Sonntag, 3. September 2023

1158, 99.

        Y caminando por la sombra que dejaban los cipreses pâsale por la testa

a Kosmos la denominaciôn de las ideas iniciales para escribir "El bullicio en

el silencio" : las luminantes apolîneas en preludio cupular. A su vez recuerda

la leyenda de Cyparissus, el joven que concomîtâbalo un domesticado ciervo

y al que Febo con su arco de muerte golpeô. Al reflexionar brevemente sobre 

el porquê de que fuese precisamente ora, en esta eternidad que pasârale la de-

nominaciôn y de recordar la leyenda, llega a la conclusiôn de que por su ver-

ticalidad los cipreses apuntan hacia arriba como si con sus puntas pincharan

el atiborrado tien y de êste cayera lo engendrante de la posibilidad de mante-

ner cercano a la deidad dêlfica, y con êsta la atingencia con el omphalos del

mundo, ombligo en que confluyen dos rapaces aves y da resoluciôn pertinen-

te un orâculo a preguntas de cualquier jaez. Asimismo no descartô que estu-

viêrase  pastichando el  ônoma de algo con la incunnabula etimolôgica de la

palabra  ciprês, lo que serîa no ignorar, rechazar o eliminar un otro subraya-

do  motivo por el cual aparece lo atrayente de atenciôn, lo que de facto es y

sustento para el continuar del lûdico hasta fuera de la Kosmona. 

      No es, clarito estâ, un lûdico para Kôs, mas que en êste participa es algo

que ni êl mismo sabe; participa mâs por creatividad de alguien que por que-

rer per se participar. Aparte que dos espejismos triunfales rara vez eyêctan-

se, mas que asî apellidados mâs por la manera inmensa en que duplican una

imago que por alguna conquista, estrictamente restringidas suelen ser de tal

guisa dos formas parecidas de engrandecer una historia a partir de la inmo-

vilidad, del quietismo señero tenido en un espacio determinado, de la volun-

tad  longeva de cumular oraciones como si êstas fuesen apreciados diaman-

tes.











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