Los aûreos pêtalos de Jancia fueron el tempestivo aliciente para que pa-
sarâ a la acciôn Dolfopân Colunnecio. En plena naturaleza, proyecciôn mu-
chitanto seductiva, ademâs contemplâbalos êste como dos componentes es-
peciosos con los cuales las manos tendrîan un suntuoso entretenimiento, un
rato lujurioso sobre una sâbana de seda perfectamente estirada, amên que y
por su suavidad la ideal o propicia para dejar en la piel una grata sensaciôn.
Mas habrîa que ver que si Jancia a horcajadas, una posiciôn que temperatu-
riza como Apolo a Egipto, Dolfopân acostado tenîa de frente el entramado
cândido, como si êste demostrase la pericia pedagôgica que acicata benefi-
ciosamente con un movimiento de rotaciôn incesante, a su vez que adusto
y en funciôn de extraer el ampo primordial, al que sigue la efîmera joviali-
dad del semblante con efîmera risa. Ambos cumpliendo con la parte de un
programa que desde la alcheringa satisface sin refutaciôn alguna, sin resis-
tencia por iracundia o capricho, el tiempo como que dejaba de ser tenido y
en cuenta, valorado por la consciencia como el inexorable-ineluctable fac-
tor cuantitativo que tanto da como quita, que ubica a cada cual en el lugar
o sitio que pertenêcele, lo que sabe muy bien Fortuna y no es indiferencia
para las Parcas, de lo que sale la tejedura de êstas y de aquêlla la dadorîa
indefectible con la cual o travês de un mecanismo codificado equilibra la
existencia o hace preponderable un ofrecimiento, lo que a primera vista
ni a segunda puede ser inteligible tanto por razones subrepticias como por
crîpticas, mas siempre las menesteres en el sistema primero, polîgono pa-
ra el juego, la atracciôn y lo sistâltico: el ritmo de la vehemencia que ape-
llîdase acosante?
Mas en lo que sucedîa lo anterior, y en el cuarto contiguo, despertô-
se Asonis porque un insecto lipidôptero, y especialmente un Bombyx mo-
ri, hacîale cosquillas en la oreja derecha, Este acoso irresistible pûsolo de
tan mal humor que lo primero que pensô fue coger el insecto, ponerlo en
el suelo y apabullarlo con un pie, empero al ver un vaso de agua sobre la
mesa de noche sûbito cambiô el pensar, por lo que lo hacedero resultô ser
dejar caer al insecto en el agua para comprobar cuânto tiempo duraba con
vida en el agua. Non plus ultra de unos segundos, y en vez de sucumbir el
insecto, lo que pasô fue que comenzô a deshilacharse, razôn por la cual no
pudo eludir asombrarse, como tampoco quedarse en el cuarto porque nun-
ca habîa sido testigo visual de algo asî. Entonces, y ya listo para salir de la
habitaciôn, unos toques inesperados en la puerta es el motivo de que dirîja-
se raudo a êsta.
----Ah eres tû, Kosmos? Quê, vienes para despertarme? Pues sabes quê?
Ya estaba despierto porque un insecto blanco me hizo cosquilla en la ore-
ja derecha; pero no para la cosa aquî, y por la que me asombrê, el insecto
en vez de morir comenzô a deshilacharse.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! De quê tû estas
hablando, Asonis? Aûn no te ha pasado el efecto del vino mezclado?
----No me crees? Mira ahî, en el vaso de agua que estâ en la mesa de no-
che---dice Asonis señalândola.
----Câspita, Asonis, y tû te asombraste por una cosa tan cosiata?---pregun-
ta Kosmos a la vez que miraba el vaso.
----Tan cosiata has dicho? Dime, a ver, cômo es que un gusano se puede
deshilachar sin morir?
----Has escuchado la leyenda de una emperatriz china, Xi Lingshi, la que
descubriô el secreto de la seda?
----Quê, y quê tiene que ver la seda ahora, Kosmos?
----Que este gusano es de seda, un Bombyx mori.
----De seda? A mî me pudiera parecer un gusano enfermo.
----De tal parecer tuyo reîrîase la susodicha emperatriz, la que era una bue-
na tejedora.
----En fin , kosmos, quê se puede hacer con el gusano?
----Una pregunta demasiado fâcil.
----Y cuâl es la respuesta si tû crees que no es difîcil la pregunta?
----Bôtalo por la ventana, que a lo mejor engûllelo el estrîgido.
----De acuerdo, Hago eso.
Entonces, cogiendo el vaso de agua y acercândose a la ventana, Aso-
nis oye unos gemidos, mas desconociendo la identidad de la fêmina que los
emitîa, hasta que en un momento de pausa de aquêllos reconoce la voz y de
Dolfopân que dice:
----Si mis dedos fueran como un gusano arrastrarîanse por tus pêtalos, Jan-
cia; ademâs que, para hacer mâs deleitosa la ocasiôn, harîanle cosquilla por
largo rato a êstos.
----Vaya comparaciôn la tuya, Dolfopân, pero sabes una cosa?, no vuelvas a
mencionar la palabra gusano que no es de mi agrado---deja saber Jancia.
----Kosmos, sabes quiênes estân en gozo en el cuarto de al lado?
----Amplifique quiênes, Asonis, amplifîquelo!!
----Dolfopân y Jancia.
----Câspita!! Bien que aprovechan el tiempo los dos, ambos inclusive: aca-
bâronse de conocer y ya estân jugando al lûdico de lo humectante: tremen-
do!!
----Son râpidos utilizando una materia.
----La materia de las materias!! Y ya usted botô el insecto lipidôptico de la
familia Bomby cidae, una especie domesticada a partir de la polilla salvaje
Bomby mandarina?
----Contra, Kosmos [...] sî, lo acabo de botar.
----Entonces regresamos al âgape, y que aquellos dos continûen con la asig-
natura de la salida de la espuma.
----Espuma, mar y arena, tres elementos que por asociaciôn excitan.
---Mondo lirondo que a la excitaciôn yo no me opongo, mas que conste que
lo ha dicho usted: recuêrdelo!!
---Retornamos al âgape?
----Age en plural, age!!
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