Samstag, 30. September 2023

1168, 107.

 (en el segundo sistema)


         En el momento justo en que Cornelia obserbaba un perifollo en su ves-

tido raîdo, allende que concomitada por el eunuco Posides, el que miraba cô-

mo ella concentraba sus retinas en el adornillo superfluo, tanto aquêlla como

êste empiezan a sentir una resonancia procedente del primer sistema, Tal vi-

braciôn sonora. y segûn la verba de Cornelia, era posible por el sostenimien-

to en algûn lugar del mundo de una dialogizacîôn sobre el tema de la muerte

causada o por desconocimiento o por error, perîstasis muy conocida por ella

porque precisamente sucumbiô por haber sido tosigada por el que tiene a su

lado y por un fallo cometido en la bebida que le dio.

---Y entonces, Cornelia, ese lugar en alguna parte del mundo no puedes sa-

ber cuâl es?---pregunta el eunuco Posides.

        Ipso facto a esta pregunta aparece el capitân orcivo con el telos de res-

ponder sin tapujo alguno y, asî, dice:

---Eunuco Posides, ese lugar es la Kosmona, donde estâ sucediendo un diâ-

logo debido a unas letras escritas por Kosmos y para su novela "El bullicio

en el silencio".

---De unas letras ha dicho usted, capitân orcivo?

---Asî mismo, eunuco, como acabo (de)cir.

---Y cuâles letras son esas, capitân orcivo?---fisga Cornelia.

---Unas sobre la muerte del padre de una muchacha provocada por un des-

conocimiento de êsta.

---Y quê, pasô, realmente, capitân orcivo?

---Que la muchacha echô unas gotas de un medicamento mortal en una copa

de crital de Murano pensando que era un somnîfero. 

---Sabe usted, capitân orcivo, que me parece que de cierta forma o de alguna

manera Kosmos se inspirô en mi caso, pensô en cômo incorporar a su novela

una escena que proyectara un fenecimiento causado por desconocimiento.

---Eso puede ser, Cornelia, no se descarta, y mâs êl ya sabiendo que tû eres y

la madre de su hija la campesina, por lo que tenerte en cuenta...

---Fui êsa, porque ya no lo soy.

---Tal consideraciôn es de ti muy propia, por lo que si quieres tomarlo asî es

tu consideraciôn.

---Y yo quê?

---Tû quê, eunuco Posides, quê de ti?

---No habrâ pensado tambiên en mî Kosmos, por ser yo el asesino de la ma-

dre de su hija la campesina? Agrego que un asesino sin haber querido (inten-

cionalmente) serlo.

---Aun asî yo no creo que Kosmos pensado haya en ti.

---Y Kosmos no podrîa tener en cuenta que yo trabajê en palacio para Lolia

Paulina, para su abuela?

---Eunuco, en todo caso eso no lo deberîa pasar por alto Lolia Paulina.

---Escuche mi nombre y vine corriendo. Quê pasa aquî?-----pregunta Lolia

Paulina.

---De pasar nada pasa, que no tiene sentido que pase algo aquî, en este siste-

ma---responde el capitân orcivo.

---Como aquî todo es posible, posible entonces serîa que pase algo, no?

---Muy que bien viraje el que usted ha hecho, Lolia Paulina, muy ocurrente

de su parte.

---Entonces regreso con Cotisôn Alanda Coto, que en esta conversa no pin-

to nada.

---De su nieto se hablô, Lolia Paulina---dice el eunuco Posides.

---Ah sî? Quê hay con Kosmos?

---Escribe una novela titulada "El bullicio en el silencio".

---Eso no me extraña, que ya Kosmos por sî solo, como es y como piensa,

como se comporta y como se expresa bien que pudiera ser un personaje de

novelas; sus  invenciones llegan  bastante lejos; y lo mâs bonito, de lo que

nadie se da cuenta, es que êstas pueden ser creîdas, son creîbles. 

---Que se nota bien que bien conociô usted a su nieto, Lolia Paulina.

---No creas, Cornelia, que en realidad no lo conozco mucho, sino que por 

intuiciôn es que no se me escapa, no me queda lejos.

---Yo la capto, Lolia Paulina, cômo no?---dice el capitân orcivo.

---Lo que no captas tû no lo capta nadie!!

---Aquî todos captamos mas no con la misma intensidad.

---Eso es cierto, eunuco Posides, es correcto---dice el capitân orcivo.

---Y con la estancia infinita aquî la captaciôn no mejora?

---Cornelia, estancia infinita aquî? Al respecto guardo silencio.

---Y por quê lo guarda, capitân orcivo?

---Yo se lo que le digo, Cornelia, yo sê.

---Esto es como un crimen de sapiencia indirecto: matar a los oyentes y

que estân en el mismo sistema.

---Eunuco Posides, usted hablando de crimen?---pregunta Lolia Paulina.

---Yo sê tambiên que fui indirectamente el causante de su muerte.

---Criminal doble indirectamente!!---afirma Cornelia.

---Lo repito: sin intencionalidad.

---En fin, que ahora sî que retorno a los brazos de Cotisôn Alanda Coto.

---De acuerdo, Lolia Paulina, de acuerdo---dice el capitân orcivo que di-

ce: y yo regreso a mi funciôn que trabajo tengo.

---Hasta la prôxima, capitân orcivo---dice Cornelia.

---Lo mismo digo--dice el eunuco Posides.

---Y, entonces, Cornelia, seguirâ mirândose el perifollo?

---De momento desvîo la mirada, me olvido de êl.


















































   

Donnerstag, 28. September 2023

1167, 106.

         

     Y entonces lee el gimnosofista en una de las hojas:


        Sabinsqui querîa la flor en primavera en el jardîn de Vestalia de Pêlope,

a su vez que asperjarla con lo imprescindible que conduce a un estado jovial,

mas como el especialista Cleobulo, el progenitor de aquêlla, tenîa vacaciones,

y como tal no salîa de la casa ni por nada ni por nadie, algo que como conse-

cuencia traîa el estar informado o el estar tanto de lo que su hija hacîa, el sol-

vento mâs efectivo para que cerrara los ôculos por un tiempo corto o largo no

era otro que dejarle caer unas cuantas goticas de somnîfero en la misma copa

que por ethôs utilizaba para tomar coñac, su bebida de facto favorita, mas co-

mo a ultranza Vestalia sabîa que la llave de la puerta de la vitrina donde esta-

ba el producto acarreante de sueño su padre la tenîa en su cuarto, y mâs con-

cretamente en la gaveta de la mesita de noche sobre la que posicionaba verti-

calmente la copa susodicha de cristal de Murano, lo primero que a todo tran-

ce deberîa (indubitablemente) hacer era apoderarse de ella. Pero si algo igno-

raba totalmente Vestalia es lo siguiente: su padre, y por razôn de haber cadu-

cado  el somnîfero, botô êste y en el mismo pomito vertiô otro medicamento

que resultaba mortal de no saberse la justa dosificaciôn y de igual color que

el somnîfero. Seis horas despuês, y de las cuales solamente dos necesitaron

Sabinsqui y Vestalia para cumplir con un cometido universal ex datis de lu-

jurioso jaez--tales datos no necesitan ningûn subrayamiento como tampoco

del  proceso de pensamiento por responder (a)puntes naturales de entrega y

tryphê----, el especialista Cleobulo aûn estaba de bruces acostado en su ca-

ma, razôn por la cual pensô Vestalia que el efecto del sonmîfero habîa sido 

fuerte. A raîz  de este pensar no tuvo que pensar en nada mâs, no sintiô las

exigencias de alguna fijaciôn en su testa de una imago o de otra cosa, sino

que  mâs bien volviôse a  despojar de  sus ropas para en pleno estado gym-

non esta vez andar por su casa, pegarse a las paredes y sentir un goce.





  


Sonntag, 24. September 2023

1166,105

         Mâs que "un diâlogo del alma consigo misma", lo que no es otra cosa

que la definiciôn dada por Aristocles al pensar, fue el diâlogo de toditos los

contertulios, sûmula de pensares que trajo como consecuencia que saliera a

puesto, a colocaciôn una înclita proposiciôn: la verdad del ser es la esencia,

mas como esta verdad no se puede atisbar como a una manzana que cuelga

de  la rama de un inveterado ârbol debe ocuparse el lenguaje de remitirse a

ella aberturando los discursos (ta legomena), pero como el lenguaje es mo-

vimiento y encuentro la susodicha proposiciôn tendrîa un tremendo alonga-

miento de causa y efecto mûltiples, lo que traduce que entonces alcanzarîa

vigorosidad el lûdico como parte de la fiesta.

---Estamos como en el primer paso para el concepto.

---Didâscalos, el to on?

---Exacto, Kosmos, exactîsimo!!

---Con el concepto empieza todo, se supera y se sublima.

---Venerabilis Inceptor, superar y sublimar significa hacer uso de algo.

---Ya sê. Kosmos, cômo olvidarlo?

---Dos verbos distinguidos!!---afirma el didâscalos filosôfico.

---Câspita!! El verbo como palabra que expresa acciôn---dice Kosmos.

---Yo levantô la mano por diferre---dice el tîo de Kosmos.

---Por diferir o por diferenciar, que la precisiôn es relevante.

---Kosmos, si la verdad del ser es la esencia, la mîa nada tiene que ver

con la precisiôn.

---Nada que ver con que tenga que ver; sôlo que una rerum o la otra.

---La verdad de su ser la considero un poco desajustada...

---Disculpen la interrupciôn pero lleguê yo, con Kôs y con el gimnosofis-

ta.

