Dienstag, 21. Februar 2023

1103, 44.

         Por parangôn con la telebrâtula parece tu cuerpo estar protegido por 

una concha calcârea de valvas desiguales y articuladas mediante chanelas,

amplificaciôn  de Kosmos dirigida tempestivamente a Argos al percatarse

de que en derredor de êste formâbase una mîmesis de pechina con cal.

----Mîmesis? Yo no veo ninguna---dice Argos.

----Kosmos, que el laboro con la idea del ojo asomante te ha llevado a le-

janîas inextricables---señala el vate.

----Mondo lirondo!!, que si no hasta el mîsmisimo fondo de las dadorîas

complejas.

----Sacados los sobrantes al volver a mirar, mâs espacio para que desarrô-

llese con soltura el magîn, no? 

----Temîganes, habrîa que empezar a lascar para aportar lo quiditario que

engorda a la fiesta---responde Kosmos.

----Si me explican de quê ustedes estân hablando...

----Argos, no de sopetôn para eludirle un fastidio de testa. Poco a poco se

llena el tonel---anuncia Kosmos.

----Mire usted, Argos. Amimone estuvo a punto de ser violada por un sâ-

tiro. Comenzô a dar gritos que escuchô Poseidôn, el que sûbito tirô su tri-

dente que aquêl esquivô. El tridente se clavô en una roca y de êsta tres to-

rrentes de agua comenzaron a salir...

----Didâscalos, permîteme usted que rîame?, y disculpe que interrûmpalo.

----Kosmos, y por quê la risa?---indaga Argos.

----Porque como dije: poco a poco llênase el tonel, impepinable que alude

el didâscalos al tonel de las Danaides.

----Y quiên es Amimone?---pregunta Kosmithôs.

----Una de las Danaides---responde el didâscalos filosôfico.

----Pero, Kosmos, precisamente tal tonel nunca podîa llenarse.

----Câspita, Asonis!! Con el tiempo que usted lleva con nosotros es capaz

de hacer una pregunta de tal jaez?

----Ya me voy percatando de la implîcita marranada que hay en la dialogi-

zaciôn de ustedes---suelta Argos.

----Ataraxia que engendra verborrea circunspecta!!

----Yo dirîa que el azufre conspicuo para el trabajo con las transformacio-

nes.

---Bravo, alquimista, bravo!! Una pincelada con rumbo y direcciôn---dice

el vate.

----Ve usted, Argos, el resultado de estar cercano a nosotros?

----Y cuâl es êse, didâscalos?

----Que ya se ha dado cuenta de la implîcita marranada en el intercambio de

verba.

----Mas que con rumbo y direcciôn!!---afirma el vate.

----Que no naufraga o zozobra---agrega Kosmos.

----Ni fracasa ni se va a pique!!

----Dîganme una cosa: Ustedes conocen al arûspice?---pregunta Argos.

----El crîptico del barrio de las Caninas; el ciudadano oscuro--responde Kos-

mos.

----Y negra la lacerna que llevaba. Sin habêrmelo preguntado le dije que el

gato Lah estaba aquî, en la Kosmona.

---Usted respondiô a una pregunta que no captô el sentido correspondiente.

----Cômo, Kosmos, cômo?


      Y acopas llegan Kôs y Ateriana, y pregunta aquêl:


----Dônde estâ Lah, quê hace, con quê se entretiene?

----Y sus respectivas madres saben que ustedes estân aquî?---pregunta sû-

bito Kosmithôs.

----Sabîan que buscâbamos a Lah en palacio, pero no de que vinimos para

acâ---responde Kôs.

----Cômo, y por quê no?

----Porque al no encontrar a Lah en palacio salimos a buscarlo por los alre-

dedores de la corte, y entonces llegô al arûspice, y por êl me enterê de que

el gato estaba aquî.

----El arûspice en palacio?

----El magister hablô con êl y me dijo que me esperara diez minutos para

salir con la escolta, pero como pasô media hora y no regresaba de hablar

con Dido, nos fugamos de palacio con el caballo negro y sin escolta.

----No acabas (de)cir que hablaba con el arûspice?

----Sî!!, pero me dijo el magister que tenîa que hablar urgente con Dido y

despuês que se fue el arûspice.

----Y cômo ustedes salieron de palacio sin que la guardia bâtara los viera?

----Por un lugar que yo descubrî hace poco, por la parte de atrâs de palacio.

----No me digas? Tû sabîas eso?----pregûntale Kosmithôs a Kosmos.

----Desconocîalo totalmente.

----Las miradas jôvenes miran mejor!!---afirma el didâscalos filosôfico.

----Quê, didâscalos, y nosotros quê?

----Quê, kosmithôs, quê?

----Que tambiên tuvimos una mirada joven.

----Sabes quê hablaron entre ellos, Kôs?---fisga Kosmos.

----Eso no lo sê, porque yo me alejê...

----Te alejaste no, viniste adonde yo estaba---rectifica Ateriana.

----Que tû crees, Kosmos, de la conversa entre el arûspice y el magister?

----Didâscalos, de que si êste dîjole a Kôs que tenîa que hablar urgente y

con mi madre, la cosa o es compleja o refiêrese a una complicaciôn a par-

tir de un augurio.

----No tendrâ que ver tal augurio con la nueva formaciôn de la tribu germâ-

nica?---pregunta Vercingetôrix.

----Descartado no queda, pudiera remitir a ella. Êsa es la res!!

----Argos, sabe usted algo?----pregunta el didâscalos filosôfico.

----Quê pudiera ser por lo de tribu, sî.

----Ah, tû eres Argos?---pregunta Kôs.

----Sî, Kôs, yo soy Argos. Por quê preguntas?

----Porque el arûspice dijo que tû le dijiste que el gato estaba en la Kosmona.

----Es cierto, se lo dije.

----Y hablando del gato; acaba de llegar---dice Vercingetôrix.

----Pero, Kôs, el gato no te mira bien---dice el didâscalos filosôfico.

----Y cômo, si le cae a caracolazos---dice Kosmos y rîe.

----A ver, que lo cargo yo---dice Ateriana.

----Age, Ateriana, age!!---afirma Kosmos.








 



































 

















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