Sonntag, 31. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (900)

         

         Arrumbando sus pasos por la conductual precisa con el thelôs de llegar a

sus casas para cumplir con el cometido casi diario de sus obligaciones que de-

jaban como consecuencia algo de consunciôn en las piernas, el leñador de Bri-

tania  y Kalîas, a  pesar de haber dicho êste no hace mucho que deberîa regre-

sar al punto de donde partiô (el templo de Jano Quirino) porque desde êl serîa

mâs corta, reducida o breve la distancia que separâbalo de su habitâculo, com-

partîan la sospecha conspicua de que ese Sabinsqui pudiera ser perfectamente

el artîfice de El bullicio en el silencio mas trasladado a otra êpoca, a una ajena

totalmente a su vivencia pero no del todo desconocida y por la razôn concreta

del barrunte dejado, igual si por criaturas cercanas que por otras con mâs sepa-

raciôn, asimismo que por contar con un fuertîsimo hontanar de extensa y mirî-

fica  informaciones que no es otro que el de la lectura. Pero una cosa es que la

sospecha sea conspicua; otra que como tal pueda pulir o llegar a pulir una sû-

mula  de opacidades que conllevan mâxima relevancia en el interior de la mis-

mîsima  narraciôn, del corpus retocado o del entramado donde confluyen ami-

gablemente  dos dimensiones a la vez, o que se amistan a partir de una repasa-

da  atingencia que las hace mâs funcionales desde un constructo punto de vis-

ta y a su vez que responsable de toda una fundamentaciôn que no pica por no 

ser mordaz.

---- Usted sabe, Kalîas, que al referente sî que conocemos ciertas cosas, aun-

que tambiên la forma con la que el artîfice se expresa, lo que tambiên encaja

en lo poco que nos contô---dice el leñador de Britania.

----Yo creo, leñador, aunque el entendimiento por lo dicho por êl mismo vêa-

se en dificultades, que la crîtica que utiliza lleva el sello de su ingenio, de su

talento con fluencia, de su magîn sin rabia pero que muerde sin mostrar el y

colmillo.

----Cree usted que puede ser êsa la peor de las mordeduras, Kalîas?

----No me parece la peor mas si la mâs discreta, sensata [...] prudente.

----Kalîas, y si entonces usted leyô algo en la Kosmona, quê puede agregar o

decir?

----Es cierto que leî, mas tan poco como su explicaciôn...

----Sî, pero leer es una cosa y otra explicar, no?

----Hay una diferencia, claro, pero sepa usted que no puedo decir mucho de y

lo que leî, sôlo que El bullicio en el silencio remôntase a los tiempos de Volo-

geso, algo que usted ya sabe tambiên, no?

----Exacto, ya lo sabemos.

----Pero espere, que si mal no recuerdo leî que ese Sabinsqui hace un viaje en

el camarote con el nûmero 7 del navîo y que allî entra en lûdico, en contacto...

----Ah, pero por lo menos sabe algo aunque no mucho, no?

----Es que mâgicamente me he ido acordando.

----Mâgicamente?, estâ usted pareciêndose a lo que ha leîdo...

----Mâgicamente en el sentido de que ha ido apareciendo algo sin yo haberlo

buscado, asî no mâs, de sopetôn y acopas.

----No cree usted, Kalîas, que si mantenemos la sospecha que tenemos pudiê-

ramos entender mejor al posible trasladado artîfice?

----Yo no creo que con eso lleguemos muy lejos, ademâs de que no me intere-

sa mantener una sospecha; bueno, quê decirle, que yo no mantengo ninguna?

----Si es lo que usted me quiere decir..

----Sabinsqui actor, no le huele a usted eso a representaciones?

----Y los traslados no pudieran ser tambiên representaciones, Kalîas?

----Son tambiên posibles de representar, cômo no y mâs de un actor tratândo-

se.

----De acuerdo con usted, Kalîas, de acuerdo.

----Bueno, leñador, ya tengo que dejarlo, que escuche cômo de alborotados es-

tân los halcones a los que ya les molesta la jaula.

----Ocûpese usted de ellos; yo, de las ovejas, que de la misma forma o pareci-

da conducta deben estar en el aprisco. Espero otro dîa su visita, Kalîas.

----Hasta entonces, leñador, hasta entonces. Y dele un coscorrôn de mi parte a

Capricho...

----Cômo, estâ usted ludicando, no?

----Y risas de Kalîas.









 




















    



Donnerstag, 28. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (899)

         

          Mas como [era de esperarse?] la felonîa hacîa sî mismo, que es lo mismo

a decir la traiciôn al potencial que tiene su magîn, no era ni tîpica ni en algunos

momentos posible tratândose de Kosmos, razôn por la cual lo poquito que am-

plificô  (a Kalîas y al leñador de Britania) mantuvo la codificaciôn pertinente o

el enigma debido, trayendo esto, como consecuencia, que lo escuchado por los

dos interlocutores no hûboles servido de mucho para saber inteligible y concre-

tamente cuâl resultaba ser la relevancia que tenîa para Kosmos la titularia cons-

picua El bullicio en el silencio. Empero a pesar de esto, aunque por otros lados

o costados (aqueos) de que el movimiento haya sido imposible pero como acto

de un ser en potencia en tanto estâ en potencia, lo mismo Kalîas que el leñador

de Britania sentîanse a gusto y con jovialidad por el hecho de que dentro de la

titularia susodicha fuesen los tiempos de Vologeso los ocupantes tanto de espa-

cio como de atingencia de una multiplicidad de factores que hicieron posible e

irrepetible una forma existencial en Bedriaco totalmente diferente a la conoci-

da hasta aquel momento, lo que no quiere decir, acentûa o subraya que asî, co-

mo tal, fuese perfecta.

----Contra, que tenemos cuasi a palacio delante, y yo ni me di cuenta de la dis-

tancia recorrida---dice Kalîas que agrega: debo regresar al punto del que parti-

mos porque desde êl estâ mâs cerca mi casa, ademâs de que los halcones me

esperan.

----Câspita, Kalîas, pues vaya con halcones!!---afirma Kosmos que sûbito am-

plifica: al avîo, Kalîas, al avîo!!

---De acuerdo, Kalîas, ya nos veremos en otro momento, si es que antes no me

visita----dice el leñador de Britania.

----Si yo no lo visitô a usted, usted no me visita a mî?, vaya orgullo britânico!!

----Par de senectos luchando por la corona de êgidas exentos.

----Cômo, quê acabas (de)cir, Kosmos?---pregunta Kalîas.

----Que me fui por la vîa mâs corta para definir...

----Y cuâl es êsa?---

----Son dos, pero in casu es la diferencia, porque usted, Kalîas es domador de

halcones; y usted leñador, esto.

----Y la otra, Kosmos?---fisga el leñador de Britania.

----La del gênero!

----Bueno, sabes quê, me voy.

----Age, Kalîas, age!!---afirma Kosmos.

---Y yo, Kosmos, tambiên tengo cosas que hacer en la granja, asî que hasta otro

momento.

----Y punto a la raya y que continûe la letra.

----La tuya no?, porque yo no soy de escribir.

----Y risas de Kosmos.


         Rubria como Ascâlafo mas con una intenciôn contraria, mâs con el obje-

tivo [que no necesariamente a todo trance] de saber para estar informada que y

de enterarse para irse de lengua ----in casu no hay alusiôn a Proserpina (o Per-

sêfone) violando una condiciôn impuesta----a raîz de lo barruntado, pregûntale

a Kosmos de quê hablaba con Kalîas y el leñador de Britania, que desde que y

salieron  del templo de Jano lo vio con êstos conversando sin pausa de ningûn

tipo, fuese ya corta o larga. 

----Y desde cuândo tû me prestas tanta atenciôn para estar al tanto de lo que y

estoy haciendo, sea ya con el uso de la verba que con una cimitarra turca?

----Quê desagradable que te estâs poniendo, Kosmos, creo que mientras mâs

viejo mâs insoportable....

-----Câspita!!, nôtase de que por costumbre no estâs acostumbrada a la fiesta

ni al juego, a participar en el jolgorio con menos acusamiento y mâs fluencia.

-----No parecîa en juego lo que me dijiste, no lo creî asî.

----Aûn no me conoces con la cantidad de tiempo que llevamos juntos?, que

el sapo que brinca siempre lo hizo desde que es sapo...

----Tal ejemplo no me parece el justo; no pega en lo que estamos hablando.

----Nil agit exemplum litem quod lite resolvit, por eso mismitico pûsetelo, y

aunque no haya problema alguno.

----Entonces, me dices lo que te preguntê o vas a seguir con tu burla, fiesta

y juego?

----Por peticiôn de Kalîas amplifiquê efimeramente algo sobre El bullicio en

el silencio.

----Efimeramente y estuvieron tanto tiempo hablando?

----Tanto tiempo no serîa exactamente la cantidad de tiempo que estuvimos y

en esa actividad, ya que la lînea recta entre el templo y palacio no es tan larga

como para que un tanto sea posible.

----En fin, Kosmos, que tû no eres fâcil, no, quê va!!

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, que conôcesme un po-

co siendo difîcil.

----Sabes quê?

----Amplifîcalo, amplifîcalo, age!!

----Que me voy a mi cuarto, me voy!!, me oîste?

----Y risas de Kosmos que responde: nunca es de noche si la sorte no es mala.


       Una hora despuês, y en lo que entregâbanse a un solaz Sunev y la campe-

sina, Dido ocupâbase de entretener a Kôsmythos y a Ateriana encima de los y

pulvinares. Este instante hîzole recordar palabras reveladas por su difunta ma-

dre Lolia Paulina, de que cuando era niña lo que mejor aplacaba la intensidad

de su llanto no era otra cosa que dormir encima de un ampuloso colchôn com-

prado a un precio alto por su padre Bole a su majestad Vologeso, porque un y

colchôn de ese jaez sôlo existîa en la corte de êste. Esta reminiscencia semân-

tica acarreôle que sûbito sus ojos aguasen, que su corazôn latiera un poco mâs

apresurado por quedar alcanzada por una emociôn, como tambiên de que sus

manos  de tamaño medio cayesen, como plumelas, sobre la testa de las criatu-

ras reciên bautizadas, las que de facto y sin querella de ningûn tipo dejâbanse

tocar, hasta el punto de parecer de que la reina era su madre, de que trâjolas al

mundo, sin aûn poder entender a ciencia cierta o precisa quê cosa era el mun-

do en realidad, el porquê de estar en êl y para quê. Pero si hubo un motivo pa-

ra que a Dido secâransele los ojos fue el de percatarse de la paulatina sonrisa

que iban eyectando las criaturas; las que como unas castañuelas, ademâs, go-

zaban  del instante como una flor alcanzada por las dadorîas apolîneas en ple-

na primavera.  



