Justamente a las nueve de la nocturna, y por ser êsta la hora que naciô,
Esmeralda soplô las treinta velitas, agarrô la paleta y picô un pedazo de torta, tres co-
sas que hizo escuchando el canto de felicidades. Una vez terminado êste hîzose el de-
bido brindis con unas copas regaladas por su progenitor, y nada mâs y nada menos de
tremenda calidad por ser el cristal de Murano, lo que traduce (indubitablemente) que
el precio que pagô Francis para comprarlas apellîdase alto. La sûmula de copas llega-
ba a la misma sûmula de las edades de la cumpleañera, por lo que no harîa falta ser
adivino para saber que no fue una dâdiva exenta de un câlculo cuando fue pensada o
tenida en cuenta. Resultôme interesante observar una cosa que hasta el momento no
habîa visto: que Esmeralda hiciera el brindis cogiendo la copa con la mano izquierda,
motivo por el cual pregûntele a Caspar el porquê de lo anterior, respondiêndome sin
dilaciôn que a ella los brindis con relevancia hâcelos con esta mano, respuesta como
tal que facilitôme gratuito un nuevo conocimiento, porque hasta el momento ni leî ni
oî lo que acabê de escuchar.
En lo atinente al libro que prestêle a Caspar ( Transmisiôn a distancia), êl dîceme
que hasta donde leyôlo parecîale bastante complejo por la cantidad de definiciones y
dilucidaciones têcnicas que contiene, por lo que yo tuve que subrayar que no es un li-
ber de cuento o de novela, o de otro gênero que no necesita una preparaciôn acadêmi-
ca, un conocimiento coralino de ciertas y determinadas cosas. Era de esperarse que o
temprano o tarde êl me lo dijera, y sî se lo prestê no fue con la intenciôn de que diê-
rase cuenta de que carece de un saber, sino mâs bien para que supiera de una materia
que no ensêñase en una escuela con un programa de educaciôn bâsico, que tampoco
que hâblase en la calle o sale a relucir en los salones de baile, bares nocturnos, calle-
jones o arrabales. Pensando que îbame a decir que por lo que parecîale devolverîamo
sobre el pucho, quedême sorprendido cuando dejôme saber que a pesar de lo que me
dijo lo seguirîa leyendo, empero con mâs parsimonia de la que hasta ahora fue posi-
ble.
---Caspar, ese libro tratê varias veces de leerlo y siempre me quedaba dormida, moti-
vo por el cual me olvidê de êl.
---Pues sabes quê, Aspasia, a mî me quita el sueño, me crea insomnio.
---O sea, totalmente lo contrario. Interesante!
---Interesante asimismo es lo que estoy viendo.
---Quê es lo que estâs viendo, kosmos?
---Mira hacia allâ.
---Te refieres a la mujer que esta echada hacia delante, con los brazos apoyados en
la mesa y conversando con Dasid?
---Êsa es la res, Aspasia.
---Y quiên es ella?
---Aspasia, puedo responder la pregunta?
---Caspar, y tû la conoces?
---Es Cristina, la que mejor se inclina cuando es propicia la ocasiôn.
---Caspar, te acordaste taxativamente de lo que te dije.
---Kosmos, cômo olvidarlo si se pega con facilidad?
---Y se puede saber de dônde ustedes dos la conocen?
---Yo no te respondî la pregunta que me hiciste.
---Ya sê que no, Kosmos, pero si no la conocieras cômo es que puedes decir eso de
que ella es la que mejor se inclina cuando es propicia la ocasiôn?
---Muy buena pregunta, Aspasia. Ella es la propietaria del negocio donde yo comprô
el vino.
---Ah! Y alguna vez que lo compraste hubo alguna ocasiôn propicia para que ella se
inclinara? Sî claro, que si no que reîrte.
---Pero al parecer Dasid la conoce.
---O la estâ conociendo, Caspar. Mas la pregunta es si es amiga de Esmeralda.
---Kosmos, no la oî decir que la habîa invitado.
---Entonces quê, invitôse sola?