---Pase el trîo!! Acomôdense, siêntense los llegantes tres!!----afirma Kos-

mos.

      

       Una hora despuês entran en verba el gimnosofista y Kosmos en un su-

cucho de la Kosmona protegido por la sombra, y en el momento oportuno

en que los contertulios hicieron una pausa fuera de la instituciôn. Aprove-

cha el kairos el gimnosofista para saber un poco mâs sobre la posible pre-

sencia en el pasadizo del turilupino y el begardo, aun sabiendo que ambos

sôlo existîan por la visiôn que tuvo Kosmos, pero como êste es como una

plumela de ave que cae en un vacîo practicamente total cuasi con la mis-

ma velocidad que un trozo de plomo râpido diose cuenta de la coralina in-

tenciôn con la que pretendîa el gimnosofista salirse con las suyas, motivo

por el cual sacô a puesto, a colocaciôn su forma de amplificar favorita: la

de pincelamiento con metâforas. Non plus ultra de siete minutos una y de

las virtudes capitales empezô a perderla el gimnosofista: la paciencia, ra-

zôn entonces de que pidiêrale a Kosmos que dejara de soltar por su boca

esos coloramientos difîciles de entender, inextricables. Con esta peticiôn

kosmos siêntese como triunfador una vez mâs, como el condotiero de un

carro semântico con fluencia apabullante, como un conductor dador de y 

un espêcimen de dominio cupular de la letra, sentir que alejâlo de un es-

tado de consternamiento con extensiôn o efîmero y con el que logra que

lo eudemônico pase por sus venas sobre el pucho.

---Kosmos, y de quê te ries, que yo no veo la gracia?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que sôlo en la

nocturna aborta el vientre a los crecidos. Êsa es la res, êsa!!

---No te puedo confutar, te me escapas, Kosmos.

---Y, entonces, quê me dice usted de la divisa grabada en la pêtrea de es-

teatita: quin non intelligi aut discat aut taceat?

---Esta pregunta como que me suena burlona. No tienes otra?

---De momento mâs ninguna, y salgamos de la sombra que regresan los

contertulios de la pausa corta.


          Mas si algo tiene en cuenta, no pasa por alto [ni por bajo ni por na-

da] el didâscalos filosôfico es la pericia verbal con la que el gimnosofista

convenciô al tîo de Kosmos para que dejâralo sentarse al lado de Kosmos,

al  lado de alguien con el cual aquêl acababa de entrar en verba en un rin-

côn protegido por la sombra. Esta cercanîa, distancia corta entre ambos sî

que diole pâbulo de pensar en una posible atingencia, pero que mâs por y

otra cosa que por el intercambio semântico en el lugar susodicho. Quêda-

le ostensible, aun desconociendo la cosa como tal que unîalos, la exacta,

la justa, la pertinente o la adecuada, que lo to heteron con el tiempo a re-

lucir saldrîa--como Aldebarân en la constelaciôn taurina?--, lo que tradu-

ce  que por estar en de-venir lo otro, lo diferente, por lo brilloso o desco-

llante hay que esperar, empero que no por lo anterior un agregado debiê-

rase no decir:

--Kosmos, heteron tou heterou.

--Câspita, didâscalos!!, que usted ha regresado de la pausa con ânimo de

entrar en complejidades, en lo complejo, en lo que siempre es lo que es

de acuerdo a un decir aqueo.

--Kosmos, y de acuerdo a tal decir hay facilidades menos que dificilida-

des?---pregunta el gimnosofista.

--Señor, esa especie de neo-logismo suena a trueno de Jûpiter--acentûa

el Venerabilis Inceptor.

---Pero usted lo ha comprendido, no?

---No es complejo para no comprenderlo.

---Hete quê?---pregunta sorprendido Kôs.

---Si no quieres que te digan: te explico despuês, mâs tarde, mejor que

no preguntes mâs nada---dice Kosmithôs mirando a Kosmos.

---Y risas de Kosmos que dîcele a Kôs: amplifîcase sobre materia dura,

inveterada y pudiente.

---Dificilidades dificilidantes!!---afirma el vate.

---Como que suena poiêsico. Es usted poeta?---pregunta el gimnosofista.

---Reconocer ni tintea pregunta ni cuadricula garabatos.

---Ya estoy seguro de que usted no es matemâtico.

---Es lo que es siêndolo!--afirma Kosmos.

---O sea, que no tiene que llegar a ser porque ya lo es?

---Eureka, gimnosifista, que nos recuerda a Pericles--dice el didâscalos fi-

losôfico.

---Y que nosotros recordamos que no inventamos.

---Quê es eso, Kosmos, una ironîa de las tuyas?---pregunta Vercingetôrix.

---Vaya injusticia, y que tremenda, vaya!

---Y dônde estâ tu tîo?---pregûntale el Bury a Kosmos.

---Desapareciô por acciôn de garbo!!

---Espero que no se haya puesto iracundo por quitarle el puesto a tu lado.

---Como secutor, gimnosofista, no irrîtase, sino que mâs bien saca la espa-

da corta, la que tal vez estâ oxidada porque no la usa.

---Quê, tu tîo secutor? Verdad? Y quê pinta un secutor en la Kosmona?

---Es un secutor no activo, sino en pensiôn.

---Señor, ya le habîa informado de êl cuando le hablê del corcel asturiano.

No se acuerda?--pregunta Kosmithôs.

---Verdad que sî. Se me olvidô. Y dime: has sabido de Malerei?

---Sôlo sê que lo que supe fue la ûltima vez que lo vi.

---Bravo, Kosmithôs, bravo!!--dice el didâscalos filosôfico.

---Señor, yo raramente paso por el barrio de los Sigilarios----dice Kosmi-

thôs.

---Entiendo, entiendo---dice el gimnosofista que pregûntale a Kosmos: y

quê hay escrito en esas hojas?

---Una sûmula de ideas para mi novela El bullicio en el silencio.

---Interesante!! Puedo echar un vistazo?

---Mondo lirondo que el artîfice no es de bombos!! Claro que sî!! Êsa es

 la res, êsa!!

---Sabinsqui, un ônoma muy original.

---No hable en voz alta que despertarâ a los que duermen en un pasado in-

finito.

---De acuerdo, Kosmos, de acuerdo!




































    








 








 











 








   

Dienstag, 19. September 2023

1165, 104.

         Sobre la teorîa aristôtelica de la phronesis hablaba en voz alta el gimno-

sofista en el pasadizo, amên que concomitado por la luz endeble de un pabilo

encontrado  que amarrô a la piedra de esteatita que tiene grabada la prudentî-

sima divisa quin non intelligi aut discat aut taceat. La verba que salîa por su

boca, allende que caracterizada por una potencialidad insustituible, resonaba

dentro de la angosta construcciôn con esa vigorosidad capaz de acarrear que

si no una pejiguera temporal una efîmera sordera, dos situaciones que pudie-

ran apellidarse non tan gratas para cualesquier interlocutores acostumbrados

a escuchar gayamente sobre la racionalidad prâctica. Como si formârase po-

co a poco una balumba semântica crîptica, lo que traduce que tan conspicuo

bulto paulatinamente no queda exento de la posibilidad de ser dador de lo y

enigmâtico, pudiêrase pensar ---o educir en el caso del tipo o del agente que 

reflexiona mâs allâ del bien o del mal--que con algûn sustento misterioso la 

palabra cuenta, con algûn apoyo o sostên determinados que a êsta le son re-

levantes, y que por lo mismo favorêcenle su funciôn de provocar un estado,

o un fenômeno que habrîa que subrayar con tinta dorada. Mas tal vez por la

balumba  es que se gastô demasiado râpido el pabilo, pero dejando êste una

mancha en la parte izquierda de la piedra de esteatita, lo que traduce enton- 

ces  que la divisa quedô impoluta por estar grabada en el mismîsimo centro

de êsta ademâs que sine die. Por la razôn anterior es que el gimnosofista sa-

le del pasadizo, aunque pensando que sôlo por pocos minutos y sin dejar de

hablar de la susodicha teorîa, mas al sentarse en la entrada del pasadizo per-

cibe a dos jinetes que acêrcanse a êsta, quedândole clarîsimo que uno de ês-

tos dos era Kosmithôs, y al que entonces dîcele al estar frente a êl:

---Si hubieses estado mâs cerca necesitarîa una lâmpara para reconocerte.

---Cômo, gimnosofista, cômo es posible eso, me explica?

---Crêeme que hay cosas que mejor quêdanse sin explicaciôn, en la recta lî-

nea que las mantiene en su misterio.

---En la rcta lînea que las mantiene en su misterio? Bueno, usted sabrâ del

todo lo que dice. Mire, gimnosofista, êste que estâ a mi lado es mi hijo Kôs,

el que se porta tan bien que siempre estâ castigado.

---Un gusto conocerte, mancebo, un gusto!!

---Gracias, señor, gracias!! Y dîgame: por quê usted anda asî, no le da pena,

vergüenza?---pregunta Kôs.

---No!! Ando asî desde hace tiempo, y como tal uno se acostumbra, o con el

pasar de los años uno va creando la costumbre.

---Disculpe usted la pregunta, pero êl quiere saber---dice Kosmithôs.

---No tengo que disculpar nada; al contrario, que querer saber siempre es y

bueno. Y ustedes dos son los propietarios de esos cuadrûpedos?

---El corcel asturiano es del tîo de Kosmos, mas yo soy el que lo montô, y el

negro sî es de êl, un ejemplar raramente de encontrar---responde Kosmithôs.

---Bellas bestias!!

---Y usted sabe montar a caballo, gimnosofista?

