Sonntag, 20. Oktober 2024

102 (versiôn)

        Y en el momento preciso que iba a responderle la pregunta, Aspasia deja saber que

habîa pisado algo que no era ni de plâstico ni de goma, por lo que pregûntole yo que co-

mo  podîa saberlo si no  veîase nada, respondiêndome ella que si fuera de plâstico sona-

rîa; que de goma, hundirîase, respuesta  como  tal  irrefutable. A continuaciôn agâchase 

con una vela, alumbra lo que pisô y pregûntale a Aristofôn:

---Este llavero con una sola llave, y del que cuelga un elefante azul, le pertenece?

---No, Aspasia, no es mîo, y por lo tanto es la primera vez que lo veo. 

---Câspita!! Que entonces Sista y Aristarco estuvieron aquî.

---Kosmos, te explicas?

---Esa llave es la del apartamento de Aristarco que tiene Sista.

---Ah sî? Y cômo lo sabes?

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Aspasia, no es basto con que 

sepas que lo sê? 

---Acabo de saber que lo sabes, pero al parecer no me captaste bien.

---Contra, Kosmos, un fallo en la captaciôn de tu parte? 

---Cratino, cômo tû entenderîas la pregunta?

---Kosmos, acaso no es posible que Sista haya venido sola, o sea, sin Aristarco?

---Penoso, kosmos, que Cratino haya entendido mejor que tû mi pregunta.

---Aspasia, la pregunta no estâ bien hecha, asî que no te hagas la lista con el fin de no

reconocer que la formulaciôn corta no estuvo bien.

----Verdad, kosmos, verdad? El que no quiere reconocer algo eres tû. A ver, dime: co-

mo es posible que Cratino....

----Disculpen que me meta, mas Kosmos, ese Aristarco no es el hijastro de Teôfilo, el

de la razôn ganada?

----Êsa es la res, Aristofôn, y el que tiene el basilo de Koch (Mycobacterium tubercu-

losis)

----Sî, ya lo sê, porque tû mismo me lo dijiste.

----Aristofôn, y si lo sabe por quê pregunta?

----Porque me aburrîa y por eso me metî. 

----Otro que no quiere reconocer, lo que en su caso otra cosa.

----Cômo, Kosmos, cômo? Quê debo, en mi caso, reconocer? Quê?

----Otra advertencia, Aristofôn: no siga muy cerca el jueguito de Kosmos si es que

no quiere perderse en un laberinto de palabras con movimiento en circulo.

----Quê es eso, Aspasia, de movimiento en cîrculo?

----El movimiento en circulo no es otro que, y segûn Kosmos, el garante de un re-

greso al mismo punto del que se partiô.

----Ademâs que uno, Aristofôn, donde comienzo (salida) y final (regreso) coinciden.

----Aspasia y Cratino, a los dos les doy las gracias, pero saben que? Este jueguito no 

es para mî, por lo que salgo de êl pero pregunto: por quê un elefante azul? Quê signi-

ficado tiene? Quê simboliza?

---Mas contradîcese usted, Aristofôn.

---Por quê, Kosmos?

---Porque acaba de amplificar que es este jueguito no es para usted; sin embargo, que 

es lo que precisa/justa/exactamente llâmame la atenciôn, hace una pregunta, y pregun-

tar es participar en el jueguito.

---Kosmos, no estoy de acuerdo con esto, pero bien, y si como tû dices que me contra-

digo, no pregunto mâs.

---Aristofôn, que tampoco es como para que lo tome radicalmente.

---Aspasia, de tomarlo como lo tome, no es un cuestiôn/cosa mîa?

---Asî, ya estâ, punto final que acabôse, la negaciôn total de una tolerancia no escola-

ria.

---Kosmos, vas a dejar el jueguito? Y te repito: te quedaste en tu novelôn, no sales de

êl.

---Aspasia, te encanta echarle madera al fuego!

---Cratino, que sabes que me gustan las quemaduras, sentir ese calor que abrasa. En fin.

quê hacemos con el llavero?

---Llevarnos el llavero y esperar.

---Esperar quê, Kosmos?

