Samstag, 9. Oktober 2021

La cazuela de Vitelio (891)

        

         Llegadas las calendas de Septiembre preparâbase el flamen del templo

de Jano Quirino para el bautizo programado de Kôsmythos (el hijo de Sunev 

y Kosmithôs y Ateriana (la hija de la campesina y Teariôn). A las tres de la y

tarde comenzarîa la ceremonia, y a la cual sôlo vendrîan, por decisiôn de los

progenitores, los familiares mâs cercanos, decisiôn por la que no dio ningûn

tipo de calaña de oponencia el flamen, empero el que sî dejô conciso y osten-

siblemente  amplificado, sin que la verba expuesta estuviese dicha con jerga 

teolôgica, como tampoco con esfuerzo del gaznate para que por los oîdos pe-

netrase indubitablemente fuerte, de que la vestimenta no deberîa ser pimpan-

te mas que sî del color que apellîdase cândido, por ser êste el correcto y tem-

pestivo para la susodicha ceremonia. Empero habrîa que ver o tener en cuen-

ta de que no todos los que vendrîan estaban de acuerdo totalmente con ese y

color de arropamiento; sin embargo, para eludir una disputa o la indefectible

colisiôn  de lenguas en un hemêra destacado, con resonancia y transparencia

por nada tener con lo maculado, en el mutismo quedô una posible querella o

la metâfora breve en funciôn de transmitir una negaciôn al respecto (un y en

contra de, un no-aceptativo) y tal vez caracterizada por su rimbombancia.

     En palacio, y dos horas antes, Sunev ponîale en el cuello muy cuidadosa-

mente las bulas a Kôsmythos, no fuera a ser que por no estar acostumbrado a

llevarlas moviêrase bruscamente y lastimârase con la joyas de forma esfêrica.

Pero a saber eran las mismas que siempre llevô Kosmithôs, y no sôlo durante

los  trece años que viviô en la ciudad del ocio, sino asimismo unos cuantos y

despuês  en Bedriaco, sin que el propôsito variase con el cambio menester de

geografîas. De tal guisa Kôsmythos ni chistô; quedôse tan quieto como cual-

quier  cosa estâtica; ni tan siquiera dio señal del inicio de un efîmero sollozo

por la dilaciôn del correspondiente sustento lâcteo, el que ya deberîa de haber

ingerido como de costumbre hasta ora a la una. Creyô Sunev, y en lo atinente

a esto ûltimo, que la ausencia del sollozo de su hijo por el alimento debîase a

que dos horas antes a la una êste chupô mâs de la cantidad de leche acostum-

brada, de ahî que ella sintiera como una leve pejiguera en su seno derecho, la

que manifestâbase con analogîa a un latido de jaez constante, aunque a su vez

acarreante de un erizamiento insôlito en lo circular de la aureola, mas que po-

dîa soportarse sin la ayuda de ningûn solvento.

----Ya veo que has cumplido con mi deseo de que las bulas estên en el cuello

de Kôsmythos---dice Kosmithôs a raîz de llegar de la Kosmona.

----Pues asî es como lo observas, miras y contemplas. Quê te parece, le que-

dan bonitas, no?---pregunta Sunev a la vez que mirando a su hijo.

----No es cuestiôn de cômo le queden, sino de que cumplan con su funciôn.

----Sî, ya sê, mas a pesar de eso, querîa que me dijeras.

----No le quedan mal, pero me parece que.....

----Quê te parece, Kosmithôs, quê?

----Me callô la boca, no vaya a ser que me busque un ataque femenino.

----Eso depende de lo que digas que te parece del cômo le quedan las bulas a

tu hijo.

---Ya sê que es respecto a eso y no a otra cosa, porque me lo acabas de pregun-

tar, no?

----Y si lo sabes para que lo preguntas?

----Parece que no soy el ûnico contagiado por la Kosmona.

----Y quê tiene que ver la Kosmona ahora?

----Que eso ûltimo que acabas (de)cir se pregunta mucho en ella.

----Pero tal pregunta no sôlo se pregunta en la Kosmona.

----Yo no la he escuchado en otro lugar...

----Tû no, pero yo sî; en Apragôpolis un burujôn de veces, por ejemplo.