 





 











 











































  

Dienstag, 26. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (898)

 

         El trîo formado por las criaturas Kalîas, Kosmos y el leñador de Britania

dejaba huellas sobre la conductual que terminaba directamente en palacio, por 

lo que pudiera decirse que arrumbâbanse los pasos sobre una lînea recta, încli-

ta figura [ademâs que la del circulo o la circular] del gustillo de Kosmos cuan-

do trâtase tempestiva y favorablemente de poner paradigmas sobre lo que aco-

pas o planificadamente tiene lugar (sucediendo) entre dos puntos que por debi-

da separaciôn hacen posible la distancia. Entonces êsta lôgicamente habîa que

recorrerla, que ni aun volando deja de ser cierto que A tiene una posiciôn y B

otra, aunque  quedando ostensible que con alas la cosa serîa mâs rauda, como 

asimismo que no harîa falta el uso de la hermenêutica para (si acaso) con la e

interpretaciôn romper dificultades de entendimiento en cuestiones de asimilar

o comprender quê sucede cuando el impulso es mayor, o disîmil totalmente al

que por experiencia, costumbre o hâbito entrêganse las piernas en actividad y

de movimiento. Ahora bien, y en lo que recorrîase, Kalîas acêrcase a Kosmos

un poco mâs de lo que ya entre ellos habîa de cercanîa, y voluntariamente en-

toces dîcele:

----Antes de venir al templo de Jano Quirino pasê por la Kosmona y leî algo

de tu El bullicio en el silencio.

----Entonces los contertulios cumplen con una monografîa sobre êl?

----Sôlo sê que el vate y el didâscalos expusieron cosas que para mî quedan

un tanto alejadas de mi comprensiôn; las noto complejas, o mejor decir car-

gadas de complejidad?

----Câspita, Kalîas, que si usted amplifica que cargadas de complejidad es y

que no son f'âciles; mas que si las nota complejas es que son difîciles, no?

----O sea, que me quieres decir que cuasi es lo mismo...

----Êsa es la res, Kalîas, êsa!!, cuasi. Fîjese usted en lo siguiente: una imago

en blanco es una imago asî, no?

----Sî, una imago asî por ya dijiste que era una imago.

----Exacto!! Ahora bien, y vuêlvase a fijar: es una imago en blanco, mas no

por blanco vacîa....

----Creo que empiezo a tener dudas, porque si es una imago en blanco cômo

es que a su vez no estâ vacîa?

----Quê cosa es el color, Kalîas, no es un elemento o componente que a su y

vez tiene presencia en algo determinado, in casu en la imago?

----Asî como lo acabas de plantear no es imposible.

----O sea, que no lo ve imposible porque yo lo hago posible mediando un y

planteamiento?

----Y cômo si no lo planteas puedo entenderlo mejor y darlo como posible?

----Ya plantee algo primeramente, y ni aun planteado usted dejô de tener du-

das, no?

----Contra, Kosmos, adônde quieres llegar?

----A que una imago en blanco no es una imago vacîa porque de hecho el y

blanco contiene como color. Dase cuenta usted que entender taxativamente

tiene sus consecuencias?

----Ahora que me lo preguntas creo que sî.

---Es por eso que las cosas complejas pueden tambiên existir debido a tomar

al pie de la letra lo que lêese.

----Y por quê asî?

----Porque al tomarlas de tal modo, manera o forma ya no se les presta aten-

ciôn, y al suceder esto quedan exentas de un estudio profundo, el propicio y

para clarar. Pero en fin, quê me amplifica de lo que leyô?

----No mucho por leerlo taxativamente, mas me gustô eso de que te remon-

tes a los tiempos de Vologeso, al que yo serviciê como lacayo, dândome e

igual si con Sabinsqui o con Sabansqui, o con otro nombre que empiece con

S.

----A usted le da lo mismo, no a mî, mas es igual y no relevante.

----Espero que yo no aparezca en eso que escribes----dice el leñador de Bri-

tania.

----Por quê cree usted que deberîa salir a escena?---pregunta Kosmos.

----Porque soy parte de aquellos tiempos.

----Por mor de eso sôlo?

----No serîa porque soy leñador, no?

----Mondo lirondo, que no llegô a troncos!!

----Bueno, Kosmos, dinos algo mâs, suelta la lengua---pide Kalîas.

----Allâ voy, por quê me llama---dice Kosmos y rîe.


          Mientras Kosmos explica o suelta su lengua como un papalote que

llega con determinado control (a)lcanzar altura, la campesina entra en go-

zo al encontrarse de bruces su concha vacîa favorita: una pechina. Llâma-

le la atenciôn que ya estuviese coloradita del todo a pesar de exhibir o de

dar calaña de poca edad, de juventud, de que el tiempo aûn no habîa pasa-

do por ella con reciedumbre brutal, lo que pudiera ser transformado en la

clasificaciôn por alguien con mâs peso de pensamiento e imaginaciôn co-

mo con fuerza inexorable: "la imago môvil de la eternidad" ni conoce de

plegarias ni de lamentos ni de nada, ya que sôlo actûa a la vez que dirime.

Empero el dirigir o el fijar la mirada en algo concreto no carece de razôn,

ya que como sâbese la primera vez en su vida que dio con una pechina no

caracterizâbale tal coloridad sino sôlo despuês de haberla muchitanto ma-

noseado en busca (si acaso?) de algûn misterio dador, o que si no de algo 

fantâstico digno de ser creîdo aunque sôlo fuese en el ambiente o espacio

mentales. Pero  precisamente hablando de creer, lo que sî es extraño, raro

 e insôlito es el hecho del hallazgo de una pechina en tal lugar menos que

en los derredores de Albula, y donde la humedad favorece regiamente de

igual manera tanto al crecimiento como al desarrollo de caracolas y con-

chas, asimismo que a otras especies mâs crîpticas y a otros desconocidos

ejemplares. Sin que  la narrativa desparrâmese por cuestiones gustosas o

por costumbre de hiperbolizar con tîpico apetito de plumbagina voraz, la

cosa es que Ateriana entra en perreta, y no por falta de la teta de la que y

puede  chupar, sino porque la campesina niêgale (tajantemente) el agarre

de la  concha vacîa, pensando que por haberla cogido de la conductual la

pechina  estuviese atiborrada de bacterias perniciosas que pegarîanse in-

visibles en los dedos de la niña recientemente bautizada.  

----Quê mala que eres!!, prefieres que tu niña se ponga asî a no darle la

pechina---dice Teariôn.

----La que sî no es buena es tu consideraciôn, porque precisamente por y

no dârsela es que soy buena, ya que no deseo que nuestra hija se conta-

mine---dice la campesina a la vez que mueve en sus brazos a Ateriana.

----Contaminarse, con quê?

----Teariôn, que no cogî la pechina del mârmol de palacio, y aun asî ten-

drîa mis dudas de que estuviese completamente limpia...

----Algunas veces exageras, pasas el lîmite de lo posible.

----Sabes quê?, piensa tû lo que quieras, mas de que no se la doy no se la

doy, y punto.

 

        Al sacar la campesina del alcance de la vista de Ateriana la pechina

êsta deja la perreta, câlmase, tranquilîzase, pero anteriormente Sunev ha-

bîase fijado cômo Kôsmythos miraba la concha vacîa sin caer en una ma-

la conducta. Fue el instante entonces de acordarse, algo sabido gracias al

barrunte de Rubria y en uno de esos dîas que concomitaba a êsta cuando

atendîa sus plantas favoritas (el trêbol de cuatro hojas, la hierbaluisa y el

jazmîn de Arabia), de que cuando pequeño Kosmithôs observaba sôlo lo

que caîale bien, cual verbi gratia de esto pudiêrase poner el cochlear con

el que mâs tarde dispararîa los caracoles, como si êste tratârase de una y

pequeña catapulta en vez de una cuchara, lo que a su vez mantûvose co-

mo una costumbre de la que no separôse hasta bien pasados varios años,

y la que dio pâbulo de que saliesen como flechas de la boca de Dido una

sûmula de regaños que ni oîanse ni hacîanseles caso.

----Siempre se cumple eso que de tal palo tal astilla---dîcele Sunev a Ru-

bria.

----Funciona asî, Sunev, pero a quê se debe el que me lo hayas dicho?

----Por la forma en que observa Kôsmythos lo que le gusta, que no es y

diferente a la de Kosmithôs cuando era niño, segûn lo dicho por ti.

----Ya lo habîa notado, pero no ahora, sino hace rato. Y quê es lo que y

observa Kôsmythos?

----Observô la pechina encontrada por la campesina.

----Eso no lo sabîa, pero una pechina aquî?

----No es muy comûn pero sî, la encontrô no hace mucho.

----Siempre fue una amante de las pechinas, sî, asî es..

----Alguien me dijo de la vez que el colosero tuvo que ir a Albula a bus-

car pechinas enviado por la campesina para hacerse un torques.

----Sî, eso lo sê por Kosmithôs que me lo dijo, pero hablando del colose-

ro sâbese algo de cômo le va en la ciudad del ocio?

----Yo por lo menos no sê nada, ni Jancia me ha escrito mâs.

----Pero aûn viven allâ en tu casa?

----Hasta ahora creo que sî. Sabes una cosa?, dolorida estoy de pies.

----Cômo no vas a estarlo, si has estado demasiado tiempo de pie y con el

niño en brazos, mas ya cuasi llegamos a palacio, no falta mucho.

----Ganas que tengo de llegar y disfrutar almohadas.

----Y quê estarân hablando Kosmos, Kalîas y el leñador de Britania, que ha-

ce rato que los veo unidos?

----No me extraña que estando entre ellos tu esposo la conversa sea râpida.

----Y risas de Rubria que pregunta: no quieres que te cargue un rato a el ni-

ño?

----Me gustarîa, pero si lo muevo se despierta.

----Otra de las caracterîsticas que tiene con su padre: Kosmithôs dormîa y

unas tantas horas al dîa cuando era pequeño.

----Creo que tuvimos suerte las dos, no?, al no ser niños berrincheros..

----Berrincheros?, no serâ berrinchudos?

