Arrumbando sus pasos por la conductual precisa con el thelôs de llegar a
sus casas para cumplir con el cometido casi diario de sus obligaciones que de-
jaban como consecuencia algo de consunciôn en las piernas, el leñador de Bri-
tania y Kalîas, a pesar de haber dicho êste no hace mucho que deberîa regre-
sar al punto de donde partiô (el templo de Jano Quirino) porque desde êl serîa
mâs corta, reducida o breve la distancia que separâbalo de su habitâculo, com-
partîan la sospecha conspicua de que ese Sabinsqui pudiera ser perfectamente
el artîfice de El bullicio en el silencio mas trasladado a otra êpoca, a una ajena
totalmente a su vivencia pero no del todo desconocida y por la razôn concreta
del barrunte dejado, igual si por criaturas cercanas que por otras con mâs sepa-
raciôn, asimismo que por contar con un fuertîsimo hontanar de extensa y mirî-
fica informaciones que no es otro que el de la lectura. Pero una cosa es que la
sospecha sea conspicua; otra que como tal pueda pulir o llegar a pulir una sû-
mula de opacidades que conllevan mâxima relevancia en el interior de la mis-
mîsima narraciôn, del corpus retocado o del entramado donde confluyen ami-
gablemente dos dimensiones a la vez, o que se amistan a partir de una repasa-
da atingencia que las hace mâs funcionales desde un constructo punto de vis-
ta y a su vez que responsable de toda una fundamentaciôn que no pica por no
ser mordaz.
---- Usted sabe, Kalîas, que al referente sî que conocemos ciertas cosas, aun-
que tambiên la forma con la que el artîfice se expresa, lo que tambiên encaja
en lo poco que nos contô---dice el leñador de Britania.
----Yo creo, leñador, aunque el entendimiento por lo dicho por êl mismo vêa-
se en dificultades, que la crîtica que utiliza lleva el sello de su ingenio, de su
talento con fluencia, de su magîn sin rabia pero que muerde sin mostrar el y
colmillo.
----Cree usted que puede ser êsa la peor de las mordeduras, Kalîas?
----No me parece la peor mas si la mâs discreta, sensata [...] prudente.
----Kalîas, y si entonces usted leyô algo en la Kosmona, quê puede agregar o
decir?
----Es cierto que leî, mas tan poco como su explicaciôn...
----Sî, pero leer es una cosa y otra explicar, no?
----Hay una diferencia, claro, pero sepa usted que no puedo decir mucho de y
lo que leî, sôlo que El bullicio en el silencio remôntase a los tiempos de Volo-
geso, algo que usted ya sabe tambiên, no?
----Exacto, ya lo sabemos.
----Pero espere, que si mal no recuerdo leî que ese Sabinsqui hace un viaje en
el camarote con el nûmero 7 del navîo y que allî entra en lûdico, en contacto...
----Ah, pero por lo menos sabe algo aunque no mucho, no?
----Es que mâgicamente me he ido acordando.
----Mâgicamente?, estâ usted pareciêndose a lo que ha leîdo...
----Mâgicamente en el sentido de que ha ido apareciendo algo sin yo haberlo
buscado, asî no mâs, de sopetôn y acopas.
----No cree usted, Kalîas, que si mantenemos la sospecha que tenemos pudiê-
ramos entender mejor al posible trasladado artîfice?
----Yo no creo que con eso lleguemos muy lejos, ademâs de que no me intere-
sa mantener una sospecha; bueno, quê decirle, que yo no mantengo ninguna?
----Si es lo que usted me quiere decir..
----Sabinsqui actor, no le huele a usted eso a representaciones?
----Y los traslados no pudieran ser tambiên representaciones, Kalîas?
----Son tambiên posibles de representar, cômo no y mâs de un actor tratândo-
se.
----De acuerdo con usted, Kalîas, de acuerdo.
----Bueno, leñador, ya tengo que dejarlo, que escuche cômo de alborotados es-
tân los halcones a los que ya les molesta la jaula.
----Ocûpese usted de ellos; yo, de las ovejas, que de la misma forma o pareci-
da conducta deben estar en el aprisco. Espero otro dîa su visita, Kalîas.
----Hasta entonces, leñador, hasta entonces. Y dele un coscorrôn de mi parte a
Capricho...
----Cômo, estâ usted ludicando, no?
----Y risas de Kalîas.
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