---Yo? Que va!! No me separo del suelo, mis pies siempre estân arriba.

---Siempre estân arriba y no se separan del suelo?

---Ya se te olvidô lo que te dije de las cosas que mejor se quedan sin explica-

ciôn? Y quê ustedes hacen aquî?

---Salimos a dar una vuelta, y a mî, sobre todo, me interesa saber si usted allâ

dentro se ha encontrado con personajes extraños?

---Personajes extraños no existen, a no ser los creados por la imaginaciôn.

---Entonces los vistos por mi padre fueron creados por su imaginaciôn?

---No es imposible, como te acabo (de)cir. Y de cuâles personajes se trata?

---No me dijo que no era imposible. Un turilupino y un begardo!

---Se nota que tu padre tiene imaginaciôn.

---Oh, si!!, de que la tiene la tiene.

---Y de quê usted hablaba en voz alta?

---De la teorîa aristotêlica de la phronesis!

---Sabe usted una cosa? Serîa usted un contertulio mâs. Ya le dije a mi padre 

lo de nuestro encuentro.

---Y quê dijo êl?

---Êl es muy tolerante; estâ siempre con lo difîcil; le sobra imaginaciôn.

---Le sobra imaginaciôn? Kosmithôs, la imaginaciôn no tiene, carece de canti-

dad, de un lîmite que ponga fin a su potencia; por ella suceden muchas cosas

tanto afuera como adentro. Dicho con otras palabras: un mundo puede ser crea-

do por la imaginaciôn.

---Sabe usted una cosa, gimnosofista? A mî me parece que mi padre se ha crea-

do su mundo; vive como los personajes de una novela.

---No pudiera ser incierto de tener imaginaciôn.

---Yo en mi mundo, señor, le tirô con el cochlear caracoles al gato Lah--dice 

Kôs.

---Entiendo, mancebo, entiendo!!

---No quisiera usted pasar por la Kosmona?

---Claro que sî, Kosmithôs, Y cuândo?

---Ahora mismo!

---De acuerdo! Pero te digo una cosa: yo no me subo en ninguna de esas bestias.

---Si usted prefiere caminar al lado de ellas es su preferencia.

---Êsa es la mîa!!

---Entonces, vamos a la instituciôn?

---Vamos, Kosmithôs, vamos!!

















 



























     


  


  

Samstag, 16. September 2023

1164, 103.

      Sobre todo por haber ido a la India (a)prender de los gimnofosistas es que

yo saco a puesto, a colocaciôn tanto a Demetrio con sus Colombroños como a

Antîstenes con sus Sucesiones, amplifica Kosmos en lo que escuchaba a Kos-

mithôs  redoblando el toque del crôtalo, razôn por la cual apodêrase de la ver-

ba Vercingetôrix para decir lo siguiente:   

--Sabes, Kosmos, que cuando Kosmithôs nos barruntô sobre el encuentro con 

el gimnosofista, yo me acordê de los druidas celtas.

--Y quê tiene que ver una cosa con la otra, Vercingetôrix?---fisga Perrasiestes

de Mocarês.

---Kosmos, le respondes tû y yo?

---Amplifique usted la respuesta, Vercingetôrix, amplifîquela sobre el pucho,

que êsa es la res que de momento debe saber el cenutrio.

---Perrasiestes, porque son sus homôlogos, por eso me acordê.

---Y cômo usted sabe que lo son?

---Por ciertos y determinados histôricos textos.

---Agrego que asimismo lo son los taumaturgos de persia y los caldeos astrô-

logos--dice el didâscalos filosôfico.

---El que escribiô la frase: los grandes nacen de noche, encontrôse con la sû-

mula de diez gimnosofistas acarreantes de la rebelaciôn de un personaje ma-

yestâtico onomado Sabas.

---Kosmos, eso lo dice el que primero sacô el têrmino a la vista de los lecto-

res, y la frase es del Magno, Alejandro.

---Y quiên lo sacô por primera vez?---pregunta Kosmithôs haciendo una pau-

sa con el crôtalo.

---Plutarco.

---Las crônicas asimismo dejan saber que asimismo Demôcrito y Pitâgoras

viajaron a la India para aprender de los gimnosofistas--dice Kosmos.

---Añado que Pirrôn tambiên fue al mismo territorio con su cultura propia

y con el mismo telos--dice el didâscalos filosôfico.

---Câspita, verdad que sî, el oriundo de Elis.

---Pero, Kosmithôs, dime una cosa: tû verdaderamente viste comer, en casa

de Malerei, a ese gimnosofista?

---Yo me quedê fuera de la casa. Por quê pregunta, didâscalos?

---Porque los ascetas de la India no ingieren alimentos por ser enemigos de

 la pureza del pensamiento.

---Cômo, que no comen?

---Sôlo hierbas, hojitas y boberîas como êstas.

---Saben lo que me resulta increîble?

---Quê es lo que resûltale asî, Vercingetôrix?---pregunta Kosmos.

---De que ese gimnosofista estê interesado, realmente, en los cursos aquî.

Quê va (a)aprender êl de nosotros, que en todo caso serîa al revês?

---Aprender no mas que sî pudiera aprehender.

---Aprehender? A quiên prenderîa?

---No, Perrasiestes, no! Aprehender en el sentido de percibir con los senti-

dos o la inteligencia sin formar un juicio---clara el didâscalos filosôfico.

---Aun asî, didâscalos, y en ese sentido, yo no estoy muy convencido--dice

Vercingetôrix.

---Usted no lo estarâ, Vercingetôrix, mas sabe usted de lo que sî yo estoy y

del todo convencido? 

---De quê, Macco, de quê?

---De que el gimnosofista siêntese en pleno retiro viviendo en el pasadizo.

---Pero, señor, el gimnosofista rechazô vivir en casa de Malerei por otra co-

sa; nunca hablô de retiro alguno---dice Kosmithôs.

---La palabra retiro no la dicen con la lengua mas la tienen muy presente y

en el pensamiento.

---Quê dirân el turilupino y el begardo de la identidad ascêtica presente en

el pasadizo?

---Kosmos, y quiênes son esos?---pregunta el Bury.

---Dos personajes con los que me encontrê ahî.

---Kosmos, tû estâs seguro de haberlos visto, o fue una visiôn tuya?

---Vercingetôrix, que los vi en carne y hueso.

---Desde la primera vez que tû lo dijiste me pareciô algo muy raro, extrañî-

simo; pero bueno, y para no engendrar un excurso, no pregunto mâs.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que usted no conô-

ceme de ayer, Vercingetôrix.

---Por eso mismo, Kosmos, por eso!!

---En fin, que por lo menos a los tres personajes no les faltarân ni hierbas

ni hojitas, porque el pasadizo tiene una gran parte en el bosque.

---Usted tambiên estuvo en el pasadizo, didâscalos?---fisga el Bury.

---Lo sê por Kosmos, por êl me enterê.

---Ya dije que estuve a punto de entrar, pero estando allî cambiê de idea y

teniendo en la mano una antorcha-----dice Kosmithôs que agrega: sigo to-

cando el crôtalo.


         Y acopas aparece Sunev, y sin dilaciôn dîcele a Kosmithôs:


----Deja de tocar ese instrumento y ven conmigo a palacio, que tû hijo estâ

insoportable y ha ensuciado todo su cuarto con una especialidad de comida

que hizo el cocinero de Irlanda.

----Quê, lo volviste a castigar?

----Se ganô el castigo por haberse escapado del anterior castigo por la ven-

tana del cuarto.

----A quiên habrâ salido travieso y rebelde, a quiên? Al avîo, Kosmithôs, al

avîo!!---afirma Kosmos.

---Me retiro, contertulios, pero regreso lo mâs râpido posible---dice Kosmi-

thôs.


(en palacio)


        Despuês de una breve conversa con Kôs, y para sacarlo definitivamen-

te de su estado de enfurecimiento, Kosmithôs pregûntale:

---No te parece buena idea salir a dar una vuelta, tû con el caballo negro y yo

con el corcel asturiano?

---De acuerdo! Pero sôlo nosotros dos, nada de escolta, de soldados bâratos

detrâs de mî.

---Claro que no, que la escolta sôlo es cuando tû sales solo o con Ateriana.

---Entonces, ya nos vamos?

---Dêjame primero informarle a tu madre, que si no despuês la coge conmigo.

---Estâ bien, te espero aquî.

---Eso!! Quêdate aquî tranquilito como si fueses un mancebo bueno.





























 



























 
















Mittwoch, 13. September 2023

1163, 102.

        Cuatro horas despuês regresa Kosmithôs a la Kosmona. Traîa consigo

el crôtalo que tocaba con estusiasmo conspicuo, por lo que raudo pensaron

los contertulios que Euterpe o Apolo habîanse puesto en funciôn de activar

el  ritmo desde el monte Helicôn, a excepciôn de Kosmos que por conocer

a su hijo quedâbale indubitable que la causa de tan vigorosa emociôn nada

tenîa  que ver ni con una de las nueve musas ni con el hermano de Diana y

responsable del templo de Delfos.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Espero que ampli-

fiques el porquê de la exaltaciôn. Age Kosmithôs, age!!--,afirma Kosmos.

---Allâ voy, por quê me llamas?

---Por la sede olîmpica, que la repeticiôn ha dejado frutos---suelta el didâs-

calos filosôfico.

--Se dan cuenta por quê es buena la repeticiôn? Y, didâscalos, primera vez

que escûcholo onomar la sede olîmpica---dice Kosmos.

---Todo cambia. Lo ûnico que perdura es el cambio.

