Freitag, 24. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (925)

    Eso del empollamiento cismâtico de una idea analizada, la expuesta por Kos-

mos sobre el pucho a la valoraciôn indefectible sobre el temilla senil del malum

futurum, el trayente consigo de las correspondientes desventajas, los adecuados

escollos y las atribulaciones aferentes, activô el raciocinio del didâscalos filosô-

fico, su actitud de pensar no tanto ponderada por una concausa (condiciôn nece-

saria que no llega a ser una causa propiamente dicha [ synaitîon], algo que y en

latîn serîa el sine qua non), como por la potencia, la que por definiciôn del încli-

to de Estagira es el principio del cambio o del movimiento en otra cosa (o en la

misma en tanto que otra), por lo cual/lo que (Kath`ho) lo estâtico no es posible

porque la cosa muêvese. Como derivante de lo procesado, lo que vendrîa por y

(analogîa) exclusivo a ocupar un espacio huero, ya que al carecer la idea suso-

dicha de la atenciôn debida el sitio que pudiera ser su centro aûn no estaba car-

gado de resoluciones terminales----toda idea debe quedar al alcance de la escu-

cha, lo que es entonces su posiciôn, mas para estar posicionada hace primero y

falta un lugar, que es a su vez el que pertenêcele----,amplifica el didâscalos filo-

sôfico que todo calentamiento con algo de autoridad no sôlo depende de un in-

cesante o continuo estudio, sino que tambiên de zanjar en lo empîrico en busca

de lo quiditario de la mismîsima cosa, porque si sôlo prepondera lo primero se-

rîa posible entenderse como la defectuosidad en el funcionamiento del necesa-

rio equilibrio, en algo igualado al de la balanza que sopesa las partes del invisi-

ble todo, ya que siendo asî ni empece a la vista ni tampoco es de la atracciôn y

( de tal guisa) de un fornido mequetrefe con ansia de megalomanismo que no

deterge su doctor, su iatrikôn que no es de familia y que no vêsele en consulto-

rios. 

     Mas concierta pericia la lenguilla de Kosmos al amplificar cêlere algo dual:

Potencia y cambio, y Tales en remojo, lo que seguidamente conviêrtese benefi-

en el aliciente para entonces dejar explîcito el desarrollo de su maña, habilidad

que por repeticiôn ya sâbese que incluye al salto, al traslado de posiciôn con la 

ayuda del impulso. Empieza por dejar ostensible, que a pesar de que la "condi-

ciôn necesaria" no llegue a ser una causa propiamente dicha, algo que no quie-

re decir que aunque no lo sea perderîa su relevancia como condiciôn, si que es

imprescindible para todo aquel que tenga una sûmula de exigencias, aunque y

asimismo la aspiraciôn de llegar a un nivel mâs alto, al culmen, al punto eleva-

do mâs por el pneuma de la palabra, que es el caso que ocûpanos, que por el y

concreto hecho de pertenecer a una determinada geografîa con su indeleble na-

turaleza, lo que traducirîase entonces que es alto por razones especîficas y cla-

ras demostraciones de la mismîsima materia.

       El astrôlogo Sula no pierde el kairôs de en lo atinente al movimiento de la

cosa agregar unas palabras, las que hasta cierta punto bien que podrîa sacarlas

de su propia experiencia, de su vînculo de cada dîa con una retahîla de fenôme-

nos como resultado, precisamente, de una actividad de transformaciôn de las y

sustancias mâs elevadas y en correspondencia con la adecuada materia que y a

su vez que las anima asimismo les da reciedumbre y permanencia longevas. A

ciencia cierta tales sustancias favorecen un desarrollo que no es visible en cada

uno  de sus pasos, sino que solamente ya como un aspecto de los cuerpos celes-

tiales  divisados a travês de una lente dirigida hacia una posiciôn precisa, hacia

la que  por antonomasia deja como posible una revelaciôn, mas una mâs bien y

como  mîmesis y no  como algo que depende de la hermenêutica para ser com-

prendido  satisfactoriamente, que  de facto son figuras totalmente alejadas y de

una  inclinaciôn o  preferencia por versos o parrafadas, los que siendo lo que y

son sî que una interpretaciôn  necesitan, en el caso, si acaso, tal vez o a lo me-

jor  de que al  observador o llêguele una duda o la tempestiva sospecha que de

sopetôn  obligâselo a  buscar un claramiento, si no que el adecuado solvento y

dador de tranquilidad, conditio sine qua non que sî es (muy que) principal, infal-

table fijeza de lo que ofreciendo soluciôn con resonancia cupula.



 














 



  

Mittwoch, 22. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (924)

       El empollamiento cismâtico de una idea analizada, la que ha su vez a tras-

cendido dejando varias especulaciones, y no sôlo como un chisme efîmero en-

tre  corcheste puesto por un paseante querubînico, sino que tambiên como una

conjentura  ontolôgica subrayada con esmero, no fuera a ser que la tinta por y

ser mala la embadurnara, la expuso Kosmos sobre el pucho a la valoraciôn in-

faltable  sobre el tema del malum futurum, y el que ademâs consigo trae sus y

correspondientes  desventajas, sus adecuados escollos y sus atribulaciones a-

ferentes, ya no  decir las justas que encajarîan en un kairôs del porvenir. A sa-

ber no fue otra que la idea de la mâscara que tiene grabada un rostro, y si pre-

cisamente êsta menos que otra exenta de algûn semblante, el que a partir y de

sus caracterîsticas imantarîa a un observador o le diera pâbulo de rechazo por

motivo de que lo sobresaliente de algûn detalle acarreârale asombro o desdên,

por no perder de vista o tener en cuenta su cercanîa con ella, poca distancia y

que prevalece a cualesquier refutamientos de jaez criticôn, y en funciôn de re-

batir lo ya teniente de una determinada escenificaciôn de consuno con el dinâ-

mico rol histriônico que no es precario, sino que tal vez breve por concesiôn y

del propio artîfice, pero que tiene desarrollo, preponderancia o centralidad en

El bullicio en el silencio. 

      Mas respecto a êste, y no antes de quedarse asombradîsimo Kîntlico debi-

do mâs que todo a la titularia encontrada por Kosmos, la que ademâs revela y

que en el mutismo hay bullicio, êl mismo parêcele recordar a ese personaje y

de Sabinsqui al hablar Kosmos de aquel niño pequeño encontrado en una ces-

ta de Junco, y en una de las nocturnas en que Kosmos dêjalo saber con su for-

ma tîpica o su verborrea habitual en la ciudad del ocio y en una de las cuadra-

turas especîficas de entre las que tiene la casa de Sunev, o sea, la de ese recin-

to donde puede contemplarse el frutero de madera de Junco. Mas Kosmos in-

mediatamente rectifica, ya que Kîntlico estaba totalmente equivocado en lo y

atinente al personaje onomado, siendo êsta la razôn entonces de que Kosmos

vuelva a tomar la palabra para decir:

----Kîntlico, si es verdad lo del frutero de madera de Junco es falso lo que y

usted ha dicho del personaje de Sabinsqui, porque no trâtase la leyenda celta

de êste sino mâs bien del bardo Taliesin, asî que usted estâ en una ligera con-

fusiôn.

----Tremendîsima distancia que hay entre uno y otro, Kîntlico, ademâs que y

en nada se parecen---dice Vercingetorix.

----Ah, disculpen la confusiôn, mas cômo es posible que yo haya caîdo en tal

error?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Câspita!!, que es cierto porque es imposible, Kîntlico!!---afirma Kosmos.

----Kosmos, sabes una cosa?

----Amplifîquela, Kîntlico, amplifîquela!!

----Que yo nunca he entendido eso de que es cierto porque es imposible, ya y

que si es cierto es posible, no?

----Mire usted, Kîntlico, escuche con destacada atenciôn. Esta proposiciôn, di-

gamos, no pertenece al estagirita, mas partiendo de su definiciôn de imposible

es que yo mâs bien utilîzola para intentat decir sobre aquello cuyo contrario es

necesariamente verdadero; y entonces, para que comprêndalo, no es mentira su

confusiôn por suceder respondiendo algo que debe ser necesariamente verdade-

ro, por eso es posible que usted haya caîdo en el error, ya que solamente asî us-

ted estâ en funciôn de algo cierto: no es el error un oponente a lo que no es ye-

rrar?

----Si de comprender se trata, Kosmos, sôlo comprendî la definiciôn de imposi-

ble, ya que lo demâs estâ un poco complicado; pero da igual, que yo, que no soy

de instituciôn como ustedes, me basta con saber que tuve confusiôn.

----Vaya pastiche entre uno personal y uno posesivo pronombres!¨

----Cômo?

----Da igual, que usted no es de instituciôn.

---Lo acabo (de)cir, Kosmos. Pero dime: cuândo comenzaste El bullicio en el si-

lencio?

----Hace ya rato, mas aûn no es mucho.

----Verdaderamente eso de bullicio me deja perplejo donde tiene lugar. Quê me

dirîas si escucharas: El silencio en la palabra?

----Aconsêjole que retire sûbito la pregunta, que si no tendrâ una respuesta larga.

----Estoy de acuerdo con el consejo, Kîntlico, que no serîa usted ûnicamente la y 

vîctima de la cuchilla del discurso---suelta el didâscalos filosôfico.

----Motus primo primi!!---afirma el tîo de Kosmos.

---Quê agregas o amplificas, Kosmos?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Nosco me aliquid noscere: at quidquid noscit; est: ergo ergo sum.

----Realizando sustituciones por cosas iguales, la igualdad se mantiene---acentûa

el tîo de Kosmos.

----Cosas iguales por afectividad sensible?

----Es cierto porque es imposible!!

----Êsa es la res, Quintus Septimius Florens Tertullianus--y risas de kosmos.

























 



 



 




Montag, 20. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (923)

      Saliendo de la cuestiôn de la substancia al ser movida, del igual de si adelan-

te o  hacia detrâs con su tempestivo beneficio, asimismo de lo que propiciô, lugar

dio, causô o engendrô  la cuestiôn susodicha seguido a un anâlisis que bruñô a un

pensamiento, o si no que al contrario o al revês, êste que bruñô (a)quêl; Sabinsqui, 

como  ya estaba en plena acciôn, acto que no es inmôvil en el ambiente de la con- 

ciencia,  esta vez recuerda la verba regia de un inveterado orador, y la que a saber

es la siguiente: officia servata praetermissaque. Mas para su sorpresa, y algo que

sucediô acopas, Pilaris aparece concomitada por un personaje totalmente hasta el

momento desconocido, pero que habîale preguntado si sabîa dônde estaba el alda-

bate, revelando la razôn de querer hablar con êl por haberse apropiado de la mâs-

cara tirada en el Odeôn de la ciudad del ocio, algo que de la parte del que hizo la

pregunta, uno de los actores trâgicos de aquella noche, no resultaba ser otra cosa

que un acto en potencia, aunque visto de una forma mâs ligera, lo que significa y

sin examen o profundidad. pudiera significar otra cosa que tuviese relaciôn o co-

nexiôn con el azar, mas que fallidamente la suerte no entraba en rol.

----Asî que usted fue el actor trâgico que tirô la mâscara?---pregunta el aldabate.

----Ahora que ya no tengo una mâscara mîreme bien, que soy el mismo pero con

el semblante original, el que me dio la naturaleza.

----Y cuâl es el problema con esa mâscara, actor trâgico?---pregunta Lolia Pauli-

na.

----No es problema, señora, sôlo querîa decir que la mâscara no era para el alda-

bate sino para Kosmos.

----Y yo que pensê que mi arresto fue por llevar la mâscara puesta---dice el alda-

bate.

----Cômo, entonces la mâscara reflejaba el rostro de Kosmos?

----No, señora, quê usted pregunta?

----No es entonces que lo cogieron preso por llevar la mâscara y observar mi jui-

cio?----indaga Pilaris.

----Eso fue lo que le hicieron creer, Pilaris---responde el actor trâgico.

----Aquî hay una tremenda confusiôn, pero saben que se puede aclarar, no?

