Montag, 31. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (940)

     Mas como toda determinaciôn, que como ya dijôse (anteriormente) es una ne-

gaciôn, Kosmos no pudiese llegar a una con la cual la verba quedase apagada [ni

tan siquiera efîmeramente], sin alongamiento o sin uso, siendo êste el motivo en-

tonces por el cual preparâbase para la amplificaciôn oportuna de algo sucedido y

en el pasado, verbal tiempo que, como pretêrito, mantiene con fijeza, inmôvil la

fiesta que fue posible; mas que como dato o perîstasis encajaba tempestiva y per-

fectamente en la actual dialogizaciôn, la que precisamente tuvo su incunabula ya

intachonable con la verba de su tîo trayendo a puesto, a colocaciôn eso de "aque-

llos tiempos", lo que pudiera tomarse  (tambiên)) como un aliciente; sub hoc sig-

no como el beneficioso empellôn propiciante de dadorîas complacientes, igual y

dando cuântas y del jaez que fuesen, que a la postre y al cabo la marranada y del

diantre queda anulada al salir a escena êstas con la pudiencia que les caracteriza.

Brinca en puesto que no perjûdicase la margarita, que mâs bien serîa el sapo y el

padeciente de una emociôn, si es que êste tiene alguna a partir de una con soltura

imaginaciôn productiva, de aquellos tiempos saca Kosmos [mas que exacta y es-

pecîficamente los pasados en Apragôpolis, la ciudad del ocio, los que fueron die-

cisêis y a partir de un 23 de Marzo] la historia de un cazador senecto que habita-

ba en una casita de roble, y que por esta condiciôn raudo cansâbase en el instan-

te que danzaba al sonar la cîtara. Empero habrîa que reconocer, a la vez, que y a

pesar de la edad que tenîa sus ôculos conservaban una mirada sumamente apelli-

dada buena, y la que entonces asî era garante del atinar con los disparos de sus y

flechas, En lo atinente a esto deberîase tener en cuenta, porque para una cosa sî

y para la otra no, a pesar de ser la misma la vejez, la igualita, la que no puede re-

mediarse ni con talco ni con urgüentos secretos, dice Kosmos riendo, que la dife-

rencia entre piernas y ôculos sobre el pucho sobresale, descolla tremendamente,

por lo que necesariamente no es sôlo imprescindible poseer un suntuoso nivel de

reconocimiento (o de captaciôn) para que la diferencia hâgase visible. Al tener y

otra cosilla con la que puêdese alongar lo referente a eso de su apellîdada mira-

da buena; al contar con ella en lo mâs profundo de mi criticada nemôsine, crîtica

que yo he siempre tomado con jovialidad y soltura, con danza y salto (y aquî de

nuevo risas de Kosmos), sin perturbar o jorobar la individualidad exclusiva y de

un gentilicio que muchos conocen, cual cantidad de los que conôcenme es la in-

deleble y propicia si dudas o sospechas, queda (al)cance de los oîdos cercanos o

presentes aquî, sin descartar la posibilidad que en lontananza puedan (tambiên)

escucharme  "los oîdos mâs preparados" en recibir emisiones semânticas, de es-

te jaez que es el que mâs interêsame, por ser de la îndole que permite un mirîfi-

co lûdico y entrecruzamientos de sentidos con espuma y escarceo, elementos y

para decâpodos  (por el jolgorio que hacen del tiempo yendo para(de)lante tam-

biên que para(de)trâs), menos que para limitados en alcance con repetido tedio

(candelejones) por sus indiscreciones e insolencias....

----Kosmos, vas (a)cabar (de)cir la otra cosilla con la que cuentas?---pregunta

el didâscalos filosôfico.

----Câspita!!, que no me ha dejado usted poner el punto.

----Yo creo que esta vez, y antes de ponerlo, ya continuô la letra con una veloci-

dad tremenda.

----Entonces age para mî mismo: di la otra cosilla.