----Exacto, mas a mî me gusta mâs lo primero.

----Bueno, en cuestiones de gusto no se discute.

----Exacto de nuevo, Rubria, exacto!!

----Mira, ya cuasi estamos a la puerta de palacio.

----Al fin, que, como te dije, me es la cama menester.
































 









































































 


Sonntag, 24. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (897)

     

          Si el orden posibilita un adecuado enfilamiento de las existentes exu-

berancias (que hay) dispersas en el caos; dirîase de un lunar [que en depen-

dencia del lugar donde estê en el cuerpo revela una imborrable y tîpica ca-

racterîsticas de la persona], mas a partir verbi gratia de las dadorîas celtas,

que son marcas de las deidades para poder apuntar cuâl serîa el destino de

una  criatura,  Al parecer, a primera vista, al pensar y en eso de punto a la

raya y que continûe la letra serîa Kosmos el que (por ethos?) exento de al-

guna duda o balanceado por alguna sospecha trayese a colocaciôn lo ante-

riormente amplificado, mas a saber no fue êl sino su madre Dido----de tal

palo  tal astilla, con la diferencia de que êsta penetra, hûndese, horada---y

a  raîz de la observaciôn de sus detallantes retinas del lunar que tenîa Ate- 

riana, la hija de la campesina y de Teariôn, en la mejilla izquierda. Empe-

ro  sobre el pucho la cosa no acabô, terminô, finalizô llegando como con-

secuencia  de una causa a su culmen con este percibir, examinar, apreciar;

por la razôn  de que la reina, mas bien por asociaciôn que por un cien por

ciento deleite por una materia especîfica, acordôse de la insistencia de su

padre Bole en que ella iniciârase en lo que formaba parte de los misterios

de Sabazios y el sîmbolo fâlico de la serpiente, fracciôn de culto de Korê

y  Dêmeter, incorporaciôn a lo ritualizante apoyado asimismo por una ce-

remonia, lo que entre lumbre de antorchas y algunas evocaciones.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, vaya perîstasis

la que mis oîdos escuchan: tremenda!!----amplifica Kosmos que agrega:

Si hubiese conocido a mi abuelo oposiciones habrîan, lo que no quiere y

decir que me llevase mal con êl.

----Pero, Kosmos, si tû no te llevas mal con nadie; eres desde que nacis-

te una criatura de paz.

----Hay que marcar bien la ficha a la hora de calcular.

----Cômo, de quê ficha tû hablas?

----Y dônde estâ el âbaco egipcio o romano?--pregunta el tîo de Kosmos.

----Razôn por la cual quise decir un imposible en el instante posible...

----Serâ una criatura de paz pero burlôn, con ironîas y mofas----dîcele a

Dido el tîo de Kosmos.

----Y risas de Kosmos.

      Acopas un soldado de la guardia bâtara penetra en el templo de Jano 

Quirino y dîcele a Dido:

----Hay un señor afuera que tuvimos que detener y portando un crôtalo.

----O trâtase de Kalîas o de Antîmaco de Ocamitân---dîcele Kosmos a Di-

do a la vez que pregûntale al soldado: es grande o pequeña la criatura de-

tenida?

----Grande no es.

----Entonces es Kalîas, porque Antîmaco cuasi mide tres metros.

----Es un conocido, no hay problema, mas dîgale que espere a que culmi-

ne la ceremonia---dîcele Dido al soldado de la guardia bâtara.

----A su edicto, majestad, a su edicto!!---afirma el soldado retirândose.


          Non plus ultra de una hora llega a su fin la ceremonia del bautizo,

siendo entonces cuando los soldados de la guardia bâtara dirimen la for-

maciôn frente al templo de Jano Quirino para pasar a la de cuestodia de-

trâs del carro halado por los îngales donde ya habîa posicionado su tafa-

nario su majestad Dido. En un periquete, porque ya habîa esperado sufi-

cientemente como para tener motivo o razôn para amplificar que ya es-

taba inquieto, por no decir desesperado, por no ser la paciencia sencilla

y llanamente una de sus virtudes capitales, a su vez que un tanto moles-

to por el antedecende de la detenciôn ocurrida no hace mucho, algo que

como consecuencia hacîalo padecer verecundia, un estado dirîase no de

su gusto y con una tremenda resonancia, porque si de vergüenza trâtase

ûnica y especîficamente, cuântas veces no la padeciô siendo lacayo por

aquellos tiempos de Vologeso, padecimiento que deberîa tanto sobrelle-

var como soportar, ya que si no la posibilidad de ganarse un peculio sû-

bito quedarîa anulada, agregândole a esto el detrimento por el cual ten-

drîa que pasar su identidad al ser criticada o comentada por las lenguas

mâs sueltas que juntarîanse a la zaga de las columnas con mal intencio-

nada facundia, la peor de las fumbinas que aniquilan o de sopetôn o si

no que paulatinamente, Kalîas traspasa sin ôbice de ningûn tipo el um-

bral de la puerta del templo de Jano Quirino y con el telôs exclusivo de 

sus pasos dirigir hacia donde estuviese Kosmithôs.

----Deplorable, Kalîas, que haya tenido que pasar usted por una deten-

ciôn, mas ya usted sabe que los soldados de la guardia bâtara tienen y

que cumplir con una disciplina rigurosa.

----Pero, Kosmithôs, conmigo que soy ya un conocido de tu abuela?

----De mi abuela sî, pero no de los soldados tales. Mas dîgame Kalîas,

quê hace usted por aquî?

----Mira, te quiero dadivar esto---dice Kalîas mostrando el crôtalo---y

por dos razones: una, porque ya ni lo toco; otra, por el hecho que eres

ya padre y tîo.

----Por los lares capitales!!, verdad, Kalîas??, pues tenga usted las mil

y una gracias---dice Kosmithôs agarrando el crôtalo que sin dilaciôn y

hace sonar.

----Tû crees que ahora sea el momento de tocarlo, que mira cômo llo-

ran tu hijo y tu sobrina?----pregunta Sunev.

----Que la resonancia aquî es muy fuerte con analogîa a la de palacio.

----Gracias, Kosmos, por estar a mi favor---dice Sunev.

---No pensê con tocarlo diera lugar a llantos, sino que mejor a lo con-

trario: a risas sostenidas---dice Kosmithôs.

----Câspita!!, que no estamos en la Kosmona---dice Kosmos.

----Ah, leñador de Britania, usted aquî?, hacîa rato que no lo veîa. Y

cômo estâ usted?----pregunta Kalîas.

----Mâs viejo que ayer esperando el mañana desde el dîa de hoy!

----Y punto a la raya y que continûe la letra!!, que lo que usted acaba 

de amplificar serîa polêmica en la instituciôn---señala Kosmos.

----Si continûa usted con la verba tendrâ seguro fastidio de testa, le y

advierto---dîcele Kosmithôs al leñador de Britania.

----Me ha dejado sorprendido con su respuesta, leñador---dice Kalîas.

----Nunca es tarde para tener una buena ocurrencia; digo, si es que us-

tedes lo ven asî---dice el leñador de Britania.

----La ocurrencia ni tiene horario ni fecha en el calendario---dice Kos-

mos.

----Tû ves?, ya las criaturas dejaron de llorar desde que dejaste de to-

car el crôtalo---dîcele Sunev a Kosmithôs.

----Pues deberîa empezar a tocarlo de nuevo.

----Y risas de Kosmos, Kalîas y de Kosmithôs.

----Sîguete haciendo el gracioso, simpâtico, cômico, que ya verâs las

consecuencias---intimida Sunev.

----Te van a quitar la posibilidad de oler el perfume que mata de cerca.

----Me entendiste, Kosmos, me entendiste-----dice Sunev que vuelve a

decir: mira, por haberme entendido, te has ganado cargar a Kôsmythos

----Vaya tarea que le has dado, Sunev, que Kosmos si cargô tres veces

a Kosmithôs cuando era pequeño fue mucho---dice Rubria.

----No serâ que mejor carga a la gente grande?---pregunta Kalîas.

----Y retorno de la risa de Kosmos.

----Y tû no quieres cargar a la que bien podrîa ser tu nieta?---pregûntale

la campesina al leñador de Britania.

----Bueno, si lo consideras asî, algo que te agradezco---dice el leñador y

llevando a sus brazos a Ateriana.

----Claro, si casi que fuiste un padre para mî, me criaste desde pequeña,

no?

----Sî, pero para....

----No dêjese atrapar por una preposiciôn como si fuese un tentâculo de

pulpo, leñador, que de facto ni es la soluciôn para algo, ni el por en su y

porciento total cuantitativo.

----Ya sê, Kosmos, ya sê, pero sabes, como padre, cômo duele...

----Pase usted por la Kosmona y debatiremos sobre el dolor ex instituto.

----Sunt in subjectu inhaerent subjecto!!----afirma el flamen.

----Por mor de los accidentes hay sentimentalismo del sujeto.

----Quieres decir, Kosmos, que soy sentimental?

----Y acaso no encaja el soy in casu, sea ya por convenciôn que por insti-

tuciôn?

----Kosmos, que yo no soy un letrado como tû...

----De encontrar a otro empûjelo que es de cartôn--dice Kosmos y rîe.

----Se nota que esa frase no es de tu invenciôn---dice el flamen.

----Yo no invento, recuerdo!!

----Y cômo usted puede notar eso, flamen?---indaga Kalîas.

-----Porque conociêndolo, como lo conozco, a sus frases caracterîzales la

metodologîa retôrica.

----Câspita!!, que tengo que cambiar el mêtodo---anuncia Kosmos.

----Mutatis mutandis!!, mas ten cuidado con Kôsmythos que no caiga al y

piso, que cuasi estâ de cabeza.

----Dâmelo acâ, que es muy temprano para que haya un accidente---Sunev

pide.

----Dentro del sujeto?---pregunta irônicamente Kosmos.

----Por quê no se acaban de ir, que ya el bautizo se acabô?

----Flamen, nos bota usted del templo de Jano Quirino?

----De un templo no se bota a nadie, mas no estân prohibidas las preguntas.

----Pues entonces vâmonos, y asî tiene la respuesta---colofona Kosmos.




