---Gracias Herâclito, gracias!!---afirma con ironia Kosmos.

---Me encontrê con dos criaturas que jamâs habîa visto---dice Kosmithôs.

---No me vayas a decir que en palacio, porque allî no entran criaturas que

nunca han sido miradas---dice Kosmos.

---Y por quê en palacio? Vas a empezar con tus provocaciones o con tu y

querida estrategia para engendrar confusiôn?

---Porque tû dijiste que ibas a contemplar la estatua ingente del Kuros. Y

no, no voy a empenzar con nada.

---Las dos criaturas me las encontrê antes de llegar a palacio: Malerei y

un gimnofiestista.

---Kosmithôs, tû querrâs decir un gimnosofista, no?

---Eso, didâscalos, eso!! 

---Para una perîstasis no estarîa mal eso de ginmofiestista.

---Kosmos, dejarâs hablar a tu hijo?---pregunta Asonis.

---Quê hable mi hijo: habla, mi hijo!!---afirma Kosmos riendo.

---Burlôn tû!---afirma Kosmithôs que explica: Malerei es un artista del ba-

rrio de los Sigilarios, y ese gimnosofista vino a Bedriaco por la cuestiôn de

los cursos aquî, y yo le dije que los cursos ya no eran gratis y que todavîa

no han empezado. Al no quererse quedar en casa de Malerei, y despuês de

haber preguntado si en Bedriaco habia una cueva o una caverna, yo le dije

que conocîa un pasadizo secreto, lugar en el que Malerei y yo lo dejamos,

mas no antes de comer algo en casa de Malerei. Ah, Kosmos, el gimnoso-

fista  querîa hablar contigo sobre si podîa entrar aquî en esas condiciones

en que êsta a continuaciôn de yo informarle de que asî, como estâ, no po-

dîa estar.

---Y por quê conmigo?

---Porque le dije que tû eras el responsable de la instituciôn.

---Ah, y otra cosa--dice Kosmithôs removiendo mâs el clôtaro---, por el

camino que cogimos saliô la tortuga gigante, la misma con la que chocô

hace años el caballo de un soldado de la guardia bâtara.

---Y repito, vuelvo a decir: por el oro de las retamas y la pûrpura de los

brezos!! La misma tortuga y en el mismo lugar.

---Y cuâl tortuga es êsa?---indaga Temîganes de Alejandrîa.

---Eso es un hecho que ustedes desconocen; de hace veinte años atrâs y

cuando sûpose pocos lo creîan.

---Yo acababa de llegar de la ciudad del ocio, donde nacî----dice Kosmi-

thôs.

---Llegâbante las edades a tres años y medio---dice Kosmos.

---Cômo, que tû naciste en Apragôpolis?---pregunta el Bury.

---Y no aquî, y la culpa la tiene mi padre---dice Kosmithôs.

---Quê dice el culpable al respecto?

---Bury, de culpable nada, no es asî, la palabra culpable no es la adecuada,

mas no entro en verba para dilucidar porque larga es la historia a contar.

---Kosmos, si tiempo es lo que nos sobra.

---Espêrense un momentico, que si no se crea el excurso. A ver, Kosmithôs,

que mâs hay de esas dos criaturas?---pregunta el didâscalos filosôfico.

---No mucho mâs, didâscalos, que Malerei regresô a su casa y el gimnoso-

fista de quedô en el pasadizo, y yo entonces fui a palacio, mas no contem-

plê la susodicha estatua.

---No muy lejos mi presentimiento estaba.

---Cômo, didâscalos, cômo?

---Nada nada, no es importante. Converso conmigo mismo, me digo cosas

a mî mismo.

---Y seguimos con la raro, lo extraño o con lo que no encaja.

---A quê usted refiêrese, Temîganes?

---Kosmos, a que sî acaso un Kûon de la escuela cînica viva en un pasadizo,

pero un gimnosofista? Duro de creer.

---Es cierto lo que plantea Temîganes, pero la realidad es una sola: el gimno-

sofista estâ allî, no?

---Seguro que estâ allî, didâscalos, seguro?

---Esta pregunta incita a pasar a corales---señala Kosmos.

---La sustituciôn para "a fondo" me despierta el magîn---dice el vate.

---Pues trabaje usted adecuadamente y revêlenos el resultado--acentûa el di-

dâscalos filosôfico.

---Pimpante eyectamiento expresivo, didâscalos!!

---Efjaristo!!


          E ipso facto recuerda el tîo de Kosmos al inveterado Macio, un perso-

naje de la alcheringa con destacada popularidad sobre todo por haberle dado

su ônoma a una variedad de manzanas, allende que por cada una que le com-

praban decîa mâs de tres veces la ûltima palabra dicha por el didâscalos filô-

sofico: efjaristô.

---Câspita!! Êsta no es la criatura compinche de aquel emperador que a sus

continuos coitos, como si de un gênero de gimnasia tratârase, dâbale el nom-

bre de palestra de cama?---indaga Kosmos.

---Exacto, el mismitico!! Êl es propietario de esta frase: como nieve esparci-

da sobre vino dulce, mas la que solamente decîa cuando ponîa el miembro

en el vientre de sus concubinas seguido a depilarlas.

---Kosmos, pero el salto que tû has dado es tremendo, porque tu tîo no hizo

alusiôn a una sensualidad desenfrenada.

---Nôtase que usted, Venerabilis Inceptor, desconoce lo que conôcese aquî

como brinco de sapo en una hoja de malanga. Macco, acaso no hay aquî y

una asociaciôn entre manzanas?

---Yo no sê por dônde anda tu imaginaciôn, como tampoco la caracterîsti-

ca de la mîmesis que pasa por tu testa, pero asociaciôn yo no veo ninguna.

---Piense, analice, reflexione!! Êsa es la res, êsa!

---Hay dos cosas dulces por el deleite que dejan; las tocan las manos con

cariño y soltura---dice el vate.

---Viêneme suntuosa esta pincelada---reconoce Kosmos.

---Y cômo no si es como si el vate te estuviese apoyando---dice el Bury.

---Señor, yo no apoyo a nadie. Quê va!!

---Pero me sorprende una cosa.

---Cuâl didâscalos, cuâl?---pregunta el tîo de Kosmos.

---Que el susodicho personaje diga una palabra aquea siendo êl oriundo y

de otro lugar. Cuândo usted lo conociô?

---Cuando me preparaba como secutor en la ciudad del ocio. 

---Y comprô alguna vez sus manzanas?

---Sî claro. Êl decîa que las manzanas eran bellas y un dîa me dijo: entêra-

te de que no hay nada mâs grato que la belleza pero nada tampoco mâs efî-

mero.

---Êstas si que son palabras sabias!!

---Saben, unos pocos meses ante de ser asesinado, una corneja habîa graz-

graznado desde el tejado del capitolio; todo irâ bien.

---A lo que siguiô que no faltô quien interpretô el presagio de una manera.

---Cômo, kosmos, cômo?---fisga el Venerabilis Inceptor.

---No es relevante, es sôlo una interpretaciôn.

---Y de dônde tû conoces algo de este personaje?

---De êl, de êl mismo que me lo dijo---  responde Kosmos señalando a su 

tîo.

---Pero quê nemôsine que tienes, porque te lo dije hace un montôn de años.

---Vaya nemôsine que tienes, vaya perogrullada, tremenda!

---Por las manzanas redoblo el toque del crôtalo---dice Kosmithôs que agre-

ga: tintiririnti tatatâ.

---Como que estâs creativo, no?---fisga el vate.

---Por quê, por lo de tintiririnti tatatâ? Es facilito, se me ocurriô en un mo-

mentico---dice Kosmithôs riendo.

---Y risas de los contertulios.














 













 
















































  

  

Dienstag, 12. September 2023

1162, 102.

       Si por un lado Endimiôn estaba exhausto; por el otro, que la actualiza-

ciôn de las necesidades mâs profundas engendra un estado de satisfacciôn

efîmero, la preocupacion por algo que ya no tiene remedio no ocupô espa-

cio en su testa y asî, y exenta êsta de uno de los ôbices mâs frecuentes que

impide un solaz apacible o un dormir agradable por un tiempo determina-

do, con tan sôlo recostarse a la cabecera de su cama cerrâronseles los ôcu-

los. 

      De tomar taxativamente una etimologîa, la de obiectum es la mâs per-

tinente o adecuada para sacarla a puesto, a colocaciôn y debido a que Jan-

cia, del lado opuesto y enfrente de la cama donde dormîa Endimiôn, abrîa

todas  las gavetas de una cômoda senil en busca de sus queridîsimos pris-

mâticos, los que necesitaba para por lo menos tener una idea de lo que ha-

cîa  Dolfopân Colunnecio al abandonar la cabaña en el bosque y reunirse

con  algunos  bructeros en derredor de una hoguera que dâbale calor a las

pieles de unas bailarinas del oriente; aprovechaba tambiên la ocasiôn pa-

ra coger algunos de sus vestidos mâs especiosos que jamâs utilizô y com-

prados en Bedriaco con una parte del peculio que obtuvo por la venta del

diamante dadivado por el difunto progenitor de Dolfopân.

---Jancia, quê tû haces en mi cuarto, quê buscas aquî?

---Disculpe usted, Endimiôn, que hâyalo despertado, pero debo decirle lo

siguiente: el hecho de que yo me haya ido con Dolfopân no quiere decir

que haya perdido el derecho de entrar en mi cuarto. No le informô Saram-

bo de que este cuarto es el mio?

---Êl sôlo me dijo que este cuarto es el de las visitas, el de los amigos que

vienen con sus novias o mujeres.

