Un dîa antes de las calendas, que tambiên de que visitase Kôs y Ateria-
na al cazador, conversan (casualmente?) protegidos por la sombra del tejo
el leñador de Britania y Vercingetôrix. Aquêl revelô, entre otras cosas, el
tedio que comenzô a padecer en la granja unos meses despuês del sucum-
bimiento de la oveja Capricho, y que recientemente habîa cortado con un
afiladîsimo hacha un tronco de roble del que saldrîa la madera que paga-
rîa el cazador para mandar a hacer una hermosa mesa para cuatro comen-
sales, y la que segûn êl pondrîa en un sucucho de la cocina. Mas sucediô
que sûbitamente Vercingetôrix, y mâs por lo del roble que por lo del abu-
rrimiento, toma la palabra para decir lo siguiente:
---Sabe usted, leñador, que cada vez que escucho la palabra roble, el duir,
padezco de un estado compulsivo que me domina de arriba a abajo, ya y
que tal ârbol representa la sabidurîa del bosque; es el mâs sagrado para y
los druidas, de hecho podrîase traducir la palabra druida como "quien po-
see los conocimientos del roble. ademâs de significar duir "puerta", de y
ahî que el ârbol simboliza "el portal del conocimiento".
---He escuchado tambiên, Vercingetôrix, que muchos rituales druîdicos
se llevan a cabo en robledos sagrados, los que celêbranse alrededor del
veinte de Marzo.
----Debo decirle, leñador, que es cierto lo de los rituales druîdicos, pero
no que celêbranse en esa fecha, que mâs bien es la que señala la fiesta y
de Ostara y que tiene lugar con el equinoccio de Primavera, êpoca en la
que se venera a Cernunnos, señor de los animales y del bosque. Pudiera
existir aquî una confusiôn, o que si no un pastiche por la razôn de que y
al estar el roble en el bosque hâyase mezclado con el señor del bosque,
o algo parecido, en el caso de que no me haya explicado bien. Y otra co-
sa, antes de que se me olvide: el rey roble gobierna durante los meses y
de verano.
----Lo he entendido perfectamente, Vercingetôrix, no se preocupe.
---Es que no soy Kosmos como para honrar a la verba con palabras mâs
sofisticadas y precisas, o con una dilucidaciôn mâs elegante en conteni-
do y forma.
----Hablando de Kosmos, mire usted quiên viene por ahî.
----Allâ voy, por quê me llaman----dice Kosmos a tres metros del tejo.
----Y cômo supiste que estâbamos aquî?---pregunta Vercingetôrix.
----Câspita, Vercingetôrix, que ya sabe usted que lo ûnico que sê es que
no sê nada.
----Sî claro, un epîmone robado al padre de la mayêutica.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que en caso se
lo tomê prestado y pronto devuêlvoselo---dice Kosmos riendo y pregunta
raudo: cuâl es la perîstasis de la dialogizaciôn en curso?
----Perîstasis?, ni que estuviêramos en la Kosmona---dice el leñador.
----Hablâbamos, Kosmos, del duir---deja saber Vercingetôrix.
----Y punto a la raya y que continûe la letra, in casu por mî mismo. Abran
oîdos y escuchen esto: Carrizo, negro, puerta y audacia.
----Kosmos, pâjaro, color, significado adivinatorio y significado.
----Vaya quê manera de entenderse ustedes bien---dice el leñador de Brita-
nia.
----Producto del tiempo, del estar juntos, de compartir la misma mesa.
----Kosmos, redonda y no cuadrada---especifica Vercingetôrix.
----Precisamente por una mesa es que entrô en conversa el roble.
----Amplifique usted la dilucidaciôn, leñador, amplifîquela!!----pide Kos-
mos.
----Le contaba a Vercingetôrix, que recientemente cortê un tronco de roble
del que saldrîa la madera con la que el cazador harîa una mesa.
----El cazador haciendo mesas, ahora es carpintero?
----No, Kosmos, no, no la hace êl, sôlo compra la madera.
----Un mal enfoque, leñador, no queda exento de la posible consecuencia.
----Ya le advertî de la precisiôn con la que cuenta Kosmos para honrar a la
verba.
----Ya sê, Vercingetôrix, ya sê---dice el leñador de Britania.
----Y traîdo a puesto, a colocaciôn el cazador, saben una cosa?
----Dila antes de que la sospechemos---suelta Vercingetôrix.
----Que Kôs querîa visitar al cazador, y no para ver la mesa sino al gato Lah.
----Querîa, y ya no quiere?
----No, leñador, es que no sê si ya fue o no.
----Pero que nombre mas raro; nunca lo oî.
----Pudiera ser êsa la res, por no ser el ônoma comûn; de carecer de resonan-
cia en nuestro continente dêbese al poco caso que hâcesele a la Luna: es de y
extrañar que hayan tantos ciegos?
----Hemêra esti siempre para nuestros habitantes.
----Y desde cuândo habla usted griego, Vercingetôrix?
----Leñador, en la Kosmona se aprende a hablar otro idioma de gratis; o me-
jor dicho, se aprenden palabras de otra lengua.
----La exactitud, la justeza en el hablar es relevante---dice Kosmos.
----Que un mal enfoque tiene sus consecuencias.
----Êsa es la res, Leñador, êsa!!----afirma Kosmos.
Mas seguido a un fragmentado anâlisis, educirîa Kosmos lo siguiente: si
el duir posee conocimientos, entonces el cazador tendrîa en la cocina, y espe-
cialmente en el sucucho donde pondrîa la mesa, el privilegio de contar con y
un rincôn con resonancia amên que con lumbre conspicua, lo que no traduce
que con la tenencia de êstas, dos dadorîas con un ingente rol en el escenario
del mundo, fuese garante la transformaciôn del cazador en druida, la que a la
postre y al cabo ni tan siquiera hâcele falta, porque de facto al dominar la cu-
pulosa materia de la magia ya tiene la posibilidad de lograr êl mismo una sû-
mula de cambios en la circularidad existencial, de modificaciones [que si no
de alteraciones] pudientes y beneficiosas engendrantes a su vez de efectos y
de consecuencias, mediando la posible diferencia entre un taumaturgo y un
druida, en que si êste aprovecha una sûmula de cambios para mantener el vi-
gor y la fricciôn de los componentes naturales; aquêl para brindar sorpresas
y dadivar novedades tanto a un no iniciado como a un politeîsta, por no de-
cir a un pagano que apellîdase acêrrimo.
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