Samstag, 5. Oktober 2024

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         Al llamar a Cratino lo notê un poco suspicaz al creer que lo de la invitaciôn a ce-

nar  era parte de mi lûdico. Entiendo que lo creyera [asî] porque hasta el Apolo de hoy

jamâs êl necesitô ni de mi llamada ni de una invitaciôn ni de una tarjeta postal, ya que 

siendo un buen amigo ninguna de estas tres cosas son necesarias para que sea siempre

un comensal. A pesar de mi entendimiento me tomê unos minutos para decirle que no

estaba  jugando, que no era una marranada de las que conoce de mî, y hasta le dejê sa-

ber  que Aristofôn cenarîa con nosotros y que le gustarîa de nuevo hablar con êl. Des-

puês de disculparse por lo que creyô dîjome que vendrîa y que traerîa una botellita de

vino rojo, la dadorîa por antonomasia/indefectible dionisîaca, empero que si hacîa fal-

ta otra cosa que dijêraselo para comprarla. Sobre el pucho remitîme al asunto de la su-

ficiencia  indubitable de los setenta y cinco decilitros (parte dêcima de un litro) como

para  empezar a dejar un efecto con el cual otras cosas se olvidan, y como tal con tan

solamente  la susodicha  botellita basta. Para finalizar con la llamada dîjele que si Ju-

liette querîa podîa venir con êl, mas comunîcame que deplorablemente ella no estaba

en  casa y que ignoraba  la hora de su regreso. Por este motivo hace una pausa, respi-

ra profundamente y dîceme raudo: Kosmos en media hora llego.

        Como Aristofôn estaba sentado a mi lado en el sofâ escuchô todita la conversa,

mas  de quedarse maravillado con algo no fue por otra cosa que la atinente al asunto

al que  yo me remitî, pero mâs por la forma de plantearlo/exponerlo/decirlo/amplifi-

carlo que como tal el asunto, porque tratândose de una cantidad especîfica para êl no

es significativa. Con esto queda planteado su reconocimiento de la manera expresiva

mîa, aun ya conociêndola desde aquel dîa que por vez primera entramos en verba en

su apartamento, el que segûn Metôn no es el adecuado para tener una idea de lo que

puêdese adquirir cuando tiênese un pudiente capital como el que /posee/guarda Aris-

tofôn  en el banco. Con esto puedo entender, hasta cierto punto, el porquê de que pa-

ra êste no sea significativa una cantidad especîfica: cuando ya se tiene una desdêña-

se otra, lo que traduce una concreciôn/delimitaciôn/especificaciôn/diferenciaciôn de

una sûmula con una magnitud. Ahora bien, y para no seguir complicando la cosa en

cuestiôn, dilucidêle a Aristofôn sobre mi expresiva manera:

----Sepa usted que mis planteamientos caracterîzanse o por ese profundizar que pro-

voca  o por el detallamiento que al ludicar con un interlocutor conduce/lleva/dirige a

êste a dos cosas: o a mejorar su conocimiento o a que se calle de una vez y por todas, 

deje de mover su lengua en un periquete.

----Kosmos, no hace falta que me lo digas, que desde que hablamos por primera vez

supe, no con tus palabras, lo que acabas de decir.

----Kosmos y, viene o no Cratino?

----Viene, mas no con Juliette, porque no estâ en casa. Sabes que me dijo, Aspasia?

----Me lo acabas de decir, que viene, no?

----Mas con una botellita de la dadorîa de Baco.

----Perfecto!! 

----A quê te refieres con perfecto?

----A que trae la botellita.

----Aspasia, tal botellita es siempre algo perfecto.

----Kosmos, sôlo nos queda una botella de vino, y con la que trae Cratino son dos.

----O sea, que afirmaste perfecto porque la sûmula de botellitas llega a dos?

----Asî es, Kosmos, dêbese la afirmaciôn a eso. Me fastidias/mortificas, no?

----Êsa es la res, Aspasia, algo como êsa.

----Tû te estâs buscando que te golpea la testa con un papazo.

----Ha llegado el momento de reîrme.

