Seguido a cumplir el cibiosactes con el edicto de la reina de poner cua-
tro antorchas en derredor de la ingente estatua del Kuros, Kôs aparece disfra-
zado de indio y con el semblante embadurnado de carbôn, pero como quedâ-
bale largo el vestuario que llevaba mâs de una vez cayô al suelo al bailar una
danza inventada por êl. Al revelarle al cibioscates que el carbôn se lo robô de
la cocina en el momento preciso en que el cocinero de Irlanda salîo un breve
momento de êsta, y que la ropa la encontrô entre las antiguallas que pertene-
cen a Dido, entre las que tambiên estaba el capacete de Plutôn hallado por el
magister equitum, estâbale dejando saber que habîase fugado del castigo im-
puesto, de que no cumpliô con la puniciôn tediosa e injusta, aunque sin decir
cômo hizo para irse por la ventana de su cuarto. No dilaciona entonces el ci-
biosactes en soltar una carcajada alejandrina mirando el tien, asimismo que
abriendo la boca por donde salîa la risotada como disparo de cañôn. Mas si
de algo fîjase Kôs en el momento de la abertura bucal es de que mâs de un
diente estaba protegido por una chapa âurea, algo que inevitablemente dejô-
lo estupefacto, ya que en realidad jamâs habîa visto a nadie con eso en los
dientes.
---Y quê te pasa, que me miras como asombrado?---pregunta el cibiosactes.
---Es que he visto que usted tiene en sus dientes...
---Ah, Kôs, es que lo âureo siempre tiene valor; siempre es garante de un y
capital en el futuro.
---Pero, cibiosactes, ya no estâ usado, de quê sirve?
---Kôs, aunque estê usado se puede derretir y elaborar otros utensilios.
---Utensilios? Por ejemplo,
---Un anillo, aunque tambiên una cadena; mas si êsta, la compuesta por una
sûmula de eslabones, se necesitan varias chapas âureas.
---Y yo puedo ponerme esas chapas?
---De poder sî, mas sabes una cosa?, no deberîas porque se verîa fea tu den-
tadura, la que aûn es muy joven. Y dime, Kôs, cômo fue que pudiste escapar
de tu cuarto?
---Por la ventana y uniendo varias telas. Mi abuelo me dijo que era peligroso,
pero en realidad no me pasô nada.
---Y lo es, tuvo razôn Kosmos, pero tuviste suerte, que la ventana de tu cuar-
to estâ a unos cuantos metros del piso.
---Y por quê esas antorchas, quê significan?
---Aparte de iluminaciôn deshacen todos los prejuicios, segûn Dido.
---Pero por quê alrededor de la estatua que prejuicio no tiene ninguno?
---Eso sî no lo sê, Kôs. Sôlo sê que debo cumplir con los edictos de Dido. Y
si quieres puedes preguntarle a la reina.
---Es posible pero no seguro.
---Bueno, como quieras. Y ahora te dejo, que debo regresar adentro. Pôrtate
bien y ten cuidado con lo que haces.
---Eso harê, cibioscates, eso!!
Quince minutos despuês, y muy cerca de una de las cuatro antorchas,
Kôs encuentra un papel que tenîa escrito lo siguiente: la Sportula donada
por Asinio Poliôn, y con el objetivo de sustentar a los seguidores de su re-
tôrica, saltô del coche del vetturino Solger en el mismîsimo momento en
que las ruedas del vehîculo de transporte cruzaron el pomerio, mas Solger
de inmediato no detuvo el coche. No!! Por cuestiones de sensatez diole un
estirôn hacia detrâs al arreo unos cuantos metros antes de llegar al invete-
rado puente Sublicio. Y entonces, ya que la comprensiôn resultâbale difici-
lîsima, por no decir que ni tenîa idea de lo leîdo, Kôs ipso facto despôjase
de las telas del vestuario de indio, coge el papel y sale corriendo hacia la
Kosmona, ya que pensando que solamente Kosmos podîa clararle al res-
pecto no dejarîa para mâs tarde escuchar lo que dirîale su abuelo.
Mas Kosmos a raîz de leer lo escrito en el papel piensa quê decirle
a Kôs, cuâl dilucidaciôn darle sobre un mundo que totalmente quedâba-
le en lontananza allende que inextricable, pero en lo que pensaba la voz
acopas dîce lo siguiente:
----Kosmos, recuerda que la contemplaciôn de las dos âguilas que se en-
frentan en Bedriaco aûn no ha terminado como tampoco la posibilidad
creativa (o de creaciôn) a partir de los cuatro movimientos de Filôn.
----Hacîa tiempo que no te escuchaba.
----Cômo, abuelo , cômo? A quiên no escuchabas hacîa tiempo?
----No es importante, kôs, sôlo pensaba en voz alta.
----Y entonces, quê me dices de lo escrito en el papel?
----Ven, Kôs, vamos a caminar un rato, a dar una vuelta por el camino
donde descollan los cipreses.
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