Mittwoch, 13. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (893)

 

         En lo que el bautizo llevâbase a cabo, tenîa lugar, cumplîa sin fallo de

ningûn tipo con su procedimiento paso por paso, el que habîa sido por tan-

tîsimo tiempo copero de la taberna de Apragôpolis [mas que como ya sâbe-

se reside y labora actualmente en Bedriaco sin haber cambiado o abandona-

do el oficio] arrumba sus pasos a casa del mago hiperôsmico (Manes de Ni-

côpolis) con el propôsito, objetivo o telos de barruntarle a êste sobre el cua-

si reciente sucumbimiento de Anaxîmetro de Apolonia en la ciudad del ocio,

fatalidad ocurrida por el cenicero de Murano lanzado por Jancia y que diole

en la mismîsima cabeza. Pero sucede que al llegar a la casa un ciudadano y

desconocido, de cabellera larga, rizada y ondulada (un cincuinatus)-- rarîsi-

de encontrar en Bedriaco desde los tiempos de su majestad Vologeso--- sin

dilaciôn pregûntale:

----Es usted un familiar de Manes de Nicôpolis?

---No exactamente, mas bien un viejo conocido. Por quê, le ha sucedido al-

go a êl?

---No señor, nada le ha pasado, sôlo que êl ya no vive aquî, sino que en otro

mejor lugar.

---Y cuâl es ese otro lugar, tiene usted la direcciôn?

---La direcciôn de palacio todo el mundo la conoce, no?; bueno, en el caso 

de que usted forme parte de ese todo y no sea un forâneo...

----En la actualidad ya no soy un forâneo.

----Entonces sabe llegar a palacio.

----Cômo no, claro que sî!! Y hace mucho que cambiô de habitâculo?

----No tanto como para extrañarlo, ni poco para olvidarlo.

----Bueno, le agradezco su informaciôn, y tenga usted una buena jornada.

----Pero espêrese un momentico: no es usted el copero de la taberna?, ahora

que mîrolo bien.

----El mismo que lleva ropa y no estâ delcalzo!

----Tambiên es poeta?

----Sôlo copero, señor, como usted me ha reconocido.

----Ah. Bueno, tambiên le deseo una jornada buena.

----Gracias, muchas gracias!!


        El olor para Manes de Nicôpolis ya habîase convertido en algo tan in-

defectible, que hasta pudiera decirse que dedicâbale un diario erotas basado

precisamente en sacar de êl un gran deleite, un gozo, un disfrute mayûsculo

para su actual condiciôn de mago hiperôsmico, algo que, ademâs, dâbale la

posibilidad de que su dormir fuese del tipo de esos que tienen los mancebos

exentos de embrollos y preocupaciones, a su vez que completos y como tal

sin interrupciones, ni aun sonando afuera algûn campanôn insensato o si no

que el grito mâs descollante en el mutismo de la nocturna de una carrusiana

que vâcase cien por ciento de su oficio que apellîdase arcaico. Mas en reali-

dad tal erotas no era menester, pero si estaba presente en sus dîas con sus y

horas habrîan que dilucidar otras razones mâs existenciales que lo provoca-

ban; mas que êstas, de momento, ni desprenden chispas como para que pôn-

gaseles atenciôn ni despertarîan un interês para revelarlas con tono breve o

enunciamiento bajito. Habrîa que ver, que a pesar de no ser menester, unas

horas antes pûsolo en funciôn al tener frente a su narîz una alocasia amazô-

nica, una costilla de Adân, un filodendro erubesceus y bipinnatifidum, aun-

que asimismo un nefrolepis [parecido a los que tuvo Lolia Paulina en el sa-

lôn de los cristales en palacio] comprado no hacîa mucho a môdico precio,

siendo este conjunto engendrador de olores el causante exclusivo de condu-

cirlo a una dureta, y en la que como un mancebo quedô dormido, hasta que

unos golpes en la puerta provocâronle el despertar, y dados por el magister

equitum.

----Disculpe usted, Manes, pero si he venido es para decirle que el copero

desea hablar con usted, y el pobre estâ un poco asustado por la detenciôn y

de la guardia bâtara---dice el magister equitum.

----Como se nota que llegô a palacio, no?

----Es que sobre todo hoy la guardia estâ reforzada por no estar la reina en

palacio, aunque siempre haya detenciôn.

----Y por quê la Dido no estâ en palacio?

----Por el bautizo que celêbrase en el templo de Jano Quirino. Lo de usted

son los olores, asî que siga con eso.

----Le agradezco la alusiôn a que soy [....] pero igual, se lo perdono. Y dôn-

de estâ el copero?

----Aquî, Manes, aquî---responde el copero.

----Y yo me retiro, que tengo cosas que hacer----dice el magister equitum.

----Que eso es lo de usted, lo que tiene que hacer---dice Manes.

----Y risas del magister equitum.

----Pero pase, copero, pase. Y dîgame: quê me tiene que decir?

----Manes, que Anaxîmetro de Apolonia recientemente sucumbiô.

----No me diga, y cômo lo sabe usted?

----Me lo mandô a decir Sarambo, noticia fresca. Pero escuche, que le doy

la explicaciôn correspondiente.

----Pues abierta toda mi escucha a su explicaciôn. Pero antes dîgame: cô-

mo supo que yo estaba aquî?

----Porque me lo dijo un cincuinatus...

---Ah, mi vecino inveterado, el chismoso de las ventanas, mas no gente ma-

la.

----No me dijo que era su vecino, sôlo me dio la informaciôn.

----Le digo yo que quien le dio la informaciôn es mi vecino.

----Bueno, ya le puedo explicar?

----Hâgalo, copero, hâgalo.




























 



  



 




 





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