Al llegar al bosque de los liberales y quedarme mirando con fijeza la Luna, Aristo-
fôn pregûntame el porquê de que la mîrase de tal manera, respondiêndole que porque por
el tamaño que tenîa estaba mâs cerca de la tierra (perigeo superluna) y, como tal, aprove-
chaba el momento para verla en un catorce porciento mâs grande, ya que despuês al estar
mâs lejos de la tierra ( apogeo miniluna) vese mâs pequeña.
---Y, Kosmos, y sabes cuânto es la distancia cuando estâ cerca y cuando lejos de la tierra?
---Segûn lo que he leîdo, Aristofôn, en el perigeo estâ aproximadamente a 357.000 Km;
en el apogeo, a 407.000 Km.
---Ignoraba totalmente esto de perigeo y apogeo. Pero dime, Kosmos: aun aprovechando
el momento para observarla en un....de cuânto dijiste que era el porciento?
---Diez mâs cuatro, Aristofôn.
---Ah, catorce. Bien. Bueno, repito la pregunta: aun aprovechando el momento para ob-
servarla en un diez mâs cuatro porciento mâs grande, quê puedes ver?
---Una suntuosa pregunta, Aristofôn. Responderîale que no muchitanto, mas que gozo/
disfruto/ con esta poca cantidad. Tal vez pudiêrame entender mejor de gustarle a usted
la Luna. Gûstale, Aristofôn?
---Kosmos, sinceramente no, pero tampoco el Sol. Y a quê tû crees que sea debido, a
que tal vez a que eso de mirar hacia arriba no va conmigo?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Cômo voy a saber eso, Aristo-
fôn? Si no sâbelo usted cômo saberlo yo?
---Y, kosmos, en el caso de que sî, por quê te pudiera entender mejor?
---Aristofôn, porque es una cosa muy mâgica, una atingencia con un astro que atrapa/
imanta/ hala hacia arriba.
---Hala hacia arriba! Muy poêtico, no?
---Un poquito sî. Sabe usted que por estar mâs cerca de la tierra la Luna tiene la posi-
bilidad de contemplar mejor su cabaña?
---Y quê tiene que ver esa cercanîa con la posibilidad de contemplaciôn?
---Câspita Aristofôn!! Porque hay mâs luz.
---Verdad que sî!! No tuve en cuenta eso. Pero, y esa posibilidad serîa un beneficio o
un perjuicio?
----Aristofôn, o lo uno o lo otro, mas ambos son consideraciones, las que como tal no
pertenêcenme, no son las mîas, asî que....
----Te entendî, Kosmos, te entendî!
----Kosmos, y si vuelve a aparecer el cânido salvaje?
----Te acuerdas, Aspasia?
----Resultôme chistoso cuando ripiô la ropa de Aristarco.
----Cratino, de chistoso no tiene nada, que mira que un lobo....
----Un lobo quê, Aspasia, quê?
----De cuâl lobo ustedes hablan, porque jamâs en este bosque vi ninguno, ni aun Cra-
tino cuando tu progenitor y yo salîamos de cacerîa.
----Pues sepa usted, Aristofôn, que allende un lobo que le gustan las esculturas.
----Cômo, Kosmos? Repite!
----Le explico despuês, mâs tarde.
----Se me olvidô dônde estâ la cabaña.
----Por aquî, Aspasia, por la derecha, que por la izquierda se llega al rîo.
----Gracias, Aristofôn, gracias!! Y kosmos, botaste el cartucho con el....
----Aspasia, no botêlo, mas olvîdate de êl y sigue caminando por la derecha, piensa sô-
lo en caminar.
----Kosmos, cômo no pensar que de estar en la cocina cuando regresemos el mal olor
serâ insoportable?
---Aspasia, hasta el mal olor tiene una soluciôn.
---Tû, que piensas tanto, no pensaste en botarlo?
---Vas a seguir con la maldita pejiguera del semillenado cartucho con el....
---No no, no lo digas, que me repugna/remueve el estômago.
---Me da una tremendîsima pena con ustedes, pero no pude evitar inclinarme hacia de-
lante y....
---No lo diga usted tampoco, Aristofôn.
---Por quê mejor no seguimos andando y nos olvidamos del cartucho?
---Aplausos, Cratino, a-plau-sos!!
---Aplausos, Kosmos? No estâs exagerando?
---No!! Y escucha: igual que retinas que no atisban bombeo que no agîtase, pensar que
no tiênese en cuenta, in casu por un cartucho, cierta repugnancia evîtase.
---Quê no esperar como resultado de tu ocurrencia?
---Aspasia, lo que parêceme es, [ por los empellones que domînante/posêente/acôsan-
te?], que lo que quieres es discutir.
----Piensa lo que te dê la gana, Kosmos, que al fin y al cabo es tu pensar.