----No me diga, verdad, cômo?---pregunta el aldabate.

----Preguntândole al soldado que lo arrestô, que usted sabe que ya estâ desde ha-

ce un montôn en el segundo sistema---responde Lolia Paulina.

----No te estarâs haciendo el tonto, aldabate?---indaga Cotisôn Alanda Coto.

----Y por quê entonces, Cotisôn?

----No sê, me huele a engañifa, a un montaje (de)spiste, a eso!!


     Mas Sabinsqui en lo que va oyendo hâcese la siguiente pregunta: la acciôn o 

 fue la apropiada o la inapropiada de tirar la mâscara? Mas al mismo tiempo lu-

gar, puesto y rincôn tiene en lontananza una conversa entre el vetturino Solger y 

el capitân orcivo, diciêndole êste (a)quêl:

----Sabe usted, Solger, que el hecho de que hâyase presentado el aldabate para y

sôlo decir que la mâscara no era para uno sino para otro resulta totalmente intem-

pestivo, ademâs de caracer de alguna relevancia; aunque eso sî, porque no puede

ser de otra manera y entonces es asî, el suceso [bien que] apunta por las apuradas

ganas del actor trâgico de ser observado, algo que compensarîa su taciturnidez de

unos cuantos años; y debida, sin ningûn tipo de dudas, si no que a la indiferencia

al desprecio al que durante este tiempo fue vîctima êl mismo, siendo el porquê o

la razôn de lo anteriormente dicho su irremediable fealdad.

----No le dirîa que usted carece de razôn, que eso es imposible, mas a mî me gus-

tarîa tener en cuenta otra cosa.

----Cuâl, Solger, cuâl?

----La de que si en la mâscara la imago que estaba era mâs fea que el semblante

del aldabate, entonces no tendrîa que enfentrarse a dos fealdades juntas?

----Creo que aquî habrîa un problema, ya que como era de noche la jeta que te-

nîa la mâscara no se podîa ver, algo vâlido asimismo para el soldado que detuvo

al aldabate.

----O sea, que sigue la incôgnita abierta al desconocerse lo que se desconoce, no?

----No puede ser de otra manera porque verdaderamente es una incôgnita.

----Por lo que es la incôgnita misma!!

----Pero, Solger, no hace falta saberlo todo, porque serîa hasta aburrido, ya que 

entonces, despuês, que se podrîa saber?

----Como que usted participa de la idea; mejor dicho, estâ de acuerdo con la que 

sostiene, que es mejor no saberlo todo de sopetôn que saberlo a medida que las y

cosas cambien?

----Que es la medida de las cosas que el hombre tiene a su alcance paulatinamen-

te.

----Y quê me dice usted, capitân orcivo, de la pregunta que se hizo Sabinsqui?

----Que para êl aûn es funcional pensar en lo apropiado o inapropiado de las accio-

nes, pero para nosotros no: no cree usted?

----Si creer es apropiado o inapropiado para nosotros, o sea, si es que funcional.

----Usted como siempre, con la chispa encendida...

----Gracias a ella el coche no tropieza!!

----Muy ingenioso de su parte, Solger, muy. Tengo que comunicarle que ahora me

debo ir por las responsabilidades que me esperan,

----Pues hasta la prôxima, capitân orcivo, hasta la prôxima. 

















 




 


  



















 


Samstag, 18. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (922)

      El aspecto sentimental es uno de los mâs fuertes con el que cuenta la perso-

nalidad de Dido para que en lo atinente a emociones manifiêstese sin limitaciôn

alguna, libremente sin ponerles a êstas obstâculo o cortapisa, la oscura negaciôn

menos  que la positividad clara, la virilidad de un capricho con su vigor destruc-

tivo, o en el ênfasis de la testarudez de mantenerse imperando. Êsta es entonces

la razôn de que haya enterrado en palacio a Evandro de Atella, ya que al remon-

tarse a sus tempranas edades de especiosidad y juventud, de aquella beldad que

le caracterizaba y causante de la imantaciôn de una sûmula de penetrantes mira-

das, esta criatura [que ya sâbese que no fue correspondida] honorizôla por el he-

cho de haber dirigido sus retinas hacia su persona en la taberna de Apragôpolis,

acto visual a la zaga de su espalda en aquel tiempo; mas que en êste, que a su y

vez que permite el aparecimiento de una imago o de una reminiscencia asimis- 

mo  no estâ exento de la eternidad en la que confluyen tres dimensiones simul- 

tâneamente, actîvale una emociôn que ya frente a frente no puede ser humana-

mente detectada, en todo su esplendor porque Evandro ya se fue, mas no por y

esto queda anulada su calaña ôntica, huera en su exposiciôn o cumplimiento.   

    Mas este aspecto sentimental pudiera ser cuestionado a trochemoche, lo que

no quiere decir sin estilo, por alguien entrenado en la aplicaciôn de un tejema-

neje con acentuaciôn de algûn asunto relacionado con la materia que fluye, en

curso sin demasiada resonancia y sin funciôn decorativa, es decir, exenta de la

la intenciôn premeditada de nombrarla para dejar saber que uno es conocedor

de un tema que en potencia (o en su potencial de seducciôn) revuelve los sen-

tidos que si no los atiza, lo que significa un reforzamiento del mecanismo que 

poseen y por naturaleza mantenido en labor por un motor anterior a lo que es

môvido [y que a su vez es inmôvil] incluyendo a la sustancia. A ciencia cierta

o a escenario sin telôn pudieran llegar toques pimpantes de una jerga conspi-

cua de ese alguien preparado, mas a cabalidad dirîase que (tal)su decir escapa

de  este instante porque pudiera comprometerse gratuitamente, ademâs que y

por relaciôn quedar expuesto a una serie de preguntas que, al fin y al cabo, de

facto no servirîan de mucho, si acaso para satisfacer aquel deseo que al servi-

cio de una manîa no deja de aficionarse con lo crecido o con lo grande, con el

empollamiento repetido aunque sea su calentura cosiata.

    Respecto a la alcheringa, quiênes no mejor que el flamen y el astrôlogo Su-

la para defender el aspecto sentimental de la reina?, mas no por motivo de una

acusaciôn, sino por el hecho de que la conocen sumamente bien, que saben de

ella lo que no Kosmos; ya que êste, por aquellos tiempos, aûn estaba en su ba-

rriga (jugando a los escondidos?) con la posiciôn que permitîale tocarse con y

facîlidad sus rodillas en estado endeble y sus pies que no eran de estatua. Em-

pero de haber otro cercano a su majestad, a sus sentidos y entramado, serîa no

otro que el tîo de Kosmos, pero volverîase a la repeticiôn, a retomar la corres-

pondiente amplificaciôn mâs de una vez dicha, de que por aquellos tiempos y

êste  habîa desaparecido de Bedriaco como la niebla de una montaña sin cate-

gorîa de pneuma alguno que la sople.

    Como unas castañuelas Kosmos suelta, ya que de no decir algo tendrîa ese

problemilla de atascamiento verbal por cumular vocales y consonantes parcio-

neras de la fiesta, de que el aspecto sentimental asimismo es de la memoria y

un componente no menos que aquêl de la personalidad un elemento, y que y

entonces con la memoria podemos recordar----câspita, que acabo (de)cir una

perogrullada si no que algo flagrante, dîcese para êl mismo---, y recordamos

cosas, y las cosas que podemos recordar son las que de alguna manera o for-

ma  no sepâranse de nosotros porque en ellas estamos implicados, apartando

el orden con el que manifiêstanse y la disciplina con la que mantienen su po-

sible pasar, solvento contra espasmos de un mûsculo afectado, elixir diaman-

tino contra las sentencias irresolutas, de ahî que tales cosas necesiten de ese

diligo que conviêrtelas en relevantes. ya que al "ocuparnos, al estar en y con

ellas" evitamos ese malum que apellîdase futurum.




  








 




  

















Donnerstag, 16. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (921)

    La verba a puesto [y seguido a ponerle el punto a la raya] sacada y por Kos-

mos para mantener activa su fruiciôn por la palabra, la que al apiadarse de go-

fos, cenutrios y mequetrefes cambia su enfoque complejo por otro mâs (lenifi-

cante?) a la altura de tales categorîas susodichas, basôse especîfica y concreta-

mente en la sumatoria tanto de las medidas de la carpa como de la duraciôn y 

del tiempo en que êsta podîa desmontarse, empero que en el supuestîsimo ca-

so de que no hubiese sido alcanzada por las inesperadas flamas, las que como

tal van a quedar como mîmesis que posiblemete vuelva a eyectarse al entrar y

en funciôn lo conocido como reminiscencia. 

 ----1+2+0+3+8+0+1+8+0=23; y, 2+3=5.

----Se puede saber a quê viene este pitagorismo, Kosmos?---fisga Golemo.

 ----Sabe usted una cosa, Golemo, ora usted va a tener que soportarme por ha-

berme acusado despiadadamente de obsesivo con los nûmeros...

----Que yo sepa yo utilicê un sustantivo no un adjetivo, no?

----Usted conoce la posibilidad de la adjetivizaciôn de los sustantivos?

----Te vuelvo a repetir que yo soy arquîatra, no un amante de monografîas re-

ferentes a la semântica.

----Kosmos, no compliques la situaciôn, y acaba (de)cir cuâl sentido tiene tu

expositiva numêrica----pide el flamen.

----Cosa que le agredezco, flamen, claro que sî!!---dice Golemo.

----120 segundos, el tiempo de desmontaje de la carpa; 380, su largo y 180 su

ancho.

----Bien, Kosmos, y ese cinco final quê?---pregunta Golemo.

----Mire usted, Golemo, escuche lo siguiente: La numeral 5 simboliza el punto

de ponderamiento que encuêntrase en el centro de la rueda de la medicina con

sus cuatro elementos exteriores; asimismo que cinco aspectos: Nacimiento, ini-

ciaciôn, amor, reposo y muerte.

----La rueda de la medicina?, de cuâl, Kosmos?

----De la celta, de la celta!!

----Esto sî que pudiera interesarme, encaja en mi materia.

----Pues pase por la Kosmona, que seguro quedarâ satisfecho su interês.

----No lo tomes a mal, mas yo no soy amante de instituciones, de estar en colec-

tivos, y recuerda que lo que sê lo aprendî solo, fui un autodidacta, un alumno de

casa, si lo prefieres asî.

----Ni mal ni bien, ya que defînome neutral...

----Neutral tû, indiferente a la palabra?----pregunta el flamen.

----Flamen, no estâse yendo usted por la mensurabilidad de la diagonal?

----Y risas del didâscalos filosôfico.

----Se puede saber de quê usted se rîe, didâscalos?

----Flamen, porque la mediciôn de la diagonal es imposible, es inconmensurable.

----Y quê tiene que ver lo que yo dije con esa cosa?---pregunta el flamen.

----Que precisamente usted planteô un indiferente que no es posible, ya que al y

yo amplificar de ser neutral no referîame a la palabra---clara Kosmos.

----Permîteseme decir una cosa?----pregunta Vercingetorix.

----Câspita!!, primera vez que escucho de usted un permîteseme. A ver dîgala!!

----Kosmos, es que tambiên el nûmero cinco permite experimentar y mantener

en armonîa los cuatro elementos, siendo aquî donde radica su fuerza.

----Algo que bien sabe la deidad que de vez en cuando aparece en las leyendas.

----Exacto, Kosmos, exacto!!

----Hasta cuândo habrâ que oîrse lo mismo una y otra vez?

----Kosmithôs, olvidôsete la repeticiôn que pertenece a la fiesta?-----pregunta y

Kosmos.

----La fiesta papagayo, êsa es la misma fiesta, la mismitica!!

----Y risas al por mayor.


