A las siete de la noche llegamos Aspasia y yo a la nueva vivienda de Caspar y Es-
meralda, y con el fin de celebrar el cumpleaños de êsta, la que en cuanto me vio dejô-
me saber que su progenitor llegarîa una hora despuês con Juliana, su secretaria y con
la que recientemente comenzô una relaciôn seria, pero que aûn vivîan separados por-
que ella estaba esperando el certificado de divorcio, lo que traduce que hasta que no
lo tuviese no mudarîase para la casa de Francis. Esta noticia me dio jovialidad, pero
resultôme extraño no ver presente a Juliette, la que como ya sâbese es la mejor ami-
ga de Esmeralda. Êsta fue la razôn de hacer esta pregunta sin dilaciôn alguna:
---Esmeralda, y eso que Juliette no estâ aquî, o es que viene mâs tarde?
---Kosmos, a pesar de la fuerte discusiôn que tuvimos la semana pasada la invitê, pe-
ro me dijo que no vendrîa porque aûn estaba muy molesta conmigo.
A raîz de Aspasia escuchar lo anterior agarra por el brazo izquierdo a Esmeralda
y dîcele con esta inteligible verba:
---Urgentemente tenemos que hablar. Vamos a tu cuarto?
---Sî, vamos, que te cuento quê fue lo que pasô.
Entonces acêrcaseme Caspar para revelarme que ese mismo dîa de la discusiôn
por telêfono, y cuando llegô del trabajo, Esmeralda lo tratô no muy bien, y hasta dî-
jole que si la comida estaba frîa que la calentara êl mismo, que ella ya estaba cansa-
da de hacer lo mismo todos los dîas, de tener que volver a calentar lo que ya habîa
cocinado con basto tiempo.
---Mas Caspar, sabes cuâl fue el motivo de la discusiôn?
---No, Kosmos, no lo sê.
---Y no lo preguntaste?
---Claro que lo hice, pero Esmeralda me dijo que a mî no tenîa por quê importarme
lo que sucediera entre Juliette y ella, por lo que podrâs entender el porquê de no pre-
guntarle mâs.
---Te confieso que esta forma de eyectar Esmeralda su conducta, y por algo que re-
suena en su interior, la desconocîa totalmente, y eso que tû sabes que Esmeralda y yo
tuvimos....
----Sî, amigo mîo, pero ya eso es pasado, un ayer en el que aûn no estaba.
---Un ayer en el que aûn no estaba, encântame esta expresiôn.
---Que te encante me hace bien porque tû sî que sabes valorizar. Quê deseas tomar?
Vaya, quê pregunta mâs tonta. Una copita de vino rojo, no?
---Caspar, en verdad dos preguntas de ese jaez.
---Cierto! No sôlo una. Enseguida regreso con la copita.
Media hora despuês revêlame Aspasia que cuando Juliette tenîa tres años su ma-
dre se fue de la casa, justificando su partida con un falso cuento de que por razones
laborales irîase al extranjero por un tiempo indefinido, pero antes de abandonar la vi-
vienda llamô a su hermana, le dijo la misma mentira y le pidiô de favor que ocupâra-
se de la pequeña Juliette. Tan raudo como pudo la hermana vino, pero al encontrarse
a Juliette durmiendo en el sofâ la cargô y la llevô a su cuarto, siendo entonces cuan-
do ve encima de la cama un pedazo de papel con un nûmero de telêfono, y al lado de
êste el telêfono inalâmbrico. Seguido a poner horizontal el cuerpo de Juliette y de ta-
parlo con una colcha bastante gruesa regresa al salôn con el telêfono y el pedazo de
papel. Con el objetivo de saber de quiên era el nûmero, porque resultâbale un poco
raro eso del extranjero por razones laborales, hace una llamada. Al formular la perti-
nente pregunta respôndenle que estaba llamando a una casa donde cuidaban a niños
sin padres fuese ya por la razôn que fuera, claramiento que la dejô sin duda alguna
de que la ida de la madre de Juliette debîase a que nunca quiso tener retoños.
---Aspasia, y por quê este tema referente al pasado de Juliette?
---Kosmos, porque esa Juliana es la madre de Juliette.
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Como que la res pônese bue-
na.
---Esto me lo acaba de revelar Esmeralda, porque precisamente fue el motivo de la
discusiôn que tuvo con Juliette.
---Y por quê el motivo?
---Porque al enterarse Juliette de que el general estaba con su madre dîjole a Esme-
ralda que si su padre tenîa como novia a una madre que abandonô a su hija no era un
hombre del todo serio ni digno de respecto, y que como tal parecîa increîble que fue-
ra general, ademâs que al mando de una academia militar.
---Y cômo supo el general que Juliana era la madre de Juliette, el ûnico que pudo ha-
berle informado a Esmeralda sobre el asunto en cuestiôn?
---Segun las palabras de Esmeralda, porque Juliana se lo contô al general, y cuando
êste dîjole que su hija Esmeralda tenîa una buena amiga llamada Juliette, aquêlla pre-
guntôle si esta amiga era pelirroja y si tenîa un lunar en la parte derecha del semblan-
te, ademâs de que si la suma de sus años llegaba a veinticinco.
---Tengo una pregunta que quisiera que me la respondieras,
---Y por quê lo quieres?
---Aspasia, porque tû conoces mejor que yo a Juliette.
---Ah, eso. A ver, cuâl es la pregunta?
---Cômo es que siendo Juliette una buena amiga de Esmeralda no hâyala contado es-
ta parte de su vida? Si no hubiera sido por esta relaciôn de Francis con su progenito-
ra, Esmeralda hubiera sabido sobre el asunto?
---Es una o dos preguntas?
---Dos maneras de formular cuasi la misma pregunta.
---Pues sabes quê? No lo sê. En realidad es cierto que la conozco mejor que tû, pero
no lo suficiente como para responder lo que quisiste saber. Kosmos, mira para allâ,
observa quiênes llegaron.
---El general con Juliana y Dasid con Matilde Ronco Espinoza.
---Y cômo tû sabes que es Juliana?
---Aspasia, olvidôsete que cuando llegamos lo primero que dîjome Esmeralda fue que
su progenitor vendrîa con Juliana?
---Contra, verdad que sî. Sabes que me llamô la atenciôn?
---Amplifica quê, am-pli-fî-ca-lo!
---Que las cajas con botellas de vino todas tengan un sello con la imagen de una lan-
gosta.
---Y por quê llamôte la atenciôn?
---Porque, quê tienen que ver esas cajas con esa imagen?
---Aspasia, la respuesta es sencilla: porque provienen del restaurante donde trabaja
Caspar.
---Ya!
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