     La res es, didâscalos; bueno no êsta, sino la cosilla, que la mirada susodicha y

del cazador un dîa divisô unos carâmbanos que colgaban del techo de la casita de

roble; y si precisamente este hemêra, porque pudiera haber sido otro de los en una

sûmula posibles, por el hecho de que al ser tocados por los toques apolîneos, pero

no antes de la pasada de una grisalla nubosa, comenzaron a gotear incesantemente

toditos juntos, lo que trajo como consecuencia que en el terruño que estaba justa y

precisamente frente por frente a la puerta de la casita formârase un pastiche de tie-

rra y agua nada grato para la suela de las botas, quedândole entonces dos opciones

al cazador: o se quitaba las botas y quedaban limpias las suelas, o puestas se las y

dejaba y embarrâbase la planta de los pies.

----Kosmos, y toda esta verborrea para terminar en una simple cosa?

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, didâscalos, que la planta y

de los pies era su talôn de Aquiles.

----Eureka!!, que esta vez no te captê.

----Eureka? Y risas de Kosmos.


        Acopas, allende que como barrunte dejô perplejo a Kosmos, el tîo de êste to-

ma la palabra para noticiar que a tal cazador êl lo conocîô en persona, y hasta que

alguna que otra vez acomodaron sus tafanarios en la taberna (de Apragôpolis) pa-

ra conversar un rato concomitados por las copitas; pero que eso sî, y debido a la y

correspondiente razôn que ora no tiene relevancia, cuasi siempre que hacîan en el

local presencia buscaban las partes mâs oscuras de êste para ser menos vistos por

los asiduos biberius, los que ademâs de importarle poco llevar telas raîdas caracte-

rizâbales el irse de lengua al contar con la sumatoria de unas cuantas copas...

----Pero irse de lengua en tal condiciôn necesariamente es una caracterîstica de y

esos biberius?---pregunta Kosmos.

----A mi me parece que sî, porque no puede ser casualidad que todos hagan y lo

mismo en ese estado.

----Y cômo tû sabes que todos lo hacen?, embalarse asî con la lengua primero hay

que tener pruebas: tû las tienes?

----Kosmos, yo digo lo que de ellos oî decir [....], pero pruebas, siendo yo secutor?

----Câspita!!, y quê tiene que ver ser lo que uno es con tener pruebas de algo?

----Que yo por lo que soy no soy ni investigador privado ni policîa...

----O sea, que tienden mâs êstos a la pesquisa o al perquirir menos que al dejarse

llevar por lo que oyen?

----Ven acâ, dime: me estâs fastidiando?

----Te estoy mayeuticando!!

----Mayeuticando?, es un invento tuyo, no?

----Yo no invento, recuerdo.

----Quê, Kosmos, me tengo que reîr?----pregunta el didâscalos filosôfico.

----De la relevancia de los juegos lingüîsticos que proporcionan, facilitan o hacen

mâs fiestero el diâlogo?

----A ver, que si usted [a tenor de lo que estâ pasando] continûa respondiêndole a

Kosmos, nos vamos a quedar sin saber el final de su discursiva interrumpida, y en-

tonces le pregunto: por quê usted dijo que "cuasi" siempre que estaban en la taber-

na usted y el cazador buscaban las partes mâs oscuras, y no siempre, siendo igual

siempre el objetivo?

----Didâscalos, porque no siempre las partes mâs oscuras estaban vacîas, disponi-

bles para nosotros, por eso---responde el tîo de Kosmos.

----A mire usted, entonces a los biberius les caracteriza otra cosa: el gusto por las

partes mâs oscuras...

---Por un lado son indiscretos porque se van de lengua; por otro les gusta las par-

tes oscuras, que son sîmbolos de discreciôn? 

----Kosmos, ya te dije que son indiscretos cuando se pasan de copas, mas lo del y

gusto por esas partes no lo dije yo---dice el tîo de Kosmos.

----Ya le dije, con la intenciôn de advertencia, que no continuara respondiendo al

interrogatorio de Kosmos, que si no....

----No le he olvidado, didâscalos, no!!

----Pues pôngome circunspecto y no interrogo mâs---dice Kosmos (y risas), mas y

al pasar êstas dîcele a su tîo: mi tenencia del estupefacto no fue tanto debido a que

tû conocieras a ese cazador, sino que tû estabas en la ciudad del ocio, como yo, y

por aquel tiempo te daba por desaparecido; estabas en el mismo lugar en el que yo

te buscaba y nunca te encontrê: el desaparecido aparecîa en lo que yo padecîa por

la desapariciôn: tendrâ juego tambiên la vida?

----Tû nunca me dijiste que padecîas por eso.

