(cuatro horas despuês)
Aspasia entra por la puerta silbando un pasaje de una composiciôn de Bach, lo
que significa o que hoy tocô con el chelo mûsica barroca, o que por algo que sucediô
su estado de ânimo no era paupêrrimo, lo que traduce, entonces, que por ser elevado la
musicalidad es lo preponderante en su boca. No mucho despuês de yo preguntarle si la
manifestaciôn habîa pasado por la catedral barroca, y de ella responderme sin dilaciôn
y con vigor con un NO alargado, razôn por la cual el alongamiento de la O durô lo su-
ficiente como para dejar resonancia en mis oîdos, saliô al balcôn, cogiô la toalla y pe-
netrô en el baño. A raîz de cerrar la puerta reflexionê sobre lo siguiente y tempestivo:
si cogiô la toalla es que va a secarse algo, mas cômo algo puede estar mojado si de fac-
to no hay agua? Si fuese el sudor, mas necesariamente tiene que meterse en el baño pa-
ra secârselo? Con el objetivo de saciar esta interrogante, de hallar la respuesta sin pala-
bra alguna, me acerquê con cautela/sensatez/cuidado a la puerta del baño, y con el pre-
ciso objetivo de pegar una oreja en la madera de êsta. Pasados unos segundos de escu-
cha oigo el correr de la cortina y seguido un chorro de agua caer, empero para no dela-
tarme per se, porque de hacer alguna pregunta sabrîa ella que estaba a la zaga de la ce-
rrada puerta, regresê a la sala y sentême en el sofâ. Quince minutos despuês pârase As-
pasia frente a mî y comienza a secarse el cabello, siendo indubitablemente un momen-
to de atracciôn/seducciôn tremenda, allende que uno que asimismo a mi nariz benefi-
ciaba por la limpidez y el olor de su entramado. Deplorablemente, y cuasi estando lis-
to para sentarla encima de mis piernas para que pusiêrase en la posiciôn que de hecho
no solamente encântame, sino que por recordarme a Plutôn y a Proserpina transpôr-
tame al mundillo de mi novelôn, ya que en êste la susodicha posiciôn no es diferente,
o sea, que es la misma, suena el timbre de la puerta mâs seguido que nunca, como si
el/la que lo tocara tuviese la necesidad apremiante/urgente/compulsiva de entrar y en
verba a ultranza de creer que la palabra no puede posponerse, dejarse para otro posi-
ble kairôs. A pesar de ser Aspasia bastante liber (tina)al sobre el pucho se fue al cuar-
to, quedândome a mî la tarea de ir a abrir la puerta, lo que traduce que fastidiâronse
las luminantes apolîneas en preludio cupular, una de las frases mâs deîcticas sacada a
puesto, a colocaciôn en mi novelôn.
Tendrîa que decir lo siguiente: cuando uno espera algo (hecho, suceso, aconte-
cer, verbi gratia), y no se da, pudieran suceder dos cosas: o estar de jeta o blasfemar
por gusto, empero cuando sucede al revês, o sea, cuando algo se da sin esperar nada
la posibilidad de reaccionar con un asombro es la mâs comûn, que si no la de con pa-
labras afirmar esta negaciôn concreta/especîfica/ justa: no, no puede ser, insôlito!! Y
realmente êsta fue la negaciôn que escuchô Aristofôn al canto de yo abrir la puerta ya
que su presencia /visita era algo que no esperaba.
----Kosmos, disculpa que venga sin avisarte, que te visite sin decirte que venîa, que me
presente asî como asî, etc, pero como sê que tû eres un amante de la noche, te propuse
como guardiân del futuro museo.
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Pero pase, Aristofôn, pase que
sobre este asunto deberîamos hablar sentados.
---Gracias, Kosmos, gracias!!
A continuaciôn de sentarnos en el sofâ sale Aspasia del cuarto arropada con su ba-
ta transparente, momento que no sôlo aprovecho para presentarle a Aristofôn, sino que
asimismo para pedirle que haga un poco de cafê. Como no esperaba que pidiêraselo se
me quedô mirando con [un porciento de] estupefacciôn, y el porquê de que asî mirâra-
me bien que lo conozco: porque al tratarse de una persona desconocida cualesquier pe-
ticiones de este tipo/de que haga algo no son de su agrado, mas como no habîa perdido
el estado de ânimo elevado, aunque sin ya dejar demostraciôn de êste silbando un pasa-
je de una composiciôn de Bach, recogiôse el pelo, se puso en jarras al lado mîo y dîce-
me:
---Si no hubiese venido el agua no tendrîa ganas ni de silbar ni de nada.
