(en la Kosmona)
A raîz de terminar de ingerir el pastel teñido con azafrân el venerabi-
lis Inceptor Macco y el Bury, Kosmos repite una pincelada de su invenciôn
reciente: lo rapsôdico que tiene que ver con los triâdico menos que con y lo
tîpico y tôpico de un fragmento triangulado por cuestiones de estêtica, crea-
ciôn colorida que en vez de ser el aliciente del cual partir para sacar a pues-
to, a colocaciôn una dadora polêmica, que si no el tempestivo discurso o la
verba improvisada con sus piruetas y ambages a fanegadas, engendrô sûbi-
to un ingrato mutismo. Entonces, y al ser testigo directo de que la funciôn
semântica dentro del lûdico habitual esta vez no dejaba sus frutos, los sus-
tentos menesteres para el enrequecimiento de las mûltiples y fâcticas apor-
taciones de los contertulios, êl mismo prepârase para decir otra cosa, empe-
ro acopas llega Argos y en voz alta dice:
----Yo mismo me ocupe de la liberaciôn de Endimiôn, el que tuvo que defi-
nitivamente abandonar Bedriaco por edicto de la reina.
----Câspita, Argos, y usted no estaba sancionado, fuera de servicio?
----Estaba, Kosmos, lo que debo agradecerle a tu madre por hablar con el
magister equitum para que me quitara el castigo.
----Hablô la autoridad suprema, cômo no se lo van a quitar. Pero y por quê
mi madre liberô a Endimiôn?
----Algunas veces tu madre es difîcil de entender, mas hasta donde sê le de-
volviô la libertad por considerar que el tiempo que êl pasô en la ergâstula,
como reo en êsta, ya era suficiente. Pero ademâs sabes lo que hizo la reina?
----Amplifîquelo, Argos, amplifîquelo!!
----Le dio unas monedas para que se comprara el pasaje del navîo.
----Unas no son nada en parangôn con las que ella tiene que son montones.
----Eso no lo dudarîa nadie, Kosmos, pero yo lo que veo de su parte es su ac-
titud frente a un reo.
----Argos, que en este mundo todo tiene su truco, su engaño y su triquiñuela
repasada. Tû sabes cuânto recibîa Endimiôn trabajando para mi madre como
cocinero?
----Dîmelo tû que yo no lo sê.
----Ni yo tampoco. Pero quîsete decir con eso que quien maneja ingente sû-
mula de monedas sabe de facto como granjearse el afecto o la simpatîa y de
alguien, mas en el momento pertinente.
----Del todo no te capto bien, pero igual.
----Y cuâl fue la direcciôn por la que Endimiôn arrumbo sus pasos?
----La ignoro, totalmente no sê adônde se fue. Y estos señores quiênes son?
----El de la izquierda el Bury; el de la derecha, Macco, el venerabilis Incep-
tor.
----Dos nuevos contertulios?
----Dos participantes en los cursos que prôximamente comienzan que ya y
no son gratis.
----Un gusto, señores---dice Argos saludândolos como si fuesen generales.
----No se ponga usted tan recto que pudiera fastidiarse la columna---suelta
el Bury.
----Ni tan serio que pudiera dejar revelada la desigualdad de condiciôn, por
lo que la explicaciôn mâs sencilla dejarîa de ser la probable---dice Macco.
----Lo primero lo entendî mejor que lo segundo---dice Argos.
----Lo primero cuasi siempre es una base; lo segundo, lo que prosigue a par-
tir de un basamento considerativo o de un principio metodolôgico.
----De un pro-cedimiento---dice Kosmos.
----Difîcil de comprender a este señor---dice Argos mirando a Macco.
----Quê usted cree, didâscalos, en lo atinente a lo difîcil?
----Ya sê, Kosmos, mas esta vez no lo repito.
----Y risas de Kosmos que amplifica: la repeticiôn u ofusca o cansa.
----No me extraña que no abandones el ludicar y, sabes quê?, el que riêse
ahora soy yo.
----Age, didâscalos, age!!, que ya cuasi que termina mi cumpleaños.
----Vaya cumpleaños tuyo largo!! Cômo la vara asiâtica que es flexible?
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que si digo el
ônoma de tal vara en otro idioma serîa causa para la risa doble.
----Kosmos, y por quê dijiste que la repeticiôn u ofusca o cansa si precisa-
mente ella es...
----Contra cenutrio, contra que si no repâmpanos!!