     Pasada una media hora, la que ademâs fue la precisa para que las flamas del

fuego que quemaban la carpa fueran apagadas, algo logrado en tan poco tiempo

gracias a la particiaciôn de todos los presentes en tal actividad, el magister equi-

tum barrûntale a Dido de la llegada a palacio de Kîntlico de Kostâ y de Tublides

de Malamonta, no siendo otro el motivo de venir a Bedriaco, agrega, que el del

problemilla accidental que tuvo Kîntlico con un comprador en el estrecho de Es-

paña, el que al parecer entrô en liza corporal con Kîntlico al estar en desacuerdo

con el precio que tenîa el sigynon, combate entre dos cuerpos que terminô fatal-

mente  con la muerte del comprador. Entonces Dido, sin dilaciôn, da el beneplâ-

cito correspondiente para que aquêllos pasen al interior de la corte, permiso me-

nester [aunque ya los conociese] por cuestiones del reglamento mayestâtico que

ademâs es inviolable.

----Bienvenidos a palacio, de nuevo los tengo por aquî. Cômo estân?

----Agradecidos, como siempre, de su atenciôn hacia nosotros, la que nunca ha 

faltado aunque sea indirecta. Le beso la mano---dice Kîntlico de Kostâ.

----Y yo tambiên---agrega Tublides de Malamonta.

----Ahora permîtame decirle que pasô una cosa en el estrecho de España que me 

podrîa causar serios problemas, por lo que decidî venir aquî en busca de su prote-

cciôn---dice Kîntlico de Kostâ a Dido.

----Sî, ya el magister me dio un adelanto, mas en concreto cômo fue que pasô lo

que pasô, Kîntlico?----indaga Dido.

----Le explico, majestad. Usted se acuerda del sigynon, no?

----Sî, Kîntlico, sî!!, y tambiên estoy enterada de que se lo enviaron empaquetado

al estrecho de España.

----Asî es. Pues bien, pasô que el comprador se empeño en repetirme que el pre-

cio del sigynon era muy alto para la antigüedad que tenîa, por lo que entonces le 

aclarê que por eso mismo êse deberîa ser su valor y no otro, y que si no estaba de

acuerdo que entonces olvidârase de êl. Al parecer esto no lo tomô muy bien, o si

no que lo cogiô demasiado a pecho, como si le hubiese resultado una ofensa o un

insulto, porque de acuerdo a la reacciôn que tuvo eso fue lo que entendî, Seguido

a esto, y pensando yo que îbase a largar de la tienda, comenzô no sôlo a gritar co-

mo un histêrico, sino que tambiên a caminar hacîa mî con ganas de pelea. Yo en-

tonces me puse a la defensiva y pasamos a luchar cuerpo a cuerpo. Seguido a un

par de minutos de agarres por el cuello, de puñetazos, de halones por los brazos y

de  una suma tambiên de galletazos, veo que cae al suelo y deja de moverse, pen-

sando  yo que habîase quedado paralizado por haberse dado algûn trastazo contra

algo  de materia fêrrea, materia que como tal no falta en mi tienda, como usted y

sabe. A  continuaciôn, y para mi asombro, veo en el suelo un rîo de sangre que y

corre  lentamente embadurnando la superficie, siendo el momento en que no me

queda  otra cosa que hacer que agacharme para saber de dônde salîa el incesante

sangramiento, del que  yo dirîa que era tan abundante como el ocasionado por la

espada de Perseo al cortarle la cabeza a Medusa. Tendrîa que decir que mi asom-

bro crece al ya estar enterado de la razôn del sangramiento: la punta del sigynon

penetrô en su espalda.

----Cômo, y acaso el sigynon no estaba parado?

----No, majestad, inclinado para darle mâs presentaciôn, posiciôn que funciona

mejor en el mundillo de la venta.

----Bueno, usted sabe mejor que yo de esas cosas. Y entonces quê hizo usted?

----Inmediatamente llamê a la autoridad encargada de esos casos, y le dije que y

habîa sido un accidente.

-----Y la autoridad no le pidiô testigos?

-----Yo, majestad, yo, que al escuchar el ruido que habîa en la tienda de Kîntlico

me acerquê para ver lo que pasaba, mas todo pasô tan râpido que no pude inter-

venir para separarlos----dice Tublides de Malamonta.

-----Pero, Kîntlico, no entiendo el porquê de que usted haya venido en busca de

mi protecciôn, si ya la autoridad sabe que fue un accidente y con testigo.

-----Asî es, Dido, pero sepa usted que si le dije lo de la protecciôn es porque y el

hermano del comprador me amenazô de muerte el dîa menos esperado.

-----Y eso usted no se lo comunicô a la autoridad?

-----Se nota que usted no conoce a la autoridad del estrecho de España, la que y

puede virar la cosa si el hermano del comprador paga una suma alta de monedas.

----Dido, en este caso es posible que la autoridad se mida un poco mâs porque y

un testigo hay: yo, pero eso no quiere decir que sea imposible lo que acaba de y

decir Kîntlico---señala Tublides de Malamonta.

----Si la cosa es asî, Kîntlico, usted no tiene por quê preocuparse, que aquî usted

tiene seguridad absoluta, Pero coma y beba algo, que su rostro estâ mâs pâlido y

que nunca.

-----Gracias, Dido, muchas gracias!!

----Vaya sigynon que le regalê que ha matado dos veces---dice Teariôn.

----Leîste lo que te mandê a decir?---pregunta Kîntlico de Kostâ.

----Sî claro, pero sepa usted que antes de recibir sus letras soñê con êl.

----Fîjate si Morfeo sabe, que prefiriô el mundo de los sueños, y donde todo es

posible.

----Câspita!!, como en el segundo sistema.

----Segundo sistema, de quê hablas, Kosmos?---pregunta Teariôn.

----Olvîdate ora de eso, y mejor muêstrale a Kîntlico y a Tublides tu hija Ateria-

na.

----Verdad que tuviste una hija, y quiên es la madre?---indaga Kîntlico de Kostâ.

----La campesina!!

----Contra, que parece que lo que empezô como mirada en el Thermopolium ter-

minô como hecho aquî en Bedriaco. Y el colosero quê?

----El colosero, Jancia y Prixeletes viven actualmente en la ciudad del ocio.

----Como que tenemos que ponernos al dîa, no?---dice Kîntlico mirando a Tubli-

des.

----Eso parece---dice Tublides de Malamonta.

----Pero no solamente soy padre yo, sino tambiên Kosmithôs---informa Teariôn.

----Vaya, como si hubiese habido, en Bedriaco, una transformaciôn radical de la

conducta de los espermatozoides---dice Kîntlico de Kostâ.

----Vaya ocurrencia la suya que quedôle divina; asimismo que, como perîstasis,

no tiene precio---amplifica Kosmos.

-----Transformaciôn radical de la conducta de los espermatozoides!!, Kîntlico,

no estarâ ya haciendo efecto el conditum paradoxum?---pregunta Dido.

----Pudiera ser, majestad, no es imposible---responde Kîntlico que a su vez pre-

gûntale a Dido: me puede revelar usted a quiên pertenece esa cruz que diviso?

----Algûn difunto de la familia mayestâtica?---indaga Tublides de Malamonta.

----De nuestra parte ningûn componente de la familia; pero acêrquense, que les

explico.

































   

 
















































  

Dienstag, 14. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (920)

      Seguido a pensarlo mejor decide el magister equitum tirar el casco [ pareci-

do al capacete de Plutôn, el orci galea] en lo que aûn quedaba de fuego que a la

carpa consumîa, ya que eso de colgarlo en la pared terminô pareciêndole ridîcu-

lo, aunque asimismo insensato de tener en cuenta otros aspectos mâs contingen-

tes y plausibles retocados por todo un panteôn de deidades amistadas con el in-

transigente  Hades, el propietario conspicuo del mundillo de las tinieblas, allen-

de que por planificaciôn olîmpica [de entre otras cosillas que de êl se pueda de-

cir]  hermano de Jûpiter, de Poseidôn, de Hera, de Hestia y Dêmeter. Empero a

pesar de su  decisiôn, y previo a la acciôn (de)jarlo caer en los flamîgeros, no y

pasa  por alto la consulta con Dido, y mâs (ya) sabiendo que el casco no era de

mâs nadie que de ella. Entonces sin dilaciôn pîdele la pertinente opiniôn a su y

majestad; y, ya que la respuesta fue tan râpida en correspondencia con el movi-

miento de la lengua que formulô la pregunta, Dido deja saber lo siguiente:

----Ya me informô el lictor de que usted habîase encontrado el casco entre las y

antiguallas en cûmulo que tengo para tirar, asî que de mi parte no me importa y

nada que usted haga lo que desee con ese casco, lo que haya pensado hacer,

----Entonces, majestad, ahora sî que dêjoselo a Prometeo, y no mâs preguntas,

ninguna otra---dice el magister equitum y que a su vez cuanta hasta tres para y

lanzar el casco al fuego.

 

     Mas si sucede algo acopas no es otra cosa que la pregunta breve hecha por

Kosmos, la que a saber pudo oîrse asî:

----Me deja usted el casco a mî y no a Prometeo?

---Si lo quieres no me opongo, mas te advierto que no surte ningûn efecto a no

ser que lo trabaje algûn mago, le dê algûn poder, porque este casco sôlo se pa-

rece al orci galea---comunica el magister equitum entregando el casco.

----Deje ese asunto de mi parte, magister, dêjemelo a mî.

---Pues ya lo tienes en tu poder, y espero que no desaparezcas de tener algûn y

encanto el casco.

----Câspita!!, cree usted posible que yo pueda dejarme de ver?

----De creerlo sôlo a partir de lo que de êl dicen, de ahî sî que lo creo.

----Y quê dices al respecto, Kosmos, quê?

----Didâscalos, de momento mâs nada en lo atinente al tema, asî que por ora no 

punto a la raya y que continûe la letra.


        El indubitable pensamiento del didâscalos filosôfico, y debido a esto ûltimo

dicho por kosmos, llevôlo a la conclusiôn de que êste, o estaba procesando para

sî algûn tipo de informaciôn o ya de êsta habîa sacado las suficientes lascas, las

que servirîan para emperifollar un discurso que si no para darle la pertinente ex-

tensiôn, metodologîa que por repeticiôn es sumamente conocida empero que no

siempre detectable a primera vista, por saberse de êl que por su pericia infalible

lo que  parecîa ser una cosa pudiera ser otra, y lo que es otra un tanto disîmil de 

la que sîguele, y asî sucesivamente, lo que pudiera entenderse que el lîmite o se

va corriendo por el empellôn de las cosas o simplemente no existe, lo que signi-

fica a su vez que la opulencia de cosas en Kosmos  (a fanegadas) no permîtelen

al fin entrar en rol o en escena, sôlo al punto que salga a escucha por inducir un

seguimiento, Recayendo aquî la causa de que el didâscalos haya tenido un cogi-

tatio de tal jaez no es extrañeza decorativa para un dormilôn en poltrona que no

cuestiona un solaz bajo la lumbre de la Luna, sino que mâs bien es la atingencia

que sustêntase con las emisiones apolîneas que retocan y endurecen, que dando

igual que de soslayo que de frente, que al fin y al cabo tiene el vînculo o la rela-

ciôn  mâs jolgorio fragmentado, en trozos o en pedazos, que serpentines que mi-

man como si fuesen consentimientos colgantes o polîcromas ternuras.

----Quê êsti en su materia racional, didâscalos, quê?---indaga Kosmos.

----Eureka por lo de êsti, pero te responde de que "es"porque "existe", o que y

existe porque es un pensamiento con resoluciôn...

----Y quiên hîzole una pregunta, didâscalos?

---No, lo tomaste taxativamente. Te explico que una conclusiôn es como una res-

puesta, mas no a una pregunta, algo que tenîan muy en cuenta los estudiantes de

la escuelas socrâticas menores.

----Câspita, que vivan las cirenâicas!!

----Afirmaciôn de Aristipo, gracias!!

----Y risas de Kosmos que pregunta: amplifîcame usted la resoluciôn?

----De que la negaciôn tuya del punto tiene algûn motivo que tal vez busca su te-

lôs, en el caso de que ya lo hayas precisado y hacia êl puedas irte.

----Ya sabemos que usted conôceme y no equivôcase cuando calcûlame, por lo y

que confiêsole que dejôme resonancia lo amplificado por mi tîo...