 














    










 



 



   









 









 



 



  

  

Freitag, 22. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (896)

         

       Someramente informôse Kalîas sobre El bullicio en el silencio, de su na-

rrativa que retrocedîa a los tiempos de su majestad Vologeso. De suceder pa-

sô debido a su estancia breve en la Kosmona, mas con el objetivo preciso de

barruntarle  a Kosmithôs que dadivâbale el crôtalo, menos que por el interês

concreto de penetrar en la lectura y, una vez enfrente de la hasta el momento

sûmula de letras, cuasi como que deplorar a raîz de que su conciencia proce-

sara un inveterado contenido que êl mismo conociô muy bien, porque como

ya sâbese lacayo fue de la criatura mayestâtica susodicha. De entre lo que y

pudo  saber de forma superficial, morigerando un aumentativo de visualiza-

ciôn de sus retinas, mas no por esto exento de un asombro por cuestiones de

pincelamiento, descolla el dato de la forma insôlita con la que el imaginati-

vo artîfice recrea un carnaval semântico, aunque asimismo la pericia con la

que vâlese para hilvanar una cosa con otra engendrada por el magîn, el que

en resumidas cuentas no caracterîzale ni la parvedad ni la indiferencia fren-

te a imagos de îndole complejas, no ya decir que cercanas por encontrar en

êl una forma de vestimiento que de facto necesitan, de imprescindible arro-

pamiento  que conviêrtelas en diamantes cupulares que si no en estrellas de

marfil. Habrîa que ver que Sabinsqui recordôle algunos aspectos de su per-

sonalidad, menos que su toque escênico una forma anâloga de verse pasan-

do por el mundo, por el ineludible escenario de las querellas absolutas, por

la tabla fijada a un entramado que môntase y desmôntase por ordenanza de

la voz dirigente de la representaciôn, la que nada sabe de *peinar la jirafa

cuando  lo que trâtase es de atiborrar las taquillas con monedas benefician-

tes y el espacio con un burujôn de aplausos tan efîmeros como aquello que

el viento se llevô, igual si algûn Domingo con infaltable homilîa que un in-

deleble Viernes con un nûmero de terror. Sobre el pucho cuestionô uno de

esos  aspectos; sin embargo, que confrontarse a uno mismo es algo que no

debe carecer de sinceridad, vigor y laboro constantes, la forma con la que

lo hizo no fue la mâs efectiva, sino una mâs bien de jaez totalmente opues-

to a lo que verdaderamente deberîa ser, de lo que sale que en vez de un de-

tallado profundizar resultô ser algo înfimo, quedando entonces tal aspecto

desnudo en su condiciôn, tal estado que por extensiôn pudiera parangonar-

se con el de una imago.

       El vate [con su dadorîa tildada no mofâbase sino que] hacîale saber a 

Kalîas, que en el magîn siempre hay un edecân; o mejor dicho, que el ma-

gîn es el mejor edecân para encontrar las confluencias de los llamados co-

ralinos  ofrecimientos, es decir, la uniôn de coloridades profundas sustan-

ciadas  a su vez que dispersas en una dimensiôn, una que es infinita en lo

referente a lo creacional, pero que finita en lo atinente al lugar que tiene,

razôn  por la cual el que ocûpase de las letras, estâ a su servicio, halla go-

zo y demuestra perseverancia con el uso de la pluma, penetra en lo que es

ilimitado-limitado; radicando aquî, si acaso el problema (que si no la po-

sible dificultad), de sentirse como expuesto al imperativo de dos partes y

de gran relevancia, y que hasta cierto punto bastamente conocidas son el

hontanar (de ôrdago) de la poiesis, empero que asimismo de la retahîla y

de auroras dejantes de un deleite y asperjar conspicuos, antîdoto capitalî-

simo contra cualesquier deformaciones que a lo gayo engurran.   

---Sabe usted una cosa, vate?, que esta exposiciôn verbal a mî no me sir-

ve de mucho; que de hecho me dejô tan perdido como Martîn en el bos-

que---dice Kalîas.

----Martîn en el bosque!!, vaya paradigma de perdiciôn con el que usted

se compara...

----No es que me compare, sino que es lo mejor que conozco para poner 

un ejemplo de perdiciôn.

----Por quê sucede o a quê dêbese no es mi materia, la que domina mara-

villosamente el didâscalos filosôfico.

----No lo serâ, pero usted no puede hablar de forma mâs fâcil?

----Gracias por decirme indirectamente poeta, que al fin lo soy...

----Cômo, quê quiere decir usted con eso?, si êsa no fue mi intenciôn.

----No directamente.

----A ver, Kalîas, venga, que le explico, que estos contertulios son como

soldados del ejêrcito de la verba---dice el didâscalos filosôfico.

----Pero que sea rapidito, didâscalos, que yo sôlo vine a regalarle el ins-

trumento a Kosmithôs---pide Kalîas.

----Eso pertenece a mi materia: lo râpido y lo corto.


         Quince minutos despuês de la tempestiva dilucidaciôn, la que ni aun

siendo rauda fue del entendimiento de Kalîas, el didâscalos filosôfico me-

nos que volver a explicar lo explicado, porque êl mismo sabîa que de mu-

cho no iba a servir, ya que dado a su experiencia consciente estaba de que

quien no capta en la primera vez rara vez en la segunda, ni aun dicho de y

algûn modo o de otro, allende de que por cambiar las palabras, la riqueza

de los enfoques y la su(b)stancialidad del contenido pudiêrase caer dentro

de lo onomado contingencia, tiene en cuenta (muchitantamente) algo por

el vate amplificado y llegado a puesto al final de su ûltimo discurso; a sa-

ber: antîdoto capitalîsimo contra cualesquier deformaciones que a lo gayo

engurran. Edujo entonces, a raiz del anâlisis correspondiente o el examen

adecuado, que si el vate ubiese empezado su discurso como lo terminô, la

perîstasis de transfondo que mantûvole activa la fluencia verbal sin ningu-

na cavilaciôn hubiese dado lugar a una ingente polêmica impostergable e

impepinable, ya que bien produjo una combinaciôn, si no que un pastiche

inesperado, entre lo que es materia apolînea y câlculos con los que traba-

jaron unos cuantos autores del mundillo que relaciônase con la bûsqueda

de  la verdad; aunque êsta, como ya sâbese, sea relativa, lo que ni signifi-

ca ni representa que como tal dêjese de buscar. Asimismo habrîa que ver,

y por la misma razôn (la del anâlisis o la del examen) que aprovechô eso

de  las cualesquiera deformaciones con el objetivo de pensar brevemente

en una "anamorfosis"  ( o un anamorfismo), que precisamente no es otra

cosa que la deformaciôn (irreversible) de una imago estando alterada, de

tal modus que recupera su forma (original) al mirârsele desde un ângulo

determinado o a travês de un espejo cilîndrico o cônico, sin agregar y de

que êstos, a su vez, pudieran ser elementos funcionales con los que fun-

damentarîa un "erastis del mundillo susodicho su "erotas por un "quiliô-

gono", figura pinacular entre doctos y polîmatas para ilustrar cuestiones

que jamâs serîan cosiatas, y que de facto claran lo que ningûn manual ni

folleto.

----Didâscalos, usted ha quedâdose muy callado, como si pensara, no?

----Asî es vate, pero nada de importancia sobre la lînea recta...

----Despegue del punto A para aterrizar en el B.

----La distancia entre dos puntos permite cualesquier tipos de transpor-

tes, mas le captê su crayolamiento como vate.

----Saben ustedes una cosa?

----Cuâl, Kalîas, cuâl?---fisga el didâscalos filosôfico.

----Que me voy al templo de Jano Quirino a darle el crôtalo a Kosmithôs.

----Pues tendrâ que esperar que termine la ceremonia...

----Tiempo tengo para el paso lento.

----No hace falta que me explique, Kalîas; pero, y que quêdele claro, no y

siempre funciona un mêtodo como êse.

----Didâscalos, y no le gustarîa tocar un poco el crôtalo?

----Eureka!!, tiempo que no lo hago, pero ahora no, tal vez mâs adelante,

cuando lo tenga Kosmithôs.

----Un filôsofo con ritmo!!

----Y acaso no un vate con filosofîa, vate?

-----Pues entonces me despido, y hasta la prôxima---dice Kalîas.

-----Vaya con su paso!!

-----Con êl, vate, con êl!!

----O con el edecân---dice el didâscalos filosôfico.

----Y risas del vate.








 







 




   






 






 















 











  

Mittwoch, 20. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (895)

        

         La numeral salida en una tirada del centuriôn con los arilos del Taxus,

y dado a la significancia que tenîa seguido al proceso de sumatoria dador de

un igual a,  el producto final, uno solo y concretamente el justo, hîzolo râpi-

do  recordar la cantidad de soldados que perdieron la vida en la ûltima bata-

lla  en Nicôpolis, un combate inexorable contra legiones oponentes, aunque

asimismo que famosas por dar calaña eficaz de estrategias de ataques y tiros

con catapultas, por no decir, agregar, añadir que un tanto temidas por el ine-

ludible hecho de contar con una buena cantidad de mirmilones que parte for-

maban de ellas por tener asegurado un peculio extra, o sea, fuera del que en

las arenas ganaban conduciendo cuadrigas con laminas aceitadas y cortantes

en cada una de sus ruedas, salientes de êstas y garantes de una humana car-

nicerîa, por lo que de extrañar no era que oyêrase el aviso con fuerza de voz:

acêrcanse las matonas en movimiento, acêrcanse!! Mas si algo seguido pasa

no es otra cosa, que la llegada al lûdico con los arilos del Taxus tanto de Lo-

lia Paulina como de Cotisôn Alanda Coto, los que (al parecer?) captaron una

especie de resonancia que los atrajo acopas, y expandiendo inteligiblemente

un contenido perteneciente a la alcheringa.

----Yo no me asombrarîa por tal acercamiento de ustedes, y cômo, si mâs de 

hecho que (de)recho, un componente senil fue traîdo por mi memoria.

----De quê usted habla, centuriôn, a quê se refiere?----pregunta Sabinsqui.

----Si usted me deja explicar yo claro de lo que se trata----dice Cotisôn.

----Todo oîdo señor, todo!!

----Acâ el centuriôn estaba con el recuerdo de una tremendîsima batalla en

Nicôpolis, que fue la ûltima en la que participô como jefe de una centuria. Y

quiên mejor que yo para saber que fue la ûltima, si precisamente êl estuvo y

en mi corte, en Ferencia, no mucho despuês de ella--- -dice Cotisôn a la vez

que pregûntale al centuriôn: se recuerda usted de lo que dîjele en el entonces

aquel?

----Lo que usted me dijo cuando yo contemplaba los helechos?

----Sî, centuriôn sî!!

