Montag, 4. September 2023

1159, 100.

           (una semana despuês)


          El artista Malerei sale del barrio de los Sigilarios y arrumba sus pasos

hacia Albula, mas no con el objetivo de mojar su cuerpo con la frescura del

agua sino con el de contemplar la naturaleza en busca de inspiraciôn. Como

por su forma de vestir revelaba sûbito su oficio trato de arroparse de manera

diferente, y no porque su oficio fuese mal mirado en Bedriaco sino mâs bien

porque sobre el pucho causaba envidia por ser un privilegio tenerlo, y êl del

todo despreciaba entrar en liza por el deseo ajeno de querer tener lo que otro.

Al llegar a Albula hace todo lo posible con su alcance visual de hallar un lu-

gar del todo favorable; y si îngrimo mejor, lo que pudiera ser posible empe-

ro no garante del adjetivo solitario durante todo el tiempo que quedârase en

êl. Al dar con uno que de acuerdo a lo anterior resûltale el ideal, el fetên por

la  tener la caracterîstica que buscaba, no dilaciona en ocuparlo, en sentarse

y encoger las piernas. Deplorablemente no durô mucho esta comodidad que

si no postura, ya que al sentir unos gritos femeninos no muy lejos de dônde

êl estaba decide levantarse para indagar lo que pasaba. Al divisar a dos cria-

turas que parecîan entreternerse con un juego no muy comûn, fuera de lo ha-

bitual o de lo que normalmente llâmase conocido, prefiere quedarse quieto,

inmôvil, y desde donde estâ atisbar sin ser visto. Y entonces lo que ve es lo

siguiente: una  chica estaba de cabeza y por los pies amarrada a la rama de

un ârbol; sôlo llevaba la ropa interior y su cabello rojo cuasi que llegaba al

piso. Un chico le pasaba unas piedras de hielo por la espalda y por los glû-

teos, y algunas veces por los muslos, siendo el estado frîo de las pêtreas el

motivo de los gritos oîdos, mas hacîalo con intervalos de minutos y no se-

guidamente. amên que de arriba hacia abajo y ejerciendo presiôn. Pero lo

que ni imagînabase Malerei era que una paloma al pasar embadurnârale la

testa  de excrementos, lo que en realidad fue la causa de que fuera râpida-

mente descubierto.

---Señor, quê hace usted ahî escondido, nunca ha visto a una chica semi-

desnuda?

---Claro que sî!! Precisamente no querîa molestar, y asî sacarlos de la di-

versiôn. Mi nombre es Malerei, y soy un artista del barrio de los Sigilarios.

---Y el mîo es Xabier, el grumete redomado, y el de ella es Corônide, mas

le dicen la bailarina pelirroja.

---Ah, un gusto conocerlos a los dos.

---Puedes desamarrarme para vestirme?---pregûntale Corônide a Xabier.

---Inmediatamente!!

---Y quê tipo de juego es êse, tiene un nombre, de dônde lo sacaste?--fisga

Malerei.

---Malerei,  el jueguito de la frialdad excitante, y lo saquê de una lista que

tenîa mi padre, un moro ya fallecido, de unos cuantos y diferentes juegos.

---Y cômo supo tu padre de la existencia de tales juegos?

---Eso no lo sê, mas si puedo informarle que êl ya tenîa la lista mucho an-

tes de venir a vivir aquî en Bedriaco.

---Y dônde tuvo su casa antes?

---En el estrecho de España. Pero no era su casa, sino la de un amigo de êl

moro tambiên.

---Y aquî en Bedriaco dônde viviô? 

---Cerca del barrio de las Carinas, y donde actualmente viven Asonis, Pe-

rrasiestes y Temîganes.

---Y por quê ellos y no tû, Xabier?

---Porque yo vivo con ella en palacio---dice Xabier a la vez que abraza a

la bailarina pelirroja.

---Cômo que en palacio, verdad? Vaya privilegio el tuyo. Y cômo ustedes

pueden vivir en la corte, son familia de la reina?

---De mi parte, Malerei, y de contarle, la historia es un poco larga---dice

Corônide que agrega: sôlo le dejo saber que vivo ahî hace ya bastante, ha-

ce tiempo.

---Y de la mîa le digo que yo la conocî a ella gracias a Kosmithôs, mi me-

jor amigo.

----Kosmithôs, el hijo de Kosmos y padre de Kôs, no?

----Asî mismo, Malerei, asî mismo!! Quê, usted los conoce a ellos?

----Recientemente, y estando en casa de Antîmaco de Ocamitan y de Kon-

fuza, en el barrio de los Sigilarios, conocî a Kôs, el acompañado por cua-

tro soldados de la guardia bâtara.

----Y quê hacîa Kôs en casa de Antîmaco?