---Lo que traduce que, como vino, vas a hacer el cafê?
---Me has entendido perfectamente, Kosmos!!
Y en lo que Aspasîa hacîa el cafê, Aristofôn clârame que ayer tuvo un encuentro
con los integrantes del grupo encargados del financiamiento de la construcciôn del fu-
turo museo, y que en lo atinente a la seguridad nocturna de êste hubieron oposiciones,
ya que no todos los integrantes estuvieron de acuerdo en pagarle un salario al susodi-
cho guardiân. A trancas y barrancas pûdose llegar a la proposiciôn final de hacer una
votaciôn, la que zanjarîa con la nebulosa de si Sî o No cada integrante del grupo pon-
drîa una parte de su peculio destinado al beneficio mensual del guardiân.
---Aristofôn, sabe usted una res?
---Cuâl, Kosmos, cuâl es êsa?
---Que la votaciôn fue ganada por los mâs y no los menos, porque si usted estâ aquî
es por....
---Asî es, Kosmos, asî es. Ah, y otra cosa.
---Amplifîquela, Aristofôn, am-pli-fî-que-la!!
---Ayer me enterê de que Metôn es tu vecino.
---Câspita Aristofôn!!
---Por quê me dices eso?
---Porque fue êl quien dîjome de que usted fue un cliente de su banco, como asimis-
mo que la idea de construir el museo fue de un ricachôn interesado en la historia anti-
gua, allende de ser un coleccionista. Debo barruntarle sobre otra cosa: Cuando dejô-
me saber Metôn de que usted fue cliente de su banco...
---Y cuândo te lo dijo?
---Precisamente hoy en la mañana y aquî en mi apartamento.
---Y por quê te lo dijo?
---Escuche usted, Aristofôn. El presentôse aquî para darme la informaciôn de que el
problema del agua debîase a la rotura de una parte de la tuberîa que pasa justamente
por debajo de la zona donde hâcese la excavaciôn. Por esta perîstasis abriôse la con-
versa, y con êsta saliô a puesto, a colocaciôn lo que acâbole de decir que dijôme de
usted Metôn.
---En realidad, Kosmos,, no entiendo que llevô a Metôn a que te lo dijera si de hecho
conversaban sobre el problema del agua, pero igual. Pero sabes, me interesa saber al-
go: por quê no te dijo Metôn, ya que dice cosas, lo que te dije de tû como guardiân,
ya que êl lo sabîa por haber estado ayer en el encuentro?
---Aristofôn, una que muchitanto buenîsima/mirîfica pregunta. La respuesta la ignoro
totalmente.
---Aquî estâ la cafetera con el cafê, el azûcar, las dos tazas y las dos cucharitas.
---Gracias, Aspasia, gracias!!
---De nada, Aristofôn!
---Y tû no tomas?
---No, Aristofôn, ahora no quiero, ademâs que me seca demasiado el gaznate.
---Repâmpanos, Aspasia, que ya vino el agua.
---Ay, kosmos, quê gracioso/simpâtico/cômico, y buscador de mi lengua.
---Y si no la tuya la de quiên voy a buscar?
---Aristofôn, tiene usted algo que hacer, alguna actividad/labor/ocupaciôn en las prô-
ximas tres horas?
---No, Aspasia! Por quê la pregunta?
---Para invitarlo a comer partes de pollo horneadas.
---Quê delicia!! Me encanta el pollo de cualquier manera, ya que es mi carne blanca
favorita. Acepto la invitaciôn, Aspasia, y gracias!!
---Y acompañado con papas?
---Increîble!! Como que adivinaste mi plato repetido: pollo con papas!!
---Perfecto!!
---Puedo hacer una pregunta, Aspasia? Pido el beneplâctio para hacerla.
---Cuâl es, Kosmos?
---Si puedo llamar a Cratino para que venga a comer?
---No hay problema, llâmalo, y si quiere traer a Juliette tampoco problema hay.
---Al avîo, Kosmos, al avîo, o sea, a llamarlo.
---Cratino, el hijo de mi difunto amigo Teôfilo, el de la razôn perdida. Me gustarîa
volver a hablar con êl, por segunda vez, ya que me recuerda mucho a mi amigo.
---Aristofôn, si no estâ ocupado, en breve estarâ aquî.
---Tû lo conoces mejor que yo, Kosmos, razôn por la cual sabes que de estar libre
estarâ en breve aquî.
---Êsa es la res, Aristofôn!!
---Aspasia, necesitas ayuda en la cocina?
---No, Aristofôn, no!! Gracias!! Quêdese usted conversando con Kosmos.
---Estâ bien, Aspasia, estâ bien, me quedo hablando con êl.
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