----Especîficamente quê cosa?

----Lo siguiente: Sin el impulso atrabiliario de un padeciente de iracundia domi-

nado por lo compulsivo que engendra espeluznamiento exento de control.

----Sabes quê?, que para esto ahorro verba.

----O sea, que ya tiene un resumen, no?

----Mejor no me pudiste captar.

----Si es que hay algo mejor para lo mejor, que por esto no quiere decir que sea y

lo bueno.

----Como que viraste la proposiciôn, porque no es que lo mejor no sea lo bueno,

sino al revês.

----Didâscalos, que de momento quê, me desconoce?

----Te facilitê la pregunta yêndome con una ligera dosis de mayêutica, mas la y 

rectificaciôn es vâlida.

----Claro que asî es, êsa es la res, êsa!!

----Escucha, que el resumen es êste: Fundamentos establecidos sin entimemas y

señalados.

----Pimpante su resumen y creo que hasta impepinable.

----Aquî te dejo otro resumen: Si cuasi todo tiene soluciôn asimismo tiene discu-

siôn.

----Pero esto sî que no viene de la escuela susodicha, amên que es lôgico.

----Lôgico por quê, a ver?

----Porque lo que discûtese resuêlvese, por lo menos en un sentido teôrico.

----Que es el sentido que nos incumbe, que nos concierne, que no dirîa que nos

afecta porque si no no existiera la fiesta.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que êse es el sentido y

 simbôlico que dâbanle (en la Academia) al Kala Kagathos.

----Me encanta ese ideal, pero precisamente por serlo pudiera tener su adecuada

refutaciôn, porque el hombre no es perfecto, por lo que te quiero decir que para

que las dos cosas se den juntas sôlo es posible en las deidades.

----Entonces en nuestro caso sôlo lo bueno, porque somos hombres, allende que

ya quedamos que no es lo mejor...

----Porque lo bueno sin lo malo no puede existir.

----Verba con sapiencia, con sophia señalada!!

----Como que escuchê algo que tiene que ver con mi materia---dice el flamen.

----Disculpe usted, flamen, pero en nosotros mâs teleologîa que teologîa.

----Ya sê, Kosmos, pero aun asî no quito lo dicho.

----Cômo lo va a quitar si ya lo dijo?

----Halagado que me siento con saber que lo que dije sirviô de aliciente----dice

el tîo de Kosmos.

----Fuera de la Kosmona tambiên funcionan los alicientes---suelta Kosmos.

----Los contertulios y los alicientes: dos cosas juntas!!---afirma el flamen.

----Y punto a la raya y que continûe la letra.

----Tû ves?, ahora sî que no tendrîa ningûn pensamiento indubitable.

----Dudar es tan posible como discutir sobre cuasi todas las cosas, no?

----Como que no es imposible: dudamos?

----Age en plural, age!!, que toda duda proporciônala el asombro, y êste es......

----Deja la perogrullada, Kosmos, que se sabe lo que es---dice el didâscalos filo-

sôfico.















































 














 

Sonntag, 12. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (919)

    Seguido a un câlculo cêlere por parte de Kosmos, operaciôn matemâtica hecha

a la vez que caîan sobre el fuego varios cubos de agua, la carpa podîa desmontar-

se en 120 segundos, a pesar de su extensiôn de 380 de largo y 180 de ancho.

----Y de quê sirve eso, si ya cuasi que el fuego estâ por su mitad?

----Flamen, no de muchitanto ora mas de algo para mî mismo.

----Si lo dices, Kosmos, no te lo refuto, que no quiero buscarme de gratis un dis-

curso en medio de este calor.

----Êsa es la res, flamen, êsa!!

----Pide la aridez de mi lengua un vaso de Estigia.

----Mondo lirondo, vate, que se fue usted a fondo, a la antigüedad, y en êsta sus

arcaicos poetas con la forma de onomar un lîquido menester---dice Kosmos.

----Kosmos, yo que te capto sûbito, y por lo que dijiste en lo atinente a la carpa,

cuâl posible senil estarîa pasando por otra locaciôn?

----Didâscalos, que câptalo a usted mâs sûbito aûn, no serîa otro posible que el

nacimiento del hijo de Filipo?

----Eureka!!, que no dudo de tu captaciôn de esa manera.

----Kosmos, quê manera de tener tû obsesiôn con los nûmeros: cuândo naciô?

----Golemo, si de creer usted que padezco de obsesiôn, entonces de quê los pi-

tagôricos, los que creîan que en las numerales reflejâbanse todas las cosas?

----Tôn prôton ellos en sostener, ademâs, que el universo entero, todo êl, com-

pleto, era armonîa musical y nûmero---agrega el didâscalos filosôfico.

----Eso he oîdo, mas como no es mi campo no sê mucho---dice Golemo.

----"De lo que no puêdese hablar es mejor callar": conoce usted esta mâxima?

----No, kosmos, la desconozco.

----Tenga usted, vate, un vaso de Estigia.

----Gracias, cibiosactes, gracias!!

----Yo que estoy cerca del universo sî que creo en lo sostenido por los pitagôri-

cos---dice el astrôlogo Sula que agrega: aunque eso sî, jamâs me levantarîa tan

temprano como ellos.

----Y eso que levantâbanse mâs tarde que los monjes benedictinos...

----Flamen, que yo me acuesto casi cuando êstos se levantan sin necesidad de

antes un canto gregoriano para arrumbar el sueño.

----Câspita, flamen, que Sula ha dejado una mirîfica amplificaciôn.

----No me extraña tu defensa, que tambiên que dormilôn eres, Kosmos.

----Mas con cuâl diferencia: de forma, de orden o de posiciôn?

----Quê preguntas, kosmos, quê?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, de los tres tipos de di-

ferencia, flamen.

----Pero verdad que ustedes ni habiendo fuego se callan---acentûa Dido.

----"El principio de todas las cosas es aquello a partir de lo que genêranse"

----Entonces como que el fuego es tal principio, Kosmos?

----Diez puntos a su majestad por una pregunta tan exquisita...

----Kosmos, que nunca he sido brusca; que si no, entonces, cômo podrîa ser y

majestad?

----Y repito eureka!!, mas por su pregunta, majestad.

----Gracias, didâscalos, gracias!!

----Kosmos, quê me dices del estudio de las figuras?---pregunta Golemo.

----Que añade, en lo atinente a los principios del nûmero de la aritmêtica, el y

principio de la extensiôn.

---Me asombra su pregunta, Golemo, porque dentro del campo del que usted y 

no sabe mucho, hay un vînculo, una relaciôn con las numerales.

----Didâscalos, y el hecho de no saber mucho significa no saber poco?

---Êsa no es una pregunta cientîfica sino una de un philôsophos.

----No he olvidado que soy arquîatra, didâscalos, no!!

----Iatrikôn, Golemo, Iatrikôn!!

----Otra palabra para el oficio que hago?

----Otra, "mêdico", otra!!

---Aplaudo el saber que ustedes dominan, y hasta siento envidia, pero los puedo

pedir una cosa?

----Amplifîquela usted, signora Lacrusea, amplifîquela---pide Kosmos.

----Se pueden callar por lo menos cinco minutos, que ya me siento como marea-

da?

----Bravo por su pregunta, bravo!!---afirma Dido.

----Una pregunta para nosotros difîcil de responder, mas haremos el intento, y

aunque metâ recârguese la meta por el cûmulo de pavesas por la lengua deteni-

da---amplifica Kosmos.

----Y risas del didâscalos filosôfico que agrega: tâ metâ tâ physikâ.

----Me da el beneplâcito para concomitar a su risa, didâscalos?---pregunta Kos-

mos.


    De entrar en el anâlisis concreto [ que claro estâ no se realizô] obtendrîase y

un balance menester, uno para constelar visiones subyacentes que resultan mu-

chas veces de gelatina por carecer de una estructura gruesa, Kosmithôs hubiê-

rale sacado mâs provecho a lo que sucediô en forma de parangôn en su mental

espacio; comparar el fuego que estâbase aplacando con aquel de hace (ya) mu-

chitanto tiempo que dirimiôle la forma a una cazuela donde êl mismo hervîa y

unas hojas de Taxus con el objetivo de hacer una infusiôn, la que de facto bas-

tarîa para satisfacer el gusto de una ingente suma de gente debido al recipiente 

donde saltaban las burbujas como consecuencia del brollar, como si por efecto

del borbotar brincasen en busca de una imposible altura, a no ser que êsta de y

consuno con valoraciones verbales transitivas llamârase asî teniendo la medida

centimetrada, que es lo mismo a decir de cuasi nada.

     El tîo de Kosmos, y a raîz de lo anterior sacado de su puesto y comunicado

a lo general, o sea, a los presentes que por sumatoria llegaban a colectivo que

quisiêralo o no participaba de la batahola, de ahî que tendrîa sentido la lôgica

peticiôn de un mutismo breve---de no haber bullicio por quê pedir silencio?---,

mâs que bien acordâbase de aquel lejano dîa de lo acaecido con la cazuela, ya

que êl mismo cargô unos cuantos cubos de agua como si el causante del fuego

hubiese sido êl, sin agregar los malestares que tuvo musculares a pesar de su y

preparaciôn como secutor, razôn por la cual entendiô la pejiguera como algo e

ilôgico e intempestivo, menos que imposible o flagelo  (por alguna acciôn co-

metida (de)sgracia de la que no recuêrdase, por haber desaparecido sin dejar y

las coordenadas para que pudiesen hallarlo?). En fin, que tela marinera sin de-

clamaciones del grupal, sin la vehemencia discursiva de alguno de los presen-

tes, sin el impulso atrabiliario de un padeciente de iracundia dominado por lo

compulsivo que engendra espeluznamiento exento de control.

     Mas aun asî, es decir, de que la precariedad de la verba fue posible, algo y

logrado gracias al intento mâs arriba susodicho, no quiere decir que haya pa-

sado como desdên por los oîdos de Kosmos lo ûltimo amplificado por su tîo;

al contrario, escuchôlo con tanto aprecio que cuasi como que en compulsivo

quisiera convertirse êl, empero como aûn la escasez de verba era vâlida deci-

diô (volitivamente) mover la lengua mâs tarde, despuês, movimiento que co-

mo tal cumpliâ con un metâ con cierto peso, plûmbeo. 


