---No sê el porque de que Sarambo no le dijera que este es mi cuarto; pe-

ro en fin, que se lo acado (de)cir porque es la verdad, ya usted sabe que y

êste es mi cuarto.

---Y quê es lo que tû estas buscando?

---Mis prismâticos.

---Ah, pregûntale a Prixeletes, que vi que los utilizaba.

---Cômo? Y cuândo fue eso?

---Al regresar nosotros de la zona de Omonia cuasi con la llegada de la

aurora.

---Nosotros?

---Sî! Kîntlico de Kostâ, Tublides de Malomanta y yo.

---Sabes? Me quedê dormido en una dureta y me robaron el salario del y

primer mes de trabajo en la taberna de Sarambo

---Se nota que usted es nuevo en esta ciudad del ocio. Imagînese usted, si

despierto hay que estar con los ojos despiertos...

---Algo de eso me dijo Diôtima, ademâs que..

---Que si le paga bien a ella recibe un buen trato en el lupanar de la zona

susodicha por usted?

---No no!! Me dijo que estaba vedado dormir en las duretas. Es cierto, es

verdad?

---Asî es, estâ prohibido, pero no me pregunte el porquê, que lo sabe so-

lamente la autoridad. Y cômo usted se las arreglarâ para pasar el prôximo

mes, Endimiôn?

---Diôtima me prestô algo de monedas.

---Cômo? Que una carrusiana presta dinero, lo da cuando es al revês? No,

si es la primera vez que escucho algo asî. Endimiôn, no se habrâ enamora-

do Diôtima de usted?

---A mî me parece que ella tiene buenos sentimientos, que es una buena

persona.

---Siga pensando eso de una carrusiana. Me resulta usted un poco inocen-

te.

---Y no pudiêrase vivir mâs tranquilo siendo inocente que sabio? Cuântos

no sufren por lo que saben; y lo mâs triste, que ya es lo absurdo o lo con-

tradictorio...

---Endimiôn, que a mî no me interesa la filosofîa; nunca la soportê, lo que

explica que cada vez que alguno de los contertulios me hablaba de la Kos-

mona mi rostro cambiaba totalmente, enseguida. Y sabe usted dônde estâ

Prixeletes, que no me queda mucho tiempo y debo regresar a la cabaña?

---Cômo saberlo si dormîa?

---Entonces voy a ver si lo encuentro. Que tenga usted buena suerte y me

despido. Adiôs!!

---Gracias, Jancia!! Y tambiên tû.


        De lo que sî no acordâbase Jancia, o mejor dicho, no lo tenîa tan en

cuenta como para que tuviese relevancia en el presente, es del toque del

pico del guacamayo polîcromo en su cuello que dejôle una marca minûs-

cula empero notable, siendo precisamente êsta la que observaba Prixele-

tes  con los  prismâticos desde un lugar que parecîa seguro para la obser-

vaciôn a distancia, mas habrîa que ver que êl no fijôse en algo: en la po-

siciôn que tenîa un espejo y por el que fue descubierto. Y entonces dîce-

le Jancia:

---Sal de ahî que ya te vî.

---Cômo? Cômo es posible que me hayas visto si estabas de espalda?

---Este espejo descubre, delata o saca a relucir.

---Contra, verdad que sî!! 

---Y dime: quê me mirabas con los prismâticos?

---Te acuerdas de aquel dîa en Albula cuando te amarrê al tronco de un

ârbol con el arreo grueso de cuero que tû le quitaste al caballo que pres-

tô el magister equitum a la signora Lacrusea?

---Vaya quê memoria buena la tuya!! Ahora que me lo preguntas sî. Y?

---Que estando amarrada el guacamayo polîcromo picô tu cuello, y por

la sangre que salîô que manchô tu vestido, tû colgaste êste en la rama y

del mismo ârbol?

---Precisamente êse es uno de los vestidos que acabo de coger para lle-

varme, Pero dime, Prixeletes: quê es exactamente lo que tû mirabas y

con los prismâticos?

---La marca que hay en tu cuello, la que dejô el guacamayo.

---Cômo, que mirabas desde lejos una cosa tan pequeña? Y de quê sir-

ve eso?

---Y de quê te sirviô a tî mirarme, con los mismos prismâticos, cuando

me bañaba en la Kosmona? 

---Hay una gran diferencia, porque yo, por lo menos, tenîa interês por

observar algo mâs grande.

---Jancia, lo mismo que significa para ti algo que es grande..

---Algo que es pequeño significa para ti, no?

---Asî es, Jancia, asî mismo!!

---En fin, que por este suceso en Albula nosotros tuvimos que irnos de

Bedriaco.

---Sobre todo por haberle quitado tû el arreo de grueso de cuero al ca-

ballo.

---Bueno, ya pasô. Me devuelves los prismâticos, que me tengo que ir?

---Si claro!! Mira, aquî los tienes. Y cuândo vuelves a venir?

---Eso no lo sê. Ya me verâs cuando vuelva a venir.

---Y si no estoy?

---Pues no me ves. 

























 
























 










 




   

Sonntag, 10. September 2023

1161, 102

       Y en lo que los contertulios continuaban con el indefectible lûdico en la

instituciôn, Kosmithôs encuêntrase con dos criaturas en medio del camino y

una  ayudando a la otra a levantarse del piso, allende que de escuchar por la

que lograba poco a poco ponerse vertical, alcanzar con parsimonia el indis-

pensable  equilibrio para seguir caminando hacia el lugar que debîa o querîa 

llegar, las mismas dos palabras que oyô decir al didâscalos filosôfico: tîpota 

parakalô. Empero lo que mâs llâmale la atenciôn, y a raîz de que la criatura

caîda pusiêrase del todo de pie, fue nada mâs y nada menos que el naturalî-

simo estado en que estaba--el onomado por Kosmos "a toda flor"---y como

tal expuesto o a la crîtica eufemîstica o a la ineludible risa.

---Y tû quiên eres, que nos miras con jeta de no sê quê?

---Yo soy Kosmithôs, el hijo de Kosmos y nieto de la reina Dido.

---No me digas que tû eres êse? No hace mucho conocî a tu hijo Kôs en ca-

sa de Antîmaco y de Konfuza.

---Ah, entonces ya lo conociô. Y ustedes quiênes son?

---Mi nombre el Malerei y êl es un gimnosofista que se desplomô por cues-

tiones de hambruna.

----Un placer en conocer al nieto de su majestad---dice el gimnosofista.

----Estâ bien, señor, estâ bien. Pero dîgame: por quê estâ usted en tal esta-

do?

----Porque soy un gimnosofista.

----Y a usted no le da pena ser eso, estar asî?

----Has dicho pena? Desconozco esa palabra; no existe en el mundo de los

gimnosofistas.

----Y quê le trae por Bedriaco?

----Unos cursos que hay en la chismona, gratis.

----Señor, no es la chismona sino la Kosmona, y de gratis nada, ya no lo son

y aûn no han empezado.

----No me digas eso, verdad? Quê ingrata noticia; nada gaya y no alegra.

----Pero señor le puedo adelantar que en ese estado usted no puede entrar en

la Kosmona.

----Y cômo tû puedes adelantarme eso?

----Porque yo soy uno de los contertulios.

----Pero no el responsable de ella, no?

----El responsable es mi padre, Kosmos.

----Yo me ocupo de hablar con êl, dêjamelo a mî, que yo con la palabra soy

muy bueno.

----La palabra. Si usted supiera que êsta participa en una fiesta constante en

la Kosmona, o mejor dicho, en un juego que forma parte de la fiesta institu-

cional, tal vez pudiera comprender que lo que diga a mi padre no va a tener

efecto aunque usted no sea malo con el manejo de la oratoria, que si no del

logos.

----Bravo muchacho, bravo!! 

----Bravo yo? Quê va, quê dice? En todo caso justo.

----Justo? Quê quieres decir?

----Que los justos son mansos!

----He reconocido tu estrategia, por lo que no dudo que forma parte de un

mêtodo acadêmico o de provocaciôn o de sutil avance.

----Sutil y usted lo ha percibido?---pregunta Malerei.

----Estarîale horas explicando el porquê----responde el gimnosofista.

----Sabes, Kosmithôs, con quiên me acabo de encontrar en Albula?

----Con quiên Malerei, con quiên?

----Con tu mejor amigo, el que estaba con su novia.

----Con Xabier, el grumete redomado. Y quê hacîa usted en Albula?

----Por cosas mîas que me facilitan inspiraciôn.

----Inspiraciôn para quê?

----Para mi trabajo artîstico con las estatuillas.

---Entonces vive usted en el barrio de los Sigilarios?

---Correcto!! Allî vivo yo.

---Y dîgame usted, gimnosofista: tiene algûn conocido, amigo, pariente y

aquî en Bedriaco?

----No, Kosmithôs, no! Por quê preguntas?

----Y dônde piensa usted quedarse, alojarse?

----Fîjate que esa misma pregunta se la hice yo, Kosmithôs, y en lo que lo

ayudaba a ponerse de pie, y le brindê mi casa, mas êl me respondiô que no

querîa perturbar, molestar, entretenerme con su presencia, lo que traerîa la

consecuencia de no poderme concentrar en mi trabajo. Yo le di las gracias

por tener todo eso en cuenta, y êl entonces me respondiô: tîpota parakalô!

----Aprovecho la oportunidad para preguntarle otra cosa?

----Cuâl Kosmithôs, cuâl?

----Quê quiere decir tîpota parakalô?

----De nada!