----A ver si no lo recuerdo mal. De que cuando usted fue mirmilôn preferîa la

valentîa mâs que la prudencia; pero que siendo rey mâs la prudencia que la va-

lentîa: es correcto?

----Ademâs que de correcto textual, sin cambiar ninguna palabra.

----Vaya memoria la de usted, centuriôn, vaya cuâl!!, pero saben de quê yo me

acuerdo?

----Diga usted, Lolia Paulina, diga---pide el centuriôn.

----De que ese mismo dîa, en el mismo lugar, usted me dio la noticia de que y

mi hija Dido era reina y tenîa familia, y de que la habîa conocido en Cutulia.

----Estamos iguales en cuestiones de memoria, sî, cômo no?

----Y usted no sabîa eso de su hija?----pregunta Sabinsqui.

----No, porque hasta ese momento yo no sabîa nada de ella por haberme ido y

con este que estâ aquî---responde Lolia Paulina señalando a Cotisôn.

----O sea, que usted abandonô a su hija?

----No lo veo como un abandono, no, no lo veo asî.

----Es que ella era amante de las cuadrigas; y yo, siendo mirmilôn, antes de rey,

se largô conmigo---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Eran tiempos difîciles, y mi situaciôn econômica era bastante seria, por lo y

que decidî buscar una soluciôn: usted no sabe que quien no se arriesga no triun-

fa?

----Eso dicen, Lolia Paulina, pero habrîa que tener en cuenta de que a quien us-

ted dejaba era a su hija, a su propia êsta---considera Sabinsqui.

----Ya sê que suena bastante desagradable, mas hay cosas que por destino suce-

der deben.

----Pero saben una cosa?

----Cuâl, Euticô, cuâl?----pregunta Lolia Paulina.

----De que es increîble de que el centuriôn haya sobrevivido a la batalla en Ni-

côpolis, pero que haya sucumbido a causa de una avalancha que cayôle encima.

----Cual motivo fue la lluvia de flechas disparadas al ibex que estaba cuasi y en

la cima de una montaña---dice el centuriôn.

---Yo fui el ûnico que sobreviviô gracias a la cabeza de muflôn que llevaba con-

migo---dice Euticô.

----Y quê tiene que ver tal cabeza?---pregunta Sabinsqui.

----Que con los cuernos de êsta puede abrir un hueco en la nieve y salir a la su-

perficie. Despuês, por mi debilidad, un granjero me alimentô con leche de cabra

fresca, mas cuando ya estuve recuperado en vez de regresar a Ferencia tomê la

direcciôn opuesta, terminando en caer prisionero de la tribu germânica. 

----De la tribu de donde salieron, enviados por Atabân, los cuatro guerreros es-

pecializados en el manejo del secespita  y causantes de mi muerte--agrega Coti-

sôn Alanda Coto.

----Y por quê esos guerreros hicieron eso?----pregunta Sabinsqui.

---Porque al yo caer reo de la tribu tuve que decir quiên habîa dado el edicto del

rescate de los prisioneros ferencianos---responde Euticô.

----El rescate que no pudo hacerse precisamente por la avalancha que nos cayô

encima---agrega el centuriôn.

---Cômo se nota que es usted un artista, un hacedor de estatuillas [...] imposible

de que llegara a ser un Galo Quinto Bonoso----dice Cotisôn Alanda Coto.

----Cotisôn, sabe usted lo que es estar cinco dîas a base de pan y agua?--Euticô

pregunta.

----El honor de un militar sobrepasa cualesquier carencias alimenticias.

----Y usted lo acaba (de)cîrmelo: como se nota que usted es artista, un hacedor

de estatuillas....

----Y quê pasô despuês de la muerte de Cotisôn Alanda Coto?

----Sabinsqui, que yo mandê al eunuco Posides a que le informara a mi hija de

las ûltimas novedades en Ferencia, asimismo que de la muerte de Cotisôn, del

centuriôn y del secretario, el que habîase ahorcado, aunque le pedî que fuese y

preparando un combate de cuadrigas, ya que pronto harîale una visita...

----Una rectificaciôn, Lolia Paulina---dice el eunuco Posides que regresa segui-

do a entregarle el guacamayo polîcromo al padre de Casandra--, que la peticiôn

usted la mandô a decir despuês con el mensajero enobardo, el que montaba un

caballo negro.

----De eso no me acordaba.

----Pero no entiendo una cosa---dice Sabinsqui.

----Cuâl?----pregunta Lolia Paulina.

----Cômo es que usted mandô al eunuco Posides a ver a su hija si precisamente 

fue un reo de ella?

----Una buena pregunta, Sabinsqui, mas escuchê por el propio eunuco quê fue y

lo que pasô.

----Que me agradeciô por la informaciôn, y hasta me dejô ver el trêbol de cuatro

hojas que yo habîa traîdo de Apragôpolis, y que estaba en manos de Rubria.

----Êse era mi trêbol, mi querido trêbol---dice Cornelia.

----Y si era suyo cômo es que lo tenîa el eunuco y estaba en manos de Rubria?

----Sabinsqui, parece un embrollo, mas le explico. Rubria era mi mejor amiga y

el eunuco Posides apoderôse del trêbol al yo morir, ya que pensô que crecerîa en

buenas manos.

----Por mi culpa usted feneciô, Cornelia---dice el eunuco Posides.

----Por ingerir una dosis de gayuba en una infusiôn pensando usted que era de la

hoja de la borraja...

----Cômo, que el eunuco estaba en dos lugares a le vez?

----No, Sabinsqui, eso fue antes de lo sucedido en Ferencia, y en Apragôpolis, la

ciudad del ocio, y en los tiempos en que el eunuco Posides trabajaba en la taber-

na en funciôn de su limpieza.

----Sempronia recogiô a Tito (de)bajo de una col!!---afirma el centuriôn.

----Ya sê el porquê usted dice eso, centuriôn, ya sê---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Pues yo no entiendo---dice Cornelia.

----Es que, Cornelia, desde el punto de vista historiogrâfico, a Sempronia se le y

conoce bajo el nombre de Cornelia, la madre de los dos tribunos de la plebe mâs

ilustres de la historia de la Repûblica romana.

----Tiberio y Cayo Graco---agrega el centuriôn.

----Y yo que fui violada por un emperador, mas mi hija Sunev nada tiene que ver

con la plebe, y de esto bien que sabe Flacius Ilyricus---dice Cornelia.

----Ya sê de su primera hija, pero el padre es Kosmos---dice Lolia Paulina.

----Cômo que el padre Kosmos, si su esposa es Rubria?---pregunta el eunuco.

----Y Rubria no dijo usted que era su mejor amiga?---pregunta Sabinsqui.

----Êsa es una vieja historia, pero por aquel entonces aûn Rubria no era la esposa

de Kosmos---dice Cornelia.

----Esto es una marea de informaciones, la que me ha hasta provocado un fastidio

de testa---revela Sabinsqui.

----Y quê me dices del guacamayo polîcromo, ya estâ en la jaula?---pregûntale a

el eunuco Posides el centuriôn.

----Sî sî, cumple con su castigo.

----Bueno, a ver, quiên se encarga de la prôxima tirada con los arilos del Taxus?

----Yo, Cornelia, la tiro yo, que hace rato que no juego a nada---dice Cotisôn.

























 












































 






 








    

Montag, 18. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (894)

         

          Kosmos aguantô la risa para eludir los arrebatos semânticos que pudie-

sen aparecer, y mâs debido a la  ausencia total de la acciôn de perquirir que a

la del imperativo del templo dêlfico (gnothi sauton) que dejarîa en el hombre

tanto placer como conformidad por lo que exacta y justamente es, algo que y

ademâs de significar un trabajo constante consigo mismo, de dîas, horas y se-

gundos, implica un aceptable desde el punto de vista ôntico que no estâ quae

uno spiritu continentur, sino mâs bien por la magna naturaleza, capital honta-

nar de donde emergen las motivaciones conspicuas y lo que cada cual de vir-

tuosismo tiene, potencia imprescindible para alcanzar lo eudemônico. Mas y

la risa esta vez no fue activada por la resonancia de la fiesta, donde ya sâbe-

se que prepondera el lûdico (expresivo), sino que mâs bien por la verba dis-

cursiva del flamen y apellidada litûrgica, la que a puesto llegô despuês de la

señalizaciôn de êste de una figura en el aire----no deberîa pasar por desaper-

cibido el sollozo intensivo de Kôsmythos aun ignorando la acciôn de señalar

infalible en la ceremonia que llêvase a cabo----, mîmesis unitiva de lo que y

tanto estâ arriba como abajo.

----Espero que cuando alârguense sus huesos, que no son de luz, el perquirir

no fâltele para que sûbito entre en fiesta, apabulle plâtanos y dirima la forma

del fruto del nogal.

----De quê tû estâs hablando, Kosmos, a quê te refieres?----pregunta Rubria.

----De algo que por cierto es imposible...

----Cômo?, eso suena muy loco, incoherente, disparatado...

----Câspita!!, que si supieras de quê trâtase cambiarîas los adjetivos.

----Es lo que intento saber, pero tû me sales con tus barbaridades semânticas.

----Rîome sin muestra, sin calaña demostrativa.

----Eso de que es cierto porque es imposible lo he oîdo en la Kosmona y mâs

de una vez----dîcele Kosmithôs a su madre.

----Pues a ver, explîcame tû lo que quiso decir tu padre---pide Rubria.

----Quê, explicar eso yo?, no, quê va!!, precarias quedan mis palabras frente a

algo tan complejo.

----Cada vez mâs te vas acercando a como era tu padre cuando tenîa tu edad.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que muchitanto mien-

tes---suelta Kosmos.

----Tû sabes que no es asî, que no soy una mentirosa, que nunca lo fui y no lo

serîa, y menos ahora que ya soy abuela---dice Rubria.

----Y acaso las abuelas no mienten?---indaga Kosmithôs.

----Mira, si tû no quieres que te dê un galletazo por falta de respecto, mejor te

callas la boca.

----Y risas de Kosmithôs.

----A quê dêbese la risa, Kosmithôs, acaso he dicho algo que la motivô?

----Disculpe usted, flamen, es que....

----Es que nada, y ponte serio, que trâtase del bautizo de tu hijo.

----En vez de parado me puse serio para honorizar mejor al bautizo.

----De subjecto in subjectum---latiniza Kosmos.

----Quê, kosmos, lo que me imagino?----pregunta el flamen.