 



















  

Donnerstag, 9. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (918)

     La sûmula llegante a la numeral cinco hîzole recordar a Sabinsqui unos tra-

tados inveterados que llegaron a las manos de un personaje crîptico y onomado

Neleo, Mas si la reminiscencia tuvo lugar no fue por otra cosa que por tambiên

ser cinco la cantidad de los tratados. Sobre êstos dirîase, de consuno con las es-

pecializadas fuentes, si no que con los especialistas mâs conspicuos de una ma-

teria arcaica, que previo a que fuesen publicados dieron mâs vueltas por una de

las partes mâs remotas del mundo que vaya a saber quiên quê cosa a raîz de ser

reconocida tanto por su exclusividad como por su relevancia, y sobre todo êsta

por ser dejante de una tremendîsima resonancia tanto en polîmatas como en los

doctos. Abriendo un poco el panorama sin la intenciôn de ralentizaciôn, que es

lo mismo a decir sin el objetivo de alcanzar poca velocidad o alongar un proce-

so, especificarîase que el susodicho Neleo tan sôlo fue el primer responsable y

de guardar los tratados seguida a la entrega de ellos hecha por un gran discîpu-

lo--- no olvidar que no se recompensa bien a un maestro de permanecer siendo

discîpulo, algo que ya señalô un maestro-----antes de su fenecimiento. Empero

para arrumbar la cosa por el camino que (verdaderamente) debe llegar a puesto

o a colocaciôn, el caso es que el señor Brugnoli [del que ya sâbese que es veni-

do u oriundo de Nueva Zembla] conocîa a Neleo lo suficiente como para tener

acceso a los tratados, de tal guisa entonces que innecesaria era la espera por un

beneplâcito que autorizara el debido escrutamiento de aquêllos, si no que o un

examen o un estudio minucioso. Resultarîa una sorpresa para Brugnoli que por

cuestiones de confianza Neleo le prestara los tratados por un tiempo, por una y

semanita? La respuesta serîa que sî, porque de facto jamâs pensô en una suelta

acciôn como êsa, aunque el vînculo entre ambos fuese cercano y afectuoso por

extensiôn. Acomodado entonces en su casa entrêgase Brugnoli a la tarea delei-

tosa de oculaciôn de los tratados; pero estando en esto, lo que sucediô al tercer

dîa de la semana, ocûrresele la idea de compartir lo diamantino sustanciado es-

crito con sapiencia con su buen compinche el tîo de Sabinsqui, siempre y cuan-

do aceptara la condiciôn de no barruntarle a nadie sobre los tratados. Al cuarto

dîa de la semana, y bien llegada la aurora con su frescor y asperjamiento, parte

Brugnoli para Bedriaco, amên que aprovecharîa tambiên el viaje para visitar la

corte de Vologeso, la que ya un tanto conocîa y beneficio dâbale. Lo que sigue

a continuaciôn, porque lo retrôgrado ya tiene acentuaciôn y verba que lo pince-

la, es que el tîo de Sabinsqui entra en gozo y en jovialidad, a lo que agregarîase

que de sopetôn da calaña de su tendencia compulsiva al sentirse brevemente en

posesiôn de los tratados, razôn por la cual pîdele a Brugnoli que sin objeciôn ni

nada parecido permîtale copiar algunas cosas que resûltanle suntuosas tanto pa-

ra su consumo como para su cosecha semântica. En fin, que la peticiôn fue cla-

ramente aceptada mas no exenta de su precio correspondiente, lo que tradûcese

por la necesidad de toda una noche quedar despierto y en funciôn de la dadora

copia. Dos semanas despuês dirime su palabra el tîo de Sabinsqui al dejarle sa-

ber a Sabinsqui lo que extrajo de los tratados, lo que hasta cierto punto podîa y

ser lo quiditario sin que êl mismo lo supiera, empero no dirîase inteligiblemen-

te que por ignorancia, sino que mâs bien por una sobresaliente complejidad del

enfoque expositivo, de la prolijidad de las definiciones y de la retahîla de pode-

rosos têrminos revelados en su lengua madre, entre otras cosas. Tocarîa decir y

que Sabinsqui a trancas y barrancas ya empezaba a prestarle atenciôn a los teo-

rizados descollamientos filosôficos; que ya habîa supera aquella vieja negativa

frente a pudiencias sapienciales, como fue el caso de los complejos derivantes

matemâticos expuestos en los "Elementos", puzzle para otra edad menos que y

para la que ora tiene, y con la cual que yendo a profundidades mâs âureas, em-

polla corales con vigor y magnanimidad, con soltura y dinamismo, con dificul-

tades y tropiezos, siendo estos ûltimos, sobre todo, garantes de algo mâs que y

de suspiros crecidos, de la reseña simulada y de un mohîn a toda flor.

      La reminiscencias captâbalas el capitan orcivo exento de un impulso o si y

no que de un empellôn que obligâralo a intervenir para clarar certezas posibles

a partir de su experiencia, de sus viajes por el mundo, lo que no quiere absolu-

tamente decir que libre de una potencia que mueve y de un empujôn desdeñara

lo que en derredor de su entidad llegara con determinada soltura. Êste es el mo-

tivo por el cual entra a valorar la caracterîstica descollante  que tiene o posee y

la "Tierra Nueva": la de contar con una ingente cantidad de polîmatas, lo que y

por analogîa vendrîa a ser señalizaciôn de aspectos que alcanzan desarrollo en

funciôn de materias disîmiles, y las que de acuerdo a un contenido exacto o es-

pecîfico resultarîales al ñudo tratar la idea de una azuela en manos de un senec-

to carpintero o un burujôn de diamantes en las de un ceporro. Bien que pensar-

se podrîase que tales polîmatas a êste descubren raudo, y precisamente por ca-

recer de la sensatez propicia, lo que traducirîase por la no tenencia del necesa-

rio  mutismo que ayudarîa a que nadie supiera que posêese una riqueza, o que

si no el porquê de alcanzar una categorîa o un nivel diferente al medio o al ha-

bitual y en un dîa cualquiera. Garras apuradas de las causas fronterizas no son

para los polîmatas sîmbolos de arañazos, sino que mâs bien es la metâfora que 

utilizan para sustituir lo que puede ser marcado con algo de profundidad, aun-

que tambiên lo quitado de un lugar y que zanja en otro precariedades fecunda-

tivas, menos que por invalidez de una substancia por ocio del agricultor, y que

no es otro que el responsable de la caîda de la simiente que adoptarîa una posi-

ciôn.

      Regresando a Sabinsqui [que ni enterôse de la anterior a pesar de una posi-

ble atingencia de jaez limitada; otros dirîan que tempestiva, mas como no es y

ora relevante lo hipotêtico postêrgase], la rerum es lo referente a lo que su tîo

extrajo de los Tratados, lo que como tal dejôlo con fastidio de testa, y no por y

otra razôn que por los ya susodichos ôbices, y claro estâ seguido a la debida y

lectura de ellos y de la concentraciôn pertinente. Sin embargo, cosa no comen-

tada por su tîo o dejada saber como adelanto, como anuncio anticipado en os-

tensible funciôn nominativa [menos que acusativa y con sentencias gramatica-

les], Sabinsqui detecta sûbito (podrîase decir) una coralina manera de eyectar

simplezas  en el orden colorido de las ideas que no eran someras, de escarceo

engendrando  espuma o de superficie expuesta a los toques del tiempo con fe-

nômenos que tratarîa un philômythos como si fuesen parientes, efectiva meto-

dologîa contra los llamados cogitations caecas que contienen oscuridades con

fragmentos o al por mayor. Como consecuencia de este percibir, hallar o notar,

piensa que la Substancia al ser movida, dando igual si hacia delante o hacia y

detrâs, tendrîa la posibilidad de conocerse mejor ---nada que ver con el impe-

rativo del templo dêlfico: gnothi sauton, mas no muy lejos de êl-----, de valo-

rar su capacidad con menos peros---si nisi non esset la decepciôn quedarîa un

tanto anulada ya que lloverîan menos conceptos----- interpuestos, allende que

tambiên su eficacia indeleble por razones de un programa calculado, pero sin

olvidar que del traslado de sitio de la Substancia ocûpase la conciencia, la que

bien conoce, domina, controla por tener siempre en luz el sempiterno espacio

de su garita. 


 









    


 









    













 



 






 





 


 

Dienstag, 7. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (917)

     El aforismo salido de la boca del flamen recientemente ( melius est enim du-

bitare de occultis quam litigare de incertis) dejô cierta resonancia en la testa de

Kosmos, razôn por la cual êste pensôlo en otro sentido una vez procesado (con-

venientemente) por su magîn, ya que a partir de su originalidad ideâtica hâcese

posible tanto la gran manipulaciôn [de jaez positivo y en funciôn de una abertu-

ra gaya de encuentros diamantinos] mascarada como la destrucciôn con disimu-

lo de los enjuiciamientos proyectados con prejuicio, algo que para êl no era rea-

lizar un examen adecuado de alguna fluencia verbal ni tampoco de perîstasis di-

sîmiles, fuesen ya con cortica duraciôn o alargadas, endebles o pudientes, diver-

tidas o con tedio, inveteradas o actuales, atizantes o complejas, con particulares

embadurnamientos funcionales o impolutas, caracterîsticas que como tal sî que

nada tienen que ver con el hontanar de la sentencia breve arraigada a De genesi

ad litteram, que si no su incunabula.  

      Empero si por un lado lo anterior, amên que no pasô de pasar por la testa de

Kosmos, algo que ya dîjose porque tan sôlo lo pensô; por el otro, algo que pasô

volitivamente y exento de una pregunta, el cazador hace uso de la verba con tan

sôlo el objetivo de clarar el tipo de jabalî del que tratâbase: Castilianus, y el que

a su vez ya estaba cuasi listo para llegar a las bocas, seguido al mirîfico mêtodo

del cocinero de Irlanda de asarlo con mayûsculo fuego.

----Pero sabe usted una cosa, cazador?

----Si usted no me la dice, leñador de Britania, cômo puedo saberla?

----Que este tipo de jabalî es raro vêrsele por las cercanîas de Albula, ya que es-

tâ completamente fuera de zona, de su lugar tîpico,

----Al parecer hoy en dîa a los animales les estâ pasando lo mismo que a muchî-

simas personas de todo el mundo.

----Que serîa, cazador...

----Trasladândose de un lado a otro por razones bien concretas.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que hasta del mismo y

bosque cercano a Albula alimêntanse el turilupino y el begardo.

----Kosmos, y a quê viene este excurso?

----Didâscalos, a que y en primer lugar al hablar sobre cambios de zona êstos es-

tân en una que no es la suya; en segundo, que en ese bosque pasan cosas no muy

normales menos que mâgicas.

----Un turilupino y un begardo, no es esto otra inventiva de las tuyas?

----Câspita, flamen!!, que debo volver a decir que yo no invento, sino que recuer-

do?

----Yo creo que êse es el mayor problema, sî, cômo no?

----Amplifique cuâl es, flamen, amplifîquelo!!

----Que cuando se te oye hablar es difîcil la distinciôn entre lo que es recuerdo y

lo que invento, aunque segûn tû recuerdas.

----Cazador, recuêrdase usted de la ûltima vez que nos vimos en el bosque suso-

dicho?

----Claro, claro que sî, y?

----Que despuês de usted decirnos dônde estaba la puerta del pasadizo, y al entrar

yo con la antorcha, adentro me encontrê con estos personajes.

----Entonces tales personajes te concomitaban, Kosmos?

----No flamen, no!!, amplifique en plural porque conmigo estaban Kosmithôs y

Kalîas.

----Yo tambiên me recuerdo de ese dîa, ya que nos encontramos en ese bosque.

----Cierto, Golemo, que no se me ha olvidado---dice el cazador.

----Y acaso son testigos el cazador o Golemo de la existencia de esos personajes?

----Yo nunca los he visto, y miren que paso tiempo en ese bosque---dice el caza-

dor.

----Y yo tampoco, aunque asimismo entro bastante en el mismo bosque, lo que y

no tanto como usted, cazador---suelta Golemo.

----Kosmos, como que creo que no te creen, no?--.dice el astrôlogo Sula.

----No hay testigo ninguno, ya que yo soy el ûnico.

----Me agrego a la lista de los que no han visto a esos personajes, que yo que sî

voy bastante a ese bosque---agrega el leñador de Britania.

----Y punto a la raya y que continûe la letra. Y quê me dice usted, cazador, del ja-

balî Baeticus?---pregunta Kosmos.

----Que es mâs pequeño que el Castilianus y con un pelaje mâs oscuro.

----Êsa es la res!!, tal respuesta esperaba.

----Quiên sabe la respuesta le hace falta una pregunta?---  pregunta el didâsca-

los filosôfico.

----Nôtase que fieles somos a la repeticiôn.

----Kosmos, a la repeticiôn o a la pregunta?---fisga el flamen.

----A la primera, por ser mêtodo indefectible en la Kosmona.

----Quê buen color que tiene ese Castilianus!---afirma el flamen.

----Gracias a mi maridito, el gordito---dice Meli a la vez que abraza al cocine-

ro de Irlanda.

---Gracias flamen!!, y no demoren en llevar sabor a sus lenguas---dice el coci-

nero de Irlanda.

----Hasta sûdale la atingencia con la triple diosa: los tres zarcillos!!

----Quê, Kosmos, es un recuerdo lo que acabas (de)cir?

----Una suntuosa pregunta de la que no sê la respuesta---dice Kosmos y rîe.

