Freitag, 19. Mai 2023

1132, 73.

         Y en lo que observaba a los contertulios ingiriendo el pastel, Kosmos

recuêrdase de que Sabinsqui abogaba la idea de que el hombre jamâs esta-

rîa del todo salvado de no dirimirse la cadena de su existencia sucesiva, lo

que no estâ muy lejos de la tesis apoyada por los ôrficos, empero que una

defensa que el personaje principal de El bullicio en el silencio con el tiem-

po fue olvidando, separândola del esquema habitual de vivencia, el de fac-

to mâs al servicio de la monotonîa que al de la espontaniedad o la improvi-

saciôn, dos componentes de una totalidad dadores de ingente beneficio su-

premo. A pesar de lo anterior, Sabinsqui no dejô de tener en cuenta el dia-

mantino matema que la idea dejôle como resonancia: una vibraciôn capaz

de transformaciôn general de lo que procesa la conciencia y filtra la razôn.

De esto sale la buena calidad de los pensamientos como asimismo la gaya

formaciôn de mîmesis impolutas, o que si no de imagos transparentes con

las que el estro enriquecerîase mayûsculamente, por lo que no serîa de ex-

trañar que Sabinsqui contara con un hontanar poderoso o potente en cues-

tiones  referentes a lo creativo, lo dejante de una satisfacciôn y jovialidad

desiguales a las que por normalidad forman parte de otro conjunto deîcti-

co que por (su) causa sui evoluciona o convulsiona con destacada lentitud.

Mas no es precisamente el "matema" la lînea causal que Sabinsqui sigue

a pesar de las circunstancias, desilusiones y aforismos fêrreos? Sabinsqui

actor reproduce un recto paso, un yendo compensado, un andar de lo que

fue parte de una alcheringa, la arropante de una historia ôntica que no de-

ja de tener valor ni aun cuando suena la "lira de las siete cuerdas" ( los y

siete tonos del heptacordo en atingencia con las veinte y ocho lumbres de

la Luna), allende que en funciôn de celebrar el vuelo trascendetal-excelso

de un sîmbolo conspicuo ( en el caso de que por necesidad têngase que en

êste pensar): la peristera.

----Pero, Kosmos, por dônde anda tu pensar?---pregunta el didâscalos filo-

sôfico.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Amplifîcole y el

dônde cuando terminen los contertulios de ingerir el pastel.

----Eureka!! Parakalô!!

----Tîpota parakalô!!---dice Kosmos y riendo.

 

        Y entonces no dilaciona Vercingetôrix en preguntar:


----Y por quê cuando terminen los contertulios de ingerir el pastel?

----Porque no quiero ser el responsable de que atôrese alguien al escuchar 

lo que responderîale al que hizo la pregunta.

----Kosmos, de verdad tû crees que alguno de nosotros pudiera atorarse y a

raîz de oîr una respuesta tuya?---pregunta Asonis.

----Si de creer trâtase le dirîa que sî lo creo, por lo que mantengo lo dicho y

sin cavilaciôn alguna.

----Asonis, mâs que por la respuesta que darîale Kosmos al didâscalos creo

que el atorarse ocurrirîa si alguno de nosotros habla comiendo, deja un co-

mentario u opiniôn por razones apremiantes de entrar en diâlogo mastican-

do el pastel.

-----Usted, Temîganes, acaba (de)cir con justeza lo que no dije yo directa-

mente---reconoce Kosmos.

----Kosmos, pudiêrase decir, entonces, y algo que no se ha dicho...

----Perrasiestes, cenutrio, si pudiêrase decir es que no ha dichôse, no?

----Tû y tus precisiones semânticas. De acuerdo. Entonces pudiêrase decir

que lo que tû aplicas es prudencia?

----Cenutrio, ha descubierto usted algo difîcil de encontrar, de hallar entre

mâs de una aplicaciones.

----Kosmos, te encanta apabullarme con el peso de tu ironîa.

----Te encanta apabullarme con el peso de tu ironîa!! Bravo, cenutrio, bravo!

----Contra, Kosmos, al fin escucho algo agradable salido de tu boca: un reco-

nocimiento por lo que dije.

----Soy justo cuando deba serlo con usted, cuando usted amplifique algo justo, 

o sea, con la medida expresiva que ni pâsase ni le falta distinciôn, que si no y

clasificaciôn o evaluaciôn a partir de un anâlisis o examen eficaces.

---Anâlisis o examen eficaces? Ni que tû dieras tiempo para poder hacer êstos.

----Cômo, si es precisamente tiempo lo que yo siempre concedo?

----Pero que muy corto para analizar o examinar tus barbaridades semânticas.

----Câspita!! No trâtase, entonces, de que no le dê sino de que lo doy con una

medida: no cree usted que son dos cosas disîmiles?

----Perrasiestes, aquî usted sabe algo: que el tiempo que da Kosmos es muy y

corto.

----Cômo no voy a saberlo si lo sê, didâscalos?

----Entonces lo que usted no sabe es que ignora algo, porque saber es no igno-

rar.

----Y para quê saber que uno ignora algo?

----Porque lo que uno ignora es un medianamente saber, o sea, que es un saber

que no muy bien se sabe mâs que sî que se sospecha de acuerdo a lo que uno y

sabe lo que significa ignorar.

----Vaya laberinto, didâscalos, como para perderse, no atorarse.

----Yo lo entiendo como una marranada que a la polêmica invita. En realidad

el didâscalos estâ girando en derredor de un cîrculo vicioso que ni fin tiene ni

principio, y donde dos puntos coinciden---dice Vercingetôrix.