Al llegar a la cabaña, abrir la puerta, penetrar en su cuadrado espacio y prender
dos velas, llamôme la atenciôn una cosa: la cantidad de teleraña que habîa en los cuatro
sucuchos, amên que tan ingente que (hasta) pudiera un cuerpo de mediado tamaño enre-
darse en ella. Con su empeño de irme a la contraria, porque eso que me dijo (piensa en
lo que te dê la gana, que al fin y al cabo es tu pensar) no es del todo cierto/verosîmil, ya
que por amplificarlo en otras ocasiones tengo el conocimiento de que dîcelo mâs por la
carencia de verba, con la que pueda provocarme/incitarme, que por realmente dejar cala-
ña/de-mostraciôn/prueba de una total indiferencia--- de valorar esta actitud estoica, que
nada tiene (ni de improvisaciôn, porque es una actitud sumamente estudiada/repasada/
mantenida, ni de versâtil, porque estâ completamente ajena a lo adaptable con facilidad,
[ni relaciôn con el tema de salir a puesto, a colocaciôn sin haber superado/sobrepasado/
vencido alguna prueba difîcil/a trancas y barrancas para encajar en una costumbre]) que
ver con un desdeñamiento en un momento oportuno y con la persona justa, cômo pu-
dierara dejar de ser de mi gusto, de mi interês, etc?---, Aspasia dîceme que estoy exage-
rando, ya que es imposible que un cuerpo de mediano tamaño pueda enredarse en la te-
laraña, porque llana y sencillamente la romperîa, dirimirîale inmediatamente su tejido.
De tal guisa, ya que si no la vigorosidad de mis metâforas hubiesen caîdo sobre ella,
Aristofôn apodêrase de la verba y empieza a hablar de los mejores/acicateantes/placen-
teros momentos pasados con su querida Metrique, palabras que en realidad interesâron-
le a Aspasia por revelar lo que no es producto de otra cosa que de la mîsmîsima fanta-
sîa.
Por tener en cuenta que sin fantasîa la limitaciôn estarîa asegurada, y como tal el
sujeto no tendrîa mucho que hacer en el mundillo de tocar por encima y por debajo, a
no ser que si posee una amplia informaciôn la posibilidad de llegar un poco mâs lejos
no quedarîa descartada, es que Aristofôn pedîale a su querida Metrique que olvidârase
de lo que muchos dicen/opinan/consideran inadecuado/incorrecto desde un punto de
vista moral, y que pusiêrase en funciôn de servir a su fantasîa, con la que precisamen-
te no existirîa la limitaciôn. Mas a pesar de lo dicho, y en lo atinente concretamenta a
a la fantasîa de la pluma de gallina, con la que increîblemente espeluznâbase la piel de
Metrique al descender por su espalda hasta llegar al medio de sus glûteos, no sôlo en-
contrôla Aristofôn poco excitante sino que asimismo extraña/rara, motivo por el cual
tuvo que hacer la tempestiva pregunta con el fin de saber una cosa: cômo era posible
que una endeble plumela ocasionara el susodicho erizamiento? Pero como pasô que la
respuesta de Matrique fue la siguiente: deja de estar haciendo preguntas y cumple con
hacerme lo que quiero que me hagas, Aristofôn quedô en mutismo e hizo lo que aquê-
lla deseaba.
---Pero, Aristofôn, dîgame: solamente una pluma de gallina? No podîa ser la pluma de
otra ave domêstica?
---Aspasia, te digo el porquê de la pluma de gallina. Por aquellos tiempos, y no muy le-
jos de esta cabaña, habîa una granja, la que fue destruida por causa de la crecida del rîo,
mas no todas las gallinas murieron arrastradas por el agua. Con el pasar de los meses al-
gunas de estas gallinas sobrevivientes empezaron a buscar alimento en cuasi todo este
bosque, hasta que un dîa llegaron a esta cabaña y les di de comer. A partir de este dîa no
îbanse de aquî, razôn por la cual las plumas de ellas estaban por todas partes.
---O sea, que hallar una pluma de ganso si que era imposible.
---Asî es, Kosmos, no era posible.
---Me resulta anormal que mi progenitor Teôfilo, el de la razôn pêrdida, jamâs me dije-
ra lo de la granja, por lo que quiero decir que me acabo de enterar por usted, Aristofôn.
---Cratino, no creo que la palabra correcta sea anormal.
---Ah no, Aristofôn? Y cuâl otra cree usted que no es la incorrecta?
---Cratino, tu progenitor y buen amigo mîo fue una persona que callaba constante/ince-
santemente, no por gusto tuve que decirle, en mâs de una ocasiôn, que hablara, que sol-
tara la lengua, ya que el silencio mâs es de los sabios que de una criatura sencilla como
tu padre. Que no se me entienda mal, que no quiero decir que uno no deba callar en mo-
mentos que por sensatez es prudente no hablar, pero el silencio de tu padre era exagera-
do, al mâximo,,,..hasta el tope. Sabes cômo calificaba su silencio? Brutal!!
---Usted me va a tener que disculpar, Aristofôn, pero le digo una cosa: eso de que calla-
ba constante/incesantemente no es cierto, porque de hecho, cuântas veces no tuve que
decirle en casa que no me interesaba saber lo que me estaba diciendo. Lo que sî que no
es incierto es que no era una persona de mucho hablar, mas de esto a que constante/in-
cesantemente callaba la distancia es enorme, a no ser que solamente callara asî con us-
ted en los encuentros en esta cabaña, lo que no doy como imposible, porque una estra-
tegia o forma de lograr algûn objetivo pueden ser con anticipaciôn pensadas.
---Cratino, no creo que se trate ni de estrategia ni de forma alguna, lo pongo en dudas.
---Caballeros, no creen que esta dialogizaciôn pudiera ser un aliciente para pasar a un
discurso tîpico de la Kosmona?
----Kosmos, quê tû crees de lo que acaba de decir Aspasia?
----Câspita Cratino!! Que tal discurso es imposible. Êsa es la res!!
----Aristofôn, y cuâl otro dejar saber nos deja usted sobre su querida Metrique?
----Aspasia, y especîficamente, quê quieres saber?
----Ay, no sê Aristofôn. A ver, por ejemplo, dônde la conociô.
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