----Solamente eso? Pensê que era algo mâs complicado. Casualmente, y

hace poco, antes de salir de la Kosmona, eso mismo dijo el didâscalos fi-

losôfico.

----No me extraña que un "didâscalos" lo diga. Y dîganme: alguno de us-

tedes dos conocen aquî en Bedriaco dônde hay una cueva, una caverna o

algo parecido?

----Yo no, no sê nada al respecto---responde Malerei.

----Yo sî, mas es un pasadizo que estâ en el bosque cercano a Albula.

----Un pasadizo, Kosmithôs, verdad? Y quiên lo construyô?

----Su majestad Vologeso, segûn me dijo mi padre. 

----Y quiên es Vologeso?---fisga el gimnosofista.

----El rey de Bedriaco antes de mi abuela---responde Kosmithôs.

----Y tû entraste en ese pasadizo, Kosmithôs?

----No, Malerei, no. Tuve una vez ganas, y con una antorcha en mano, pe-

ro tuve miedo y cambiê de idea.

----Kosmithôs, y me puedes llevar ahora mismo a ese pasadizo?

----Si usted lo desea sî.

----Perfecto!! Te lo agradecerê eternamente.

----Pero, usted primero debe comer algo, no cree?---pregunta Malerei.

----Podemos hacer una cosa.

----Quê se te ocurre, Kosmithôs?---pregunta Malerei.

----Como yo no puedo aparecerme en palacio con el gimnosofista creo

que entonces pasemos por su casa, en el barrio de los Sigilarios, le da us-

ted de comer y seguido nos vamos al pasadizo.

----De acuerdo! Me parece una adecuada ocurrencia. Entonces vamos a

mi casa.

----Sî Malerei, mas no por este camino, sino por otro que yo conozco un

poco mâs alejado de la visiôn de los habitantes de Bedriaco.

----Y dônde estâ ese camino?

----Vengan, vamos, les indico.


        Pero habrîa que ver que es el mismo camino donde hace veinte años

ocurriô un accidente insôlito: el choque de un caballo de un soldado de la

guardia bâtara con un ingente tortugôn, colisiôn que deplorablemente tra-

jo como consecuencia el rompimiento de una pata del cuadrûpedo susodi-

cho, motivo por el cual el soldado, y en contra de su voluntad, tuvo que y

sobre el pucho sacrificarlo. En aquel entonces Kosmithôs era muy peque-

ño, lo que explica que su recuerdo del accidente sea muy vago; empero y

de lo que sî no olvîdase es de que el soldado formaba parte del colectivo

de jinetes que concomitaba a su abuela cuando êsta montâbase en el carro

triunfal halado por los îngales, y con el objetivo concreto de visitar tanto

regiones en lontananza como las localidades donde tenîan lugar los habi-

tuales  espectâculos de aquella êpoca: los de los gladiadores, y donde de

facto  volviô a encontrarse con el tîo de Kosmos convertido en secutor y

combatiendo con una pericia tremenda; hasta que por êsta, menos que y

por fortuna, logrô triunfar en la pelea y, como ganador, recibir como dâ-

diva el corcel asturiano, regalo que funcionaba como premio al comien-

zo del reinado de Dido, al principio de acostumbrarse a poner su tafana-

rio sobre el curul mayestâtico. Pero como actualmente quien trêpase en

el corcel asturiano, quien posiciona sus glûteos en la albarda sobre y el

lomo  de êste es  Kosmithôs, a quien le es mâs relevante y sumamente

entretenido  cabalgar que llegar a ocuparse de toda una corte, la imago

de  cuadrûpedos proporciônale un jovial insustituible, un indeleble ale-

grôn, elixir o solvento contra cualesquier estados pejiguerosos y causa-

dos tal vez por un recuerdo vago, allende que estados con los que peri-

clitarîan  los deseos de hacer algo, de avanzar y yendo llegar a un pun-

to determinado, y que in casu no es otro que la vivienda de Melerei en

el barrio de los Sigilarios, y con el propôsito sui gêneris de darle râpi-

damente  de comer al gimnosofista antes de llevarlo al pasadizo cons-

truido  por su majestad Vologeso. Pero acopas sucede una cosa: el in-

gente  tortugôn exhibe su caparazôn senil, y entonces Kosmithôs am-

plifica lo siguiente:

--Mire, gimnosofista, si lo desea puede sentarse encima del tortugôn

como si fuese un caballo.

--Vaya cosas que se te ocurren decir, No, gracias!! Prefiero caminar.

--Y risas de Kosmithôs y de Malerei.





   



  


        

























 


















































Mittwoch, 6. September 2023

1160, 101.

          Al apoderarse Kosmos de la verba y decir: quien contempla una estatua

tiene que dar una vuelta en derredor de ella, mas como lo que ustedes contem-

plarân ora es un papel no hace falta vuelta ninguna, Temîganes de Alejandrîa

levântase de su silla para hacer la siguiente pregunta:

----Un papel, y desde cuândo nosotros contemplamos papeles?

----Desde ahora mismo, Temîganes, mire, aquî estâ---responde kosmos mos-

trando el papel.

----Bueno ahora ya lo contemplamos, pero quê es lo que tiene escrito, lo que

sî no podemos contemplar.

----Mire, Temîganes, lêalo usted primero y pâseselo a los contertulios.

      

        Non plus ultra de unos pocos minutos todos los contertulios lo leyeron,

y entonces vuelve a preguntar Temîganes de Alejandrîa:

----A todos los integrantes del segundo sistema, Asinio Poliôn, la Sportula,

el promerio, el puente Sublicio y el vetturino Solger? Kosmos, êsta no serâ

una de las tuyas para conducirnos a una de tus perîstasis pensadas?

----Êsa sî que no es la res, Temîganes, no la es!! Este papel no hace mucho

encontrôselo Kôs cerca de una de las cuatro antorchas que puso el cibiosac-

tes alrededor de la ingente estatua del Kuros.

----Entonces êse fue el motivo de la presencia de tu nieto aquî en la Kosmo-

na?

----Ahora sî que es la res!!

----Cuatro antorchas alrededor de tal estatua? El cibiosactes es erastes de y

los rituales, o de alguna que otra ceremonia?

----Nada de eso, Venerabilis Inceptor, y si las puso fue por un edicto de mi

madre.

----Aquî estâ pasando algo insôlito, extra-ordinario. Antorchas y ese papel

con eso escrito?

----El asombro es relevante para alguien que piensa y analiza, Asonis.

----Kosmos, tienes una idea de quiên puede haber escrito esas letras?

----Câspita!! Por quê deberîa la idea tener, Bury? Por quê pregûntame us-

ted especîficamente a mî?

----Sôlo sê que te lo preguntê, mâs nada.

----Y cuândo Kôs estuvo aquî, que yo ni lo vi?---fisga Kosmithôs.

----Cômo lo vas a ver si te quedaste dormido, y hasta roncaste como y un

drache---dice Kosmos.

----Cômo un quê? Deja deja, no me digas nada, o sî: te respondo despuês,

mâs tarde.

----Y risas de Kosmos.

----Ustedes no estân asustados por esas letras misteriosas?---pregunta Pe-

rrasiestes de Mocarês.

----No es razôn para que lo estemos, que son solamente palabras--respon-

de el Venerabilis Inceptor.

----Y no hay una frase que dice: la palabra tambiên mata?

----Tal frase es aplicable para otra cosa y no para êsta.

----Sabes quê fue lo primero que me pasô por la testa cuando leî el papel, 

Kosmos?

----Amplifîque, Vercingetôrix, amplifîque quê, lo que fue.

----Que tendrîa alguna relaciôn con "El bullicio en el silencio".

----No no. Sabinsqui tiene otro perfil; su atingencia es con otro colectivo,

con otros rostros, con viejos empollamientos retrôgrados, o sea, los perte-

necientes a una alcheringa; es creativo y lo que mâs interêsale es crear su

obra.

----Dîgamoslo con un silogismo: crear su obra es lo que mâs interêsale a

uno que crea. Sabinsqui es un creativo---dice el didâscalos filosôfico.

----Pero, Kosmos, el creativo es Sabinsqui o eres tû?---pregunta Asonis.

----Sin mî Sabinsqui no existe y sin Sabinsqui tampoco yo.

----Esta respuesta no me convence, no me satisface del todo; suena como

a montaje para engendrar confusiôn.

----Lo confuso es lo infuso que tiene su fundamentaciôn.

----Tû hablando de infuso? No te pega la palabrita.

----De vez en cuando tengo cortos circuitos o deslices intencionados.

----Y Konfuza quê?

----Cômo, Kosmithôs, quê es eso de Konfuza?

----Bury, le aclaro que tenemos dentro de nuestro programa ludicante el

mêtodo de crear excursos a travês de una pregunta intempestiva.

----Le agradezco la aclaraciôn, didâscalos. Gracias!!

----Tîpota parakalô!!


          Este ûltimo decir del didâscalos filosôfico despertô el interês de Kos-

mithôs en querer saber quê significaba, mas a su vez sintiô un deseo tremen-

do de ir a ver a su hijo, motivo por la cual diole mâs prioridad a su repentino

deseo, el que no revelô por cuestiones que êl sôlo domina, y entonces dice: 

----Voy a contemplar la estatua ingente del Kuros.    

----Age!! Pero no des muchas vueltas en derredor de ella no vaya a ser que

te marees---dice Kosmos.

----Tû como siempre sacândole lasca a todo: oportunista!!

----Quê cosa mâs grande, ni respeta a su progenitor: tremendo!!

----Y quê tiene que ver lo que te dije con el respecto?

----Y risas de Kosmos.

----Kosmithôs, seguro que lo que vas a hacer a palacio es contemplar esa es-

tatua?

----A eso voy, didâscalos, se lo juro por el corcel asturiano.

----Yo no jurarîa jamâs por mi mula, pero bueno...

----Ni yo tampoco por Incitato, el que encontrô al gato---agrega Kosmos.

----Ustedes me fastidian. Saben quê, me largo, me-lar-go.

----Y cuândo regresas?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Despuês de marearme, didâscalos, despuês. Y me voy!!

----Kosmos, y quiên es Incitato?---fisga el Venerabilis Inceptor.

----Mi querido y fenecido Can!!

----Tû y un "perro" no dudo de que se lleven bien.

----Macco, deplorable, entonces, no haber conocido a Diôgenes de Sînope.

----Ya veo que captas râpido.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Vaya perogrullada!

----Kosmos, y los cursos quê?---pregunta el Bury.

----Ya empezarân, Bury, ya empezarân. No olvide usted que la paciencia es

una magna virtud.

----Kosmos, no te extraña que no hayan vuelto a venir ni Kalîas ni el alqui-

mista?---pregunta Vercingetôrix.

----Nada de extrañeza, ni un porciento ni un mînimo de êsta. Êsa es la res!!

Y que vengan cuando les plazca, que la puerta siempre estâ abierta, que en-

tren por êsta cuando mejor tengan la gana, el empellôn o el impulso.

----De todas maneras, Vercingetôrix, los cursos no han empezado.

----Ya sê, didâscalos, ya sê, que yo estoy aquî, no he abandonado la institu-

ciôn.

----Kosmos, el impulso como efecto del empellôn?

----Temîganes, resumo, acorto y disminuyo: el impulso engendra movimien-

to, y omnis motus, quo celerior, eo magis motus

----Quid multa?---fisga el tîo de Kosmos.

----Horribilis dictu!!---responde Kosmos.

----Cômo que horrible? Bueno, ya sê que no debo preguntarte para que no te

salgas con las tuyas.

----Amplificaciôn petroniana: habes, haberis!!

----Y?

----Que como no tengo la pregunta no tendrîa que darte la respuesta que a su

vez es un aliciente para la prôxima pregunta.

----Que te encanta transformar la rerum.

---- Nam natura perennis est, non opes!!

----La natura tuya, no?

----Êsa es la res, êsa!!, ya que al ser sempiterna lûdica con la cosa.

----Kosmos, es de Sâtiras la amplificaciôn?

----Têngome que reîr , didâscalos; y por lo tanto, o porque debe ser en su mo-

mento oportuno y con la persona justa, me rîo.

----Y otro reîr pasikata physin!! Eureka!!


  





 


 



 































































Montag, 4. September 2023

1159, 100.

           (una semana despuês)


          El artista Malerei sale del barrio de los Sigilarios y arrumba sus pasos

hacia Albula, mas no con el objetivo de mojar su cuerpo con la frescura del

agua sino con el de contemplar la naturaleza en busca de inspiraciôn. Como

por su forma de vestir revelaba sûbito su oficio trato de arroparse de manera

diferente, y no porque su oficio fuese mal mirado en Bedriaco sino mâs bien

porque sobre el pucho causaba envidia por ser un privilegio tenerlo, y êl del

todo despreciaba entrar en liza por el deseo ajeno de querer tener lo que otro.

Al llegar a Albula hace todo lo posible con su alcance visual de hallar un lu-

gar del todo favorable; y si îngrimo mejor, lo que pudiera ser posible empe-

ro no garante del adjetivo solitario durante todo el tiempo que quedârase en

êl. Al dar con uno que de acuerdo a lo anterior resûltale el ideal, el fetên por

la  tener la caracterîstica que buscaba, no dilaciona en ocuparlo, en sentarse

y encoger las piernas. Deplorablemente no durô mucho esta comodidad que

si no postura, ya que al sentir unos gritos femeninos no muy lejos de dônde

êl estaba decide levantarse para indagar lo que pasaba. Al divisar a dos cria-

turas que parecîan entreternerse con un juego no muy comûn, fuera de lo ha-

bitual o de lo que normalmente llâmase conocido, prefiere quedarse quieto,

inmôvil, y desde donde estâ atisbar sin ser visto. Y entonces lo que ve es lo

siguiente: una  chica estaba de cabeza y por los pies amarrada a la rama de

un ârbol; sôlo llevaba la ropa interior y su cabello rojo cuasi que llegaba al

piso. Un chico le pasaba unas piedras de hielo por la espalda y por los glû-

teos, y algunas veces por los muslos, siendo el estado frîo de las pêtreas el

motivo de los gritos oîdos, mas hacîalo con intervalos de minutos y no se-

guidamente. amên que de arriba hacia abajo y ejerciendo presiôn. Pero lo

que ni imagînabase Malerei era que una paloma al pasar embadurnârale la

testa  de excrementos, lo que en realidad fue la causa de que fuera râpida-

mente descubierto.

---Señor, quê hace usted ahî escondido, nunca ha visto a una chica semi-

desnuda?

---Claro que sî!! Precisamente no querîa molestar, y asî sacarlos de la di-

versiôn. Mi nombre es Malerei, y soy un artista del barrio de los Sigilarios.

---Y el mîo es Xabier, el grumete redomado, y el de ella es Corônide, mas

le dicen la bailarina pelirroja.

---Ah, un gusto conocerlos a los dos.

---Puedes desamarrarme para vestirme?---pregûntale Corônide a Xabier.

---Inmediatamente!!

---Y quê tipo de juego es êse, tiene un nombre, de dônde lo sacaste?--fisga

Malerei.

---Malerei,  el jueguito de la frialdad excitante, y lo saquê de una lista que

tenîa mi padre, un moro ya fallecido, de unos cuantos y diferentes juegos.

---Y cômo supo tu padre de la existencia de tales juegos?

---Eso no lo sê, mas si puedo informarle que êl ya tenîa la lista mucho an-

tes de venir a vivir aquî en Bedriaco.

---Y dônde tuvo su casa antes?

---En el estrecho de España. Pero no era su casa, sino la de un amigo de êl

moro tambiên.

---Y aquî en Bedriaco dônde viviô? 

---Cerca del barrio de las Carinas, y donde actualmente viven Asonis, Pe-

rrasiestes y Temîganes.

---Y por quê ellos y no tû, Xabier?

---Porque yo vivo con ella en palacio---dice Xabier a la vez que abraza a

la bailarina pelirroja.

---Cômo que en palacio, verdad? Vaya privilegio el tuyo. Y cômo ustedes

pueden vivir en la corte, son familia de la reina?

---De mi parte, Malerei, y de contarle, la historia es un poco larga---dice

Corônide que agrega: sôlo le dejo saber que vivo ahî hace ya bastante, ha-

ce tiempo.

---Y de la mîa le digo que yo la conocî a ella gracias a Kosmithôs, mi me-

jor amigo.

----Kosmithôs, el hijo de Kosmos y padre de Kôs, no?

----Asî mismo, Malerei, asî mismo!! Quê, usted los conoce a ellos?

----Recientemente, y estando en casa de Antîmaco de Ocamitan y de Kon-

fuza, en el barrio de los Sigilarios, conocî a Kôs, el acompañado por cua-

tro soldados de la guardia bâtara.

----Y quê hacîa Kôs en casa de Antîmaco?

----Me parece que fue un encuentro casual, aunque Konfuza le dijo a Kôs

que cuando quisiera podîa volver a pasar. Kôs cargô un momento al gua-

camayo polîcromo. Pero sabes una cosa, Xabier?

----Cuâl, Malerei, cuâl?

----Que entre nosotros tambiên ha ocurrido un encuentro casual.

----Se explica usted, Malerei?

----Que por lo que me dijiste del lugar donde estâ la casa en que viviô tu

padre y los que en la actualidad la habitan, los que a su vez lo conocieron,

tu padre es el moro que secuestrô a la campesina junto conmigo.

----Me estâ diciendo que es usted el moro amigo de mi padre? 

----Correcto!! Mas claro estâ, que el tiempo no pasa por gusto, mucho ya

mâs viejo y con una vida mâs tranquila trabajando como artista.

----No puede ser, increîble!! Pero mi padre por quê entonces me dijo que

de usted no supô mâs, que habîa desaparecido?

----En realidad fue asî. Desde que nos separamos en el estrecho de Espa-

ña, y por la cuestiôn del secuestro, no tuvimos mâs contacto, y yo hasta

me cambiê el nombre. Por aquel entonces tû eras muy pequeño.

----Pero, Malerei, entonces usted ya estaba aquî en Bedriaco y sabîa don-

de vivîa mi padre. Por quê nunca lo visitô?

----Porque cuando yo vine para acâ hacîa un montôn de años de la sepa-

raciôn en el estrecho de España, por lo que no me pareciô prudente hacer-

le una visita. Pero te confieso algo: me entero ahora que falleciô, algo de

verdad que siento profundo, porque yo y tu padre êramos como casi her-

manos.

----Aûn me parece estar en un sueño.

----Malerei, y usted nunca se encontrô o vio de lejos al padre de Xabier

aquî en Bedriaco?---pregunta la bailarina pelirroja.

----No lo hubiera conocido, porque como dije, cuando vine para acâ ha-

cîa un montôn de años de la separaciôn.

----Y por quê usted vino para acâ y no se fue a otro lugar?

----Xabier, porque siempre me interesô el arte de hacer estatuillas, algo

que sabîa muy bien tu padre, y un dîa me enterê por conversaciones en

el thermopolium de la existencia del barrio de los Sigilarios...

