vas con esa antorcha que aûn es de dîa? Vese entonces en la necesidad apre-
miante de halar el arreo y dirigirse hacia la direcciôn contraria, lugar desde y
donde fue hecha la pregunta. Al llegar a êste, contemplar un rostro que cono-
cido ofrecîale confianza, bâjase del corcel para dar la respuesta debida.
----Cazador, si tengo la antorcha es para entrar en el pasadizo.
----No me digas, y por quê en el pasadizo vas a entrar, Kosmithôs?
----Por curiosidad, cazador, por eso, ya que no hace mucho me encontrê y un
pedazo de papel escrito con letras griegas, las que segûn mi padre pudieran y
haber sido escritas o por el turilupino o por el begardo.
----Kosmithôs, esos personajes no existen....
----Cômo que no si los vio mi padre con sus ojos propios.
----El ûnico que los ha visto es êl, mâs nadie.
----Usted ha entrado en el pasadizo para asegurar que no existen, cazador?
----No!!, pero te lo repito: no existen!!
----De quê se trata, no existen quiênes o quê cosas?
----Y de dônde usted saliô, Golemo?---pregunta Kosmithôs.
----Cômo que de dônde salî?, de la barriga de mi madre...
----Claro, si no no tuviese tamaño, mas quise decir en este momento, ahora.
----No me viste por estar agachado a la zaga de ese ârbol recogiendo unas y
plantas medicinales.
----Golemo, segûn Kosmos, en el pasadizo estân un turilupino y un begardo:
los ha visto usted alguna vez?---pregunta el cazador.
----Y cômo si no existen?
----Ves, Kosmithôs, ves?
----Entonces quê, es un invento de mi padre, tambiên lo de la divisa grabada
en una piedra de esteatita?
----No!!, Kosmithôs, lo de la divisa sî es cierto, eso sî!!---responde el cazador.
----Pero, Kosmithôs, tû mismo puedes convercerte de que adentro no hay na-
die, puedes comprobarlo---dice el arquîatra Golemo.
----Ya no sê, ustedes me han dado quê pensar, me siento confuso y no sê si y
entrar o no.
----A ver, Kosmithôs, hacemos una cosa.
----Cuâl, cazador, cuâl?
----Yo me voy a cazar un conejo, Golemo seguirâ recolectando sus plantas y
asî te dejamos sôlo para que decidas si entrar o no. En media hora nos encon-
tramos aquî de nuevo, y de paso pasamos por el fuego al conejo que cazarê:
de acuerdo, Kosmithôs?
----Sî!!, de acuerdo, de acuerdo cazador.
----Muy bien, hasta entonces.
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen