Samstag, 3. Juni 2023

1137, 78

  (en la Kosmona)


           A raîz de terminar de ingerir el pastel teñido con azafrân el venerabi-

lis Inceptor Macco y el Bury, Kosmos repite una pincelada de su invenciôn

reciente: lo rapsôdico que tiene que ver con los triâdico menos que con y lo

tîpico y tôpico de un fragmento triangulado por cuestiones de estêtica, crea-

ciôn colorida que en vez de ser el aliciente del cual partir para sacar a pues-

to, a colocaciôn una dadora polêmica, que si no el tempestivo discurso o la

verba improvisada con sus piruetas y ambages a fanegadas, engendrô sûbi-

to  un ingrato mutismo. Entonces, y al ser testigo directo de que la funciôn 

semântica dentro del lûdico habitual esta vez no dejaba sus frutos, los sus-

tentos  menesteres para el enrequecimiento de las mûltiples y fâcticas apor-

taciones de los contertulios, êl mismo prepârase para decir otra cosa, empe-

ro acopas llega Argos y en voz alta dice:

----Yo mismo me ocupe de la liberaciôn de Endimiôn, el que tuvo que defi-

nitivamente abandonar Bedriaco por edicto de la reina.

----Câspita, Argos, y usted no estaba sancionado, fuera de servicio?

----Estaba, Kosmos, lo que debo agradecerle a tu madre por hablar con el

magister equitum para que me quitara el castigo.

----Hablô la autoridad suprema, cômo no se lo van a quitar. Pero y por quê

mi madre liberô a Endimiôn?

----Algunas veces tu madre es difîcil de entender, mas hasta donde sê le de-

volviô la libertad por considerar que el tiempo que êl pasô en la ergâstula,

como reo en êsta, ya era suficiente. Pero ademâs sabes lo que hizo la reina?

----Amplifîquelo, Argos, amplifîquelo!!

----Le dio unas monedas para que se comprara el pasaje del navîo.

----Unas no son nada en parangôn con las que ella tiene que son montones.

----Eso no lo dudarîa nadie, Kosmos, pero yo lo que veo de su parte es su ac-

titud frente a un reo.

----Argos, que en este mundo todo tiene su truco, su engaño y su triquiñuela

repasada. Tû sabes cuânto recibîa Endimiôn trabajando para mi madre como

cocinero?

----Dîmelo tû que yo no lo sê.

----Ni yo tampoco. Pero quîsete decir con eso que quien maneja ingente sû-

mula de monedas sabe de facto como granjearse el afecto o la simpatîa y de

alguien, mas en el momento pertinente.

----Del todo no te capto bien, pero igual.

----Y cuâl fue la direcciôn por la que Endimiôn arrumbo sus pasos?

----La ignoro, totalmente no sê adônde se fue. Y estos señores quiênes son?

----El de la izquierda el Bury; el de la derecha, Macco, el venerabilis Incep-

tor.

----Dos nuevos contertulios?

----Dos participantes en los cursos que prôximamente comienzan que ya y

no son gratis.

----Un gusto, señores---dice Argos saludândolos como si fuesen generales.

----No se ponga usted tan recto que pudiera fastidiarse la columna---suelta

el Bury.

----Ni tan serio que pudiera dejar revelada la desigualdad de condiciôn, por

lo que la explicaciôn mâs sencilla dejarîa de ser la probable---dice Macco.

----Lo primero lo entendî mejor que lo segundo---dice Argos.

----Lo primero cuasi siempre es una base; lo segundo, lo que prosigue a par-

tir de un basamento considerativo o de un principio metodolôgico.

----De un pro-cedimiento---dice Kosmos.

----Difîcil de comprender a este señor---dice Argos mirando a Macco.

----Quê usted cree, didâscalos, en lo atinente a lo difîcil?

----Ya sê, Kosmos, mas esta vez no lo repito.

----Y risas de Kosmos que amplifica: la repeticiôn u ofusca o cansa.

----No me extraña que no abandones el ludicar y, sabes quê?, el que riêse

ahora soy yo.

----Age, didâscalos, age!!, que ya cuasi que termina mi cumpleaños.

----Vaya cumpleaños tuyo largo!! Cômo la vara asiâtica que es flexible?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que si digo el

ônoma de tal vara en otro idioma serîa causa para la risa doble.

----Kosmos, y por quê dijiste que la repeticiôn u ofusca o cansa si precisa-

mente ella es...

----Contra cenutrio, contra que si no repâmpanos!!

