Y ya cuasi estando al punto, [que no de capitôn, y por lo mismo queda de momento
un psicoanalîsta de Francia fuera de juego], de apoderarme de la indefectible verba (la
que por lo menos no [deberîa de ser exigua para que no quede sin iluminaciôn el largo
o corto discurso], faltarîa cuando el exactivar es menester/propicio/fundamental en el
momento adecuado y con uno o varios interlocutores), dêjanos saber Aspasia que habîa
pisado algo que de plâstico no era empero que tampoco de goma, ya que de ser del ma-
terial aquêl sonarîa; de êste, hundirîase, un agregado que no hacîa falta, totalmente in-
necesario. Entonces, y con el objetivo de saber de quê tratâbase, cogiô una de las dos
velas, agachôse y puso êsta encima de lo pisado.
---Câspita!! El llavero de Sista!!
---Kosmos, y cômo lo sabes?
---Aspasia, de quê sîrvete el susodicho cômo, cuâl utilidad tendrîa?
---Solamente es una sencilla/corta pregunta. Pero estâ bien, si no quieres responderme
no hace nada, pero te hago dos preguntas mâs: de dônde es esta llave y por quê del lla-
vero cuelga un elefante azul?
---La respuesta a la primera pregunta es la siguiente: la llave es la del apartamento de
Aristarco; a la segunda, que ignoro el porquê de la colgadura del elefante con ese color.
---No creen ustedes que tenemos un inesperado motivo para hacer una reflexiôn?
---Una reflexiôn, Cratino, por un llavero?
---Escucha, Aspasia. El llavero no puede llegar a esta cabaña soplado por el viento, por
lo que entonces estâ aquî o porque alguien lo olvidô o por alguna razôn banal o signifi-
cativa, mas si por lo uno o por lo otro quêdame segura una cosa: el llavero serâ metido
nuevamente en el correspondiente bolsillo.
---Pero hay un detalle, Cratino, que no tuviste en cuenta: si el llavero pertenece a Sista,
y si ella cuando estuvo aquî tenîa puesto una saya, en cuâl bolsillo podrîa dejar caer el
llavero?
---Aspasia, y sî, el llavero pertenece a ella, como dejô saber Kosmos, pero si fue Aris-
tarco el que presente estuvo aquî....?
---Ah, entonces tû crees que fue Aristarco, no Sista, el que estuvo aquî?
---Disculpen que interrumpa, pero asimismo podrîa ser posible, dado el caso de que
haya sido Sista la que vino, que trajera puesto un pantalôn, no?
---Eso no es imposible, Aristofôn.
---Me queda claro, Aspasia.
---Levanto la mano, pido beneplâcito para lenguajear, y ya no con el têlos de apoderar-
me de la indefectible verba.
---Concedido, Kosmos!
---Muchitantas gracias, Aspasia!!
---A ver, quê vas a decir?
---Que despuês de escuchar este somero colorido verbal, al canto planteô otra posibili-
dad que ninguno de ustedes ha tenido en cuenta: la presencia de los dos en esta cabaña,
de ambos inclusive, de un par con una no tan larga relaciôn.
----Kosmos, y si esta posibilidad, y si los dos tenîan pantalones, lo que significa que hay
una sûmula de bolsillos....
----Cratino, igual no serîa en cuâl de êstos echarîase el llavero, si de facto los dos viven
juntos, en el mismo apartamento?
---Al parecer ya estân agotadas todas las posibilidades, no?
---Aspasia, aunque en realidad sâlese un poco del marco, o sea, que mâs bien refiêrese
a otra cosa, quedarîa la posibilidad de que Sista tuviera un amante secreto, y despuês de
la fruiciôn con êl haya olvidado coger el llavero.
----Y, entonces, Kosmos, cômo entrarîa al apartamento de Aristarco?
---Tocando la puerta, y despuês de Aristarco abrirla decirle que quedôsele la llave en el
apartamento. Es creîble, puede pasar, no?
---Teniendo en cuenta de que Aristarco en un poco indiferente a ciertas cosas ni tan si-
quiera tendrîa presente la credibilidad, por lo que la falacia pasarîa de maravilla.
---Cratino, como que deberîa Aristarco a aprender a ser, por lo menos, un poco suspicaz.
---Aristofôn, no creo que le interese sospechar o dudar.
---Pero, Kosmos, que tuviste con Sista una relaciôn de dos años, serîa ella capaz de ser
infiel? Va con ella, pega esta esta felonîa, la viste/cogiste en algo alguna vez?
---No, Aspasia, no!! Pero recuerda el aforismo del oscuro de Êfeso: lo ûnico que perdu-
ra es el cambio.
---O sea, Kosmos, que Sista pudiera no ser la misma que tû conociste?
---Ora que me preguntas, quedê sorprendido cuando la vi con los prismâticos ayudando
a Matilde Ronco Espinoza...
---Ah, eso del robo.
---Êsa es la res! Una prueba indeleble de que Sista ha cambiado.
---Espera, Kosmos, que pienso en algo que podemos sacarle provecho.
---Pues ya sabes lo que te dirê.
---Sî sî, amplifîcalo!
---Age!!
---Pienso en que si nos llevamos el llavero, y Sista pasa a buscarlo, matarîamos dos pâ-
ros de un solo tiro. porque por un lado tendrîamos la oportunidad de saber el porquê de
que el llavero estaba aquî; por el otro, aunque no creo que tan fâcilmente sino utilizando
alguna pericia/ardid/estrategia, obtener alguna informaciôn acerca del hurto de Matilde.
Quê tû crees?
---Que no estoy muy convencido de una sinceridad de su parte, mas por lo menos algo
pudiêramos saber.
----Y, Aristarco, serîa mâs sincero?
----Empero piensa que si Aristraco no sabe lo del llavero nosotros serîamos los causan-
tes de un problema entre ellos dos, de un conflicto que pudiera terminar quiên sabe cô-
mo.
----Muy sensato de tu parte, Kosmos.
----Êsa es la res, Aristofôn!
----Estâ bien. Entonces llamarê a Sista.
----Llâmala, Aspasia, mas dile que pase a recogerlo cuando yo no estê en el apartamen-
to, o sea, no antes de la una, hora en que estoy en la oficina del editor Lavinia.
----Y quê tiene que ver que estês o no, Kosmos?
---Aspasia, porque entre fêminas la lengua muêvese con mâs soltura.
---Ah eso, estâ bien. Y, Aristofôn, quê mâs nos puede contar sobre su encuentro aquî y
con su querida Metrique?
---Quê chismosa!!
---Cratino, ten cuidado con lo que dices, si es que no quieres que tambiên te dê un lla-
verazo en la testa.
---Aspasia, escucha, que si de contar se trata lo que tengo para decir es cantidad.
---Lo escucho, Aristofôn, lo escucho.
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