---Caspar, no habrâs sido tû quien la invitô? A ver, dime: por quê te ofreciste volunta-
riamente para responder la pregunta que hîcele a Kosmos de que quiên era ella?
---Aspasia, cômo tû crees que siendo el cumpleaños de Esmeralda, no el mîo, la haya
invitado? Totalmente incorrecto, no?
---Seguro que no, Caspar, seguro? He leîdo lo suficiente como para saber que se pue-
den hacer preguntas convincentes con el fin de esconder/tapar/telonear una cosa con-
creta.
---Aspasia, piensa lo que quieras pensar, que êse no es mi problema, ok?
---Caspar, tu copa estâ vacîa, mas cômo es posible que la sostenga tu mano derecha y
no sientas que no pesa?
---Voy a llenarla, Kosmos, voy a la mesa.
---Cautê con Cristina, cautê!!
---Kosmos, le dijiste lo de la copa vacîa para que no tuviera que responder a mi prôxi-
ma pregunta?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Ni que yo fuera adivino para
saber que habîa una prôxima, allende de que hubiera podido suceder que aun diciên-
doselo êl no tuviese ganas de ingerir mâs vino.
---Como si no te conociera, Kosmos. Mira quiên llega ahora?
---Forligen!! A êl sî que seguro que invitôlo Esmeralda, y tiene la guitarra, lo que signi-
fica que cantarâ alguna de sus temas.
Cuarenta minutos despûes los presentes escuchaban la guitarra y la voz de Forli-
gen, el que a pesar de no ser cantante tiene buena afinaciôn, empero que al ser un tro-
vador que encântale leer la facundia con la que cuenta es tan amplia que cuasi toditos
sus textos estân atiborrados de palabras que nada tienen que ver con la comunicaciôn
comûn, con el lenguaje cotidiano, lo que no quiere decir que êsta sea una basta razôn
como para negarle el aplauso. Yo que conôzcolo de años sê que êl dejarîa calaña de in-
diferencia, o sea, que darîale lo mismo si aplâudenlo o no. De facto una vez dîjome in-
teligiblemente que no consideraba [cien por ciento] que el aplauso fuera un sincero re-
conocimiento, un paradigma convincente de la sensibilidad del/la que escucha, empe-
ro como es la forma habitual/universal de acarrear bullicio equilibrado es que mantie-
ne su vigencia, queriendo decir con bullicio ponderado que es tanto uno sin anomalîa
como sin carencia y exceso del aire comprimido entre las dos manos.
---Sabes, kosmos, que aûn me sigo preguntando cômo es que fue posible que el gene-
ral invitara a su fiesta a Forligen.
---Aspasia, no dîjete que al general gûstanle los trovadores? Lo que eso sî, no sê si en-
tendiô las composiciones de Forligen.
---Si me lo dijiste no me acuerdo, pero no suena extraño que a un general le gusten?
Acaso los militares no estân en contra de todo lo que sea oponente a ciertas cosas?
---Aspasia, yo que detesto todo lo que huela a militar/militancia te puedo decir que
en el caso de êl, del general, la res es diferente, en sûmula disîmil a la suma que por
realidad conôcese: que un militar y un trovador no son compatibles.
---De hecho una sûmula corta, de dos componentes.
---No estâ mal lo que acaba de salir por tu boca, lo que ha amplificado tu lengua. Sî,
dos componentes que, amên, funcionan como extremo.
---Kosmos, te agradezco el reconocimiento, pero tû sabes que eso a mî no me perte-
nece.
---Câspita!! Ah no? Y quiên es el propietario?
---Quê? Me quieres coger para tus cosas? No me digas, verdad? Kosmos, eso lo leî
en tu novelôn.
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos! Aspasia, me acuerdo de bas-
tante, mas que no de todo. Ya olvidôsete cuântas pâginas tiene mi novelôn?
---1174!!
---Le doy un viraje a esto.
---Cômo que un viraje?
---Escucha. 1+1+7+4=13. 1+3=4.
---Deja, Kosmos, deja, que ahora no estoy para que me digas cuâl es el significado
del nûmero cuatro para los celtas.
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