Aberturada por completo la puerta que al flamen resultâbale plûmbea;
lo que no quiere decir que Kosmos hâyala halado quedando exento su rostro
de un mohîn revelante de esfuerzo, como consecuencia del tamañôn vertical
de la madera carmelita y sostenida por unas bisagras que pudiêranse (benefi-
ciosamente por dos cosas: una, por el placer de encontrar sin movimiento al-
guno una similitud regia o estelar; otra, porque una vez hallada serîa garante
[aunque breve] de la tenencia de un suspiro que tanto engorda a la jovialidad
como que engendra una agradable resonancia) parangonar con las dioramas
escenificantes de mîmesis seleccionadas, a su vez que presentadas dentro de
un entorno en el que igual es posible las dadorias de Bromio con atrayente y
serio ludere que las de Diôtima con acentuaciôn y finalidad especîficas- para
el inventor de la mayêutica êstas descollaron para alcanzar un entendimiento
capital--, la primera criatura que aparece en el templo de Jano Quirino no fue
otra que el leñador de Britania, que como ya sâbese fue el responsable exclu-
sivo de la crianza de la campesina desde el momento de su adopciôn; aunque
despuês del control y la vigilancia por cuestiôn (o razôn) fâctica, que menos
por una adulta lôgica de carâcter recalcitrante, como si calmâranse los bulli-
cios y las inclinaciones adustas con tan solo un fundamento preciso o con un
repasado regaño aprendido por repeticiôn.
Aunque el parabiên pertenecîa de ôrdago a la criatura nacida; el flamen,
por otras razones que ora carecen tanto de bruñimiento como de numeraciôn
en la escala que ubîcalas en un nivel determinado, dâselo al leñador de Brita-
nia---tambiên mâs tarde a la campesina y seguido a Teariôn----, mas clarando
que por ciertas clasificaciones teolôgicas [menos que teleolôgicas, porque si
de tener en cuenta las estructuras mâs întimas del corpus eclesiâstico, el estu-
dio detallado y exhaustivo de las causas finales no forma parte del summam
rerum que caracterîzalas, ya que la composiciôn a la que estân sujetas, es de-
cir, al indeleble basamento que les da permanencia y vigor, totalmente estâ y
exento de algûn tipo de monografîa, ya que de facto el Uno es el todo, y, asî
entonces, ni tiene principio como tampoco fin], una valoraciôn mâs ampliada
o extensa de cualesquiera situaciones, a partir de un consenso fijado sin detri-
mento o desgaste, siempre es tan bien-venida como la puesta lumbrativa sun-
tuosa de un conjunto de estrellas con edad en el firmamento con prestancia y
celebridad.
----Se lo agradezco, flamen, se lo agradezco!!---afirma el leñador de Britania
agregando: pero sabe usted una cosa?
----De momento no estoy en funciôn de las confesiones, lo que no quiere de-
cir que no la escuche. A ver, diga usted.
---Una y otra vez, aunque no dîgaselo a nadie, la reminiscencia del dîa que y
metî a la campesina en el baûl con los candelabros sale a relucir,
----Yo le dirîa que la tendrâ presente por el resto de sus dîas, lo que no quiere
decir que, a partir de un control concreto, usted pueda alcanzar un dominio y
que le favorecerîa tantîsimo....
----Me puede mâs o menos usted aconsejar algo, flamen?
---Mire, leñador, tenga en cuenta que el pasado ya no se puede cambiar, pero
que el futuro como aûn no ha llegado ni lo podemos medir ni controlar, por y
lo que entonces lo que sî alcanzamos a poder cambiar, medir y controlar cla-
ro queda que es el presente...
----Entiendo, flamen, entiendo; pero, que es lo que deseo saber, quê puedo y
hacer para lograr un dominio y que la reminiscencia no me afecte tanto?
----Parta del hecho, de que lo que usted hizo no fue del todo malo, de que su
intenciôn no fue la de perjudicarle, aunque el medio operanti no haya sido y
el mâs adecuado o correcto, de que todo acto debe valorarse desde dos puntos
de vista: del porquê y del para quê se hace una cosa.
----El porquê fue una intensa preocupaciôn; el para quê, para que la campesi-
na se olvidara del soldado bâtaro que se acostô con ella, que a la postre era y
mucho mayor y como tal el casamiento serîa imposible.
----Imposible no, si usted, como padre adoptivo se lo hubiese exigido, mas y
que yo sepa usted no hizo nada...
----Cômo que no, si se lo dejê saber al magister equitum?
----Ya sê, pero no hizo nada desde el punto de vista de reglamento, de leyes..
----Pero, flamen, la ûnica prueba que habîa, la de palabra, no era suficiente y
como para acudir a la ley, porque ese mismo soldado bâtaro hubiera podido
negar que hizo lo que hizo; y por otro lado, el que tambiên aportarîa en pala-
bra un agregado por parte de la campesina de datos y detalles, le creerîan del
todo a êsta de que realmente fue como fue la cosa siendo por aquel entonces
una jovenzuela, una zagala?
----Hâgamos una cosa, leñador, que ya estâ por comenzar la ceremonia de la
que yo me tengo que ocupar...
----Cuâl?
----La de continuar esta dialogizaciôn una vez acabado el bautizo.
----De acuerdo, flamen, de acuerdo, me quedarê en el templo para escucharlo.
Kosmos, que habîa escuchado todito una vez puestas sus orejas en activa
funciôn de captaciôn, no pasôle desapercibida la cuestiôn, de que el flamen al
utilizar ciertas palabras amplificô mâs como filôsofo que como lo que es, algo
que como tal no causôle un estado atônito, sino mâs bien hîzole caer en el per-
tinente convencimiento, de que algunas de las perîstasis tratadas con soltura y
en la instituciôn resonaban en el templo de Jano Quirino, porque de no ser asî
cômo es que el flamen de ellas valiôse con analogîa de verba para traerlas y a
colocaciôn, a no ser que al aberturarse la puerta del templo algûn pneuma las
hubiese transportado a hurtadillas de un punto a otro; mas que esto, como po-
sible, si acaso real serîa en alguna novela que pudiera darse el lujo cupular de
hiperbolizar para crear pincelamientos mayûsculos tenores, de lo que sale que
no encajen en otros espacios caracterizados por la transparencia y la modestia,
el salto de la verba sencilla y el servicio limitado a una conducciôn precisa, en
lo referente a un telos que una cantidad comparte, al que repetidamente apêga-
se lo gregario que cuêstale tanto el lascamiento per se como el desciframiento
ôntico, aunque haya pronunciado el estagirita que el fin en todas las cosas es
principal. Y mondo lirondo, que lleguê a fondo, y que êsa es la res, la que no
suelto tan alto, mas que tampoco la escondo, para mî mismo en esta eternidad.
Encontrê sin movimiento, y, entonces, sin acciôn.
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