---Piensa en esta pregunta, Aspasia: de tener el kairôs de que Aristarco o Sista refiêran-

se o aludan a este asunto del llavero, porque de no encontrarlo aquî seguro que no que-

darîanse en mutismo, no pudiêramos saber lo que desconocemos?

---Bueno, ademâs de que planteaste un hipotêtico, cômo puedes estar seguro de que no

quedarîan en silencio?

---Y, Kosmos, y de no pasar nada, de quê nos sirve el llavero del que cuelga un elefante

azul?

---Cratino, de lo mismo que nos servirîa dejarlo aquî: de nada, a no ser que alguno de

ustedes quieran entrar en su apartamento y por lo mismo quedarîanse con êl.

---Tû estâs jugando, no?

---Si me lo permiten puedo decirles lo que me parece mâs prâctico?

---Amplifîquelo, Aristofôn, am-pli-fî-que-lo!!

---Kosmos, montar una vigilancia.

---Cômo que montar una vigilancia, Aristofôn? Y con cuâl objetivo?

---Aspasia, con el de saber quiên de los dos dejô el llavero aquî.

---Y de saberlo quê?

----Ah no, eso no lo sê, porque es algo que deberân saber ustedes, o sea, quê hacer en

funciôn de conocer lo que desconocen.

---Aristofôn, estâ leyendo usted novelas policiacas?

---Cratino, solamente dije lo que me parece mâs prâctico y menos hipotêtico, porque

de venir a buscar el llavero, y no encontrarlo aquî, a quiên le van a preguntar?, ya que

 ni Aristarco ni Sista saben que ustedes estuvieron aquî.

---Por supuesto que no lo saben, pero virando la cosa dîgame: si con la vigilancia sabe-

mos quiên de los dos dejô el llavero aquî, cômo vamos a preguntarle a Aristarco o a Sis-

ta si lo recuperaron?, porque con esta pregunta nos delatarîamos a nosotros mismos, ya

que cômo pudimos saber que vinieron a buscarlo?, un buen motivo para que sospechen

que estuvimos en la cabaña, porque cômo supimos que tratâbase de un llavero?

---Stop, que ya tengo fastidio de testa, stop!! Contra, que han armado ustedes un lîo tre-

mendo. Por quê no nos olvidamos del puto llavero?

---Aspasia, tû no fuiste la que preguntaste quê hacemos con el llavero?

---Sî, Kosmos, pero sabes quê? Como que me arrepiento de haber preguntado.

---Ora que pônese la cosa mirîfica te arrepientes de haber hecho la pregunta?

---Aristofôn, y respecto a la vigilancia cômo la harîamos, arriba/detrâs de un ârbol, ver-

bi gratia?

---Cômo, Cratino, me preguntaste si leîa novelas policiacas y, sin embargo, me haces

esta pregunta?

---La contradicciôn es un principio lôgico, como bien sabe acâ mi buen amigo Kosmos.

---Êsa es la res, Cratino!

---Miren, soy propietario de un catalejo...

---No extrâñame que usted lo tenga, que de facto viajô mucho en barco...

---Kosmos, como que le sacas provecho a todo. En fin, que iba a decir que si quieren

pueden utilizarlo para la vigilancia.

---Y cuânta distancia con êl se puede ver, Aristofôn?

---Cratino, aproximadamente, dos coma cinco kilômetros.

---Câspita!! Con ese catalejo hubiera hasta sacado detalles de la mano penetrante de

Matilde Ronco Espinoza en la bolsa de la chica con patas largas.

---Quê exagerado, Kosmos, que con la poca distancia que hay del balcôn a la calle lo

que tal vez no hubieras visto nada claramente.

---Aspasia, alguien tenîa que caer en la zalagarda y, entonces, caîste tû.

---Mira, dêjate de hacer el simpâtico si no quieres que te dê un llaverazo en la cabeza.

---Pîdote el beneplâcito para reîrme.

           Y en lo que reîame, aun sin el beneplâcito, Cratino informa de que alguien acer-

câbase, por lo que decidimos apagar las dos velas y esperarlo en mutismo.













 




 



 



























 




















  

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