 

     Non plus ultra de una media hora del comienzo de la fruiciôn por ingerir la

masa cârnica, un pneuma del oeste inclina la flama de la hoguera hacia la car-

pa que cubrîa toda la extensiôn de la mesa donde estaban los comensales, mas

êstos ni diêronse cuenta de que la carpa empezaba (parsimônicamente) a que-

marse por una de sus esquinas. Tuvo que pasar un tiempo mâs para que enton-

ces la signora Lacrusea percatârase de que la lona abrasâbase por el flamîgero,

instante en que un tanto desesperada alza la voz y dice:

---Fuego, fuego, se quema la carpa, se quema!!

---Flamen, que hoy es el 21 de Julio, aunque no haya sido un templo el que....

----No ves, Kosmos?, se cumpliô mi preocupaciôn.

----Parece que no es cierto eso de que plus vident oculi quam oculus---dice el

tîo de Kosmos.

---Porque de facto fueron dos ojos los que vieron, menos que cuatro, el fuego?,

pregunta el tîo de Kosmos.

---Y entonces vese menos?----pregunta Kosmos.

----Ademâs de la repeticiôn, a ustedes les encanta el viramiento--dice el flamen.

----De utilitate credendi!!---afirma el tîo de Kosmos.

----En las direcciones que câmbianse---agrega Kosmos.
















































 

















 

Montag, 6. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (916)

          A raîz de lo amplificado por el flamen y dirigido especialmente al arquîa-

tra Golemo, de que basta con tan sôlo una palabra---- in casu Cantabria, y por lo 

mismo que oyêrase de nuevo: Cayô un rayo en Cantabria y se descubrieron doce

hachas---para que despiêrtese toda la memoria----el didâscalos filosôfico no deja

para despuês, para mâs tarde la refutaciôn correspondiente, por lo que conviêrte-

se êsta en la razôn tempestiva para que sûbito oyêrasele decir:

---El despertar de toda la memoria no lo sabemos, si acaso de una parte, mas que 

es algo que no estâ determinado por la resonancia de una palabra.

---Câspita!!, que entonces por desconocerlo podemos dudar menos que entablar

un combate tenaz contra algo que no estâ ordenado, decidido o llevado a conclu-

siôn?----indaga Kosmos.

----Entonces si la rerum es êsta, escuchen: Melius est enim dubitare de occultis

quam litigare de incertis---deja saber el flamen.

---Mondo lirondo!!, que De genesi ad litteram.

---Por supuesto que yo sê que tû lo sabes, Kosmos.

---Y yo supe que usted iba a brincar como un sapo en una hoja de malanga.

---Ya voy verificando, teniendo certeza de lo que tû no hace mucho dijiste.

---Amplifîquelo, Golemo, amplifîquelo!!----pide Kosmos.

---Que el espîritu humano se muestra mejor en los "juegos" que en las cosas y

mâs serîas.

----Tanto la verificaciôn como la certeza son engendradas por la duda, ya que si

fuese indubitable usted no tendrîa ni que verificar ni tener certeza de lo dicho por

mî.

---Si acaso, Kosmos, el poco creerlo...

---El poco creer pudiera conllevar a la duda, pero la duda que pudiera ser mucha

apabulla al creer.

---Todos ustedes lo que necesitan es templo, pasar por el mîo y que es la gran ca-

sa que hospeda tambiên a los que ludican---dice el flamen.

---Nôtase que es una casa con capacidad, ya que si no no cabemos.

---Dido, tendrîa usted la amabilidad de responsar a su retoño?

---Yo, flamen?, quê va!!, que se response el mismo a cabalidad.

---Me quedarîa en la mitad del porciento menester!!

---En la mitad del porciento?

---Del Yo que respônsase a êl mismo.

---Ûltimamente lo que me estâs dejando es fastidio de testa.

---Melius fastidioso que vicioso, no?

---Yo no sê cômo ustedes lo soportan: habrân aprendido a tener paciencia?

---"La costumbre es la madre de todos los vicios"!!---afirma el didâscalos filosô-

fico.

----La que permanente facilita que el lûdico pase de subjecto in subjectum..

---Pero, Kosmos...

----Si nisi non esset, flamen?

---Todo lo que es conoce!!---afirma Vercingetorix.

---Êsa es la res para usted, y mejor que todo lo que conoce es.

---Bien que lo recuerdes, Kosmos!

---Yo no invento, recuerdo!! El conjunto como unidad existe. Al existir conoce...

----Entonces, Kosmos, tû eres un conjunto?

---Câspita, didâscalos!!, que êsa es....

---La res que ya sê!!

---La coincidente, la concurrente y la concomitante!!

---Hurto de expresiôn!!---afirma el vate.

---No es robo porque la tome prestada: en breve devuêlvosela!!

---Gracias, Kosmos!!

---Tû ladrôn de expresiones?---pregunta el astrôlogo Sula.

---Al parecer de eso me acusaron---responde Kosmos.

---Ladrôn sin acudir a la violencia---dice el vate.

---Alguna duda de que soy conjunto como unidad?

---Porque entonces al existir conoces como robar pacîficamente?----fisga el di-

dâscalos filosôfico.

---Permîteme usted mi risa, didâscalos?

---Se despertô una parte de la memoria!!

---Que kosmos recuerda!!---agrega el flamen.
































 





Samstag, 4. Dezember 2021

La cazuela de Vitelio (915)

       Con su masa correspondiente, su peso adecuado y su tamaño preciso es en

el fuego puesto un agrisado jabalî por el cazador. Segûn cuenta êste, y algo que

tuvo que hacer debido al acercamiento del arquîatra Golemo, quien algo intere-

sado en saber cômo habîa sido la caza en un periquete formulô la pregunta per-

tinente ( o si no que tempestiva), la mayor dificultad con la que viose enfrenta-

do fue con una capa gruesa neblinosa que descendiô tan bajito hasta cuasi tapar

la mitad de los ârboles, fenômeno que como tal carecîa de una concreta o justa

dilucidaciôn  por la razôn de no ser normal que sucediera en el mes de Julio en

las cercanîas de Albula; asimismo que como consecuencia resultaba para la vis-

ta una pejiguera sostenida en el sentido de la acarreante obnubilaciôn que (lôgi-

camente) provocaba, y la que a su vez hacîa menester que multiplicâranse inde-

fectiblemente los disparos de flechas, ya que un solo tiro de êstas era imposible

que diera en el blanco por lo dicho anteriormente, que atravesase a la presa con

el primer halôn de la cuerda del arco. Agrega que allende del fenômeno susodi-

cho, cosa relevante para un cazador al tener en cuenta que la fauna en derredor

puede ser causante de que la caza dilacionese un poco mâs de lo que por consi-

deraciôn o valoraciôn necesita de tiempo, una sûmula de conejas intentaban lu-

dicar con el jabalî y un par de lupus de morderlo, a lo que juntâbase que cuatro

serpientes de salirse al paso, elevar sus cabezas y abrir sus bocas de facto sem-

piternamente perniciosas por el tôsigo que portan.

----Sabe usted una cosa, cazador, que si hubiera sido yo hubiese abandonado y

sûbito la zona, y no tanto por las conejas, sino por los lupus y las serpientes.

----Claramente lo entiendo, Golemo, porque uno huye de lo que teme, pero en

mi caso ya el temor estâ superado, porque me he tenido que enfrentar con ani-

males mâs agresivos y violentos, que yo le puedo decir que es la mejor y mâs

efectiva escuela de superaciôn.

----Estas palabras de usted, cazador, me recuerdan las dejadas dichas por la y

pareja de pastores que me criaron; y oriundos, como usted sabe, de Cantabria.

----Pero eran pastores, no cazadores, no?

----Exacto!!, mas como siempre estaban en los bosques en busca de hojas, raî-

ces, hongos y de mâs elementos funcionales que utilizaban como la base de la

medicina natural, la experiencia dentro de este ambiente les dejô algo de sabi-

durîa de animales...

----Creo mejor decir de cômo tratarlos una vez que estuviesen cerca, que sî y

debe ser un conocimiento, porque tan sôlo un mal gesto puede ser causante y

de ataque.

----Cayô un rayo en un lago de Cantabria y se descubriron doce hachas!!

----Flamen, quê tiene que ver eso con lo que nosotros hablamos?

----Golemo, no acaba usted de mencionar la palabra Cantabria?

----Ah, sôlo por eso?

----Basta con tan sôlo una palabra para que se despierte toda la memoria.

----Si usted lo dice, flamen.

----Bueno, no quiero interrumpirlos, asî que sigan hablando.

----Gracias, flamen, gracias!!

----De nada, cazador, de nihil!!



















 



 



 

Dienstag, 30. November 2021

La cazuela de Vitelio (914)

        Las mâs turbadas etereas de Masalia, segûn contaba Meli, llegaban al cul-

men de algûn tipo de proyecciôn una vez que la flama que quemaba a la made-

ra iba creciendo paulatinamente, A esta actividad  (dîgase mejor esta palabra y

no apego) entregâbanse cuasi siempre ya comenzada la segunda vigilia, hora-

rio  que mediada entre la terminaciôn del crepûsculo y el inicio de la nocturna,

momento (ademâs) como tal propicio para efectuar algûn cambio tanto de efî-

meras actitudes como de semblantes taciturnos, mas con la aplicaciôn sincera

de un inveterado adverbio: mutatis mutandis. 

----Las mâs turbadas etereas de Masalia!! Por el oro de las retamas y la pûrpu-

ra de los brezos!!, Meli-melosa, vaya quê pincelada: tremenda!!

----No me extraña que captes râpido, Kosmos, quiên si no para llevârsela al ti-

ro---dice Meli.

----Dîgame, Meli, y que fue lo que diole pâbulo para hablar de eso?---fisga el

arquîatra Golemo.

----El fuego hecho en esa hoguera por el leñador de Britania.

----Y cuândo vino el leñador de Britania, porque yo ni me enterê?

----Cuando vino no sê, sôlo sê que ahora estâ aquî, Kosmos---responde Meli.

----Eso de fuego hecho y el 21 de Julio como que me sigue preocupando--dice

el flamen.

----Pero, flamen, aquî no hay ningûn templo, sôlo un palacio alejado de la fla-

ma. No tendrâ usted una especie de obsesiôn con esa imago de que algo serâ y

abrasado por lo que posee elevada temperatura?

----Kosmos, que desconocemos los designios del Indivisible...

----Me tendrîa que reîr, flamen, aunque fuese de forma corta?

----Puro sacrilegio, Kosmos!!

----Mas usted perdôname, no?

----Si usted desde el principio no le hubiese perdonado todas sus patrañas ver-

bales no estuviese como estâ---dice Dido.

----Câspita!!, patrañas?, quê injusticia, cuâl que aplîcaseme sin la posibilidad

de acudir al juramentum suppletorium...

----Kosmos, las pruebas de quê?---pregunta el flamen.

----Las Semiplenas, êsas!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Voy a presentar a Dido la actio ingrati---anuncia Kosmos.

---Lo que no serîa el senario yâmbico de la tragedia latina: cuivis potest accide-

re quod cuiquam potest---suelta el tîo de Kosmos.

----Tan frâgil el propôsito, si no que deleznable, que refutarlo la pena no vale..

----Atenciôn, Kosmos, con los cambios de posiciôn, que pudiera entenderse de

otra manera lo que amplificas---dice el flamen.

----El orden de los factores no altera el producto, aunque sî hace posible una y

llamada de atenciôn.

----Y risas del flamen.

----Ve usted, flamen?

----Quê debo ver, Dido?

----Que reîrse es tambiên perdonar.

----Entre nosotros la risa no tiene un funciôn teolôgica---dice Kosmos.

----Yo no pertenezco a ese nosotros, aunque ahora estê entre alguno de ellos.

----Flamen, que los epicûreos con sus âtomos y yo con mi totalidad que los e

incluye sin que siendo êse alguno de ellos escîndame del placer.

----Esto no es fâcil, Dido, vaya destino el de usted---dice el astrôlogo Sula.

----Ya sê, ya sê, mas es el mîo.

----Conformismo, aceptaciôn o tolerancia?

----El que tolera acepta y el que acepta cuasi que llega a tener conformismo.

----Y punto a la raya y que continûe la letra!!---afirma Kosmos.

----Dido, esa fôrmula es muy de usted, no?