----Perrasiestes, que ya no me caben dudas: a usted le gustan las trampas,

o que volitivamente se deja caer en êstas---dice el didâscalos filosôfico.

----Eso no es cierto didâscalos, es incierto.

----Vaya diferencia entre lo no cierto y lo incierto!!---afirma Kosmos.

----Me lo quitaste de la lengua, Kosmos, me lo arrebataste.

----Quê si no, didâscalos, que pensamos igual y a la misma vez?

----Del pensar simultâneo quê dicen los contertulios?---pregunta Macco.

----Quê van a decir si no lo tienen?

----Kosmos, entonces sôlo sucede en ustedes dos?

----Macco, y por quê usted no me pregunta a mî?

----Didâscalos, estâ usted celoso?

----Yo sôlo me pongo celoso con mi mula cuando mira a otro antropo como

si fuese su dueño.

----Vaya animal que es usted!!

----Bury, que "el hombre es un animal que piensa"----dice el didâscalos filo-

sôfico.

----Bienvenido el înclito del Liceo!!---afirma Kosmos.

----Eureka porque sea bien-venido.

----Y punto a la raya y que continûe la letra!!

----Cuando estemos con los brazos apoyados sobre la mesa redonda.

----Al avîo, a la mesa redonda!!

----Yo no, que me retiro porque empieza mi horario de recorrido. Asî que y

hasta la prôxima---dice Argos.

----Me trae un elêboro cuando termine?

----Kosmos, que a mî no me gustan las trampas.

----Y risas de Kosmos.


           Siete minutos despuês percâtase Kosmos de una descollante cosa: el

cambio en los semblantes de Macco y de Bury al êstos tocar la mesa redon-

da. Por ser la primera vez que es testigo de la susodicha cosa, y en vez y de

hacer la tempestiva pregunta, Kosmos quêdase observando con atenciôn el

cômo aquêllos acicateâbanse al hacer lo que hacîan, cômo el tocar la made-

ra dâbales lo menester para tener una transformaciôn acopas, una modifica-

ciôn de improviso basta como para tachonar o borrar una proyecciôn prece-

dente de la jeta, que si no el efecto dominante de una resonancia que engen-

dra en êsta un eyectar con menos potencia y mâs posibilidad de algûn codi-

ficado mohîn para un otro que o intrepreta o que examina de acuerdo al co-

nocimiento concreto del cual vâlese para sacar sus conclusiones relativas y

por lo mismo jamâs exentas de la refutaciôn pertinente, de la oposiciôn in-

defectible del que saca lascas o escucha bien, o del subrayamiento superla-

tivo de un pensar con el que estarîa de acuerdo la mismîsima Minerva, em-

pero estar que sôlo es posible de manera subrepticia.

---Kosmos, cuando tû observas con atenciôn es que a tensiôn quieres llevar

una cosa determinada: de cuâl se trata?---pregunta el didâscalos filosôfico.

---Câspira didâscalos!!, que si yo observo con atenciôn a los otros usted no

con atenciôn a mî?

---A cuâles de nosotros que somos los otros?

---No crêole que usted no sepa los otros cuâles son.

---Cômo saberlo si con atenciôn te observaba a ti?

---En realidad observaba de los otros sus manos.

---Y quê tienen las manos de esos otros que en realidad con atenciôn obser-

vas?

----Que al tocar la mesa redonda engendraron un cambio en el semblante.

----Entonces no sôlo observas con atenciôn las manos sino que asimismo las

jetas.

----Pero menos las jetas y mâs las manos!!

----Entonces, Kosmos, se trata de las manos y de las jestas de nosotros?

----Êsa es la res, êsa, Venerabilis Inceptor.

----Y cômo te diste cuenta del cambio?---pregunta el Bury.

----Porque observaba con atenciôn---responde Kosmos que pregunta: y se

puede saber el porquê de que ustedes toquen con sus manos la mesa redon-

da, que no se trata ni de un cofre ni de una mâgica lâmpara?

----Y cômo tocarla, con los pies?----fisga el Bury.

----Tal pregunta me gusta por ser vâlida en el juego que forma parte de la

fiesta---dice el didâscalos filosôfico.

----Didâscalos, que la ataraxia engendra verborrea circunspecta.

----Kosmos, y cuâl ataraxia es êsa, dônde estâ?---pregunta Macco.

----Despuês le explico, mâs tarde.

---Espero que mâs tarde des pues la explicaciôn.

---Age para mî mismo, age!!---afirma Kosmos y con risas.















 













  
































 




 















 









 

   

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