----Tal vez no con estas mismas palabras, mas sî con otras que a lo mejor tû no cap-

taste...

----Vaya tarea sempiterna: captarte a ti: ralentizaciôn infaltable del sentido de la es-

cucha, en el caso que funcione. Ralentizar profundiza, y profundizar es acercarse a

las fuentes primordiales.

----A mî me parece, aunque reconozco que con lo que acaba (de)cir revela una muy

buena reflexiôn, que usted insiste en complicarse.

----Didâscalos, lo acaba de revelar usted: a usted le parece---dice el tîo de Kosmos.

----O sea, que no a usted?

----Pero en quê quedamos: me advierte de no continuar respondiendo al interrogato-

rio de Kosmos, y usted me interroga?

----Kosmos, nos reîmos juntos?

----Age en plural, didâscalos, age---responde Kosmos.

----Y entonces, cuâl es el final de la historia del cazador?---pregûntale al tîo de Kos-

mos Temîganes de Alejandrîa.

----Que ni supe ni sê mâs nada de êl, ya que hace ya bastante tiempo que me fui de

la ciudad del ocio.

----Kosmos, y tû tienes pruebas de que esa "historia" del cazador es real?

----Perrasiestes, tômame usted por policia o investigador privado?

----Una cosa es la historia; otra, el cazador---dice el didâscalos filosôfico.

----El cazador existiô, porque lo conociô tu tîo; se tomô con êl unas copitas en la ta-

berna en las partes menos claras de êsta---agrega Asonis.

----Kosmos, no hacen falta pruebas de que la historia estê en tu memoria...

----Temîganes, a la vez que se inventa se ocupa espacio, y al ocuparse êste algo y

queda----dice Asonis.

----Y acaso un espacio ocupado puede estar vacîo?---indaga el didâscalos filosôfico.

----Me parece que le debemos una pausa a Asclepio!!---afirma el tîo de Kosmos.

----Quê usted cree, didâscalos?

-----Kosmos, yo neutral, como los genitivos mâs cêntricos.

----Y risas de Kosmos.










 






 































 


  



 




Samstag, 29. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (939)

     El entramado de la corriente discursiva de la Kosmona, que como ya sâbese

consta [de lo repetido por ethôs y rechupetado por la manîa] con un conspicuo

componente fiestero, jamâs verîase expuesto  (irremediablemente) ni a la patê-

tica frialdad como consecuencia de un desdên cromagnon ni a caer en lo huero

de una cuadratura barata acotada por efîmeros transgresores de una norma que

apellidarîase fundamental. Esta sobresaliente integrante parte jolgôrica incluye, 

entre otras cosas, el viraje ocupado de ciertas transformaciones del orden origi-

nal de los sentidos, lo acarreante de la posibilidad de que êstos cambien de po-

siciôn con el fin ("lo mâs importante en todas las cosas", segûn el înclito y del

Liceo) justo o exclusivo de satisfacer exigencias ônticas de primera necesidad,

--las que ya deben conocer los seguidores visuales de una narrativa que ya por 

tiempo es senil y atiborrada de una materia que proviene de la alcheringa.

     Seguido a la escucha de la pincelada intempestiva amplificada por Kosmos,

su tîo quedô como con esa impresiôn que, al ser desconocida, dilucidarla no y

podîase ni con palabras bonitas ni con ningunas otras, pero aun asî gustôle un

tanto eso de  "ûltimos enjuagues para detergar la margarita", lo que decir no y

quiere que por gustarle hubiera pensado ensalzarlo con la verba que participa

en el entramado de la corriente discursiva de la Kosmona. Mas en lo que esta-

ba con impresiôn, sî que tuvo resonancia eso de sub hoc signo de sumatoria y

meta-fôrica, pero pasando por alto el vînculo posible [ que si no indefectible]

entre lo que gustôle y esta locuciôn latina, lo que hasta cierto punto es impor-

tante en el caso de que quisiera dar con tal posible atingencia  (susodicha). Y

entonces dîcele a Kosmos: 

----Sabes que por los tiempos aquellos de mi preparaciôn como secutor en la

ciudad del ocio, eso de sub hoc signo cuasi siempre estaba en la boca de aquel

lanista propietario de la casa, mas sin eso de sumatoria meta-fôrica?