            Si algo no pega con Cratino es no ser puntual, razôn por la cual media hora 

despuês tocô el timbre. Lo primero que hizo al Aspasia abrirle la puerta fue darle la

botellita de vino que trajo metida en un senecto cartucho, allende que un tanto engu-

rrado por haber estado demasiado tiempo doblado en pequeñas partes, segûn êl mis-

mo clara/explica a raîz de preguntarle Aspasia el porquê de que estuviera en tal con-

diciôn. En lo que êsta fue a la cocina con el têlos de abrir la botellita, yo dîjele a Cra-

tino  el motivo de la presencia de Aristofôn: informarme que habîame propuesto co-

mo  guardiân del futuro museo en un encuentro que tuvo ayer con el grupo. A conti-

nuaciôn  de este barrunte, empero de forma metafôrica, y como tal yo sôlo lo enten-

dî, Cratino  comparô a Aristofôn con el mensajero de los dioses (Hermes), algo que

por parangôn estâ un poco exagerado, mas yo quedê en mutismo para eludir un con-

flicto verbal con êl delante de Aristofôn. Respecto a lo del guardîân, Cratino vacilô

de  que en realidad yo aceptara ese trabajo, de que ocupârame del cometido que de

un  vigilante es bâsico, que quiên mejor que êl para saber de mis [precisiones indis-

pensables y apreciaciones  imprescindibles  desentrañando la madeja por la punta

mâs resonante] renuncias constantes/sonantes cuando tocâbanme hacer aquellas de-

sagradables/obligadas guardias en las postas de la academia, y precisamente porque 

la labor era la de vigilancia bajo el imperio lunar.

---Kosmos, y por lo que dijo Cratino, que no por lo que pensê de ti para proponerte

como guardiân, me parece que....

---Que no le parezca nada, Aristofôn, que lo pensarê con calma, con tiempo, con la

indeleble paciencia que caracterîzame.

---Si de tiempo se trata tienes bastante, porque falta algo de tiempo para la constru-

cciôn  del museo. Pero dime, kosmos: quê le digo a los integrantes del grupo si me

preguntan?

----Aristofôn, lo que acâbole de decir, y hasta le doy el beneplâctio para que les res-

ponda con estas palabras mîas textuales, al pie de la letra, taxativamente.

----Estâ bien, Kosmos, de acuerdo!

----Caballeros, llenen ustedes mismos sus copas, que ya tengo que empezar a servir.

Aquî estâ la botella.

----Caballeros!! Aspasia, y desde cuândo utilizas esta palabra, la sacas a puesto, a co-

locaciôn? 

----Kosmos, hoy por primera y ûltima vez. En vez de estar haciendo preguntas, debe-

rîas ayudarme a poner la mesa.

----Si no me lo dices, cômo saber si necesitas ayuda?

----Te lo acabo de decir, no?

----Allâ voy!! Al avîo!!

           Siete minutos despuês comenzamos a cenar, sentândose Aristofôn a la izquier-

da de la mesa; Cratino, a la derecha, y Aspasia frente a mî, la que por sentirse sudada

eyectaba una que digamos no muy buena/grata/atractiva jeta. Por esta razôn, y con la

intenciôn de a êsta un cambio acarrearle [poniêndome en funciôn de un incentivo del

gusto de ella], echê mi silla un poco hacia delante, motivo por el cual mi barriga que-

dô  cuasi  colisionando con la mesa, y por debajo de êsta pûsele mi pie derecho entre 

sus muslos, los que no cubrîa su bata transparente, porque al ella sentarse  subiôse la

bata para estar mâs cômoda. Seguido a sentir que mi pie alcanzaba una alta tempera-

tura al apretarlo con sus muslos, por lo que los comparê con una cocina humana que

no  demora en abrasar, ella mirôme y mordiôse los labios, una muestra ostensible de

que empezaba a disfrutar de un proceso que, paulatinamente, [porque un viraje de la 

maquinaria  interior que es  garante de un beneficio menestera su tiempo] condûcela 

a una metâfora francesa que designa el orgasmo: pettite morte, el culmen que de ôr-

dago engendra una sonrisa, y que yo defino como lo siguiente por mor de ser un fiel

erastes de apelar a un significante (que no a un significado por distinciôn lacaniana)

de jaez estimulativo: sacudida inextricable. Empero para dejar calaña de una simbô-

lica  gracia (garbo incuestionable por un baremo  estricto/austero: reciclador de una 

materia cupular?) que concreta/especifica una aplicaciôn edulcorada, que a su vez y

por su re-presentaciôn remite (inteligiblemente) a usos fundamentales que satisfacen

(satisfacientes) y a deseos/quereres que [en el sentido sensus concienciales a posteri-

ori, es decir, en  el alimentado/fundamentado/ justificado por la experiencia que ad-

quiere  un reforzamiento de su contenido] incrementan el ampulamiento (dador) de

un conjuntivo funcional, hundiôse en su boca un hueso de pollo que chupô como si

fuese una rosada chambelona con floreciente color. Y entonces pregûntome: serîa e

imposible la trans-formaciôn de su jeta con lo que hace, aun no estando exenta del

sudor su piel?














 







 













 



  



    











     











    

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