Mas como [era de esperarse?] la felonîa hacîa sî mismo, que es lo mismo
a decir la traiciôn al potencial que tiene su magîn, no era ni tîpica ni en algunos
momentos posible tratândose de Kosmos, razôn por la cual lo poquito que am-
plificô (a Kalîas y al leñador de Britania) mantuvo la codificaciôn pertinente o
el enigma debido, trayendo esto, como consecuencia, que lo escuchado por los
dos interlocutores no hûboles servido de mucho para saber inteligible y concre-
tamente cuâl resultaba ser la relevancia que tenîa para Kosmos la titularia cons-
picua El bullicio en el silencio. Empero a pesar de esto, aunque por otros lados
o costados (aqueos) de que el movimiento haya sido imposible pero como acto
de un ser en potencia en tanto estâ en potencia, lo mismo Kalîas que el leñador
de Britania sentîanse a gusto y con jovialidad por el hecho de que dentro de la
titularia susodicha fuesen los tiempos de Vologeso los ocupantes tanto de espa-
cio como de atingencia de una multiplicidad de factores que hicieron posible e
irrepetible una forma existencial en Bedriaco totalmente diferente a la conoci-
da hasta aquel momento, lo que no quiere decir, acentûa o subraya que asî, co-
mo tal, fuese perfecta.
----Contra, que tenemos cuasi a palacio delante, y yo ni me di cuenta de la dis-
tancia recorrida---dice Kalîas que agrega: debo regresar al punto del que parti-
mos porque desde êl estâ mâs cerca mi casa, ademâs de que los halcones me
esperan.
----Câspita, Kalîas, pues vaya con halcones!!---afirma Kosmos que sûbito am-
plifica: al avîo, Kalîas, al avîo!!
---De acuerdo, Kalîas, ya nos veremos en otro momento, si es que antes no me
visita----dice el leñador de Britania.
----Si yo no lo visitô a usted, usted no me visita a mî?, vaya orgullo britânico!!
----Par de senectos luchando por la corona de êgidas exentos.
----Cômo, quê acabas (de)cir, Kosmos?---pregunta Kalîas.
----Que me fui por la vîa mâs corta para definir...
----Y cuâl es êsa?---
----Son dos, pero in casu es la diferencia, porque usted, Kalîas es domador de
halcones; y usted leñador, esto.
----Y la otra, Kosmos?---fisga el leñador de Britania.
----La del gênero!
----Bueno, sabes quê, me voy.
----Age, Kalîas, age!!---afirma Kosmos.
---Y yo, Kosmos, tambiên tengo cosas que hacer en la granja, asî que hasta otro
momento.
----Y punto a la raya y que continûe la letra.
----La tuya no?, porque yo no soy de escribir.
----Y risas de Kosmos.
Rubria como Ascâlafo mas con una intenciôn contraria, mâs con el obje-
tivo [que no necesariamente a todo trance] de saber para estar informada que y
de enterarse para irse de lengua ----in casu no hay alusiôn a Proserpina (o Per-
sêfone) violando una condiciôn impuesta----a raîz de lo barruntado, pregûntale
a Kosmos de quê hablaba con Kalîas y el leñador de Britania, que desde que y
salieron del templo de Jano lo vio con êstos conversando sin pausa de ningûn
tipo, fuese ya corta o larga.
----Y desde cuândo tû me prestas tanta atenciôn para estar al tanto de lo que y
estoy haciendo, sea ya con el uso de la verba que con una cimitarra turca?
----Quê desagradable que te estâs poniendo, Kosmos, creo que mientras mâs
viejo mâs insoportable....
-----Câspita!!, nôtase de que por costumbre no estâs acostumbrada a la fiesta
ni al juego, a participar en el jolgorio con menos acusamiento y mâs fluencia.
-----No parecîa en juego lo que me dijiste, no lo creî asî.
----Aûn no me conoces con la cantidad de tiempo que llevamos juntos?, que
el sapo que brinca siempre lo hizo desde que es sapo...
----Tal ejemplo no me parece el justo; no pega en lo que estamos hablando.
----Nil agit exemplum litem quod lite resolvit, por eso mismitico pûsetelo, y
aunque no haya problema alguno.
----Entonces, me dices lo que te preguntê o vas a seguir con tu burla, fiesta
y juego?
----Por peticiôn de Kalîas amplifiquê efimeramente algo sobre El bullicio en
el silencio.
----Efimeramente y estuvieron tanto tiempo hablando?
----Tanto tiempo no serîa exactamente la cantidad de tiempo que estuvimos y
en esa actividad, ya que la lînea recta entre el templo y palacio no es tan larga
como para que un tanto sea posible.
----En fin, Kosmos, que tû no eres fâcil, no, quê va!!
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, que conôcesme un po-
co siendo difîcil.
----Sabes quê?
----Amplifîcalo, amplifîcalo, age!!
----Que me voy a mi cuarto, me voy!!, me oîste?
----Y risas de Kosmos que responde: nunca es de noche si la sorte no es mala.
Una hora despuês, y en lo que entregâbanse a un solaz Sunev y la campe-
sina, Dido ocupâbase de entretener a Kôsmythos y a Ateriana encima de los y
pulvinares. Este instante hîzole recordar palabras reveladas por su difunta ma-
dre Lolia Paulina, de que cuando era niña lo que mejor aplacaba la intensidad
de su llanto no era otra cosa que dormir encima de un ampuloso colchôn com-
prado a un precio alto por su padre Bole a su majestad Vologeso, porque un y
colchôn de ese jaez sôlo existîa en la corte de êste. Esta reminiscencia semân-
tica acarreôle que sûbito sus ojos aguasen, que su corazôn latiera un poco mâs
apresurado por quedar alcanzada por una emociôn, como tambiên de que sus
manos de tamaño medio cayesen, como plumelas, sobre la testa de las criatu-
ras reciên bautizadas, las que de facto y sin querella de ningûn tipo dejâbanse
tocar, hasta el punto de parecer de que la reina era su madre, de que trâjolas al
mundo, sin aûn poder entender a ciencia cierta o precisa quê cosa era el mun-
do en realidad, el porquê de estar en êl y para quê. Pero si hubo un motivo pa-
ra que a Dido secâransele los ojos fue el de percatarse de la paulatina sonrisa
que iban eyectando las criaturas; las que como unas castañuelas, ademâs, go-
zaban del instante como una flor alcanzada por las dadorîas apolîneas en ple-
na primavera.
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