Donnerstag, 23. Februar 2023

1104, 45

         Por eso del haber estado a punto Amimone de ser violada por un sâti-

ro, amplificaciôn salida de la boca del didâscalos con la intenciôn de aludir

o de remitirse al mito de las danaides (las cincuenta hijas de rey Dânao), es 

que  el vate recuerda a una querida que tuvo, la que nada tenîa que ver con

êstas mas que sî con una premeditada violaciôn de un mûsico que tocaba el

crôtalo, allende que amante de zonas lacustres y de bosques, lo que traduce

que de los lugares mâs celebêrrimos para que el susodicho instrumento con-

serve su resonancia mîtica a partir de un basamento sumamente inveterado.

La querida onomâbase Liza, por lo que de extrañar no era que las discusio-

nes nunca faltaran como asimismo las peleas, de tal guisa que breves empe-

ro intensas, con vigor y reciedumbre insoportables; era de mediana estatura

y descollaba donde quiera que fuese por sus ingentes senos, siendo êstos el

tempestivo aliciente para que el vate embadurnara de tinta la punta senecta

de su pluma para escribir los siguientes versos:

 

las fijezas redondas parecen pelotas

con las que a todo trance quisiêrase ludicar,

igual si en el arriate donde florecen las rosas

que en el campo subrayado por un color

                                                 primaveral].


----Vate, hablando de tales componentes del cuerpo femenino, cômo olvi-

dar aquel verso mîo de la gota que colgaba de un pezôn que no querîa caer

para no romperse?

----Del pezôn cuelga una gota,/ la que no quiere caer para no romperse.

----Exacto, vate, tiene usted buena memoria---reconoce Kosmithôs.

----Câspita!!, que el liber de erôtica de Sunev dador fue de inspiraciôn, de

que activârase tu magîn---dice Kosmos.

----Quê decir de la memoria tuya? Pero saben una cosa?

----Amplifîcala, age---pide Kosmos.

----Que el libro susodicho me recuerda a la difunta Meli.

----Meli melosa, la que estuvo cerca y te resultô fogosa.

----Kosmos, le resultô o ya lo era sin dudas y sospechas?

----Didâscalos...

----Deja, Kosmos, que respondo yo---dice Kosmithôs que destaca: ese dîa

en que leîa el libro Meli llegô a casa de Sunev, la que subiô al cuarto y muy

cerca de mî observô las imâgenes, de ahî que tan pegada un calor como el

de ella sentîa por primera vez.

----Y quiên fue esa Meli?---indaga Argos.

----Una etera de Masalia que fue novia del cocinero de Irlanda.

----A ver, y por quê tû no lo dijiste a Argos: te respondo despuês, mâs tar-

de?

----Y por quê tû preguntas eso, Kosmithôs?

----Argos, porque cada vez que yo le pregunto algo a êl, me responde lo y

que usted acaba de oîr.

----Y risas de Kosmos.

----Y cuânto tiempo hace de esa cercanîa con Meli?---pregunta Argos.

----Hace ya bastante tiempo, cuando visitê por primera vez la ciudad del

ocio, donde nacî y estuve hasta los tres años.

----Argos, yo y Rubria ya llevâbamos diecisiete años viviendo en Apragô-

polis, y regresamos a Bedriaco al ser mi madre ya reina.

----Quê tiempos tales, yo era un jovenete al servicio de su majestad Volo-

geso, y, asî entonces, con poquitîsima experiencia.

----Me gusta el diminutivo jovenete---deja saber el vate.

----Algo que nada tiene que ver con los senos ingentes, porque de ser y

enormes ya tienen que ser senectos---dice Kosmos.

----Ya voy siendo testigo de que le sacas provecho a muchas cosas que se

dicen aquî---dice Argos.

----Lo que no es otra rerum que lascar en masa jamonera.

----Lascar en masa jamonera? Muy exclusivo!!

----Êsa es la res, Argos, êsa!!

----Y dônde estân Kôs y Ateriana?---pregunta Kosmithôs.

----Se largaron con Lah silenciosamente---responde el didâscalos filosôfico.

----Contertulios, cuândo empezamos con los cursos, que ya tenemos el fi-

nanciamiento?---pregunta Kosmos.

----Kosmos, el de alquimia ya es seguro, mas cuâles otros?--- pregunta Te-

mîganes de Alejandrîa.

----Podemos empezar a trabajar, mas primero hay que hacer una lista.

----De acuerdo, didâscalos, de acuerdo.

----Al avîo, contertulios, al avîo!!---afirma Kosmos.









































  

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