----Punto a la raya y que continûe la letra [....] del bautizo---dice Kosmos.


          Mâs por reminiscencia que por la intenciôn de rendirle tributo, y en lo

atinente al fruto del nogal, acuêrdase el tîo de Kosmos de la manera originalî-

sima con la que un jurista romano [y artîfice ademâs de una obra sobresalien- 

te: el Enchiridion] machucaba tal fruto, la que a saber no es y otra que  con la 

parte inferior de un liber plûmbeo relacionado con la ciencia del derecho, pe-

ro  de la que nunca supieron los emperadores mâs coruscantes de un siglo se-

necto y contemporâneos con êl ----si allende contemplativos, dêjasele la con-

sideraciôn a los escolarios que aprendîan del jurista---; resaltando, entre la y

sûmula tres de êstos, uno celebêrrimo por su resonancia indeleble en la inve-

terada escuela del Pôrtico aqueo pintado por Polignoto (stoâ poikîle), y de la

que fundador fue el oriundo de Citio. A todo trance, de entre letras salientes a

rellenar un espacio y los extensionables exentos de lo que llâmase prurito, la

cosa es que el tîo de Kosmos supo de aquella manera durante el perîodo inol-

vidable de su formaciôn como secutor, y en el que en la ciudad del ocio tanto

la taurokathapsia como la apokaliptiria estaban en boca de los habitantes in-

telectuales  mâs renombrados o ilustres, sin que la crîtica preponderara senci-

lla y llanamente sobre otros factores culturales de menos bombo y platillo, si-

no que mâs bien por tener mâs influencia en aquellos elementos que sustenta-

ban la costumbre con la vitamina verbal sin acentos vinagrados, aunque tam-

biên mâs empollamiento del verbo Erô con significado dinâmico. Como con-

clusiôn  pudiera decirse, que la confluencia de la fiesta con el velo levantado

dejaban en esos intelectuales una benevolencia tan exquisita, que suprimirla

de un canto florido serîa como la mutilaciôn bârbara de una dadorîa que cre-

ce y desarrôllase a medida de que lo que ofrece conviêrtese en lo acicateante

que de ôrdago inspira, estîmulo funcional que no desperdicia la pluma, igual

si en esa noche con vigilancia de estrîgido que embrisada por un pneuma que

cuêlase por la claraboya.









   



 



 



    




















  


Mittwoch, 13. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (893)

 

         En lo que el bautizo llevâbase a cabo, tenîa lugar, cumplîa sin fallo de

ningûn tipo con su procedimiento paso por paso, el que habîa sido por tan-

tîsimo tiempo copero de la taberna de Apragôpolis [mas que como ya sâbe-

se reside y labora actualmente en Bedriaco sin haber cambiado o abandona-

do el oficio] arrumba sus pasos a casa del mago hiperôsmico (Manes de Ni-

côpolis) con el propôsito, objetivo o telos de barruntarle a êste sobre el cua-

si reciente sucumbimiento de Anaxîmetro de Apolonia en la ciudad del ocio,

fatalidad ocurrida por el cenicero de Murano lanzado por Jancia y que diole

en la mismîsima cabeza. Pero sucede que al llegar a la casa un ciudadano y

desconocido, de cabellera larga, rizada y ondulada (un cincuinatus)-- rarîsi-

de encontrar en Bedriaco desde los tiempos de su majestad Vologeso--- sin

dilaciôn pregûntale:

----Es usted un familiar de Manes de Nicôpolis?

---No exactamente, mas bien un viejo conocido. Por quê, le ha sucedido al-

go a êl?

---No señor, nada le ha pasado, sôlo que êl ya no vive aquî, sino que en otro

mejor lugar.

---Y cuâl es ese otro lugar, tiene usted la direcciôn?

---La direcciôn de palacio todo el mundo la conoce, no?; bueno, en el caso 

de que usted forme parte de ese todo y no sea un forâneo...

----En la actualidad ya no soy un forâneo.

----Entonces sabe llegar a palacio.

----Cômo no, claro que sî!! Y hace mucho que cambiô de habitâculo?

----No tanto como para extrañarlo, ni poco para olvidarlo.

----Bueno, le agradezco su informaciôn, y tenga usted una buena jornada.

----Pero espêrese un momentico: no es usted el copero de la taberna?, ahora

que mîrolo bien.

----El mismo que lleva ropa y no estâ delcalzo!

----Tambiên es poeta?

----Sôlo copero, señor, como usted me ha reconocido.

----Ah. Bueno, tambiên le deseo una jornada buena.

----Gracias, muchas gracias!!


        El olor para Manes de Nicôpolis ya habîase convertido en algo tan in-

defectible, que hasta pudiera decirse que dedicâbale un diario erotas basado

precisamente en sacar de êl un gran deleite, un gozo, un disfrute mayûsculo

para su actual condiciôn de mago hiperôsmico, algo que, ademâs, dâbale la

posibilidad de que su dormir fuese del tipo de esos que tienen los mancebos

exentos de embrollos y preocupaciones, a su vez que completos y como tal

sin interrupciones, ni aun sonando afuera algûn campanôn insensato o si no

que el grito mâs descollante en el mutismo de la nocturna de una carrusiana

que vâcase cien por ciento de su oficio que apellîdase arcaico. Mas en reali-

dad tal erotas no era menester, pero si estaba presente en sus dîas con sus y

horas habrîan que dilucidar otras razones mâs existenciales que lo provoca-

ban; mas que êstas, de momento, ni desprenden chispas como para que pôn-

gaseles atenciôn ni despertarîan un interês para revelarlas con tono breve o

enunciamiento bajito. Habrîa que ver, que a pesar de no ser menester, unas

horas antes pûsolo en funciôn al tener frente a su narîz una alocasia amazô-

nica, una costilla de Adân, un filodendro erubesceus y bipinnatifidum, aun-

que asimismo un nefrolepis [parecido a los que tuvo Lolia Paulina en el sa-

lôn de los cristales en palacio] comprado no hacîa mucho a môdico precio,

siendo este conjunto engendrador de olores el causante exclusivo de condu-

cirlo a una dureta, y en la que como un mancebo quedô dormido, hasta que

unos golpes en la puerta provocâronle el despertar, y dados por el magister

equitum.

----Disculpe usted, Manes, pero si he venido es para decirle que el copero

desea hablar con usted, y el pobre estâ un poco asustado por la detenciôn y

de la guardia bâtara---dice el magister equitum.

----Como se nota que llegô a palacio, no?

----Es que sobre todo hoy la guardia estâ reforzada por no estar la reina en

palacio, aunque siempre haya detenciôn.

----Y por quê la Dido no estâ en palacio?

----Por el bautizo que celêbrase en el templo de Jano Quirino. Lo de usted

son los olores, asî que siga con eso.

----Le agradezco la alusiôn a que soy [....] pero igual, se lo perdono. Y dôn-

de estâ el copero?

----Aquî, Manes, aquî---responde el copero.

----Y yo me retiro, que tengo cosas que hacer----dice el magister equitum.

----Que eso es lo de usted, lo que tiene que hacer---dice Manes.

----Y risas del magister equitum.

----Pero pase, copero, pase. Y dîgame: quê me tiene que decir?

----Manes, que Anaxîmetro de Apolonia recientemente sucumbiô.

----No me diga, y cômo lo sabe usted?

----Me lo mandô a decir Sarambo, noticia fresca. Pero escuche, que le doy

la explicaciôn correspondiente.

----Pues abierta toda mi escucha a su explicaciôn. Pero antes dîgame: cô-

mo supo que yo estaba aquî?

----Porque me lo dijo un cincuinatus...

---Ah, mi vecino inveterado, el chismoso de las ventanas, mas no gente ma-

la.

----No me dijo que era su vecino, sôlo me dio la informaciôn.

----Le digo yo que quien le dio la informaciôn es mi vecino.

----Bueno, ya le puedo explicar?

----Hâgalo, copero, hâgalo.




























 



  



 




 





Montag, 11. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (892)

        

           Aberturada por completo la puerta que al flamen resultâbale plûmbea;

lo que no quiere decir que Kosmos hâyala halado quedando exento su rostro

de un mohîn revelante de esfuerzo, como consecuencia del tamañôn vertical

de la madera carmelita y sostenida por unas bisagras que pudiêranse (benefi-

ciosamente por dos cosas: una, por el placer de encontrar sin movimiento al-

guno una similitud regia o estelar; otra, porque una vez hallada serîa garante

[aunque breve] de la tenencia de un suspiro que tanto engorda a la jovialidad

como que engendra una agradable resonancia) parangonar con las dioramas

escenificantes de mîmesis seleccionadas, a su vez que presentadas dentro de

un entorno en el que igual es posible las dadorias de Bromio con atrayente y

serio ludere que las de Diôtima con acentuaciôn y finalidad especîficas- para

el inventor de la mayêutica êstas descollaron para alcanzar un entendimiento

capital--, la primera criatura que aparece en el templo de Jano Quirino no fue

otra que el leñador de Britania, que como ya sâbese fue el responsable exclu-

sivo de la crianza de la campesina desde el momento de su adopciôn; aunque

despuês del control y la vigilancia por cuestiôn (o razôn) fâctica, que menos

por  una adulta lôgica de carâcter recalcitrante, como si calmâranse los bulli-

cios y las inclinaciones adustas con tan solo un fundamento preciso o con un 

repasado regaño aprendido por repeticiôn. 

         Aunque el parabiên pertenecîa de ôrdago a la criatura nacida; el flamen,

por otras razones que ora carecen tanto de bruñimiento como de numeraciôn

en la escala que ubîcalas en un nivel determinado, dâselo al leñador de Brita-

nia---tambiên mâs tarde a la campesina y seguido a Teariôn----, mas clarando

que  por ciertas clasificaciones teolôgicas [menos que teleolôgicas, porque si

de tener en cuenta las estructuras mâs întimas del corpus eclesiâstico, el estu-

dio  detallado y exhaustivo de las causas finales no forma parte del summam

rerum que caracterîzalas, ya que la composiciôn a la que estân sujetas, es de-

cir, al indeleble basamento que les da permanencia y vigor, totalmente estâ y

exento  de algûn tipo de monografîa, ya que de facto el Uno es el todo, y, asî

entonces, ni tiene principio como tampoco fin], una valoraciôn mâs ampliada

o extensa de cualesquiera situaciones, a partir de un consenso fijado sin detri-

mento o desgaste, siempre es tan bien-venida como la puesta lumbrativa sun-

tuosa de un conjunto de estrellas con edad en el firmamento con prestancia y

celebridad.

