Dienstag, 22. Oktober 2024

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       Y ya cuasi estando al punto, [que no de capitôn, y por lo mismo queda de momento

un  psicoanalîsta de Francia fuera de juego], de apoderarme de la indefectible verba (la

que por lo menos no [deberîa de ser exigua para que no quede sin iluminaciôn el largo

o corto discurso], faltarîa  cuando el exactivar es  menester/propicio/fundamental  en el 

momento adecuado y con uno o varios interlocutores), dêjanos saber Aspasia que habîa

pisado algo que de plâstico no era empero que tampoco de goma, ya que de ser del ma-

terial  aquêl sonarîa; de êste, hundirîase, un agregado que no hacîa falta, totalmente in-

necesario. Entonces, y  con  el objetivo  de saber de quê tratâbase, cogiô una de las dos

velas, agachôse y puso êsta encima de lo pisado.

---Câspita!! El llavero de Sista!!

---Kosmos, y cômo lo sabes?

---Aspasia, de quê sîrvete el susodicho cômo, cuâl utilidad tendrîa?

---Solamente es una sencilla/corta pregunta. Pero estâ bien, si no quieres responderme

no hace nada, pero te hago dos preguntas mâs: de dônde es esta llave y por quê del lla-

vero cuelga un elefante azul?

---La respuesta a la primera pregunta es la siguiente: la llave es la del apartamento de

Aristarco; a la segunda, que ignoro el porquê de la colgadura del elefante con ese color.

---No creen ustedes que tenemos un inesperado motivo para hacer una reflexiôn?

---Una reflexiôn, Cratino, por un llavero? 

---Escucha, Aspasia. El llavero no puede llegar a esta cabaña soplado por el viento, por

lo que entonces estâ aquî o porque alguien lo olvidô o por alguna razôn banal o signifi-

cativa, mas si por lo uno o por lo otro quêdame segura una cosa: el llavero serâ metido

nuevamente en el correspondiente bolsillo.

---Pero hay un detalle, Cratino, que no tuviste en cuenta: si el llavero pertenece a Sista,

y si ella cuando estuvo aquî tenîa puesto una saya, en cuâl bolsillo podrîa dejar caer el

llavero?

---Aspasia, y sî, el llavero pertenece a ella, como dejô saber Kosmos, pero si fue Aris-

tarco el que presente estuvo aquî....?

---Ah, entonces tû crees que fue Aristarco, no Sista, el que estuvo aquî?

---Disculpen que interrumpa, pero asimismo podrîa ser posible, dado el caso de que

haya sido Sista la que vino, que trajera puesto un pantalôn, no?

---Eso no es imposible, Aristofôn.

---Me queda claro, Aspasia.

---Levanto la mano, pido beneplâcito para lenguajear, y ya no con el têlos de apoderar-

me de la indefectible verba.

---Concedido, Kosmos!

---Muchitantas gracias, Aspasia!! 

---A ver, quê vas a decir?

---Que despuês de escuchar este somero colorido verbal, al canto planteô otra posibili-

dad que ninguno de ustedes ha tenido en cuenta: la presencia de los dos en esta cabaña,

de ambos inclusive, de un par con una no tan larga relaciôn.

----Kosmos, y si esta posibilidad, y si los dos tenîan pantalones, lo que significa que hay

una sûmula de bolsillos....

----Cratino, igual no serîa en cuâl de êstos echarîase el llavero, si de facto los dos viven

juntos, en el mismo apartamento?

---Al parecer ya estân agotadas todas las posibilidades, no?

---Aspasia, aunque en realidad sâlese un poco del marco, o sea, que mâs bien refiêrese

a otra cosa, quedarîa la posibilidad de que Sista tuviera un amante secreto, y despuês de

la fruiciôn con êl haya olvidado coger el llavero.

----Y, entonces, Kosmos, cômo entrarîa al apartamento de Aristarco?

---Tocando la puerta, y despuês de Aristarco abrirla decirle que quedôsele la llave en el

apartamento. Es creîble, puede pasar, no?

---Teniendo en cuenta de que Aristarco en un poco indiferente a ciertas cosas ni tan si-

quiera tendrîa presente la credibilidad, por lo que la falacia pasarîa de maravilla.

---Cratino, como que deberîa Aristarco a aprender a ser, por lo menos, un poco suspicaz.

---Aristofôn, no creo que le interese sospechar o dudar.

---Pero, Kosmos,  que tuviste con Sista una relaciôn de dos años, serîa ella capaz de ser

infiel? Va con ella, pega esta esta felonîa, la viste/cogiste en algo alguna vez?

---No, Aspasia, no!! Pero recuerda el aforismo del oscuro de Êfeso: lo ûnico que perdu-

ra es el cambio.

---O sea, Kosmos, que Sista pudiera no ser la misma que tû conociste?

---Ora que me preguntas, quedê sorprendido cuando la vi con los prismâticos ayudando

a Matilde Ronco Espinoza...

---Ah, eso del robo.

---Êsa es la res! Una prueba indeleble de que Sista ha cambiado.

---Espera, Kosmos, que pienso en algo que podemos sacarle provecho.

---Pues ya sabes lo que te dirê.

---Sî sî, amplifîcalo!

---Age!!

---Pienso en que si nos llevamos el llavero, y Sista pasa a buscarlo, matarîamos dos pâ-

ros de un solo tiro. porque por un lado tendrîamos la oportunidad de saber el porquê de

que el llavero estaba aquî; por el otro, aunque no creo que tan fâcilmente sino utilizando

alguna pericia/ardid/estrategia, obtener alguna informaciôn acerca del hurto de Matilde.

Quê tû crees?

---Que no estoy muy convencido de una sinceridad de su parte, mas por lo menos algo

pudiêramos saber.

----Y, Aristarco, serîa mâs sincero?

----Empero piensa que si Aristraco no sabe lo del llavero nosotros serîamos los causan-

tes de un problema entre ellos dos, de un conflicto que pudiera terminar quiên sabe cô-

mo.

----Muy sensato de tu parte, Kosmos.

----Êsa es la res, Aristofôn!

----Estâ bien. Entonces llamarê a Sista.

----Llâmala, Aspasia, mas dile que pase a recogerlo cuando yo no estê en el apartamen-

to, o sea, no antes de la una, hora en que estoy en la oficina del editor Lavinia.

----Y quê tiene que ver que estês o no, Kosmos?

---Aspasia, porque entre fêminas la lengua muêvese con mâs soltura.

---Ah eso, estâ bien. Y, Aristofôn, quê mâs nos puede contar sobre su encuentro aquî y 

con su querida Metrique?

---Quê chismosa!!

---Cratino, ten cuidado con lo que dices, si es que no quieres que tambiên te dê un lla-

verazo en la testa.

---Aspasia, escucha, que si de contar se trata lo que tengo para decir es cantidad.

---Lo escucho, Aristofôn, lo escucho.

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