----Me parece que fue un encuentro casual, aunque Konfuza le dijo a Kôs

que cuando quisiera podîa volver a pasar. Kôs cargô un momento al gua-

camayo polîcromo. Pero sabes una cosa, Xabier?

----Cuâl, Malerei, cuâl?

----Que entre nosotros tambiên ha ocurrido un encuentro casual.

----Se explica usted, Malerei?

----Que por lo que me dijiste del lugar donde estâ la casa en que viviô tu

padre y los que en la actualidad la habitan, los que a su vez lo conocieron,

tu padre es el moro que secuestrô a la campesina junto conmigo.

----Me estâ diciendo que es usted el moro amigo de mi padre? 

----Correcto!! Mas claro estâ, que el tiempo no pasa por gusto, mucho ya

mâs viejo y con una vida mâs tranquila trabajando como artista.

----No puede ser, increîble!! Pero mi padre por quê entonces me dijo que

de usted no supô mâs, que habîa desaparecido?

----En realidad fue asî. Desde que nos separamos en el estrecho de Espa-

ña, y por la cuestiôn del secuestro, no tuvimos mâs contacto, y yo hasta

me cambiê el nombre. Por aquel entonces tû eras muy pequeño.

----Pero, Malerei, entonces usted ya estaba aquî en Bedriaco y sabîa don-

de vivîa mi padre. Por quê nunca lo visitô?

----Porque cuando yo vine para acâ hacîa un montôn de años de la sepa-

raciôn en el estrecho de España, por lo que no me pareciô prudente hacer-

le una visita. Pero te confieso algo: me entero ahora que falleciô, algo de

verdad que siento profundo, porque yo y tu padre êramos como casi her-

manos.

----Aûn me parece estar en un sueño.

----Malerei, y usted nunca se encontrô o vio de lejos al padre de Xabier

aquî en Bedriaco?---pregunta la bailarina pelirroja.

----No lo hubiera conocido, porque como dije, cuando vine para acâ ha-

cîa un montôn de años de la separaciôn.

----Y por quê usted vino para acâ y no se fue a otro lugar?

----Xabier, porque siempre me interesô el arte de hacer estatuillas, algo

que sabîa muy bien tu padre, y un dîa me enterê por conversaciones en

el thermopolium de la existencia del barrio de los Sigilarios...

---Thermopolium?---pregunta Corônide.

---Una taberna romana en el estrecho de España.

---Y cômo usted aprendiô tal arte, Malerei?---pregunta Xabier.

---Observando al principio y despuês con la ayuda de Euticô, el que me

enseñô bastante.

---Euticô, un nombre que he oîdo mâs de una vez---dice Corônide.

---Y yo tambiên---agrega Xabier.

---Hablando de arte, Malerei, el pintor Parrasio me hizo una pintura po-

sando desnuda---dice Corônide.

---No conozco a ese pintor. Quiên es?

---Quiên fue, porque ya estâ del otro lado. Un pintor que formô parte de

los contertulios de la kosmona, aunque tambiên su hijo, Parresio, que y

tampoco estâ de este lado.

---Ah, la famosa instituciôn en la que yo nunca he estado.

---Me parece que no le conviene conocerla, Malerei, porque de enterarse

kosmos de que usted fue el otro moro que secuestrô a su hija tendrîa se-

guro problema---suelta Xabier.

----Cômo, que la campesina es hija de Kosmos?

----Como usted acaba de oîr, ademâs que tiene una hija con Teariôn lla-

mada Ateriana.

----Siempre creî que era la hija del leñador de Britania.

---Êsta es una tambiên historia larga. Hasta Kosmos se quedô asombrado

al enterarse que era su hija---dice Corônide.

----Quiên nos iba a decir a tu padre y a mî que secuestramos a la hija del

hijo de la reina.

----Nadie, Malerei, porque en aquel entonces nadie lo sabîa.

----Pero, Xabier, no era el colosero el novio de la campesina?

----Malerei, desde cuândo se fue el colosero a la ciudad del ocio, hace un

montôn.

----Cuândo podemos visitar su casa en el barrio de los Sigilarios?

----Cuando ustedes quieran, Xabier, siempre serân bienvenidos.

----Gracias, Malerei, gracias!!---afirma Corônide que pregûntale a Xabier:

quê, nos vamos, que ya tengo un poco de frîo?

----De acuerdo, Corônide, de acuerdo.

----Con ese jueguito con piedras de hielo cômo no vas a sentir frîo.

----Puede ser, Malerei. Bueno, un gusto en conocerlo y hasta la prôxima.

----Igual, Corônide, igual.

----Ya pasaremos por su casa, Malerei, pasaremos---dice Xabier.

----Los espero y cuîdense. Ah, pero antes de que se vayan quisiera perdir-

les que no comenten nada de quiên yo soy.

----No se preocupe, Malerei, queda en secreto, entre nosotros.

----Gracias a los dos!!

























































 










 







   

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