Freitag, 28. Februar 2025

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        Y en lo que Esmeralda fue (en busca) a buscar el pedazo de torta el imperio ju-

piteriano comienza a sobresalir en el cielo, y seguido a una sûmula de rayos y true-

nos empezô a caer una lluvia con pudiencia, razôn por la cual la fiesta de cumplea-

ños  continuarîa dentro de la nueva vivienda de Esmeralda. Cuando toditos los pre-

sentes ya estaban adentro, Esmeralda deja saber que sintiêranse todos como si estu-

vieran  en sus casas, mas como la vivienda no era tan grande para meter las treinta

sillas  que cada cual sentârase donde mejor pareciêrale, empero que eso sî, que los

que  prefieran sentarse en la alfombra del salôn que quîtense los zapatos con el fin

de no ensuciarla.  

       Verdaderamente la alfombra era una especiosa obra de arte que comprô Esme-

ralda en la feria de los viernes donde sôlo vêndense antiguallas, como ya sâbese, y

que  de tal guisa  vendiôsela un mercader amigo del general, lo que traduce que el

precio que pagô por ella no fue tan alto; sin embargo, y a pesar de las ventajas que

tiênense y los beneficios que benefician, contôme Caspar que aun con este precio

Esmeralda  intentô persuadir al mercader para que vendiêrasela mâs barata, empe-

ro  como êl estaba con ella el dîa de la compra dîjole que aprovechara la oportuni-

dad y que dejârase de ridiculeces, que si su progenitor fuese un carpintero hubiese

tenido que comprarla a un precio si no doble, triple. Asimismo dejôme saber sobre

la forma como la transportaron: cada uno con una bicicleta y los extremos de la al-

fombra  amarrados a la parilla, lo  que significa que las dos bicicletas debieron ser

conducidas a la misma velocidad, algo que solamente lôgrase con un estado de re-

lajamiento y tranquilidad absolutos.

      Atreverîame a decir que con este estado la motilidad es diferente, la capacidad

con la que mûevese una criatura es distinta a la que tiênese, verbi gratia, cuando el

estado  que prepondera es el del estrês o estresado, por lo que pudiera sobre el pu-

cho entenderse el porquê de los que prefirieron acomodar su tafanario encima de la 

alfombra llegaron a êsta sin dar calaña de nerviosismo o de angustia. La dadorîa de

Baco relaja y tranquiliza, y claramente sin llegar al exceso de su consumo, aunque

no  sê hasta quê punto  este pasarse del lîmite en esta fiesta sea imposible, quedân-

dome  por pensar que de existir la costumbre en ingerirla calcular con precisiôn la

desmesura  es nota de otro cantar. Sin caer en la cuestiôn de los esquemas, o de lo

esquematizado  como resultado de una  repeticiôn ajena, cômo es posible que die-

ran preferencia por la alfombra las dos fêminas que llegaron a la una? Esto fue co-

mo si la apariencia de clase en este instante dejara de pertenecerles, lo que traduce

un cambio de nivel destacadîsimo, un bajôn a la escala mâs servîl, mas en el senti-

do de serviciar a una postura mâs por los beneficios que ofrece que por la comodi-

dad  que estimula. Lo curioso fue que ambas sentâranse en una de las esquinas de

la alfombra mâs cercana a un cuadro con la pintura de un gallo, detalle que yo in-

terpretê como una atingencia de ellas con un sîmbolo [sempiterno para los invete-

rados aqueos] de erotismo. Pensândolo  mâs coralinamente, serîa de extrañar que 

el general, que asimismo le gustan los gallos, hâyalas invitado a la fiesta? En fin,

que  me va quedando inteligible que Francis no pasa por alto la cuestiôn de lo es-

pecîficamente simbiôtico, a partir de la dadorîa que ofrece, que no es lo histriôni-

co que participa efîmeramente en la katharsis de la tragedia.

       Y vaya causalidad que el general parârase frente a mî y dijêrame esta verba:

Kosmos, ese cuadro con la pintura del gallo me lo regalô un senecto compinche

pintor que se fue a vivir al extranjero, pero como mi hija no tenîa ningûn cuadro

que colgar en esta nueva vivienda se lo dadivê.

---Me entero ora, general, que a Esmeralda le gustan los gallos.

---No no, no es que le gusten, sino que mâs bien no soporta las paredes vacîas

y es indiferente a la imago que proyecte un cuadro.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Un cuadro es cuasi siem-

pre una relaciôn.

---Cômo no saberlo, Kosmos? Y tû cômo estâs? Cômo te lleva la vida?

---General, cuasi siempre estoy observando, y en lo atinente a cômo ella llêvame

carezco de querellas, êstas no tengo.

---Una forma muy tîpica de responder. No tengo dudas de que no hayas pasado por

alto, porque cuasi siempre estâs observando, la presencia de las dos fêminas senta-

das en la alfombra.

---Êsa es la res, general, y hasta ya lleguê, pudiera decirse, a una conclusiôn.

---Pudiera? No creo que lo hipotêtico sea empollado por ti.

---Entonces, puede decirse.

---Ahora sî!! Bueno, si ya puede decirse que llegaste a una conclusiôn puedes saber

lo que muchos aquî ignoran por no observar.

---Y no molêstale a usted que yo pueda saber?

---No me molesta porque conozco tu discreciôn, o mejor dicho, tu silencio. Lâstima

que no hayas continuado la relaciôn con Esmeralda, ya que siempre quise para ella

un mâsculo como tû.

---Ya sê, general, ya sê, mas como usted sabe que en este campo del mor perduran

los cambios mantenerse estâtico en êl es insôlito.

---Como que me siento retratado. Quê mejor paradigma de movimiento el sucedido

esta noche?

---Lo capto perfectamente, general, per-fec-ta-men-te!

---Se que estâs algo informado sobre el diario, pero como ya te dije que conozco tu

silencio no me preocupo. 

---General, têngole que decir una cosa, que como mismo usted confîa en mî; yo, en

usted.

---Que no te quepa la mînima duda. Quê cosa es?

---Que yo sê el paradero de Irene.

---Irene?

---General, Irene es el ônoma de la hija de la criada que escribiô el diario.

---No me digas, verdad? Y cômo sabes de ella si habîa desaparecido?

---Encontrême con ella el dîa de la nevada. Mas asimismo debo comunicarle que no

estâ de acuerdo en vender el diario, aun estando necesitada de peculio.

---Puedo entenderlo, porque el diario le pertenece a ella, pero podemos hacer una co-

sa: ir juntos a verla. Cuândo tienes tiempo?

---General, cuândo tiene tiempo usted?

---Revisarê mi agenda y te aviso. Y gracias, Kosmos, que me has quitado una gran

preocupaciôn. Te puedo asegurar que la convencerê para que me venda el diario.

---Espero entonces o su llamada o su mensaje.

---Quê bien!! 

---General, quê bien como afirmaciôn o como beneficio?

---Las dos cosas, Kosmos, ambas inclusive. Y ahora discûlpame, que tengo que ocu-

parme de las invitadas. Nos vemos pronto.

---Al avîo, general, al avîo!!



 



























 







 



 








 

       



  



 





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