Donnerstag, 8. Juni 2023

1139, 80.

          Y precisamente, y en lo atinente al desorden, un artista del barrio de

los Sigilarios (dijo llamarse Malerei, mas es un ônoma falso) fue centro de

atenciôn de la guardia bâtara de recorrido, y en el momento en que hurga-

ba  en una montaña de mûltiples cosas erigida dentro de la casa con la nu-

meral 459, la que no tiene puerta y apellidada la de los difuntos.

----Y se puede saber, Malerei, quê usted busca especifica y concretamente 

a esta hora y con la ayuda de una lâmpara?---pregunta Argos.

---Antes de que dê la respuesta piense en no decir que "a un hombre", por-

que el hecho de que usted sea un artista no le da derecho a que se burle de

nosotros---advierte uno de los soldados.

---Jamâs me he burlado de nadie, y mucho menos de un soldado al servicio

de la reina; ademâs, que la sinceridad simpre es bienvenida, ni tan siquiera

me he burlado de mî mismo. Lo anterior como primero; como segundo, lo

que quisiera hallar son pedazos de hierro finos para hacer la base de las es-

tatuillas de barro.

---De barro y no de madera?---pregunta Argos.

---Ya sê que la fama de este barrio es por las de madera, como las que ha-

cîa, por ejemplo, Euticô, mas alguno de los artistas, como yo, las hacen de

barro; en realidad son muy pocos.

---Euticô?---pregunta el soldado.

---Sî!! Euticô!! Por quê pregunta, acaso usted lo conociô?

---Yo jamâs he conocido a un afortunado.

---Y por quê no precisamente a uno asî?---fisga Argos.

----Puedo entenderlo, ya que lo usted acaba (de)cir es por el significado y

del nombre---dice Malerei.

----Verdad que sî, que Euticô en lengua helênica significa afortunado.

----Asî es, correcto!!---afirma Malerei.

----Entonces estamos hablando del Euticô que viviô en esta casa, el que y

fue blanco de una sûmula de flechas, no?---pregunta Argos.

---Tambiên es correcto, asî es!!---vuelve (a)firmar Malerei.

----Vaya cosas que tiene la vida---dice el soldado.

----Quê usted quiere decir con eso?---pregunta Malerei.

----Que por el significado del nombre es afortunado, mas desafortunado y

por haber sido centro de flechas.

----Êsa es un consideraciôn que me resulta sumamente apretada; cuasi a la

fuerza pensada, ya que una cosa nada tiene que ver con la otra---dice Argos.

----Bueno, igual, que yo no vivo de consideraciones.

----Puedo preguntar algo?

----Cual es la pregunta, Malerei?---pregunta Argos.

----Saben ustedes cuândo le van a poner la puerta a esta casa?

----Cômo nosotros vamos a saber eso? El hecho que seamos soldados y de

su majestad no quiere decir que lo sepamos todo.

----Y cuânto tiempo lleva esta casa sin puerta?---pregunta el soldado.

----La respuesta la sabrâ usted mismo al mirar esta montaña de mûltiples

cosas. Mire, tenga la lâmpara---dice Malerei.

----O sea, que tantas cosas no se pueden acumular en poco tiempo, no?

----Argos, no hace falta la respuesta, ya te entendî---dice el soldado.

----Esta casa de los difuntos se ha convertido en un basurero.

----Y acaso tal basurero a usted no le conviene, Malerei?---pregunta y el

soldado.

----Hace falta dar la respuesta?

----Entonces creo que nos entendemos. Mire, tenga de vuelta su lâmpara.

----Pero saben ustedes una cosa? 

----Cuâl, Malerei, cuâl?----pregunta Argos.

----Que a esta casa no le ponen puerta y, sin embargo, la reina pagô una

sûmula determinada de monedas a Dolfopân por la propiedad de unas lo-

calidades en el extranjero.

----No sabemos de quê usted estâ hablando. Cômo usted cree que la rei-

na pueda hacer esto: invertir en el exterior y no en su propia localidad?

----Malerei, usted puede buscarse un problema de gratis, porque eso que

acaba (de)cir es algo sumamente delicado. 

----Argos, lo que yo dije lo saben aquî muchos artistas.

----Sabe usted una cosa, Malerei? Queda arrestado y serâ presentado a

la reina para que repita lo que dijo, ademâs que le tendrâ que decir uno

por uno de los nombres de los artistas que, segûn usted, lo saben. Y en-

tonces andando, que usted mismo se ha fastidiado su bûsqueda. Y espe-

ro que no trate de escapar si es que no quiere terminar como terminô y

Euticô.

---Y me permiten llevar la lâmpara?

---Sî, pero apagada, que los caballos se asustan.

---De acuerdo, la enciendo en otro momento.


       Y el momento para volver a encender la lâmpara llegô una hora des-

puês, siendo entonces cuando se da cuenta Malerei de adônde habîa sido

llevado por Argos: a la ergâstula. Pero esto fue posible saberlo, porque y

jamâs estuvo en un lugar como êste, al leer una inscripciôn que decîa: tû

eres un ergâstulo por eso estâs en la ergâstula. Ignorando completamente

que significaba ergâstulo, y mejor asî para eludir un sentimiento de vere-

cundia, siguiô echândole un vistazo a la cârcel con la ayuda de la lumbre,

y entonces vio dos cosas: una ventana pequeña a la que no podîase llegar

con las manos y unas argollas de donde pendîan unas cadenas no tan lar-

gas y oxidadas, y las que tenîan la funciôn de impedirles a los reos tanto

la  fuga como el movimiento libre dentro de la cuadratura, empero que y

funciôn que êl asimismo no sabîa, lo que no quiere decir que careciese y

de la mînima idea de para quê pudieran utilizarse, y por la cual para sî y

mismo  dîjose: menos mal que no me encadenaron. A continuaciôn, por-

que  ya no tenîa mâs nada que ver, apaga la lâmpara y se tira en el suelo

a dormir. Non plus ultra de unos pocos minutos, y aûn sin conciliar y el

sueño, algo debido tanto a la incomodidad como a la frialdad, siente en

sus pies la presencia de uno roedores que mordisquiâbanle el calzado e

incesantemente, razôn  por la cual levântase mâs râpido que Proserpina

de las piernas de Plutôn. Horrorizado por la presencia de aquêllos raudo

comenza a gritar como asimismo a pedir ayuda, siendo entonces que no

tan râpido viene uno de los soldados de guardia, y el que sin dilaciôn le

deja saber lo siguiente:

----Esos roedores son muy peligrosos por ser transmisores de una enfer-

medad extraña; han matado a mâs de un reo en cuestiones de minutos y

al estar dormidos.

----Y usted no puede cambiarme de ergâstula?

----No hay mâs ninguna. Asî que si no quiere morir antes de tiempo no

se duerma y vuelva a encender la lâmpara.

----Y hasta cuândo estoy arrestado?

----Hasta mañana, que la reina decidirâ el castigo que le corresponde a

usted. Buenas noches y mantêngase con los ojos abiertos.




  



 



  

















































Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...