Dos dîas despuês de estar arrestado dîcele Endimiôn al soldado bâta-
ro que trâjole la comida lo siguiente:
----Escucho en la noche las voces de Euticô, el secretario y el eunuco Po-
sides.
----Voces dice usted, verdad? No se habrâ usted vuelto loco? Mire, dêjese
de mentiras y alimêntese mejor, que ha comido muy poco.
----No es mentira, estoy hablando en serio.
----Muchos reos utilizan algûn mêtodo repasado o calculado para lograr y
sus fines, algo que sê muy bien por la experiencia que tengo.
----Y cuâl fin pudiera tener yo, a ver, dîgame?
----Mire, usted conoce a esas tres personas?
----No!!, no las conozco.
----Y cômo sabe usted que tales voces son las de ellos?
----Porque dijeron sus nombres.
----Cômo? Me quiere coger usted para sus cosas? Eso es imposible.
----Se nota que ignora completamente ciertos fenômenos extrasensoriales.
----Y si usted no los ignora, quê es lo que le asusta, asombra o impresiona,
porque si no para quê me dijo que escuchaba esas voces?
----Ni susto, ni asombro ni impresiôn, sino que se trata...
----Señor no va a lograr convencerme, no se va a salir con las suyas.
----Me informan quê estâ pasando aquî?---pregunta el magister equitum.
----Que dice Endimiôn que oye voces---responde el soldado bâtaro.
----Sî magister, sî, las escucho, y son tres: la del eunuco Posides, la del se-
cretario y la de Euticô.
----Fueron êstos sus amigos, sus compinches o tal vez vecinos?
----Nada de eso, magister, jamâs los vi.
----Magister, usted cree realmente lo que estâ escuchando?----indaga el sol-
dado bâtaro.
----Lo que puedo decir al respecto es lo siguiente: esas tres personas estuvie-
ron prisioneras aquî, pero hace ya unos cuantos años.
----Esto sî que no lo sabîa.
----Ni lo podrîa saber, porque en aquel entonces era usted un niño.
----Y no lo pudiera haber sabido por algûn soldado bâtaro mâs viejo que yo?
----No es imposible, pero no fue posible hasta hoy, no?
----Sî!!, me acabo de enterar.
----Y para que estê mâs informado, esas tres personas ya estân del otro lado.
----Quê, que las voces son de muertos? Mâs increîble todavîa.
----Usted se ha puesto mâs pâlido que los mismîsimos muertos---dicele Endi-
miôn al soldado bâtaro.
----A ver, soldado, acuêstese en el suelo y levante las piernas unos minutos,
que se sentirâ mejor---dice el magister equitum que pregûntale a Endimiôn: Y
quê dicen las voces?
----Magister, el lenguaje es incomprensible, no se entiende nada.
----Pero hablan todos a la vez o separado?
----Es todo un pastiche semântico ininteligible. Y magister, los susodichos mu-
rieron estando presos aquî?
----No no!! Sucumbieron despuês de haberlos sacados de aquî el centuriôn, y si
el eunuco y el secretario por haberlos sepultado una avalancha de nieve; Euticô
por una lluvia de flechas en la propia puerta de su casa.
----Y el centuriôn de dônde salio?
----Fue un amigo de años de Euticô; al principio de la amistad sôlo era una es-
pecie de comprador de estatuillas, mas con el tiempo hizo una preparaciôn mi-
litar.
----Y cômo fue posible que el centuriôn los sacara de este prisiôn?
----Cosas del pasado que no se volverân a repetir, porque la guardia de palacio
estâ menor organizada, ademâs de que son muchos mâs los soldados bâtaros y
que la componen, asî que pierda la esperanza de que alguien pueda rescatarlo.
----Magister, si yo ni tan siquiera he pensado en eso. Sabe usted en lo que sî y
pienso? En volver de nuevo a la cocina de la corte.
----Pues deje de pensarlo que no serâ posible, ademâs de que ya estâ de nuevo
el cocinero de Irlanda en la cocina.
----Magister, tiene usted una idea de lo que pasarâ conmigo?
----Ninguna!! Eso lo decide Dido---responde el magister que pregûntale al sol-
dado bârato: ya se siente mejor?
----Sî!!, ya me siento con color. Gracias por la ayuda, magister, gracias!!
----De nada!! Y ahora retîrese y regrese a su puesto de guardia.
----A su edicto, magister, a su edicto!!
----Magister, serîa posible que usted me trajera algûn tipo de juego para entre-
tenerme?---pregunta Endimiôn.
----Sôlo existe uno para los reos: el de los dados, mas primero debe autorizar-
lo Dido.
----Bueno, uno es mejor que ninguno.
----Le hablarê a Dido sobre las dos cosas.
----Dos cosas?
----Sî!! Sobre los de las voces y sobre lo del juego de dados.
----Quê bien, magister, gracias!!
----Y me retiro, que debo ocuparme de ciertas cosas. Hasta la prôxima.
----De acuerdo, magister, hasta la prôxima.
Mas tarde, y en el triclînium, pônele Dido la ofrenda a los lares, y hoy
con mâs urgencia que nunca por lo que dejôle saber el magister sobre las y
voces escuchadas por Endimiôn en la ergâstula. Mas Kôs interêsase por sa-
ber el porquê de que el pastel tuviese un color amarillo, motivo por el cual
pregûntale a Dido:
----Por quê el pastel tiene ese color?
----Por el Crocus Sativus, impresindible para los protectores de la casa.
----Por el azafrân, Kôs, por êl.
----Y por quê un nombre tan raro?
----No es raro, sino de que proviene de Corycus, una antigua ciudad donde
se sembrô por primera vez, y la que le da su nombre.
----Y quiên ha visto al gato?---pregunta Kôs.
----Sî!!, verdad, que hace rato no lo veo---dice Ateriana.
----Hace par de dîas que no lo veo en los pulvinares, donde se acomoda y
duerme---dice Dido.
----Ateriana, lo buscamos por todo palacio?
----Sî!!, vamos a buscarlo.
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