---Thermopolium?---pregunta Corônide.

---Una taberna romana en el estrecho de España.

---Y cômo usted aprendiô tal arte, Malerei?---pregunta Xabier.

---Observando al principio y despuês con la ayuda de Euticô, el que me

enseñô bastante.

---Euticô, un nombre que he oîdo mâs de una vez---dice Corônide.

---Y yo tambiên---agrega Xabier.

---Hablando de arte, Malerei, el pintor Parrasio me hizo una pintura po-

sando desnuda---dice Corônide.

---No conozco a ese pintor. Quiên es?

---Quiên fue, porque ya estâ del otro lado. Un pintor que formô parte de

los contertulios de la kosmona, aunque tambiên su hijo, Parresio, que y

tampoco estâ de este lado.

---Ah, la famosa instituciôn en la que yo nunca he estado.

---Me parece que no le conviene conocerla, Malerei, porque de enterarse

kosmos de que usted fue el otro moro que secuestrô a su hija tendrîa se-

guro problema---suelta Xabier.

----Cômo, que la campesina es hija de Kosmos?

----Como usted acaba de oîr, ademâs que tiene una hija con Teariôn lla-

mada Ateriana.

----Siempre creî que era la hija del leñador de Britania.

---Êsta es una tambiên historia larga. Hasta Kosmos se quedô asombrado

al enterarse que era su hija---dice Corônide.

----Quiên nos iba a decir a tu padre y a mî que secuestramos a la hija del

hijo de la reina.

----Nadie, Malerei, porque en aquel entonces nadie lo sabîa.

----Pero, Xabier, no era el colosero el novio de la campesina?

----Malerei, desde cuândo se fue el colosero a la ciudad del ocio, hace un

montôn.

----Cuândo podemos visitar su casa en el barrio de los Sigilarios?

----Cuando ustedes quieran, Xabier, siempre serân bienvenidos.

----Gracias, Malerei, gracias!!---afirma Corônide que pregûntale a Xabier:

quê, nos vamos, que ya tengo un poco de frîo?

----De acuerdo, Corônide, de acuerdo.

----Con ese jueguito con piedras de hielo cômo no vas a sentir frîo.

----Puede ser, Malerei. Bueno, un gusto en conocerlo y hasta la prôxima.

----Igual, Corônide, igual.

----Ya pasaremos por su casa, Malerei, pasaremos---dice Xabier.

----Los espero y cuîdense. Ah, pero antes de que se vayan quisiera perdir-

les que no comenten nada de quiên yo soy.

----No se preocupe, Malerei, queda en secreto, entre nosotros.

----Gracias a los dos!!

























































 










 







   

Sonntag, 3. September 2023

1158, 99.

        Y caminando por la sombra que dejaban los cipreses pâsale por la testa

a Kosmos la denominaciôn de las ideas iniciales para escribir "El bullicio en

el silencio" : las luminantes apolîneas en preludio cupular. A su vez recuerda

la leyenda de Cyparissus, el joven que concomîtâbalo un domesticado ciervo

y al que Febo con su arco de muerte golpeô. Al reflexionar brevemente sobre 

el porquê de que fuese precisamente ora, en esta eternidad que pasârale la de-

nominaciôn y de recordar la leyenda, llega a la conclusiôn de que por su ver-

ticalidad los cipreses apuntan hacia arriba como si con sus puntas pincharan

el atiborrado tien y de êste cayera lo engendrante de la posibilidad de mante-

ner cercano a la deidad dêlfica, y con êsta la atingencia con el omphalos del

mundo, ombligo en que confluyen dos rapaces aves y da resoluciôn pertinen-

te un orâculo a preguntas de cualquier jaez. Asimismo no descartô que estu-

viêrase  pastichando el  ônoma de algo con la incunnabula etimolôgica de la

palabra  ciprês, lo que serîa no ignorar, rechazar o eliminar un otro subraya-

do  motivo por el cual aparece lo atrayente de atenciôn, lo que de facto es y

sustento para el continuar del lûdico hasta fuera de la Kosmona. 

      No es, clarito estâ, un lûdico para Kôs, mas que en êste participa es algo

que ni êl mismo sabe; participa mâs por creatividad de alguien que por que-

rer per se participar. Aparte que dos espejismos triunfales rara vez eyêctan-

se, mas que asî apellidados mâs por la manera inmensa en que duplican una

imago que por alguna conquista, estrictamente restringidas suelen ser de tal

guisa dos formas parecidas de engrandecer una historia a partir de la inmo-

vilidad, del quietismo señero tenido en un espacio determinado, de la volun-

tad  longeva de cumular oraciones como si êstas fuesen apreciados diaman-

tes.











Freitag, 1. September 2023

1157, 98.

  


         Seguido a cumplir el cibiosactes con el edicto de la reina de poner cua-

tro antorchas en derredor de la ingente estatua del Kuros, Kôs aparece disfra-

zado de indio y con el semblante embadurnado de carbôn, pero como quedâ-

bale largo el vestuario que llevaba mâs de una vez cayô al suelo al bailar una 

danza inventada por êl. Al revelarle al cibioscates que el carbôn se lo robô de

la cocina en el momento preciso en que el cocinero de Irlanda salîo un breve

momento de êsta, y que la ropa la encontrô entre las antiguallas que pertene-

cen a Dido, entre las que tambiên estaba el capacete de Plutôn hallado por el

magister equitum, estâbale dejando saber que habîase fugado del castigo im-

puesto, de que no cumpliô con la puniciôn tediosa e injusta, aunque sin decir 

cômo hizo para irse por la ventana de su cuarto. No dilaciona entonces el ci-

biosactes en soltar una carcajada alejandrina mirando el tien, asimismo que 

abriendo la boca por donde salîa la risotada como disparo de cañôn. Mas si

de  algo fîjase Kôs en el momento de la abertura bucal es de que mâs de un

diente estaba protegido por una chapa âurea, algo que inevitablemente dejô-

lo  estupefacto, ya que en  realidad jamâs habîa visto a nadie con eso en los

dientes. 

---Y quê te pasa, que me miras como asombrado?---pregunta el cibiosactes.

---Es que he visto que usted tiene en sus dientes...

---Ah, Kôs, es que lo âureo siempre tiene valor; siempre es garante de un y

capital en el futuro.

---Pero, cibiosactes, ya no estâ usado, de quê sirve?

---Kôs, aunque estê usado se puede derretir y elaborar otros utensilios.

---Utensilios? Por ejemplo,

---Un anillo, aunque tambiên una cadena; mas si êsta, la compuesta por una

sûmula de eslabones, se necesitan varias chapas âureas.

---Y yo puedo ponerme esas chapas?

---De poder sî, mas sabes una cosa?, no deberîas porque se verîa fea tu den-

tadura, la que aûn es muy joven. Y dime, Kôs, cômo fue que pudiste escapar

de tu cuarto?

---Por la ventana y uniendo varias telas. Mi abuelo me dijo que era peligroso,

pero en realidad no me pasô nada.

---Y lo es, tuvo razôn Kosmos, pero tuviste suerte, que la ventana de tu cuar-

to estâ a unos cuantos metros del piso.

---Y por quê esas antorchas, quê significan?

---Aparte de iluminaciôn deshacen todos los prejuicios, segûn Dido.

---Pero por quê alrededor de la estatua que prejuicio no tiene ninguno?

---Eso sî no lo sê, Kôs. Sôlo sê que debo cumplir con los edictos de Dido. Y

 si quieres puedes preguntarle a la reina.

---Es posible pero no seguro.

---Bueno, como quieras. Y ahora te dejo, que debo regresar adentro. Pôrtate

bien y ten cuidado con lo que haces.

---Eso harê, cibioscates, eso!!


        Quince minutos despuês, y muy cerca de una de las cuatro antorchas,

Kôs encuentra un papel que tenîa escrito lo siguiente: la Sportula donada

por Asinio Poliôn, y con el objetivo de sustentar a los seguidores de su re-

tôrica, saltô del coche del vetturino Solger en el mismîsimo momento en

que las ruedas del vehîculo de transporte cruzaron el pomerio, mas Solger

de inmediato no detuvo el coche. No!! Por cuestiones de sensatez diole un

estirôn hacia detrâs al arreo unos cuantos metros antes de llegar al invete-

rado puente Sublicio. Y entonces, ya que la comprensiôn resultâbale difici-

lîsima, por no decir que ni tenîa idea de lo leîdo, Kôs ipso facto despôjase

de las telas del vestuario de indio, coge el papel y sale corriendo hacia la

Kosmona, ya  que pensando que solamente Kosmos podîa clararle al res-

pecto no dejarîa para mâs tarde escuchar lo que dirîale su abuelo.

         Mas Kosmos a raîz de leer lo escrito en el papel piensa quê decirle

a Kôs, cuâl dilucidaciôn darle sobre un mundo que totalmente quedâba-

le en lontananza allende que inextricable, pero en lo que pensaba la voz

acopas dîce lo siguiente: 

----Kosmos, recuerda que la contemplaciôn de las dos âguilas que se en-

frentan  en Bedriaco  aûn no ha terminado como tampoco la posibilidad 

creativa (o de creaciôn) a partir de los cuatro movimientos de Filôn.

----Hacîa tiempo que no te escuchaba.

----Cômo, abuelo , cômo? A quiên no escuchabas hacîa tiempo?

----No es importante, kôs, sôlo pensaba en voz alta.

----Y entonces, quê me dices de lo escrito en el papel?

----Ven, Kôs, vamos a caminar un rato, a dar una vuelta por el camino

donde descollan los cipreses.







  



























  

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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...