----Quê, tambiên el viento de allâ pregunta?

----Eso no es una pregunta, sino una burla [....] cômo el viento va a preguntar?

----Y cômo transporta noticias?

----Estâs hablando de dos cosas disîmiles....

----Lo disîmil no es disociativo sino asociativo por sociabilidad.

----Ahora sî que tiene que ver la Kosmona!!

----Y risas de Kosmithôs que pregunta: y a quê hora empieza la ceremonia?

----A las tres!!

----Sôlo de pensar que debo ponerme ropa blanca me erizo.

----Pues deja de erizarte y ponte la ropa blanca; ni que te la pusieras todos los

dîas como para tener (tal) espeluznamiento. Si yo te mostrara el mîo...

----Dônde estâ que no lo veo?

----En el interior, detrâs de la tela, por eso no lo puedes ver.

----Y por quê no me lo enseñas?

----Porque no me apuran ganas, no me sofoca el deseo.

----Pero por lo menos dame una pista, para saber mâs o menos dônde lo tienes.

---Cercano al lugar donde la gota de tu poema no querîa caerse para no romper-

se....

----Entonces como que tibio califico el acertamiento de mi saber.

----Te falta por atinar, por el dar en el blanco...

----Espera, que me convierto en flecha---dice Kosmithôs y rîe.


         Regresando al flamen, y el que una hora antes de las tres ya habîa finali-

zado con el cometido de la preparaciôn, y para aprovechar el tiempo que que-

dâbale libre, poniêndose en el lugar esta vez de un polîmata que estudia latini-

zadas expresiones con el propôsito o fin de exprimir su contenido hasta hallar

o dar con lo que tiene de diamantino, es decir, con el sustrato que existe empe-

ro solapado por la verba, ubica frente a sus retinas una cita extraîda ---de estar

subrayada indica que resplandece y prepondera sobre otras citaciones posibles

y tal vez conocidas----de Geôrgicas, pero tan fresca e impepinable por la certe-

za que exhibe, dadorîa paradigmâtica que elude el pensamiento de rastrillar so-

bre el mârmol con la ilusiôn de que êste pudiera arañarse, que tener imprescin-

diblemente en cuenta el tiempo que lleva escrita es mâs bien para aquellos ini-

ciados que intentan seducir con el decir que saben o conocen de acciones de y

nombrar en un discurso procedentes de la alcheringa.

      Pero entonces Kosmos llega al templo de Jano Quirino media hora antes y

del inicio de la ceremonia. Parândose al lado del flamen, como un disciplina-

do mameluco de soslayo a un inveterado sultân, percibe cêlere la cita subraya-

da, la que con la misma velocidad que la percepciôn indûcele el despertar del

magîn, menos que por su lectura el toque definitivo o la conclusiôn seguido al

imperativo de respice finem.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que fertur equis auri-

ga neque audit currus habenas como que acêrcame a Virgilio mediando el es-

tro.

---No me extraña siendo tû una especie de artista-poeta, un espêcimen no tan

comûn...

---Câspita, flamen, que nôtase que usted me desconoce, y como tal no calcûla-

me justa y exactamente.

----Kosmos y Demôcrito, segûn de êste he oîdo; o mejor dicho, de lo que de y

êste he escuchado, como que tienen muy presente la risa aunque haya circuns-

pecto semblante.

---Entonces rîome, flamen, êsa es la res!!, para dirimir la seriedad, no un com-

ponente conspicuo del cuerpo, porque asî perderîa su forma mi cabeza.

---No te voy a preguntar quê pudieras decir de la cita porque ya cuasi que por

llegar estân los que vienen a la ceremonia, mas sî te dirê que primera vez que

te veo vestido de blanco...

--Si usted no lo hubiese exigido imposible de que viêrame con tal indumenta-

ria de ese color.

---A pesar de eso quêdome impresionado porque tû color es el negro..

---Un dîa para la coneja y 364 para la foca!!

---Cômo, me dice a mî coneja?

---Ora sî que rîome obligatoria- desmesuradamente!!

-- Age!!, como dices tû, mas ayûdame (a)brir la puerta del templo, la que ya y

desde algunos meses me estâ resultando muy pesada.

----Age en plural, flamen, age!!



  











 








 

   




 





























 




 




 

















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