----Crêelo usted de que sôlo pudiera ser mîa, astrôlogo Sula?

----De mi parte no es para mî.

----Hay que lascar en la masa jamonera!

----Esa frase tuya me encanta---acentûa Meli.

----Como que crêote sempiternamente----dice Kosmos.


         La signora Lacrusea tan emperifollada como una dama de sociedad con

cierta posiciôn y dinero, de las que andan exhibiendo el porte y aspecto como

si tratârese de lo fundamental que es garante de alguna envidia y acarreante de

respeto, eludîa repatingarse donde estaba sentada por entenderlo como algo in-

correcto asimismo que como un tîpico arrellanamiento que caracteriza induda-

blemente a las posturas mâs soeces de las damas con înfima educaciôn. Resul-

taba curioso que al pasar a la ciencia de la glotologîa contradijêrase hasta y el

punto de que quien la oyese sûbito captara una contradicciôn, ya que de lo que

pensaba a lo que decîa la diferencia era ingente, porque por un lado (el del pen-

sar) defendîa lo suntuario; por el otro (el de la palabra) lo criticaba, siendo cla-

ramente la razôn por la que el flamen dijêrale:

---Signora, me parece que usted deberîa lograr un equilibramiento entre dos y

cosas importantes, lo que le darîa a su espîritu una tranquilidad tremenda.

---Ya sê, flamen, que êse es uno de mîs mâs grandes problemas, pero usted ab-

solutamente cree que yo soy la ûnica que padece de tal problema?

---Por supuesto que no, pero como es del que ahora soy testigo, lo tengo cerca

y lo escucho, es el que me toca señalar o refutar aunque no sea el mîo.

----Refutar usted como flamen, es eso posible?

---Signora Lacrusea, el hecho de que yo sea flamen no quiere decir que me ca-

racterice una perfecciôn, con lo que le quiero decir que aun siêndolo no vêome

en la obligaciôn de no rechazar ciertas cosas...

---Por quê mejor no cambiamos el tema, le parece bien?

---Entre el bien y el mal velero como una embarcaciôn del Uno.

---Quê usted quiso decir con eso, flamen?

---Tômelo usted como que no mal el bien me parece. A ver, de cuâl tema desea

usted hablar?

---Sabe que lo he pensado mejor, y entonces no es un tema del que yo quiero y

hablar.

---Signora Lacrusea, hable usted de una vez, suelte su lengua.

---Mire, flamen, es que se trata de que no hace mucho observê a una persona de

espalda y no supe si era una o la otra.

----Quiên es la una y quiên la otra?

----Antîmaco de Ocamitân y Gaye Macinas.

----Y cuâl es el motivo del no saber, signora Lacrusea?

----Es que los dos miden tres metros...

----Tendrîa que verlos yo de espaldas a ver si son tan parecidos?

----No le (he)cho una peticiôn, que yo sepa, no?

----No he dicho que usted me la hizo, no?

----Pero por su pregunta parêceme que quiso hacêrmela...

----Se estâ pareciendo usted, ahora mismo, (a)lguien que conozco.

----Verdad, flamen, cierto?

----Asî es, signora Lacrusea, asî es!! Y dîgame: a vuelto a ver de frente a Kon-

fuza?

----No, flamen, y la ûltima vez que la vi fue cuando estuvimos en la casa con y

el nûmero 460.

---Desde entonces?

----Desde ese momento, flamen.

----Y por quê no la ha visitado de nuevo, que es su amiga?

----Mire, usted sabe, uno va dejando las cosas correr y entonces pasa el tiempo.

----Cômo no voy a saber que estoy mâs viejo?

----Y usted es una cosa que se deja correr?

----Una cosa? Yo le dirîa mejor un grano de arena visto desde las alturas...

----Y un grano de arena no es una cosa?

----Una cosa y un grano de arena son dos cosas diferentes...

----Ah, flamen, pero usted ahora habla como un filôsofo menos que como y lo

que es: flamen.

----Sabîa usted que la teologîa formaba parte de la filosofîa?

----Alguna vez su amigo del colegio de los sacerdotes Salios me hizo una pareci-

da pregunta.

----Mi viejo compinche Pempeo Noncola!!

----Sî, flamen, sî que lo sabîa, mas creîa que funcionaban como materias separa-

das aunque estuviesen juntas.

----Parêceme que esta conversa ajûstase a mi almorzada, êsa es la res!!

----Contra, Kosmos, quê oîdos mâs grandes tû tienes.

----Flamen, para oîrlos mejor.

----Kosmos convertido en lupus?

----Y risas de kosmos que agrega: un lupus sin colmillo, de lo que sale que, en-

tonces, la piel del hombre no periclitarîa.

----Kosmos, el viajero de la palabra apoyado por la Luna--dice el arquîatra Go-

lemo.

----Ni que yo fuera Duracotus concomitado por Fiolxhilda...

----Ah, Kosmos, alusiôn a "El sueño o astronomîa de la Luna"?

----Câspita Sula!!, que êsa es la res.

----Sî, pero reconociendo que de modo forzada, aunque puedo entender el moti-

vo o el porquê.

----El entendimiento es beneficioso para el alongamiento de la fiesta que inclu-

ye el juego.

----Otra de tus repeticiones, Kosmos, la que mejor se repite.

----Lo que se dice nuevamente es lo mejor. La fiesta y el juego vuêlvense a de-

cir. Entonces...

----Que por silogismo ya sâbese la tercera proposiciôn---suelta el didâscalos filô-

fico llegando.

----Hasta donde sê dirîa que los silogismos sirven para formar un juicio.

---Amplifica usted lo correcto, Golemo, amên de que la invensiôn de su forma es

una especie de matemâtica universal---agrega Kosmos.

----Kosmos, y por quê lo de tu repeticiôn que es la mejor?

----Golemo, porque el espîritu humano muêstrase mejor en los lûdicos que y en

los asuntos mâs serios; al igual que mâs suelto al beber copas de vino.

----Hace falta sacar a puesto la mâxima latinizada correspondiente respecto a lo

ûltimo que dijiste?

----Flamen, usted cree que haga falta?

----Como no se trata de lo que llâmase una oraciôn subordinada, el verbo creer

lo dejo sin indicativo.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, una respuesta de las y

pimpantes, înclitas o magnas.

----Flamen, y dônde usted aprendiô, digamos, esa regla?---fisga Golemo.

----No es mâs relevante que la sê que el dônde la aprendî, Golemo?

----Disculpe usted, es que yo soy un tanto curioso, flamen.

----Siempre son bienvenidos los curiosos a la Kosmona: no quisiera usted ser y

parcionero de la continua curiosidad que no siempre revelada caracteriza a y los

contertulios de la instituciôn, Golemo?

----Gracias por la invitaciôn, Kosmos, mas yo me quedo en mi casa, en la calma

y sin ningûn tipo de bullicio semântico.

----Eureka!!, que el bullicio semântico mantiene vivo al asombro, por lo que en-

tonces creo que usted, en su casa, debe aburrirse, no?

----Le responderîa, didâscalos, de que no; al contrario, que de tedio nada, y sabe

por quê?

----Sê que por quê es parte de mi materia, mas el suyo no: por quê?

----Porque tanto la calma como el silencio son como el "oro de Tolosa"

----Aberture oîdos y escuche esto: Cuando los romanos hablan del "oro de Tolo-

sa" se contradicen al relatar la derrota de los galos contra Camilo.

----Kosmos, que no encaja lo tuyo con lo mîo dicho...

----Piense usted, Golemo, pienso: age!!

----Vercingetorix, acêrquese, que saliô a puesto, a colocaciôn en la conversa na-

da mâs y nada menos que el oro de Tolosa---pide Kosmos que pregunta: nos de-

leita usted con un alongamiento del tema, sobre el Aurum tolosanum?

----Contra, Kosmos, que ni te callas en momentos de sepulturas--dice Dido.

----Cômo, que yo debo de esconder con tesôn o ahînco?

----Esta fiesta de ambiguedades me gusta!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----Usted me resulta un gran alcahueta, didâscalos.

----Mi respeto por usted, majestad, condûceme al mutismo.

----Vaya sofisma!!, tremendo, regio y bien puesto---amplifica Kosmos.

----Esto que acabas (de)cir pudiera tener su consecuencia---dice Dido.

----Sabes que la clave de la consecuencia consiste en la forma?

----Pero vas a seguir con tu verborrea?

----Hacia ti la desvîo de la lînea recta, la que crûzase con otra una sola vez.

----Lo mejor que pudieras hacer, lo justo...

----Y en el momento preciso y con la persona adecuada!!---afirma Kosmos a la

vez que mira al didâscalos filosôfico.














































 




































 




   


























Samstag, 27. November 2021

La cazuela de Vitelio (913)

         Sin ninguna disensiôn por parte de los [que estaban] presentes, y a raîz de

hacer la correspondiente pregunta de si podîa hacerlo o no, amên que formula-

da no mucho despuês de retirare el aldabate, el que sôlo vino con el ûnico obje-

tivo (de)jar saber que la mâscara tirada por uno de los actores trâgicos en vez y

de para êl era para que apropîârasela Kosmos, algo que pasô (ineludiblemente)

aquella ya alejada noche del presente en curso y en el odeôn de Apragôpolis, la

ciudad del ocio, Lolia Paulina empieza a contar los pasos que seguîa el entierro

de una persona desconocida para ella, a la vez que arropada de forma tan mise-

rable o paupêrrima, que tan sôlo con mirarla resultaba suficiente para definir, y,

sobre el pucho, su alcanzada categorîa, o sea, o de servil o de vagabundo. Pero

si algo diole jovialidad dentro de lo taciturno que iba aconteciendo, aunque por

esto  no viêrase en la necesidad de ponerle pausa a su narrar, de facto fue la co-

sa-en-sî (menos que el fenômeno mediando una distinciôn) de contemplar a su

hija Dido tan lozana como siempre y proyectando una pose mayestâtica enhies-

ta, la que por analogîa pudiera tener similitud con la de las reinas mâs sobresa-

lientes y con renombrado gentilicio, mirîfico por su oriundez (de) y medallado

por a la postre rimbombar como una letra (A), enfoques superlativos como am-

brosîas diamantinas. 

         Mas el contar de Lolia Paulina es interrumpido acopas por la llegada y al

lûdico de Atabân, Flacius Ilyricus y Pandolfo Colunnecio, dejando saber el pri-

ro que el emperador del imperio romano de oriente por costumbre tenîa la mâs

o menos aceptada por sus compinches mâs cercanos, aunque no quedarîales le-

jos el apellido de alcahuetas por permitir lo que no es correcto, lo indebido, de

jugar a los dados en el preciso instante en el que enterrâbanse a los sucumbidos

generales recientemente en las promaquias en disîmiles parasangas, saliendo a

relucir la excepciôn que hizo con el austero Belisario, el severîsimo sobre todo

contra los sasânidas, vândalos y ostrogodos, criaturas por antonomasia tan sal-

vajes y violentas como el leôn de Nemea.

----Vaya con quiên hizo la excepciôn tal emperador, con el que menos deberîa 

(de) hacerla---dice Flacius Ilyricus.

----Saca el dato, revela por quê dices eso---pide Atabân.

----Segûn cuenta Procopio de Cesaria, Teodora, la esposa de Justiniano, diose

una escapadita con Belisario, quedândose con êl cuasi todo un mes en sus cam-

pañas por oriente...

----Flacius, y necesariamnete tendrîa que suceder una felonîa amorosa.

----Tû te estâs haciendo el tonto o el simpâtico, quê otra cosa si no?

----Pero, Atabân, hablar de felonîa amorosa por aquellos tiempos era tan normal

o habitual como hacer banquetes con el cuerpo acostado---dice Pandolfo Colune-

cio.

----Estoy totalmente de acuerdo con Pandolfo--dice Lolia Paulina.

----Cômo no, si te encantaban esos banquetes, los que ya ni recuerdo cuântas ve-

ces hicimos en Fenecia----dice Cotisôn Alanda Coto.

