Kosmos aguantô la risa para eludir los arrebatos semânticos que pudie-
sen aparecer, y mâs debido a la ausencia total de la acciôn de perquirir que a
la del imperativo del templo dêlfico (gnothi sauton) que dejarîa en el hombre
tanto placer como conformidad por lo que exacta y justamente es, algo que y
ademâs de significar un trabajo constante consigo mismo, de dîas, horas y se-
gundos, implica un aceptable desde el punto de vista ôntico que no estâ quae
uno spiritu continentur, sino mâs bien por la magna naturaleza, capital honta-
nar de donde emergen las motivaciones conspicuas y lo que cada cual de vir-
tuosismo tiene, potencia imprescindible para alcanzar lo eudemônico. Mas y
la risa esta vez no fue activada por la resonancia de la fiesta, donde ya sâbe-
se que prepondera el lûdico (expresivo), sino que mâs bien por la verba dis-
cursiva del flamen y apellidada litûrgica, la que a puesto llegô despuês de la
señalizaciôn de êste de una figura en el aire----no deberîa pasar por desaper-
cibido el sollozo intensivo de Kôsmythos aun ignorando la acciôn de señalar
infalible en la ceremonia que llêvase a cabo----, mîmesis unitiva de lo que y
tanto estâ arriba como abajo.
----Espero que cuando alârguense sus huesos, que no son de luz, el perquirir
no fâltele para que sûbito entre en fiesta, apabulle plâtanos y dirima la forma
del fruto del nogal.
----De quê tû estâs hablando, Kosmos, a quê te refieres?----pregunta Rubria.
----De algo que por cierto es imposible...
----Cômo?, eso suena muy loco, incoherente, disparatado...
----Câspita!!, que si supieras de quê trâtase cambiarîas los adjetivos.
----Es lo que intento saber, pero tû me sales con tus barbaridades semânticas.
----Rîome sin muestra, sin calaña demostrativa.
----Eso de que es cierto porque es imposible lo he oîdo en la Kosmona y mâs
de una vez----dîcele Kosmithôs a su madre.
----Pues a ver, explîcame tû lo que quiso decir tu padre---pide Rubria.
----Quê, explicar eso yo?, no, quê va!!, precarias quedan mis palabras frente a
algo tan complejo.
----Cada vez mâs te vas acercando a como era tu padre cuando tenîa tu edad.
---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que muchitanto mien-
tes---suelta Kosmos.
----Tû sabes que no es asî, que no soy una mentirosa, que nunca lo fui y no lo
serîa, y menos ahora que ya soy abuela---dice Rubria.
----Y acaso las abuelas no mienten?---indaga Kosmithôs.
----Mira, si tû no quieres que te dê un galletazo por falta de respecto, mejor te
callas la boca.
----Y risas de Kosmithôs.
----A quê dêbese la risa, Kosmithôs, acaso he dicho algo que la motivô?
----Disculpe usted, flamen, es que....
----Es que nada, y ponte serio, que trâtase del bautizo de tu hijo.
----En vez de parado me puse serio para honorizar mejor al bautizo.
----De subjecto in subjectum---latiniza Kosmos.
----Quê, kosmos, lo que me imagino?----pregunta el flamen.
----Punto a la raya y que continûe la letra [....] del bautizo---dice Kosmos.
Mâs por reminiscencia que por la intenciôn de rendirle tributo, y en lo
atinente al fruto del nogal, acuêrdase el tîo de Kosmos de la manera originalî-
sima con la que un jurista romano [y artîfice ademâs de una obra sobresalien-
te: el Enchiridion] machucaba tal fruto, la que a saber no es y otra que con la
parte inferior de un liber plûmbeo relacionado con la ciencia del derecho, pe-
ro de la que nunca supieron los emperadores mâs coruscantes de un siglo se-
necto y contemporâneos con êl ----si allende contemplativos, dêjasele la con-
sideraciôn a los escolarios que aprendîan del jurista---; resaltando, entre la y
sûmula tres de êstos, uno celebêrrimo por su resonancia indeleble en la inve-
terada escuela del Pôrtico aqueo pintado por Polignoto (stoâ poikîle), y de la
que fundador fue el oriundo de Citio. A todo trance, de entre letras salientes a
rellenar un espacio y los extensionables exentos de lo que llâmase prurito, la
cosa es que el tîo de Kosmos supo de aquella manera durante el perîodo inol-
vidable de su formaciôn como secutor, y en el que en la ciudad del ocio tanto
la taurokathapsia como la apokaliptiria estaban en boca de los habitantes in-
telectuales mâs renombrados o ilustres, sin que la crîtica preponderara senci-
lla y llanamente sobre otros factores culturales de menos bombo y platillo, si-
no que mâs bien por tener mâs influencia en aquellos elementos que sustenta-
ban la costumbre con la vitamina verbal sin acentos vinagrados, aunque tam-
biên mâs empollamiento del verbo Erô con significado dinâmico. Como con-
clusiôn pudiera decirse, que la confluencia de la fiesta con el velo levantado
dejaban en esos intelectuales una benevolencia tan exquisita, que suprimirla
de un canto florido serîa como la mutilaciôn bârbara de una dadorîa que cre-
ce y desarrôllase a medida de que lo que ofrece conviêrtese en lo acicateante
que de ôrdago inspira, estîmulo funcional que no desperdicia la pluma, igual
si en esa noche con vigilancia de estrîgido que embrisada por un pneuma que
cuêlase por la claraboya.
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