Mittwoch, 2. November 2022

La cazuela de Vitelio (1061)

      Nada tuvo que ver Zaratustra con el hecho de que el gato por un momen-

to imitara la conducta de un parsi; nada que ver con que el felino [que se en-

contrô el cazador al estar en el asunto de la caza del conejo], sin ninguna re-

ticencia, pasara muy cerca del fuego y quemârase una parte del rabo, razôn

por la que saliô a gran velocidad corriendo y sin parar hasta llegar a Albula,

donde fue a buscarlo el cazador con una cesta de mimbre de mediano tama-

ño cubierta con una lona temperaturizada, y donde metîa los de su preferen-

cia agaricos bisporus ricos en proteînas. 

     Pero mientras que regresaba el cazador con el felino, Kosmithôs diose a

la tarea de poner en el fuego al conejo; o mejor dicho, diosele a hacer la su-

sodicha tarea, con la que muy bien cumplîa a pesar del trabajo que pasô en

atravesar al animal con un pincho, lo que traduce que exenta totalmente de

alguna de sus triquiñuelas posibles con el propôsito de eludir una actividad

que desconoce o que no domina.

---Te deberîamos pagar unos sestercios por la disciplina que vas teniendo y

en hacer lo que haces.

---Golemo, sestercios a mî, al nieto de Dido?; guârdelos para usted y que

los disfrute en su momento---dice Kosmithôs a la vez que le da una vuelta

al pincho.

----No conocîa esto tuyo del desinterês.

---No es eso, Golemo, es que no me hacen falta, ya que yo tengo de todo.

---Cômo creerse que careces, que te falta algo, pero aun asî no se deberîan

desdeñar las compensaciones; pero en fin, que es una cosa muy propia, si

no los quieres no te los damos.

----De acuerdo, Golemo, no me los den.

----Y dime, Kosmithôs: por quê no se asusta el corcel al ver un gato?

----Figûrse usted, Golemo, que la primera vez que vio a la mula del didâs-

calos filosôfico la miraba como si fuese un juguete, 

----Si asî mirô a la mula que es mâs grande que un gato cômo quê mirarîa

a êste?

----Como un selenita con rabo y bigotes!!

----Cada vez mâs te pareces a tu padre utilizando sîmiles.

----Cada vez mâs Golemo? Cuântos mâs hacen falta para que no haya mâs

ninguno?

----Quê, me preguntas por el lîmite de los mâs?

----Le pregunto por la cantidad no por el parôn.

----Y cômo voy a saber eso, Kosmithôs? Pero parôn, verdad?

----Acaso un lîmite no para el impulso, el avance de las cosas?

----Pensândolo bien tienes razôn en...

----Golemo, y quê pasa pensândolo mal?

----Que demorarîa mâs en decirte que tienes razôn.

----O sea, que tiene que ver con lo bien o lo mal que se piensa para...

----Kosmithôs, que yo no soy un contertulio sino que arquîatra.

----Y responder no puede todo el mundo igual lo que sea?

----No se trata de responder sino del mêtodo que se utiliza para obtener

la respuesta; y el tuyo, como acabo de comprobar, es de Kosmona.

----De Kosmona o de la Kosmona?

----Vas a seguir, Kosmithôs, vas a continuar con el mêtodo?, mejor no

pierdas de vista el conejo, que se puede achicharrar.

----Tiene usted la razôn: pensô usted mal o bien?

----Mira, Kosmithôs, quiên viene por ahî.

----El cazador con la cesta y el gato!

----Debajo del gato estân los agaricus bisporus.

----Los quê, cazador?---indaga Kosmithôs.

----Los champiñones, Kosmithôs, los champiñones.

----Pero si el gato estâ mojado, cômo los va a empollar en la cesta?

----Golemo, mojado no, hûmedo, porque ya lo sequê un poco.

----Ah, entonces no los calienta pero los beneficia





































 

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