Y precisamente, y en lo atinente al desorden, un artista del barrio de
los Sigilarios (dijo llamarse Malerei, mas es un ônoma falso) fue centro de
atenciôn de la guardia bâtara de recorrido, y en el momento en que hurga-
ba en una montaña de mûltiples cosas erigida dentro de la casa con la nu-
meral 459, la que no tiene puerta y apellidada la de los difuntos.
----Y se puede saber, Malerei, quê usted busca especifica y concretamente
a esta hora y con la ayuda de una lâmpara?---pregunta Argos.
---Antes de que dê la respuesta piense en no decir que "a un hombre", por-
que el hecho de que usted sea un artista no le da derecho a que se burle de
nosotros---advierte uno de los soldados.
---Jamâs me he burlado de nadie, y mucho menos de un soldado al servicio
de la reina; ademâs, que la sinceridad simpre es bienvenida, ni tan siquiera
me he burlado de mî mismo. Lo anterior como primero; como segundo, lo
que quisiera hallar son pedazos de hierro finos para hacer la base de las es-
tatuillas de barro.
---De barro y no de madera?---pregunta Argos.
---Ya sê que la fama de este barrio es por las de madera, como las que ha-
cîa, por ejemplo, Euticô, mas alguno de los artistas, como yo, las hacen de
barro; en realidad son muy pocos.
---Euticô?---pregunta el soldado.
---Sî!! Euticô!! Por quê pregunta, acaso usted lo conociô?
---Yo jamâs he conocido a un afortunado.
---Y por quê no precisamente a uno asî?---fisga Argos.
----Puedo entenderlo, ya que lo usted acaba (de)cir es por el significado y
del nombre---dice Malerei.
----Verdad que sî, que Euticô en lengua helênica significa afortunado.
----Asî es, correcto!!---afirma Malerei.
----Entonces estamos hablando del Euticô que viviô en esta casa, el que y
fue blanco de una sûmula de flechas, no?---pregunta Argos.
---Tambiên es correcto, asî es!!---vuelve (a)firmar Malerei.
----Vaya cosas que tiene la vida---dice el soldado.
----Quê usted quiere decir con eso?---pregunta Malerei.
----Que por el significado del nombre es afortunado, mas desafortunado y
por haber sido centro de flechas.
----Êsa es un consideraciôn que me resulta sumamente apretada; cuasi a la
fuerza pensada, ya que una cosa nada tiene que ver con la otra---dice Argos.
----Bueno, igual, que yo no vivo de consideraciones.
----Puedo preguntar algo?
----Cual es la pregunta, Malerei?---pregunta Argos.
----Saben ustedes cuândo le van a poner la puerta a esta casa?
----Cômo nosotros vamos a saber eso? El hecho que seamos soldados y de
su majestad no quiere decir que lo sepamos todo.
----Y cuânto tiempo lleva esta casa sin puerta?---pregunta el soldado.
----La respuesta la sabrâ usted mismo al mirar esta montaña de mûltiples
cosas. Mire, tenga la lâmpara---dice Malerei.
----O sea, que tantas cosas no se pueden acumular en poco tiempo, no?
----Argos, no hace falta la respuesta, ya te entendî---dice el soldado.
----Esta casa de los difuntos se ha convertido en un basurero.
----Y acaso tal basurero a usted no le conviene, Malerei?---pregunta y el
soldado.
----Hace falta dar la respuesta?
----Entonces creo que nos entendemos. Mire, tenga de vuelta su lâmpara.
----Pero saben ustedes una cosa?
----Cuâl, Malerei, cuâl?----pregunta Argos.
----Que a esta casa no le ponen puerta y, sin embargo, la reina pagô una
sûmula determinada de monedas a Dolfopân por la propiedad de unas lo-
calidades en el extranjero.
----No sabemos de quê usted estâ hablando. Cômo usted cree que la rei-
na pueda hacer esto: invertir en el exterior y no en su propia localidad?
----Malerei, usted puede buscarse un problema de gratis, porque eso que
acaba (de)cir es algo sumamente delicado.
----Argos, lo que yo dije lo saben aquî muchos artistas.
----Sabe usted una cosa, Malerei? Queda arrestado y serâ presentado a
la reina para que repita lo que dijo, ademâs que le tendrâ que decir uno
por uno de los nombres de los artistas que, segûn usted, lo saben. Y en-
tonces andando, que usted mismo se ha fastidiado su bûsqueda. Y espe-
ro que no trate de escapar si es que no quiere terminar como terminô y
Euticô.
---Y me permiten llevar la lâmpara?
---Sî, pero apagada, que los caballos se asustan.
---De acuerdo, la enciendo en otro momento.
Y el momento para volver a encender la lâmpara llegô una hora des-
puês, siendo entonces cuando se da cuenta Malerei de adônde habîa sido
llevado por Argos: a la ergâstula. Pero esto fue posible saberlo, porque y
jamâs estuvo en un lugar como êste, al leer una inscripciôn que decîa: tû
eres un ergâstulo por eso estâs en la ergâstula. Ignorando completamente
que significaba ergâstulo, y mejor asî para eludir un sentimiento de vere-
cundia, siguiô echândole un vistazo a la cârcel con la ayuda de la lumbre,
y entonces vio dos cosas: una ventana pequeña a la que no podîase llegar
con las manos y unas argollas de donde pendîan unas cadenas no tan lar-
gas y oxidadas, y las que tenîan la funciôn de impedirles a los reos tanto
la fuga como el movimiento libre dentro de la cuadratura, empero que y
funciôn que êl asimismo no sabîa, lo que no quiere decir que careciese y
de la mînima idea de para quê pudieran utilizarse, y por la cual para sî y
mismo dîjose: menos mal que no me encadenaron. A continuaciôn, por-
que ya no tenîa mâs nada que ver, apaga la lâmpara y se tira en el suelo
a dormir. Non plus ultra de unos pocos minutos, y aûn sin conciliar y el
sueño, algo debido tanto a la incomodidad como a la frialdad, siente en
sus pies la presencia de uno roedores que mordisquiâbanle el calzado e
incesantemente, razôn por la cual levântase mâs râpido que Proserpina
de las piernas de Plutôn. Horrorizado por la presencia de aquêllos raudo
comenza a gritar como asimismo a pedir ayuda, siendo entonces que no
tan râpido viene uno de los soldados de guardia, y el que sin dilaciôn le
deja saber lo siguiente:
----Esos roedores son muy peligrosos por ser transmisores de una enfer-
medad extraña; han matado a mâs de un reo en cuestiones de minutos y
al estar dormidos.
----Y usted no puede cambiarme de ergâstula?
----No hay mâs ninguna. Asî que si no quiere morir antes de tiempo no
se duerma y vuelva a encender la lâmpara.
----Y hasta cuândo estoy arrestado?
----Hasta mañana, que la reina decidirâ el castigo que le corresponde a
usted. Buenas noches y mantêngase con los ojos abiertos.
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