Y en el momento preciso que iba a responderle la pregunta, Aspasia deja saber que
habîa pisado algo que no era ni de plâstico ni de goma, por lo que pregûntole yo que co-
mo podîa saberlo si no veîase nada, respondiêndome ella que si fuera de plâstico sona-
rîa; que de goma, hundirîase, respuesta como tal irrefutable. A continuaciôn agâchase
con una vela, alumbra lo que pisô y pregûntale a Aristofôn:
---Este llavero con una sola llave, y del que cuelga un elefante azul, le pertenece?
---No, Aspasia, no es mîo, y por lo tanto es la primera vez que lo veo.
---Câspita!! Que entonces Sista y Aristarco estuvieron aquî.
---Kosmos, te explicas?
---Esa llave es la del apartamento de Aristarco que tiene Sista.
---Ah sî? Y cômo lo sabes?
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!! Aspasia, no es basto con que
sepas que lo sê?
---Acabo de saber que lo sabes, pero al parecer no me captaste bien.
---Contra, Kosmos, un fallo en la captaciôn de tu parte?
---Cratino, cômo tû entenderîas la pregunta?
---Kosmos, acaso no es posible que Sista haya venido sola, o sea, sin Aristarco?
---Penoso, kosmos, que Cratino haya entendido mejor que tû mi pregunta.
---Aspasia, la pregunta no estâ bien hecha, asî que no te hagas la lista con el fin de no
reconocer que la formulaciôn corta no estuvo bien.
----Verdad, kosmos, verdad? El que no quiere reconocer algo eres tû. A ver, dime: co-
mo es posible que Cratino....
----Disculpen que me meta, mas Kosmos, ese Aristarco no es el hijastro de Teôfilo, el
de la razôn ganada?
----Êsa es la res, Aristofôn, y el que tiene el basilo de Koch (Mycobacterium tubercu-
losis)
----Sî, ya lo sê, porque tû mismo me lo dijiste.
----Aristofôn, y si lo sabe por quê pregunta?
----Porque me aburrîa y por eso me metî.
----Otro que no quiere reconocer, lo que en su caso otra cosa.
----Cômo, Kosmos, cômo? Quê debo, en mi caso, reconocer? Quê?
----Otra advertencia, Aristofôn: no siga muy cerca el jueguito de Kosmos si es que
no quiere perderse en un laberinto de palabras con movimiento en circulo.
----Quê es eso, Aspasia, de movimiento en cîrculo?
----El movimiento en circulo no es otro que, y segûn Kosmos, el garante de un re-
greso al mismo punto del que se partiô.
----Ademâs que uno, Aristofôn, donde comienzo (salida) y final (regreso) coinciden.
----Aspasia y Cratino, a los dos les doy las gracias, pero saben que? Este jueguito no
es para mî, por lo que salgo de êl pero pregunto: por quê un elefante azul? Quê signi-
ficado tiene? Quê simboliza?
---Mas contradîcese usted, Aristofôn.
---Por quê, Kosmos?
---Porque acaba de amplificar que es este jueguito no es para usted; sin embargo, que
es lo que precisa/justa/exactamente llâmame la atenciôn, hace una pregunta, y pregun-
tar es participar en el jueguito.
---Kosmos, no estoy de acuerdo con esto, pero bien, y si como tû dices que me contra-
digo, no pregunto mâs.
---Aristofôn, que tampoco es como para que lo tome radicalmente.
---Aspasia, de tomarlo como lo tome, no es un cuestiôn/cosa mîa?
---Asî, ya estâ, punto final que acabôse, la negaciôn total de una tolerancia no escola-
ria.
---Kosmos, vas a dejar el jueguito? Y te repito: te quedaste en tu novelôn, no sales de
êl.
---Aspasia, te encanta echarle madera al fuego!
---Cratino, que sabes que me gustan las quemaduras, sentir ese calor que abrasa. En fin.
quê hacemos con el llavero?
---Llevarnos el llavero y esperar.
---Esperar quê, Kosmos?