---Câspita!!, y cômo yo puedo saber eso, si de eso hace ya una buena de tiem-

po cantidad?---pregunta Kosmos riêndose.

----Tû que a veces saltas cuando sucede este estado de hecho semântico, y tû

ahora lo cometes?

----Quê, estâs haciendo una monografîa respecto/o sobre las "palabras indica-

tivas"

----Las "palabras operativas" son mucho mejores: el tîo de Kosmos preguntô.

----Muchitantas gracias por el señalamiento, didâscalos, a pesar de su destaca-

da intro-misiôn---dice Kosmos.

----Y risas del didâscalos filosôfico que pregûntale al tîo de Kosmos: Y usted

va a decir cuâl "es" el estado de hecho semântico?

----No avancen un momentico!!, que tengo la necesidad urgente de...

----De quê, Kosmos, de quê?

---Didâscalos, que es precisamente por el "es" que los estados de hechos entran

en una/en la frase al estar unidos por esta côpula.

----Y por quê tû crees que estâ entrecomillas?

----Vaya perspicacia la suya: tremenda!! El didâscalos (es) perspicaz.

----Se da cuenta usted de la diferencia entre palabras indicativas y operativas?

----Me hace usted una segunda pregunta, didâscalos, y aûn no le he respondido 

la primera?---pregunta el tîo de Kosmos.

----La culpa es mîa, sino del que pidiô "no avancen un momentico".

----Y risas de Kosmos que dîcele a su tîo: a ver amplifica el estado de hecho.

----El taxativo, êse!!

----Usted me disculpa, senil secutor, mas eso no es un estado de hecho...

----Ah no?, y quê cosa entonces es?

----Punto a la raya y que continûe la letra!!

----Kosmos, no pro-voques por lo que hay de mutismo en tu boca.

----Apolo sin lira gira en torno a la lîrica----suelta el vate.

----Soy el ser que soy!!

---Didâscalos, "que ser es simplemente la posiciôn de una cosa o de ciertas de-

terminaciones en sî".

----Al parecer sobrepasaste tu mismo punto.

----Usted empezô hablando del sub hoc signo en la boca del lanista, y entonces

quê hay con eso?---pregûntale Asonis al tîo de Kosmos.

----Ya ni sê lo que iba a decir al respecto, ya que este bombardeo verbal me sa-

cô del carril. Asî que es mi determinaciôn êsta: callado me quedo.

----"Toda determinaciôn es una negaciôn"---dice el didâscalos filosôfico.

----Êsa es la res, êsa!!---afirma Kosmos.

----Pues que se la res y la negaciôn, que no voy a caer en la celada.

----Y risas de Kosmos y del didâscalos filosôfico.



 











 



 





 

Donnerstag, 27. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (938)

     Ni las causas complicadas ni los absolutos difundidos obstaculizarîan el he-

cho de que Kosmos volviese a recordar la verba de Nicolovius, ministro de es-

tado: Si el intento sale adelante la ganancia es incalculable; si fracasa, por lo y

menos lo habrê intentado. Mas tal reminiscencia no tuvo lo que pudiêrase cla-

sificar como un motivo concreto, o sea, una que engendrase la necesidad de y

retroceder en el tiempo en busca de los detalles y apuntes acumulados, sino y

que mâs bien debiôse a que tal verba del ministro encajaba perfectamente co-

mo preludio a una obra a realizar por un ser (ônta) menos que por una deidad

de jaez olîmpica, de lo que sale entonces que por ser de un ser jamâs llegarîa

a ser perfecta. Êsta fue la razôn justa por la que raudo el didâscalos filosôfico

saliô, abandonô su reflexiôn tempestiva [ sobre la pincelada intempestiva am-

plificada por Kosmos] para ocuparse de la verba en vivo, y, entonces, decir:

---El soporte de lo que habîas pensado para El bullicio en el silencio, y anun-

ciado hace ya tanto tiempo, que por no poco puede parangonarse con el que y

ha pasado por las pirâmides de Gizeh.

----Êsa es la res, didâscalos; pero, que de no decirlo me quedarîa como una y

espinilla en la boca, usted peca ora por algo...

----Pues te contradices, porque acabas (de)cir que si no lo decîas quedarîas y

con una espinilla en la boca; sin embargo, y respecto por lo que peco, no has

dicho ora lo que es, y entonces, tu lengua periclita.