---Sobre emperadores no tengo buen recuerdo; lo contrario, tan malo que ni de-

seo recordarlo---señala Cornelia.

----Y si tan malo por quê lo dice?---pregunta Atabân.

----Yo sê el porquê tal recuerdo le resuena a Cornelia---dice Flacius Ilyricus.

----Verdad que sî, por eso de la violaciôn, por eso---reconoce Atabân.

----Ve usted, Atabân, que asî, de esa manera no puede ser bueno?

----Disculpe usted mi pregunta, Cornelia, es que lo de la violaciôn se me habîa y

olvidado.

----Pero entonces cuâl es el porquê de la excepciôn que hizo ese emperador?

----Sabinsqui, no escuchô usted lo que dijo Atabân?---pregunta Cornelia.

----Sôlo que era austero, mas solamente por eso hizo la excepciôn?

----Mire, y para que usted lo entienda, por aquella êpoca existîa la creencia de 

que todo aquel que le caracterizara una austeridad significaba que habîa dentro 

de êl una deidad superpoderosa, si no que estaba bajo su mandato, por lo que se

pudiera deducir que cometer alguna falta contra êl pudiera tener perniciosas con-

secuencias para quien la cometiera--dilucida Atabân.

----Mas y acaso todos los generales no son austeros?

----Disciplina no quiere decir austeridad: se da cuenta de la diferencia?

----Y austero con la disciplina?

----Ah ya eso es otra cosa, otra: rigurosidad excesiva en têrminos militares.

----O ser estricto, sin flexibilidad alguna---agrega Pandolfo Colunnecio.

----No estoy de acuerdo con lo que ustedes dicen, y parece mentira, falacia, que

el decir venga de jefes militares---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Se nota que usted fue rey---suelta Atabân.

----Quê usted quiere decir con eso?

----Quê voy a querer decir diciendo lo que dije?

---Por favor tranquilidad, que ya de nada sirve por acâ entrar en liza o en banales

o nimias discusiones---pide Lolia Paulina.

---Escrupulosas?

----No, Flacius, sin relevancia.

---Saben ustedes que tanto mi padre, como mi tîo, sirvieron a las huestes de Volo-

geso?----pregunta Sabinsqui.

----Aquî todo es posible, todo!!---afirma Atabân.

----Y si todo es posible, por quê yo los veo a ustedes, y no a mi padre, mi tîo y a

Vologeso?

----Porque aûn tu ver es limitado, y por haber bebido tres copitas de Soma----y 

responde Cornelia.

----Y sôlo posible a travês del espejo de dos caras---agrega el centuriôn.

----Se han preguntado ustedes sobre el dic cur hic?---fisga Sabinsqui.

----No hace falta, ya que sabemos "dônde nos encontramos"----responde Atabân.

----Porque todo es posible.

----Por eso todo es todo, ni menos ni mâs.

----De momento no tengo mâs preguntas.

----Quiên es el prôximo en asir los arilos del Taxus?---pregunta Cornelia.

----Me gustarîa ser yo---dice Atabân.





































  



 



      

Donnerstag, 25. November 2021

La cazuela de Vitelio (912)

      De la pesquisa mêdica realizada por el arquîatra Golemo extrâjose la con-

clusiôn o el motivo del sucumbimiento de Evandro de Atella: un aceleramien-

to del bombeo cardîaco acarreado por la observancia de êste de la descollante

e imponente belleza que caracteriza a palacio. Aunque esta reacciôn del ôrga-

no aûn estaba sometida a un incesante estudio por parte de algunos especialis-

tas de algunos sucuchos del mundo, ya empezaba a definirse como una forma

o especie de complejo que determinada o hacîa posible una emociôn de fuerte

jaez, y como tal salir incôlume de su acoso necesitaba algo mâs que un voliti-

vo control por la parte de quien la padecîa, si no que la compra de un medica-

mento lîquido que desprendîa un aroma que al ser olido menguaba un poco la

pudiencia de la emociôn, mas como aûn su producciôn limitâbase a una canti-

dad mînima de frascos y amên de su precio que no todo el mundo podîa pagar,

su adquisiciôn resultaba un tanto complicada, ya que por lo dicho habîa que y

viajar a otras localidades donde su venta apellîdase poca. 

----Agradecidos por su explicaciôn, Golemo, gracias por ella!!

----De nada, flamen, que es parte de mi oficio---dice Golemo que pregûntale:

Y cômo estâ usted de su estômago, no ha vuelto a padecer de acidez?

----Ni me la recuerde, que no quisiera volver a tomar ese antîdoto que usted y

me dio de cuerno de ciervo rallado y mezclado con agua...

----Y dos dîas despuês del ûltimo âgape aquî donde estamos.

----Buena memoria que tiene usted, Golemo, buenîsima!!

 

(TROMPETA  AUSENTE MAS APARECE DIDO)


----Ya me han barruntado de la causa de la muerte de Evandro de Atella, por y

lo que mâs tarde no se olvide de pasar a buscar el peculio correspondiente.

----Cômo se me puede olvidar una cosa como êsa, Dido, y mâs cuando me aca-

ban (de)cir que tengo buenîsima memoria---dice Golemo mirando al flamen.

----Sabe usted, Golemo, de lo que no hace mucho me acordê?

----No su majestad, no lo sê.

----De la crema que usted me enviô con un soldado bâtaro para que me curase y

los rasguños ocasionados por el accidente en la roca Tarpeya.

----Al parecer no soy yo el ûnico aquî que tiene buenîsima memoria...

----Y dîgame, Golemo, que por asociaciôn con lo que estâ pasando ahora aqui le

pregunto una cosa.

----Haga la pregunta, Dido, hâgala.

---Ha visitado usted la tumba de los pastores oriundos de Cantalia que lo criaron?

----No su majestad, porque ya estoy un tanto senecto para hacer un viaje tan largo.

----Puedo entenderlo, aunque no estoy de acuerdo con que la senilidad sea una jus-

tificaciôn; pero bueno, que si usted no ha emprendido el viaje, lo que es su toda y

completa responsabilidad, no soy yo quien para regañarlo como si fuese un crîo o

un mancebo.

----Asî es, Dido, no de otra manera. Y puedo preguntarle algo, majestad?

----A ver, cuâl es la pregunta?

----Si ha sabido o visto al cazador, que la ûltima vez que lo vi fue en el cercano y

bosque a Albula.

----No, Golemo, no!!, pero êl tambiên estâ invitado al entierro, porque debe traer

la masa cârnica pertinente que debe cocinarse para despuês del entierro...

----Cômo, que tenemos otro âgape hoy, que ademâs es un dîa de Julio con desta-

cada resonancia?----pregunta el flamen.

----No, flamen, y ya sê que a usted le encantan los âgapes, mas hoy no hay nada

de eso, sôlo una ligera comida---responde Dido que dice: pero aun asî tendrîan y

utilidad sus apophoreta: trajo sus mâppae?

----Vaya pregunta!!, que siempre si no cinco diez hay en mi bolsillo.

----Muy bien, flamen, muy bien!!


(KOSMOS A LA VEZ QUE ESCUCHA PIENSA EN VOZ ALTA)       


         La cosificaciôn (dispensable) repasada de las ideas mâs fortuitas, que ser-

virîan lo mismo para incorporarlas a la sûmula narrativa con la que cuentan los

florilegios como para ornamentar polêmicas con cierta extensiôn pimpante, pa-

ra Kosmos significaba la reducciôn mâs propicia para asperjar lo que en repre-

sentaciôn o en funciôn conjuntiva padece de una aridez mesurable, pero y que

asimismo una posible oponencia con la idea del ojo asomante que en vez de y

reducir elimina. Lo carente de mezcla (referencia a lo objetivo) y que puede a 

nûmero llegar, a un expresable beneficioso- numêrîco, a satisfacer un afân que 

por antonomasia repîtese, sube a cûpula y engendra estrellas, lumbre que solu-

ciona la desilusiôn de mapuche y ya harta de Antû por las palizas dejadas.

---Ah, Kosmos, en cuâl estado mapuche: Kuyên ulcha, Kuyên Ñuque o Kuyên 

Cushe?--- pregunta el astrôlogo Sula.

----Câspita, Sula, vaya quê mirîficos oîdos que tiene usted!!

----Cômo si no para cuestiones de altura?, ademâs de que se te oye.      

----Saben una cosa?

----Amplifiquela, flamen, amplifîquela---pide Kosmos.

----Ustedes sobrepasaron las nubes; mas yo, porque la reminiscencia lo hace po-

sible y entonces no puedo eludir el hacerle caso, el tener en cuenta o el prestarle

atenciôn, estoy un poco preocupado porque hoy es el 21 de Julio...

----Al fin dice usted el nûmero que corresponde al dîa con destacada resonancia,

dice el astrôlogo Sula.

----Captado, flamen, captado, êsa es la res!!, que entonces el pastor de Êfeso lle-

ga como recuerdo, no?

----A pesar, Kosmos, de que mi templo no es el de Artemis...

----Se pudiera saber de quê ustedes estân hablando?---fisga el astrôlogo Sula.

----De un acto delictivo para conseguir renombre, que es anâlogo a decir de eros-

tratismo...

----Se nota que nada tiene que ver con mi materia---destaca el astrôlogo Sula.

----Con la mîa tampoco, mas como soy responsable de un templo me queda cer-

ca tal recuerdo---dice el flamen.

----No estâ muy lejos de mî la sospecha de que ustedes al amplificar con cierta y

parsimonia estuvieron bebiendo conditum paradoxum, no?

----No hables tan alto como Ascâlafo que se enterarân los presentes--pide el fla-

men.

----Confirmada mi sospecha!!

----Sî, Kosmos, asî es, y sabes cuâl planeta estâ en apogeo?

----Êsa es su materia, Sula, êsa.

----Neptuno, nada mâs y nada menos que êl.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que ya creo saber lo y

que me va a repetir----dice Kosmos.

----La repeticiôn es importante.

----Muchitanto bien que lo sê, cômo no?

----Ahora el que quiere saber de quê estân hablando soy yo---dice el flamen.

----De aquella primera vez en que conocî a Kosmos, mas que tuvo que ser en y

una sala de interrogatorio, momento en que le informê de que el dîa en que lle-

gô al mundo el mismo planeta estaba en apogeo---dice el astrôlogo Sula.

----Ah, eso, sî, eso usted me lo contô hace ya tiempo---dice el flamen a Sula.

----Flamen, que ya habîa sabido que bebiô el conditum por el olor que salîa de

su boca---dice Dido.

----Pero para saber eso, majestad, hay que conocer el conditum, no?, y fîjese y

si es asî, que yo no pude identificar el olor---destaca Golemo.

----Nôtase que usted no me conoce a mî.

----Disculpe, majestad, no quise ofender.

----No es una ofensa sino que desconocimiento.

----Desconocimiento, majestad?

----De mi persona!!

----Repeticiôn de la identidad!!, el yo doble!!---afirma Kosmos.

----A quê te refieres con eso del yo doble?----indaga Dido.

----A que acabas de amplificar de que nôtase que usted no me "conoce a mî, y 

el desconocimiento "de mi persona"...

----Pero fue Golemo el que preguntô, no?

----Creo que la falta de captaciôn fue mîa, Kosmos, mîa---reconoce Golemo.

----Mondo lirondo que un polemizante expongo!!---afirma Kosmos.

----Quintus Septimius Florent Tertullianus!!

----Y punto a la raya y que continûe la letra.

----Con recta o con curva, Kosmos?---fisga el flamen.

----Allâ voy, por quê me llama!!, y saquê usted la conclusiôn: en la distancia y

mâs corta entre dos puntos.

----Entonces descartada la curva.

----Êsa es la res, êsa!!, y risas de Kosmos.

----No te soporto, cada vez menos---dice Dido.

---Quê viva la senilidad, quê viva!!, en lo atinente mâs a edades mayûsculas que

menos a reducciôn de facultades.

----Vaya hijo difîcil que usted tiene, Dido, amante de complejidades.

----Destino señalado que me tocô, si no que subrayado, Golemo. 































 





199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...