---Piensa en esta pregunta, Aspasia: de tener el kairôs de que Aristarco o Sista refiêran-
se o aludan a este asunto del llavero, porque de no encontrarlo aquî seguro que no que-
darîanse en mutismo, no pudiêramos saber lo que desconocemos?
---Bueno, ademâs de que planteaste un hipotêtico, cômo puedes estar seguro de que no
quedarîan en silencio?
---Y, Kosmos, y de no pasar nada, de quê nos sirve el llavero del que cuelga un elefante
azul?
---Cratino, de lo mismo que nos servirîa dejarlo aquî: de nada, a no ser que alguno de
ustedes quieran entrar en su apartamento y por lo mismo quedarîanse con êl.
---Tû estâs jugando, no?
---Si me lo permiten puedo decirles lo que me parece mâs prâctico?
---Amplifîquelo, Aristofôn, am-pli-fî-que-lo!!
---Kosmos, montar una vigilancia.
---Cômo que montar una vigilancia, Aristofôn? Y con cuâl objetivo?
---Aspasia, con el de saber quiên de los dos dejô el llavero aquî.
---Y de saberlo quê?
----Ah no, eso no lo sê, porque es algo que deberân saber ustedes, o sea, quê hacer en
funciôn de conocer lo que desconocen.
---Aristofôn, estâ leyendo usted novelas policiacas?
---Cratino, solamente dije lo que me parece mâs prâctico y menos hipotêtico, porque
de venir a buscar el llavero, y no encontrarlo aquî, a quiên le van a preguntar?, ya que
ni Aristarco ni Sista saben que ustedes estuvieron aquî.
---Por supuesto que no lo saben, pero virando la cosa dîgame: si con la vigilancia sabe-
mos quiên de los dos dejô el llavero aquî, cômo vamos a preguntarle a Aristarco o a Sis-
ta si lo recuperaron?, porque con esta pregunta nos delatarîamos a nosotros mismos, ya
que cômo pudimos saber que vinieron a buscarlo?, un buen motivo para que sospechen
que estuvimos en la cabaña, porque cômo supimos que tratâbase de un llavero?
---Stop, que ya tengo fastidio de testa, stop!! Contra, que han armado ustedes un lîo tre-
mendo. Por quê no nos olvidamos del puto llavero?
---Aspasia, tû no fuiste la que preguntaste quê hacemos con el llavero?
---Sî, Kosmos, pero sabes quê? Como que me arrepiento de haber preguntado.
---Ora que pônese la cosa mirîfica te arrepientes de haber hecho la pregunta?
---Aristofôn, y respecto a la vigilancia cômo la harîamos, arriba/detrâs de un ârbol, ver-
bi gratia?
---Cômo, Cratino, me preguntaste si leîa novelas policiacas y, sin embargo, me haces
esta pregunta?
---La contradicciôn es un principio lôgico, como bien sabe acâ mi buen amigo Kosmos.
---Êsa es la res, Cratino!
---Miren, soy propietario de un catalejo...
---No extrâñame que usted lo tenga, que de facto viajô mucho en barco...
---Kosmos, como que le sacas provecho a todo. En fin, que iba a decir que si quieren
pueden utilizarlo para la vigilancia.
---Y cuânta distancia con êl se puede ver, Aristofôn?
---Cratino, aproximadamente, dos coma cinco kilômetros.
---Câspita!! Con ese catalejo hubiera hasta sacado detalles de la mano penetrante de
Matilde Ronco Espinoza en la bolsa de la chica con patas largas.
---Quê exagerado, Kosmos, que con la poca distancia que hay del balcôn a la calle lo
que tal vez no hubieras visto nada claramente.
---Aspasia, alguien tenîa que caer en la zalagarda y, entonces, caîste tû.
---Mira, dêjate de hacer el simpâtico si no quieres que te dê un llaverazo en la cabeza.
---Pîdote el beneplâcito para reîrme.
Y en lo que reîame, aun sin el beneplâcito, Cratino informa de que alguien acer-
câbase, por lo que decidimos apagar las dos velas y esperarlo en mutismo.
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