----No serîa mâs funcional decir: saber que uno ignora algo es saber que uno

es ignorante?---pregunta Temîganes de Alejandrîa.

----Y que pasarîa con saberlo, Temîganes?

----Didâscalos, que uno harîa todo lo posible por esconderlo, lo que traerîa co-

mo consecuencia (el) activar ciertas y determinadas defensas.

----Que es lo mismo a decir: el agente que se defiende derogarîa su ignorancia

con un hacer creer que sabe?

----Por ahî estâ la cosa, mâs o menos algo como eso.

----Vercingetôrix, allende que marranada asimismo pudiera ser una aporîa, dos

rerum que entre nos son de gran utilidad---dice Kosmos.

----De acuerdo!! Pero, la aporîa no tiene ya una forma de marranada?

----Si acaso es que es parte ya de êsta.

----Habrîa que dedicarle una monografîa urgente---dice el didâscalos filosôfico.

----Age en plural, age!!---afirma Kosmos.

----Bueno, Kosmos, y por fin cuâl es la respuesta, que ya nadie come pastel?

----Aquî estâ, y con su peso correspondiente.


           Y entonces sucede lo inesperado: llegan a la Kosmona Macco, el ve-

narabilis inceptor, y Buridân, al que decîanle el Bury.


----Câspita, Macco!!, vaya novedad la que acontece con usted. Quê. es del y

oriente su cachimba?---pregunta Kosmos.

----Exactamente de Egipto, donde la comprê y a un precio môdico hace tan-

to ya; forma parte de una de las pocas propiedades que tengo y van conmigo

a cualquier parte metidas en este saco---dice Macco señalando êste.

----Mejor poco que mucho, o que a menos bulto mâs lumbre.

----El venerabilis Inceptor!! Verdaderamente su presencia ni la dâbamos co-

mo posible---dice el didâscalos filosôfico.

----Y se puede saber quiên es esta persona?---Perrasiestes de Mocarês.

----Cenutrio, no acaba usted de escuchar su ônoma?---pregunta Kosmos.

----Un placer en conocerlo, cenutrio---dice Macco.

----Y risas de Kosmos y el didâscalos filosôfico.

----Mi nombre no es cenutrio, sino Perrasiestes de Mocarês.

----Disculpe usted, disculpe!! Miren, esta criatura que me acompaña se lla-

ma Buridân, pero le dicen el Bury.

----Encantado de conocer a los contertulios de la Kosmona---dice el Bury.

----Bury, y nosotros encantados de conocerlo a usted. Bienvenido (a)quî, a

esta instituciôn---dice Kosmos.

----Gracias, gracias!!

----Kosmos, y quê tal tu nieta, Ateriana?---pregunta Macco.

----No estoy muy al tanto de cômo estâ, mas que seguro o que estâ en su y

cuarto o con Lah en alguna parte de palacio.

----No me extraña que respondas como te gusta hacerlo, lo que es una de y

las cosas que haces mejor.

----Y punto a la raya y que continûe la letra.

----Cômo?

----No le haga mucho caso, que puede meterse en aprietos semânticos.

----Si usted lo dice, didâscalos, que lo conoce mejor que yo---dice Macco.

----Y dîgame, venerabilis Inceptor: vino por los de los cursos gratis, no?

----Correcto!! Ustedes me dijeron que me avisaban, pero como aûn no lo

habîan hecho decidî venir para saber por fin quê, didâscalos.

----En realidad todavîa no han empezado, razôn por la cual fue posible y

nuestro silencio, la ausencia de palabras.

----Pero hay una cosa: los cursos ya no son gratis---anuncia Kosmos.

----Ah no, y por quê?---pregunta Macco a la vez que echa picadura en la

cachimba.

----Porque mi madre finacia los cursos, êsa es la res, êsa!!

----Y a cuânto asciende el precio, entonces?

----No lo sabemos aûn, mas pronto sabrâse.

----Y quê es pronto para ustedes?, porque me dijeron la primera y ûltima

vez que nos vimos que me avisaban pronto y...

----Lo que deberîa ser pronto conviertiôse en algo de tiempo---agrega Kos-

mos.

----Asî mismo, Kosmos, asî mismo.

----Macco, recuerda usted una de las virtudes capitales subrayadas por el

estagirita?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Cômo no recordarla? Pero sabe usted una cosa, didâscalos?, algunas ve-

ces no la soporto, me inquieta [...] me desespera al estar desorientado o que

si no confuso.

----"Todo puede sonar afuera si adentro no hay turbaciôn"---amplifica Kos-

mos.

----Ah, una frase del înclito (estoico) Lucio Anneo,

----Pasô la prueba, Macco, la pasô y con buena puntuaciôn.

----Cômo, didâscalos, cômo? A cuâl prueba se refiere usted?

----Y risas de Kosmos.

----Siempre que tû te rîes [...] bueno, tû sabrâs de tus cosas y de tus risas.

----Vaya perogrullada, Macco: tremenda y conspicua!!---afirma Kosmos.

----Desean ustedes probar lo que queda de este pastel teñido con azafrân?

----Gracias, didâscalos!! Por quê no?---dice Macco.

----Un pastel!! Yo soy amante a los pasteles---deja saber el Bury.

----Pues sîrvanse ustedes, sîrvanse!!

----Me das el cuchillo, Kosmos?----pregunta Macco.

----Atenciôn con la hoja que corta hasta la testa de un leôn.

----Otra de las tuyas, que si no?












 












































 

























 






















 











  



 

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