----Y cômo, si usted me acaba de interrumpir?

----Ya sê que la contradicciôn es un principio lôgico, mas estaba jugando a la

contradicciôn; o mejor dicho, hablê de contradicciôn jugando..

----Olvîdêmonos en esta eternidad de la palabra ataraxia...

---Porque olvidândola en este "instante" dejarîa de estar, y si algo estâ ausen-

te, cômo podrîa engendrar verborrea circunspecta?

----Vaya ligero embrollo que usted ha hilvanado con su lengua!!

----Sâlgemos del mîo y entremos en el tuyo regresando al inicio.

---Espêrense un momento, que no ha dicho Kosmos de quê peca el didâscalos.

----Perrasiestes, de exceso, de eso---dice Kosmos.

----Ah, entonces ya se puede retornar al inicio...

----Retornar al inicio?, acaso se puede retornar al final?---pregunta el didâscalos.

----O sea, que como que dije una redundancia, no?

--- Dijo usted algo que le queda cerca. Bueno, kosmos entremos en tu embrollo.

---Respecto al tiempo ya que anunciê el soporte, el que ha pasado es el de a par-

tir de la segunda estructura hasta hoy, mas sabe usted una cosa, didâscalos?

----Lamentable que no la sepa, por eso pregunto cuâl es.

----Lo que sâbese no se pregunta, por eso es vâlida su pregunta.

----Eureka!!, que me captaste bien. A ver, dime.

----Que yo noto como una atingencia entre lo anunciado y el pneuma, el que con-

tiene la semilla de todas las cosas.

----La simiente es la primera fuente, el hontanar de la existencia de unas cuantas

cosas, mas lo anunciado ya tiene su existencia cual simiente es el pensamiento.

----Y todo lo que existe y existirâ estâ contenido en tales simientes.

----El êrgon con parrafadas en tu caso. Y existe el intento, el que a partir del pen-

samiento es un principio creador u operativo, ya que intentar algo significa el so-

brepasar los ôbices con un poiein destacado.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!..

----Quê, eureka por el estoicismo?

----Aunque asimismo por un precedente de la conceptualizaciôn estoica.

----La Panspermia!!

----De la cual es su propietario o dueño el oriundo de Clazômenas; e interesado,

sobre todo, por la cosmologîa y la fîsica, amên que mentor de Pericles y su com-

pinche. 

----Y quê hay con Anaxâgoras, y quê tiene que ver en esto?

----Câspita!!, que quê tiene que ver, Temîganes, que para êl "en todo hay simien-

tes de todo"---dice Kosmos.

----Me lo quitô de la lengua, Temîganes, al usted formular su pregunta.

----Una pregunta no es nada frente a un continuo difundir o desparramar conoci-

mientos, no?

----Frente a êstos es un coturno, pero sabe usted una cosa?

----No, cuâl?

---Que justa y precisamente difundir o desparramar es Sper. la raîz del logoi Sper-

matikoi, o razones seminales, las contenedoras de las cosas como semillas.

----Mirîfica dadorîa, Temîganes; que usted, tal vez sin saberlo, no puso punto al-

guno mas siguiô por la lînea de los principios creadores u operativos..

----Cômo?

----Temîganes, asî eran para los estoicos entendidos los Logoi Spermatikoi--clara

Kosmos.

----Sôlo para los estoicos entendidos?

----Cenutrio, entendidos de entender, menos que especialistas en algo.

----Ya entendî!!

----Y risas del colectivo.















 




















 





Mittwoch, 26. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (937)

     


PINCELADA INTEMPESTIVA AMPLIFICADA POR KOSMOS.


     Ûltimos enjuagues para deterger la margarita, lo que no harîa ni por tedio un

pentatleta que en lo que mâs bien estâ ocupado es en el entrenamiento para con-

seguir corona, la que a su vez imantaciôn serîa para una fêmina cellenca que por

oficio no prefiere el verbillo combar, resultaron ser los menos adecuados para la

deidad Sophrosyne, pero teniendo en cuenta aquî la indiscreciôn menos que y la

no moderaciôn y la precariedad del autocontrol----la hija de Erebo y de la noche

da zarpada cuando encuêntrase con sus contrarios u oponentes, mas la categorîa

del batucazo es de jaez pedagôgico, no de castigo. Sub hoc signo de (ineludible)

sumatoria meta-fôrica, los enjuagues que limpian son mâs bien que conocidos, y

por repeticiôn (ademâs) los responsables de que en el jardîn de la verba tenga la

semântica pintojo de flor---si por adiciôn no tiênense en cuenta pêtalos y tallo la

tierra del jardîn entonces estarîa en posesiôn de una anomalîa----, color y aroma.

