Mittwoch, 8. Februar 2023

1099, 40.

        Dos dîas despuês de estar arrestado dîcele Endimiôn al soldado bâta-

ro que trâjole la comida lo siguiente:

----Escucho en la noche las voces de Euticô, el secretario y el eunuco Po-

sides.

----Voces dice usted, verdad? No se habrâ usted vuelto loco? Mire, dêjese

de mentiras y alimêntese mejor, que ha comido muy poco.

----No es mentira, estoy hablando en serio.

----Muchos reos utilizan algûn mêtodo repasado o calculado para lograr y

sus fines, algo que sê muy bien por la experiencia que tengo.

----Y cuâl fin pudiera tener yo, a ver, dîgame?

----Mire, usted conoce a esas tres personas?

----No!!, no las conozco.

----Y cômo sabe usted que tales voces son las de ellos?

----Porque dijeron sus nombres.

----Cômo? Me quiere coger usted para sus cosas? Eso es imposible.

----Se nota que ignora completamente ciertos fenômenos extrasensoriales.

----Y si usted no los ignora, quê es lo que le asusta, asombra o impresiona,

porque si no para quê me dijo que escuchaba esas voces?

----Ni susto, ni asombro ni impresiôn, sino que se trata...

----Señor no va a lograr convencerme, no se va a salir con las suyas.

----Me informan quê estâ pasando aquî?---pregunta el magister equitum.

----Que dice Endimiôn que oye voces---responde el soldado bâtaro.

----Sî magister, sî, las escucho, y son tres: la del eunuco Posides, la del se-

cretario y la de Euticô.

----Fueron êstos sus amigos, sus compinches o tal vez vecinos?

----Nada de eso, magister, jamâs los vi.

----Magister, usted cree realmente lo que estâ escuchando?----indaga el sol-

dado bâtaro.

----Lo que puedo decir al respecto es lo siguiente: esas tres personas estuvie-

ron prisioneras aquî, pero hace ya unos cuantos años.

----Esto sî que no lo sabîa.

----Ni lo podrîa saber, porque en aquel entonces era usted un niño.

----Y no lo pudiera haber sabido por algûn soldado bâtaro mâs viejo que yo?

----No es imposible, pero no fue posible hasta hoy, no?

----Sî!!, me acabo de enterar.

----Y para que estê mâs informado, esas tres personas ya estân del otro lado.

----Quê, que las voces son de muertos? Mâs increîble todavîa.

----Usted se ha puesto mâs pâlido que los mismîsimos muertos---dicele Endi-

miôn al soldado bâtaro.

----A ver, soldado, acuêstese en el suelo y levante las piernas unos minutos,

que se sentirâ mejor---dice el magister equitum que pregûntale a Endimiôn: Y

quê dicen las voces?

----Magister, el lenguaje es incomprensible, no se entiende nada.

----Pero hablan todos a la vez o separado?

----Es todo un pastiche semântico ininteligible. Y magister, los susodichos mu-

rieron estando presos aquî?

----No no!! Sucumbieron despuês de haberlos sacados de aquî el centuriôn, y si

el eunuco y el secretario por haberlos sepultado una avalancha de nieve; Euticô

por una lluvia de flechas en la propia puerta de su casa.

----Y el centuriôn de dônde salio?

----Fue un amigo de años de Euticô; al principio de la amistad sôlo era una es-

pecie de comprador de estatuillas, mas con el tiempo hizo una preparaciôn mi-

litar.

----Y cômo fue posible que el centuriôn los sacara de este prisiôn?

----Cosas del pasado que no se volverân a repetir, porque la guardia de palacio

estâ menor organizada, ademâs de que son muchos mâs los soldados bâtaros y

que la componen, asî que pierda la esperanza de que alguien pueda rescatarlo.

----Magister, si yo ni tan siquiera he pensado en eso. Sabe usted en lo que sî y

pienso? En volver de nuevo a la cocina de la corte.

----Pues deje de pensarlo que no serâ posible, ademâs de que ya estâ de nuevo

el cocinero de Irlanda en la cocina.

----Magister, tiene usted una idea de lo que pasarâ conmigo?

----Ninguna!! Eso lo decide Dido---responde el magister que pregûntale al sol-

dado bârato: ya se siente mejor?

----Sî!!, ya me siento con color. Gracias por la ayuda, magister, gracias!!

----De nada!! Y ahora retîrese y regrese a su puesto de guardia.

----A su edicto, magister, a su edicto!!

----Magister, serîa posible que usted me trajera algûn tipo de juego para entre-

tenerme?---pregunta Endimiôn.

----Sôlo existe uno para los reos: el de los dados, mas primero debe autorizar-

lo Dido.

----Bueno, uno es mejor que ninguno.

----Le hablarê a Dido sobre las dos cosas.

----Dos cosas?

----Sî!! Sobre los de las voces y sobre lo del juego de dados.

----Quê bien, magister, gracias!!

----Y me retiro, que debo ocuparme de ciertas cosas. Hasta la prôxima.

----De acuerdo, magister, hasta la prôxima.


       Mas tarde, y en el triclînium, pônele Dido la ofrenda a los lares, y hoy

con mâs urgencia que nunca por lo que dejôle saber el magister sobre las y

voces escuchadas por Endimiôn en la ergâstula. Mas Kôs interêsase por sa-

ber el porquê de que el pastel tuviese un color amarillo, motivo por el cual

pregûntale a Dido:

----Por quê el pastel tiene ese color?

----Por el Crocus Sativus, impresindible para los protectores de la casa.

----Por el azafrân, Kôs, por êl.

----Y por quê un nombre tan raro?

----No es raro, sino de que proviene de Corycus, una antigua ciudad donde

se sembrô por primera vez, y la que le da su nombre.

----Y quiên ha visto al gato?---pregunta Kôs.

----Sî!!, verdad, que hace rato no lo veo---dice Ateriana.

----Hace par de dîas que no lo veo en los pulvinares, donde se acomoda y

duerme---dice Dido.

----Ateriana, lo buscamos por todo palacio?

----Sî!!, vamos a buscarlo.

















































 


Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...