Por parangôn con la telebrâtula parece tu cuerpo estar protegido por
una concha calcârea de valvas desiguales y articuladas mediante chanelas,
amplificaciôn de Kosmos dirigida tempestivamente a Argos al percatarse
de que en derredor de êste formâbase una mîmesis de pechina con cal.
----Mîmesis? Yo no veo ninguna---dice Argos.
----Kosmos, que el laboro con la idea del ojo asomante te ha llevado a le-
janîas inextricables---señala el vate.
----Mondo lirondo!!, que si no hasta el mîsmisimo fondo de las dadorîas
complejas.
----Sacados los sobrantes al volver a mirar, mâs espacio para que desarrô-
llese con soltura el magîn, no?
----Temîganes, habrîa que empezar a lascar para aportar lo quiditario que
engorda a la fiesta---responde Kosmos.
----Si me explican de quê ustedes estân hablando...
----Argos, no de sopetôn para eludirle un fastidio de testa. Poco a poco se
llena el tonel---anuncia Kosmos.
----Mire usted, Argos. Amimone estuvo a punto de ser violada por un sâ-
tiro. Comenzô a dar gritos que escuchô Poseidôn, el que sûbito tirô su tri-
dente que aquêl esquivô. El tridente se clavô en una roca y de êsta tres to-
rrentes de agua comenzaron a salir...
----Didâscalos, permîteme usted que rîame?, y disculpe que interrûmpalo.
----Kosmos, y por quê la risa?---indaga Argos.
----Porque como dije: poco a poco llênase el tonel, impepinable que alude
el didâscalos al tonel de las Danaides.
----Y quiên es Amimone?---pregunta Kosmithôs.
----Una de las Danaides---responde el didâscalos filosôfico.
----Pero, Kosmos, precisamente tal tonel nunca podîa llenarse.
----Câspita, Asonis!! Con el tiempo que usted lleva con nosotros es capaz
de hacer una pregunta de tal jaez?
----Ya me voy percatando de la implîcita marranada que hay en la dialogi-
zaciôn de ustedes---suelta Argos.
----Ataraxia que engendra verborrea circunspecta!!
----Yo dirîa que el azufre conspicuo para el trabajo con las transformacio-
nes.
---Bravo, alquimista, bravo!! Una pincelada con rumbo y direcciôn---dice
el vate.
----Ve usted, Argos, el resultado de estar cercano a nosotros?
----Y cuâl es êse, didâscalos?
----Que ya se ha dado cuenta de la implîcita marranada en el intercambio de
verba.
----Mas que con rumbo y direcciôn!!---afirma el vate.
----Que no naufraga o zozobra---agrega Kosmos.
----Ni fracasa ni se va a pique!!
----Dîganme una cosa: Ustedes conocen al arûspice?---pregunta Argos.
----El crîptico del barrio de las Caninas; el ciudadano oscuro--responde Kos-
mos.
----Y negra la lacerna que llevaba. Sin habêrmelo preguntado le dije que el
gato Lah estaba aquî, en la Kosmona.
---Usted respondiô a una pregunta que no captô el sentido correspondiente.
----Cômo, Kosmos, cômo?
Y acopas llegan Kôs y Ateriana, y pregunta aquêl:
----Dônde estâ Lah, quê hace, con quê se entretiene?
----Y sus respectivas madres saben que ustedes estân aquî?---pregunta sû-
bito Kosmithôs.
----Sabîan que buscâbamos a Lah en palacio, pero no de que vinimos para
acâ---responde Kôs.
----Cômo, y por quê no?
----Porque al no encontrar a Lah en palacio salimos a buscarlo por los alre-
dedores de la corte, y entonces llegô al arûspice, y por êl me enterê de que
el gato estaba aquî.
----El arûspice en palacio?
----El magister hablô con êl y me dijo que me esperara diez minutos para
salir con la escolta, pero como pasô media hora y no regresaba de hablar
con Dido, nos fugamos de palacio con el caballo negro y sin escolta.
----No acabas (de)cir que hablaba con el arûspice?
----Sî!!, pero me dijo el magister que tenîa que hablar urgente con Dido y
despuês que se fue el arûspice.
----Y cômo ustedes salieron de palacio sin que la guardia bâtara los viera?
----Por un lugar que yo descubrî hace poco, por la parte de atrâs de palacio.
----No me digas? Tû sabîas eso?----pregûntale Kosmithôs a Kosmos.
----Desconocîalo totalmente.
----Las miradas jôvenes miran mejor!!---afirma el didâscalos filosôfico.
----Quê, didâscalos, y nosotros quê?
----Quê, kosmithôs, quê?
----Que tambiên tuvimos una mirada joven.
----Sabes quê hablaron entre ellos, Kôs?---fisga Kosmos.
----Eso no lo sê, porque yo me alejê...
----Te alejaste no, viniste adonde yo estaba---rectifica Ateriana.
----Que tû crees, Kosmos, de la conversa entre el arûspice y el magister?
----Didâscalos, de que si êste dîjole a Kôs que tenîa que hablar urgente y
con mi madre, la cosa o es compleja o refiêrese a una complicaciôn a par-
tir de un augurio.
----No tendrâ que ver tal augurio con la nueva formaciôn de la tribu germâ-
nica?---pregunta Vercingetôrix.
----Descartado no queda, pudiera remitir a ella. Êsa es la res!!
----Argos, sabe usted algo?----pregunta el didâscalos filosôfico.
----Quê pudiera ser por lo de tribu, sî.
----Ah, tû eres Argos?---pregunta Kôs.
----Sî, Kôs, yo soy Argos. Por quê preguntas?
----Porque el arûspice dijo que tû le dijiste que el gato estaba en la Kosmona.
----Es cierto, se lo dije.
----Y hablando del gato; acaba de llegar---dice Vercingetôrix.
----Pero, Kôs, el gato no te mira bien---dice el didâscalos filosôfico.
----Y cômo, si le cae a caracolazos---dice Kosmos y rîe.
----A ver, que lo cargo yo---dice Ateriana.
----Age, Ateriana, age!!---afirma Kosmos.
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