Volviendo a la indiscreciôn, la que vendrîa siendo como una rama de la insensa-

tez, aunque no tan inteligible como para entenderse ostensiblemente de sopetôn

o a primera vista, habrîa que clarar que cuasi siempre tiene lugar con el uso  [fi-

nito porque a todo trance existe el punto, mas infinito a su vez porque es llana y

sencillamente por el punto que la utilizaciôn o el empleo de algo continûa en su

alongaciôn: punto a la raya y que continûe la letra] de parrafadas cuantiosas, te-

niendo êstas analogîa con cascadas de agua, con Tales si el magîn que busca la

semejanza pertenece a un poeta embrollado entre sîlabas con melena; y, por im-

portancia, de ôrdago plûmbeas; sacarla a puesto, a colocaciôn aun sabiendo que

resuena o rebota, como que serîa un acto de los mâs perniciosos, aunque de con-

suno con (ya) repasados fundamentos lo peligroso aguanta lo que no un camello

sofocado por un beduino, por un nômada que tal vez quisiera en el oasis relajar-

se al encontrar solaz, al dar con êl y utilizarlo, pero y el camello quê, cuâl es su

anankê, su causa final an-arjê? Sin consunciôn los contertulios admiten la indis-

creciôn; parcioneros de ella como que hasta la ampulan (concientemente para y

no salir del juego?) con un sustento posible  (al)cance de sus menos o mâs dosi-

ficadas pericias, aun prevaleciendo un centralizado tejemaneje que funciona co-

mo un pneuma que a las velas impulsa, o que si no las empellona hacia un desti-

no señalado: el teleolôgico, donde las causas no colisionan y relâjanse los perti-

nentes efectos que dejarîan en la margarita un toque que no es a hurtadillas. 









Montag, 24. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (936)

    En lo que el padre de Sabinsqui preparâbase para asir los arilos del Taxus, pe-

ro ignorando los pensamientos que engendran las numerales a partir de un signi-

ficado o de lo que representan, algo no explicitado por Lolia Paulina con el ade-

cuado uso de una impoluta verba, Sabinsqui observa que su tîo acercaba a sus y

ôculos un pequeñîsimo agujero en la camisa de su uniforme, lo que sin ninguna

necesidad de acudir a la hermenêutica podrîa interpretarse como el deseo de ês-

te  [que no era como el dicho de jaez riguroso de los participantes de descompo-

ner lo compuesto a partir de un inteligible fundamento] de atravesarlo con algo

de parsimonia. Mas sucediô que, al percatarse el tîo de Sabinsqui de que Sabins-

qui lo miraba, no dilacionô en tomar la palabra para justificar lo que hacîa, justi-

ficaciôn que incluyô una aporîa con el objetivo de que el pensamiento cêlere en-

trara en funciôn:

----Si por el orificio en medio de un reloj de arena puede colarse el tiempo; por

el de una caverna pudiêrase quedar una hormiga trabada. 

----Venido esto de ti no me extraña, como que tampoco molesta a mi inteligen-

cia---dice Sabinsqui.

----Y quê es inteligencia?, porque muchos la confunden con el hecho de dar una

râpida respuesta, lo que puede ser contar con una sûmula de palabras bastante y

grande, que si no con una buena informaciôn de algunas materias; con la activi-

dad de solucionar lo mâs pronto posible un tipo de problema, cuando pudiera y

ser una cosa relacionada con el pudiente manejo de algo o de pericia; con la ra-

pidez con que se capta una emisiôn determinada, cuando esto pudiera resultar y

la caracterîstica fundamental que posee un agente sensible, que como agente no

le hace falta verse necesariamente dependiente de un entendimiento o de una di-

lucidaciôn para tener beneficio o para entrar en gozo a partir de lo que entiende;

y en fin, que el concepto de inteligencia pudiera ser ambiguo, no?

----Sabes quê?, que da igual lo que sea, o me da igual, que de todas maneras se-

guirâ siendo la inteligencia lo que creo que es ella, y que por creerlo funciona y

como funciona: va bien?