----Se lo agradezco, flamen, se lo agradezco!!---afirma el leñador de Britania

agregando: pero sabe usted una cosa?

----De momento no estoy en funciôn de las confesiones, lo que no quiere de-

cir que no la escuche. A ver, diga usted.

---Una y otra vez, aunque no dîgaselo a nadie, la reminiscencia del dîa que y

metî a la campesina en el baûl con los candelabros sale a relucir, 

----Yo le dirîa que la tendrâ presente por el resto de sus dîas, lo que no quiere

decir que, a partir de un control concreto, usted pueda alcanzar un dominio y

que le favorecerîa tantîsimo....

----Me puede mâs o menos usted aconsejar algo, flamen?

---Mire, leñador, tenga en cuenta que el pasado ya no se puede cambiar, pero

que el futuro como aûn no ha llegado ni lo podemos medir ni controlar, por y

lo que entonces lo que sî alcanzamos a poder cambiar, medir y controlar cla-

ro queda que es el presente...

----Entiendo, flamen, entiendo; pero, que es lo que deseo saber, quê puedo y

hacer para lograr un dominio y que la reminiscencia no me afecte tanto?

----Parta del hecho, de que lo que usted hizo no fue del todo malo, de que su

intenciôn no fue la de perjudicarle, aunque el medio operanti no haya sido y

el mâs adecuado o correcto, de que todo acto debe valorarse desde dos puntos

de vista: del porquê y del para quê se hace una cosa.

----El porquê fue una intensa preocupaciôn; el para quê, para que la campesi-

na se olvidara del soldado bâtaro que se acostô con ella, que a la postre era y

mucho mayor y como tal el casamiento serîa imposible.

----Imposible no, si usted, como padre adoptivo se lo hubiese exigido, mas y

que yo sepa usted no hizo nada...

----Cômo que no, si se lo dejê saber al magister equitum?

----Ya sê, pero no hizo nada desde el punto de vista de reglamento, de leyes..

----Pero, flamen, la ûnica prueba que habîa, la de palabra, no era suficiente y

como  para acudir a la ley, porque ese mismo soldado bâtaro hubiera podido

negar que hizo lo que hizo; y por otro lado, el que tambiên aportarîa en pala-

bra un agregado por parte de la campesina de datos y detalles, le creerîan del

todo a êsta de que realmente fue como fue la cosa siendo por aquel entonces

una jovenzuela, una zagala?

----Hâgamos una cosa, leñador, que ya estâ por comenzar la ceremonia de la

que yo me tengo que ocupar...

----Cuâl?

----La de continuar esta dialogizaciôn una vez acabado el bautizo.

----De acuerdo, flamen, de acuerdo, me quedarê en el templo para escucharlo.

 

        Kosmos, que habîa escuchado todito una vez puestas sus orejas en activa

funciôn de captaciôn, no pasôle desapercibida la cuestiôn, de que el flamen al

utilizar ciertas palabras amplificô mâs como filôsofo que como lo que es, algo

que como tal no causôle un estado atônito, sino mâs bien hîzole caer en el per-

tinente convencimiento, de que algunas de las perîstasis tratadas con soltura y

en la instituciôn resonaban en el templo de Jano Quirino, porque de no ser asî

cômo es que el flamen de ellas valiôse con analogîa de verba para traerlas y a

colocaciôn, a no ser que al aberturarse la puerta del templo algûn pneuma las

hubiese transportado a hurtadillas de un punto a otro; mas que esto, como po-

sible, si acaso real serîa en alguna novela que pudiera darse el lujo cupular de

hiperbolizar para crear pincelamientos mayûsculos tenores, de lo que sale que

no encajen en otros espacios caracterizados por la transparencia y la modestia,

el salto de la verba sencilla y el servicio limitado a una conducciôn precisa, en

lo referente a un telos que una cantidad comparte, al que repetidamente apêga-

se lo gregario que cuêstale tanto el lascamiento per se como el desciframiento

ôntico, aunque  haya pronunciado el estagirita que el fin en todas las cosas es

principal. Y mondo lirondo, que lleguê a fondo, y que êsa es la res, la que no

suelto tan alto, mas que tampoco la escondo, para mî mismo en esta eternidad. 

Encontrê sin movimiento, y, entonces, sin acciôn.






 

















 















      





 




  



  


Samstag, 9. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (891)

        

         Llegadas las calendas de Septiembre preparâbase el flamen del templo

de Jano Quirino para el bautizo programado de Kôsmythos (el hijo de Sunev 

y Kosmithôs y Ateriana (la hija de la campesina y Teariôn). A las tres de la y

tarde comenzarîa la ceremonia, y a la cual sôlo vendrîan, por decisiôn de los

progenitores, los familiares mâs cercanos, decisiôn por la que no dio ningûn

tipo de calaña de oponencia el flamen, empero el que sî dejô conciso y osten-

siblemente  amplificado, sin que la verba expuesta estuviese dicha con jerga 

teolôgica, como tampoco con esfuerzo del gaznate para que por los oîdos pe-

netrase indubitablemente fuerte, de que la vestimenta no deberîa ser pimpan-

te mas que sî del color que apellîdase cândido, por ser êste el correcto y tem-

pestivo para la susodicha ceremonia. Empero habrîa que ver o tener en cuen-

ta de que no todos los que vendrîan estaban de acuerdo totalmente con ese y

color de arropamiento; sin embargo, para eludir una disputa o la indefectible

colisiôn  de lenguas en un hemêra destacado, con resonancia y transparencia

por nada tener con lo maculado, en el mutismo quedô una posible querella o

la metâfora breve en funciôn de transmitir una negaciôn al respecto (un y en

contra de, un no-aceptativo) y tal vez caracterizada por su rimbombancia.

     En palacio, y dos horas antes, Sunev ponîale en el cuello muy cuidadosa-

mente las bulas a Kôsmythos, no fuera a ser que por no estar acostumbrado a

llevarlas moviêrase bruscamente y lastimârase con la joyas de forma esfêrica.

Pero a saber eran las mismas que siempre llevô Kosmithôs, y no sôlo durante

los  trece años que viviô en la ciudad del ocio, sino asimismo unos cuantos y

despuês  en Bedriaco, sin que el propôsito variase con el cambio menester de

geografîas. De tal guisa Kôsmythos ni chistô; quedôse tan quieto como cual-

quier  cosa estâtica; ni tan siquiera dio señal del inicio de un efîmero sollozo

por la dilaciôn del correspondiente sustento lâcteo, el que ya deberîa de haber

ingerido como de costumbre hasta ora a la una. Creyô Sunev, y en lo atinente

a esto ûltimo, que la ausencia del sollozo de su hijo por el alimento debîase a

que dos horas antes a la una êste chupô mâs de la cantidad de leche acostum-

brada, de ahî que ella sintiera como una leve pejiguera en su seno derecho, la

que manifestâbase con analogîa a un latido de jaez constante, aunque a su vez

acarreante de un erizamiento insôlito en lo circular de la aureola, mas que po-

dîa soportarse sin la ayuda de ningûn solvento.

----Ya veo que has cumplido con mi deseo de que las bulas estên en el cuello

de Kôsmythos---dice Kosmithôs a raîz de llegar de la Kosmona.

----Pues asî es como lo observas, miras y contemplas. Quê te parece, le que-

dan bonitas, no?---pregunta Sunev a la vez que mirando a su hijo.

----No es cuestiôn de cômo le queden, sino de que cumplan con su funciôn.

----Sî, ya sê, mas a pesar de eso, querîa que me dijeras.

----No le quedan mal, pero me parece que.....

----Quê te parece, Kosmithôs, quê?

----Me callô la boca, no vaya a ser que me busque un ataque femenino.

----Eso depende de lo que digas que te parece del cômo le quedan las bulas a

tu hijo.

---Ya sê que es respecto a eso y no a otra cosa, porque me lo acabas de pregun-

tar, no?

----Y si lo sabes para que lo preguntas?

----Parece que no soy el ûnico contagiado por la Kosmona.

----Y quê tiene que ver la Kosmona ahora?

----Que eso ûltimo que acabas (de)cir se pregunta mucho en ella.

----Pero tal pregunta no sôlo se pregunta en la Kosmona.

----Yo no la he escuchado en otro lugar...

----Tû no, pero yo sî; en Apragôpolis un burujôn de veces, por ejemplo.

----Quê, tambiên el viento de allâ pregunta?

----Eso no es una pregunta, sino una burla [....] cômo el viento va a preguntar?

----Y cômo transporta noticias?

----Estâs hablando de dos cosas disîmiles....

----Lo disîmil no es disociativo sino asociativo por sociabilidad.

----Ahora sî que tiene que ver la Kosmona!!

----Y risas de Kosmithôs que pregunta: y a quê hora empieza la ceremonia?

----A las tres!!

----Sôlo de pensar que debo ponerme ropa blanca me erizo.

----Pues deja de erizarte y ponte la ropa blanca; ni que te la pusieras todos los

dîas como para tener (tal) espeluznamiento. Si yo te mostrara el mîo...

----Dônde estâ que no lo veo?

----En el interior, detrâs de la tela, por eso no lo puedes ver.

----Y por quê no me lo enseñas?

----Porque no me apuran ganas, no me sofoca el deseo.

----Pero por lo menos dame una pista, para saber mâs o menos dônde lo tienes.

---Cercano al lugar donde la gota de tu poema no querîa caerse para no romper-

se....

----Entonces como que tibio califico el acertamiento de mi saber.

----Te falta por atinar, por el dar en el blanco...

----Espera, que me convierto en flecha---dice Kosmithôs y rîe.


         Regresando al flamen, y el que una hora antes de las tres ya habîa finali-

zado con el cometido de la preparaciôn, y para aprovechar el tiempo que que-

dâbale libre, poniêndose en el lugar esta vez de un polîmata que estudia latini-

zadas expresiones con el propôsito o fin de exprimir su contenido hasta hallar

o dar con lo que tiene de diamantino, es decir, con el sustrato que existe empe-

ro solapado por la verba, ubica frente a sus retinas una cita extraîda ---de estar

subrayada indica que resplandece y prepondera sobre otras citaciones posibles

y tal vez conocidas----de Geôrgicas, pero tan fresca e impepinable por la certe-

za que exhibe, dadorîa paradigmâtica que elude el pensamiento de rastrillar so-

bre el mârmol con la ilusiôn de que êste pudiera arañarse, que tener imprescin-

diblemente en cuenta el tiempo que lleva escrita es mâs bien para aquellos ini-

ciados que intentan seducir con el decir que saben o conocen de acciones de y

nombrar en un discurso procedentes de la alcheringa.

