Al regresar a mi apartamento conversaba Aristarco con Aspasia sobre el llavero que
tiene Sista con la llave de su apartamento y del que cuelga un elefante azul. Mâs por la
cuestiôn de que Sista pudiera penetrar en cualquier momento que por la del elefante col-
gante es que daba calaña de una coralina preocupaciôn, aunque no estando del todo se-
guro de la susodicha penetraciôn en su vivienda en el momento oportuno y cuando no
estuvieran las personas adecuadas, o sea, su padrastro y êl. Aspasia, que no conoce a
Sista tan bien como yo, mas que como fêmina puede hablar de otra con menos equivo-
caciôn que yo, dejôle saber a Aristarco que hay ciertas y determinadas cosas que care-
cen de retroceso, a lo que agrega que en este caso es mâs imposible aûn el retornar de
su ex-novia por la razôn siguiente: por la del mor que siente Sista por una mujer. Deli-
cadîsimamente, y con el têlos de convencer a Aristarco de que la llave no penetraria de
nuevo en el orificio de la cerradura, dîjele que no hacîa mucho allende de tener un in-
tercambio verbal telefônico con Sista dejêle saber dônde actualmente estaba viviendo
Irene: en el apartamento de Lurpak.
---Kosmos, cômo que en este apartamento? Acaso no habîa desaparecido Irene?
---Aristarco, eso fue lo que hizo creer, y tiene su razôn.
---Y cômo sabes que la tiene?
---Porque tuve un intercambio verbal personal con Irene en este apartamento.
---Personal? Y cômo llegaste a este apartamento?
---Te explico despuês, mâs tarde.
---Aristarco, quieres un poco de cafê?
---Sî, Aspasia! Pero no mucho. Una taza pequeña.
---Te acabo de preguntar si quieres un poco, lo que traduce que no es mucho y, enton-
ces, esta cantidad darîa para llenar una taza grande?
---Quê, te contagiaste con Kosmos?
---Algo se me tiene que pegar, no?
Y en lo que Aristarco tomâbase el cafê, Aspasia pregûntame cuâl era el significa-
do del elefante en onîricos, pregunta que hîzome porque ella sabe que yo tengo un li-
ber con la siguiente titularia: Enciclopedia de los sueños. Comencê diciêndole que la
mîmesis del elefante en la dimensiôn de morfi no es otra cosa que la representaciôn
de una fuerza de potencia devastadora, mas que a su vez noble y paciente, que puede
ser muy benêfica con la sola condiciôn de no provocar su ira. Por regla general (por
extensiôn de la norma) suela aludir al propio carâcter del soñante cuando hâllase en
situaciones de acoso y menestera una previa autodisculpa para actuar no categôrica y
destructivamente como preveê que harâ. Y para terminar añadî lo siguiente: cuando
el elefante relaciônase con otros, implica disculparlos y darles la razôn.
---Interesante! Gracias, Kosmos. Y Aristarco, Quiên fue el de la idea de ponerle al
llavero un elefante azul, tû o tu padrastro?
---Mi padrastro, Aspasia, pero segûn me dijo êl el mes pasado, aunque ahora no re-
cuerdo el porquê de salir a relucir en una cena el llavero, este elefante azul era un re-
galo de Dinora, la fanâtica de la aurora, y como recuerdo lo puso en el llavero, que
saben ya ustedes la relaciôn que tuvo en secreto mi padrastro con la querida del pa-
dre de Cratino.
---Dos Teôfilos enamorados de la misma mujer, allende que fanâtica de....
---Kosmos, vas a empezar con tus burlas o provocaciones?
---Aspasia, y acaso no es verdad lo que acabo de decir?
---No se trata de verdad o de mentira, sino mâs bien de la forma como lo dices y ca-
si dispuesto a reîrte.
---En realidad ese llavero con la llave y el elefante azul estuvo mucho tiempo sin uso,
y no fue hasta que empecê la relaciôn con Sista que saliô de la gaveta donde estaba
guardado.
---Y, Aristarco, quê dice tu padrastro ahora que el llavero aûn lo tiene Sista?
---Aspasia, al respecto no me ha dicho nada, por lo que creo que nada le importa.
Y vaya res que suena mi telêfono, y no solamente dîceme Sista que estaba con
Irene sino asimismo que êsta ya estaba dispuesta a pasar por la estaciôn de policîa pa-
ra recuperar el diario. Seguido a amplificar mi epîmone favorito: por el oro de las re-
tamas y la pûrpura de los brezos, Aristarco pîdeme que le dê el telêfono con el objeti-
vo, claro estâ, de preguntarle cuândo podîa encontrarse con ella para que diêrale el lla-
vero. Como la conversa entre ellos dos durô poco, lo que era de esperarse, quê si no?,
rapîdîsimo nos enteramos Aspasia y yo de la respuesta dada: el encuentro serîa en el
bar nocturno despuês de las once y media de la nocturna.
---Kosmos, sabes quê? Que no conozco mâs a Sista, es otra persona.
---Aristarco, a quê dêbese tu verba?
---A que Sista no puso ninguna resistencia, no cayô en....
---Disculpa que te impida seguir hablando, mas yo que conocî bastante bien a Sista
te dirîa una cosa: verdaderamente ella es sumamente orgullosa, empero cuando desea
serlo es versâtil, lo que traduce un viraje con facilidad de su comportamiento cuando
lo quiere. Y tû, Aspasia, por quê me miras asi?
---Kosmos, de verdad que crees en versatilidad? No serîa mejor por la cuestiôn de que
Sista no lo quiere mâs?
---Crêeme, Aspasia, yo sê lo digo, o dicho de otra manera: dîgolo porque lo sê.
---Sî, Kosmos, estâ bien, que de seguir echândole madera al fuego de tu hoguera ver-
bal como que terminarê abrasada por su flama.
---Aplausos, Aspasia, a-plau-sos!! Una pincelada suntuosa.
---Cambiando la cosa. Por quê me mentiste?
---Câspita!! Te mentî? A quê te refieres?
---A que me dijiste que no habîas botado los trozos/trocitos de cristal en la basura.
---Y dônde los va a botar, Aspasia?
---Aristarco, el en latôn para cristales.
---Ah, asî que tû estâs en eso de....
---Êse es mi problema, no el tuyo, asî que no te metas.
---Aspasia, no te lo dije porque sê que empiezas con tu teatro.
---Kosmos, si no quieres que escenifique, como actriz, vete a dar una vuelta con êl.
---Aristarco, nos largamos a dar una vuelta?
---De acuerdo. Vamos a darla.
---Êsa es la res! Age en plural!
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