----Perrasiestes, que ya no me caben dudas: a usted le gustan las trampas,
o que volitivamente se deja caer en êstas---dice el didâscalos filosôfico.
----Eso no es cierto didâscalos, es incierto.
----Vaya diferencia entre lo no cierto y lo incierto!!---afirma Kosmos.
----Me lo quitaste de la lengua, Kosmos, me lo arrebataste.
----Quê si no, didâscalos, que pensamos igual y a la misma vez?
----Del pensar simultâneo quê dicen los contertulios?---pregunta Macco.
----Quê van a decir si no lo tienen?
----Kosmos, entonces sôlo sucede en ustedes dos?
----Macco, y por quê usted no me pregunta a mî?
----Didâscalos, estâ usted celoso?
----Yo sôlo me pongo celoso con mi mula cuando mira a otro antropo como
si fuese su dueño.
----Vaya animal que es usted!!
----Bury, que "el hombre es un animal que piensa"----dice el didâscalos filo-
sôfico.
----Bienvenido el înclito del Liceo!!---afirma Kosmos.
----Eureka porque sea bien-venido.
----Y punto a la raya y que continûe la letra!!
----Cuando estemos con los brazos apoyados sobre la mesa redonda.
----Al avîo, a la mesa redonda!!
----Yo no, que me retiro porque empieza mi horario de recorrido. Asî que y
hasta la prôxima---dice Argos.
----Me trae un elêboro cuando termine?
----Kosmos, que a mî no me gustan las trampas.
----Y risas de Kosmos.
Siete minutos despuês percâtase Kosmos de una descollante cosa: el
cambio en los semblantes de Macco y de Bury al êstos tocar la mesa redon-
da. Por ser la primera vez que es testigo de la susodicha cosa, y en vez y de
hacer la tempestiva pregunta, Kosmos quêdase observando con atenciôn el
cômo aquêllos acicateâbanse al hacer lo que hacîan, cômo el tocar la made-
ra dâbales lo menester para tener una transformaciôn acopas, una modifica-
ciôn de improviso basta como para tachonar o borrar una proyecciôn prece-
dente de la jeta, que si no el efecto dominante de una resonancia que engen-
dra en êsta un eyectar con menos potencia y mâs posibilidad de algûn codi-
ficado mohîn para un otro que o intrepreta o que examina de acuerdo al co-
nocimiento concreto del cual vâlese para sacar sus conclusiones relativas y
por lo mismo jamâs exentas de la refutaciôn pertinente, de la oposiciôn in-
defectible del que saca lascas o escucha bien, o del subrayamiento superla-
tivo de un pensar con el que estarîa de acuerdo la mismîsima Minerva, em-
pero estar que sôlo es posible de manera subrepticia.
---Kosmos, cuando tû observas con atenciôn es que a tensiôn quieres llevar
una cosa determinada: de cuâl se trata?---pregunta el didâscalos filosôfico.
---Câspira didâscalos!!, que si yo observo con atenciôn a los otros usted no
con atenciôn a mî?
---A cuâles de nosotros que somos los otros?
---No crêole que usted no sepa los otros cuâles son.
---Cômo saberlo si con atenciôn te observaba a ti?
---En realidad observaba de los otros sus manos.
---Y quê tienen las manos de esos otros que en realidad con atenciôn obser-
vas?
----Que al tocar la mesa redonda engendraron un cambio en el semblante.
----Entonces no sôlo observas con atenciôn las manos sino que asimismo las
jetas.
----Pero menos las jetas y mâs las manos!!
----Entonces, Kosmos, se trata de las manos y de las jestas de nosotros?
----Êsa es la res, êsa, Venerabilis Inceptor.
----Y cômo te diste cuenta del cambio?---pregunta el Bury.
----Porque observaba con atenciôn---responde Kosmos que pregunta: y se
puede saber el porquê de que ustedes toquen con sus manos la mesa redon-
da, que no se trata ni de un cofre ni de una mâgica lâmpara?
----Y cômo tocarla, con los pies?----fisga el Bury.
----Tal pregunta me gusta por ser vâlida en el juego que forma parte de la
fiesta---dice el didâscalos filosôfico.
----Didâscalos, que la ataraxia engendra verborrea circunspecta.
----Kosmos, y cuâl ataraxia es êsa, dônde estâ?---pregunta Macco.
----Despuês le explico, mâs tarde.
---Espero que mâs tarde des pues la explicaciôn.
---Age para mî mismo, age!!---afirma Kosmos y con risas.
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