      Pero entonces Kosmos llega al templo de Jano Quirino media hora antes y

del inicio de la ceremonia. Parândose al lado del flamen, como un disciplina-

do mameluco de soslayo a un inveterado sultân, percibe cêlere la cita subraya-

da, la que con la misma velocidad que la percepciôn indûcele el despertar del

magîn, menos que por su lectura el toque definitivo o la conclusiôn seguido al

imperativo de respice finem.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que fertur equis auri-

ga neque audit currus habenas como que acêrcame a Virgilio mediando el es-

tro.

---No me extraña siendo tû una especie de artista-poeta, un espêcimen no tan

comûn...

---Câspita, flamen, que nôtase que usted me desconoce, y como tal no calcûla-

me justa y exactamente.

----Kosmos y Demôcrito, segûn de êste he oîdo; o mejor dicho, de lo que de y

êste he escuchado, como que tienen muy presente la risa aunque haya circuns-

pecto semblante.

---Entonces rîome, flamen, êsa es la res!!, para dirimir la seriedad, no un com-

ponente conspicuo del cuerpo, porque asî perderîa su forma mi cabeza.

---No te voy a preguntar quê pudieras decir de la cita porque ya cuasi que por

llegar estân los que vienen a la ceremonia, mas sî te dirê que primera vez que

te veo vestido de blanco...

--Si usted no lo hubiese exigido imposible de que viêrame con tal indumenta-

ria de ese color.

---A pesar de eso quêdome impresionado porque tû color es el negro..

---Un dîa para la coneja y 364 para la foca!!

---Cômo, me dice a mî coneja?

---Ora sî que rîome obligatoria- desmesuradamente!!

-- Age!!, como dices tû, mas ayûdame (a)brir la puerta del templo, la que ya y

desde algunos meses me estâ resultando muy pesada.

----Age en plural, flamen, age!!



  











 








 

   




 





























 




 




 

















Dienstag, 5. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (890)

        

      A pesar de para lo cual el por mor descriptivo plumbaginase que el co-

mienzo de la cosa significara lo que cuasi serîa parecido que la fiesta inclu-

yera el juego o que el juego tuviese fiesta, kosmos no quêdase conforme y

por tal razôn agrega el dic cur hic que deberîa concomitar la sûmula que y

se pro-pone en una superficie determinada, porque primero el lugar de ubi-

caciôn; despuês, por lo siguiente o por con-secuencia, la cantidad de la po-

sibilidad de algo, la que allende nunca quedarîa in terminis, porque dado a

su uso o de acuerdo con êste deleite o fruiciôn proporciona para engendrar

un  equilibrio, aunque tal ponderamiento conlleve tanto arduo como exten-

sivo  trabajo; mas asimismo, a fanegadas, refutaciones y campanadas de ri-

sa. 

     Mas el didâscalos filosôfico renunciaba a quedarse en la superficie, tîpi-

ca actitud de los maestros que sin duda de algûn jaez no confôrmanse llana

y  sencillamente con un solo vaivên de olas, con una sola entrega de Posei-

dôn de un motivo justificado o argumentado para intentar o representar un

movimiento de mareas, la que de acuerdo o de consuno con su caracterîsti-

ca  de pudiencia pudiese  arrastrar o empellonar con reciedumbre estelar, y

dando  igual el lugar donde estêse. Empero consideraba a su vez que tanto

en lo somero como en las profundidades, lo que pudiera por parangôn sim-

bôlico ser lo que estâ arriba y abajo, hay un ritmo que, por sus imborrables 

caracterîsticas, mâs tiene que ver con la vehemencia que con un estado to-

tal de sosiego, de calma o de no inquietud, lo que indica (entonces) que di-

fîcilmente  llegara (a)lcanzarlo un antropos, aun aunque la voliciôn utiliza-

se como medio para lograrlo.

       Sobre el pucho educe Kosmos que, ademâs del dic cur hic, tenerse en

cuenta  habrîa la agitaciôn indefectible como consecuencia del ritmo suso-

dicho, que si no como un resultado a partir de su existencia, fuese ya indu-

ciendo sofocaciôn en la lînea recta que en la intimidad del cîrculo, privaci-

dad de un espacio donde ya sâbese que tanto el principio como el fin coin-

ciden, mas in casu fluyente, con avance y desarrollo ambos con jolgorio o

jaleo infinitos. 

        El tîo de Kosmos convenîale mejor el toto genere, mas en lo atinente

a en todos los aspectos [menos que en todos los gêneros], ya que por razo-

nes de verba bruñîase por ethos en la instituciôn con mâs soltura que por y

clasificaciôn con una jerga sui gêneris demorada con parsimonia o pacho-

rra al servicio de categorîas separadas o seleccionadas especîficas desde y

un  punto determinado de la locaciôn de estancia, empero sin que fuese la

filmaciôn un mêtodo o recurso para sacar a relucir lascas trituradas por al-

guna maquinaria o apabulladas por el peso de conciencias con talla gruesa.

Tal sacar brillo considerâbalo a todo trance de relevancia impedecedera, y,

entonces, in terminis la causa posible de que las lenguas quedarân sin y un

decir por ya haber expuesto muchitanto de lo que puede amplificarse [de y

tal guisa] con dimensiôn, matiz y faceta. Rumbo a la colocaciôn de la con-

tingente crayolada los contertulios encuentran un deleite desmesurado, pe-

ro sin que esto quiera decir que en funciôn de lo excesivo transfôrmese sû-

bito la cantidad en blancos atravesados por disparos desde aspilleras plani-

ficadas, las que de facto ni son habituales ni el concreto orificio por el que

los ôculos inclînanse de acuerdo con una preferencia, con un tejemaneje y

sobresaliente (conspicuo) que no podrîales faltar con tal de hacer mâs des-

collante  una destreza defensiva domeñando algûn asunto que apellîdase y

salvaje. y asî que araña para dejar su ineludible marca de categorîa sempi-

terna, raya continua o curvada sobre una piel que espelûznase a raîz de lo

que en zumba tal efecto ha provocado, si no que en chasco para un sinôni-

mo colocar, brega que no queda del todo incompleta en todito su significa-

do en su acciôn y efecto [de lo que serîa] de algo. 








 




 







 


 











Montag, 4. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (889)

     

       De los complejos derivantes matemâticos de mayor interês para Sabins-

qui, a su vez que extraîdos de la susodicha monografîa, los atinentes concre-

tamente a las numerales y a la conexiôn (o vînculo) ---respecto a êsta dirîase

que el oriundo (e înclito) de Estagira ocupôse muchitanto hasta bruñirla para

asî lograr una definiciôn conspicua de tiempo------entre tiempo y movimiento,

fueron los acarreantes de una vigilia sostenida concomitada con el pertinente

fastidio de testa, vigilia y fastidio que fueron desapareciendo en su momento

debido, empero no por esto del todo olvidado por haber sido suma y relevan-

temente significantes en la vida de esta criatura; allende que beneficiosos, ya

que sin ambos êsta no dominarîa con absoluta y plena confianza el nûmero y

quebrado (expresa una o varias partes alîcuotas de la unidad, el nûmero tras-

cendente (el nûmero real que no sale de ninguna ecuaciôn algebraica con en-

teros  coeficientes no todos nulos) y el nûmero irracional (el que no tiene pro-

porciôn que puêdase explicar con otro nûmero, aunque aprehêndese como si

la  tuviese como la raîz cuadrada de 18 y la que es mayor que 4 y menor que 

5).

       Pero si curiosamente sucede una cosa es que Eutico, y a raîz de tirar los

arilos del Taxus, saca a puesto, a colocaciôn una terminologîa muy conocida

en la barrio de los Sigilarios, mas en este caso utilizada para valorar el prece-

dente y el procedente del trabajo con las estatuillas, o sea, lo previo y lo pos-

terior, siendo esta la oportunidad de Sabinsqui (de)cir:

----Para que haya un antes y un despuês debe de haber un nûmero del movi-

miento segûn (a)quêllos, algo que como tal estâ en el tiempo, el que no pue-

de existir sin êl, sin aquêl.

----Pero, Sabinsqui, nosotros ya nada tenemos que ver con el tiempo, sino y

que con el vacîo----dice el centuriôn.

----Usted estâ bordeando el tema, estâ en derredor de êste....

----Cômo, Sabinsqui?----indaga Eutico.

----Miren, fîjense en algo. Si hubiese un vacîo en el espacio, como sucederîa

si una esfera estuviese vacîa en su interior, podrîase determinar su tamaño, y

si hubiese un vacîo en el tiempo; o sea, una duraciôn sin cambios, serîa impo-

sible determinar su longitud.

----La tirada de su lengua estâ dura, compleja---acentûa Cornelia que pregun-

ta: de dônde usted sacô ese conocimiento?

----De repasos continuos y esfuerzos destacados.

----Por lo que al parecer usted fue buen estudiante, no?

----Pudiera decirse asî...

----Sî, de acuerdo, mas el conocimiento no estâ en el aire, sino en los libros o

en la experiencia---señala el centuriôn.

----Lo bâsico o estructural pueden encontrarse en ambos, pero de cuâl conoci-

miento usted habla, del relativo o del absoluto---fisga Sabinsqui.

----Yo no creo que exista el absoluto.

----Y lo cree bien, porque todo conocimiento es relativo.

----Y entonces por quê preguntô.

----Para conocer su conocimiento.

----Doble juego entonces?

----Pero en serio y con numeraciones revelantes, las que a su vez estân en mo-

vimiento menos que estâticas. No se han dado cuenta de una cosa?

----De cuâl, Sabinsqui, de cuâl?----pregunta Cornelia.

----De que a partir de que empezamos a ludicar fuerônse tres y llegaron dos...

----Queda claro de que hay movimiento---dice Eutico.

---Que es parecido a decir un antes y un despuês, por no agregar que con lînea

recta: la distancia entre dos puntos.

----Los que estân en la corte no estân aquî; los que aquî no en la corte.

----Muy bien, Cornelia, muy bien---dice Sabinsqui que pregunta: y quiên hace

la prôxima tirada?

----Me toca a mî, a mî----responde Cornelia.


 





 





















 

     



  

 

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...