Sonntag, 27. November 2022

1069, 7, quinta parte.

     Una hora pasô y tuvo Kosmos dos efîmeras dialogizaciones: la prime-

ra con el cibiosactes; la segunda, y un poco mâs întima por ser de jaez fa-

miliar, con su madre Dido, y la que fue despertada por la resonancia inde-

fectible engendrada por la conversaciôn primera. Ya siendo entonces las

tres de la madrugada, y seguido a la salida del cuarto de la reina, Kosmos

encuêntrase  con Ateriana, la que llevando entre sus brazos al gato Lah y

con la intenciôn infante de empollarlo con su pecho, posiciônabase justa-

mente en medio de un pasillo. Râpido revela que no podîar dormir y por-

que precisamente el felino sentîase acosado por una intensa frialdad, ra-

zôn basta para que maullara incesantemente en vez de ronronear. Mas si

de  suceder una cosa acaeciô la basta como para que Kosmos tuviera sû-

bito la reminiscencia con el primer gato que perteneciô al taumaturgo, y

el  que ya sâbese que encontrô Incitato, empero por la razôn de la fijeza

con  la que el gato mirâbalo, oculaba su semblante sin dejar calaña de y

rechazo o señal de un posible salto de los brazos que calentâbanlo. 

----Al parecer le caîste bien a Lah---dice Ateriana.

----Eso parece, Ateriana, aunque te digo que caerle bien a un gato es y

cuestiôn de tiempo, no de segundos, a no ser que Lah sea una excepciôn,

y como tal un felino que râpido se amista, entra en amistad.

---Sabes que cuando me lo dio el cazador se quedô tranquilo, nada hizo

para no salir de la casa?

----Lo sê ahora que me lo dices, por lo que entonces puedo creer que tû

no le caîste mal.

----Pero dime una cosa: si a mî antes no me gustaban los gatos por quê

ahora sî?

----Hay cosas que pasan en la vida que simplemente pasan, es sencillo

aunque a su vez interesante.

----Mi madre pensô que no me gustaban porque tal vez era alêrgica sin

saberlo.

----De tu madre, que es mi hija, no me extraña su ignorancia, ya que al

decir una cosa como êsa da muestra de ella.

----Y por quê tû no supiste por un tiempo que mi madre era tu hija?

----Ateriana, êsa es una larga historia que entenderâs cuando seas mâs

grande; no te la explico ahora no por no hacerlo, sino por ser un tanto

compleja.

----Estâ bien, estâ bien, ya en algûn momento estarê mâs grande para

que me cuentes. Sabes que a Kôs Lah ya no lo soporta?

----Cômo soportarlo si le cae a caracolazos en los pulvinares.

----Segûn me dijo Kôs, lo hace para saber si el gato estâ acostado en

las almohadas , porque al ser del mismo color que êstas se confunde.

----Almohadas no, Ateriana, sino pulvinares, aunque la funciôn de y

ambos sea parecida: darle comodidad al cuerpo.

----Es que la palabra pulvinares no la acabo de aprender, ademâs que

se me parece a algo que tiene que ver con el polvo.

----Puedo entender el porquê de que te parezca, que yo no estoy muy

lejos de ese camino, oh no!!

----Tû viste alguna vez un gato dorado?

----No!!, hasta el momento ninguno.

----Y no es raro?

----No es cosa de rarezas sino de razas (...) de subespecies.

----Subespecie?

----Sî!!, algo que se divide grupalmente en especie. 

----Ah, eso.

----Por quê no intentas cerrar los ojos, que dormir es necesario?

----Pero para lograrlo vas a tener que cargar tû al gato, porque si se que-

da en mi cuarto serâ imposible.

----No hay problema, dâmelo acâ.

----Y tû quê vas a hacer?

----Hablar con Rubria sobre un sueño que tuve con ella.

----A esta hora hablar con Rubria?

----Deberîalo haberlo hecho desde hace una hora, mas me lo han impedi-

do dos y con êsta tres conversaciones.

----Y a ti que no te gusta hablar.

----Vaya fama que tengo: tremenda!!--dice Kosmos riendo y agarrando a

Lah.


















































 

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