-----Va bien?, no serîa estâ bien?

-----Es cuasi lo mismo pero dicho de otra manera partiendo de un genitivo que

designa localidad.

-----Nôtase que Sabinsqui le da respuestas buenas---dîcele Lolia Paulina al tîo

de Sabinsqui.

-----Señora, desde que aprendiô a darlas, algo que no aprêndese tan râpido, ya

que darlas asî y no de otra manera necesita un poco de tiempo como asimismo

la preparaciôn correspondiente en el arte del manejo de palabras, dejô asombro

en mâs de un interlocutor, algo de lo que yo fui testigo en mâs de una ocasiôn.

-----Vaya cambio, tremendo!!---afirma el padre de Sabinsqui.

-----A quê se debe tal afirmaciôn?----indaga Lolia Paulina.

-----A que cuando aûn no habîa aprendido las que daba eran todo lo contrario:

por ser malas no habîa asombro de ningûn interlocutor...

-----Y no es mâs lôgico dejar un atônito a raîz de haber aprendido algo que lo y

contrario, porque al no aprender nada, igual lo que sea, cômo atonitar (a)lguien

si no sobresale una preparaciôn que ha necesitado tiempo frente a una ignoran-

cia con cierta y determinada fijeza?

----Ah, entonces yo le dirîa, y sin retracciôn alguna, que usted deja buenas pre-  

guntas---reconoce el tîo de Sabinsqui.

----Usted ha dicho algo muy cierto; pero dêjeme aclararle, que por debido es al-

go que no podrîa ocultarlo, negarlo o esconderlo, que en primer lugar no las ha-

ce asî siempre; en segundo, que cuando las hace no son buenas por el hecho de y

haber tenido una/alguna preparaciôn---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Quê metido tû eres, siempres te has metido en medio....

----En medio de quê, a ver, dime?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.

---Esto no deja ningûn asombro, aunque meterse en medio de algo se hace mejor

si la experiencia ha servido de preparaciôn---valora el tîo de Sabinsqui.

----Y no es la experiencia una forma de preparaciôn indudable?

----Y quê fue lo que acabo (de)cir, quê he dicho o que dije?

---Usted dijo: si la experiencia ha servido de preparaciôn, o sea, que lo dijo como

una condicional, no como algo verîdico.

----Ya voy notando que usted es un perfeccionista, por lo que entonces nada y de

pragmâtico tendrîa...

----No veo la relaciôn entre una cosa y la otra.

----No la ve o no quiere verla?

----Esto va como tomando camino de una discusiôn, y ustedes saben que aquî, y

donde estamos, la discusiôn no pinta nada por no ser menester----dice Lolia Pau-

lina.

----Quê interesante, quê!!

----Quê es lo asî?---pregûntale Lolia Paulina a Cotisôn Alanda Coto.

----Que nosotros sabemos lo contrario, o algo mâs de lo que no saben los que aûn

 no estân aquî: que tanto que podemos estar aquî asimismo podemos estar en otro

lugar.

----Pero podemos sin preparaciôn?

----Otra buena pregunta, Lolia Paulina---dice el tîo de Sabinsqui.


 


















 






 



 











Sonntag, 23. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (935)

    La caballerîa de la verba sobre un campo donde êntrase en liza sin que de tal

guisa sea de la manera que apellîdase mortal, lustrô no sôlo eso de que "pensar

y ser son la misma cosa"---el reconocimiento de Kosmos ya lo captô como una

parmenidana, mas no antes de la amplificaciôn del didâscalos filosôfico----sino

que asimismo un adagio [de la lôgica antigua] sacado a puesto (acopas) por Te-

mîganes de Alejandrîa, pero como respuesta a una pregunta hecha por Asonis: 

la profundidad o la comprensiôn de un concepto es inversamente proporcional 

a su extensiôn o al nûmero de individuos a los que conviene.

----Si nosotros, que ni somos marmitones ni pasamos el rubicôn en busca o de

condenas o de sentencias (brevedad de un decir o acortamiento de la facundia),

podemos avanzar, irnos mâs adelante----no es el yendo, ademâs, la conditio si-

ne qua non para que un pensamiento alcance una categorîa, un nivel, etc [...] y

dê campana (de campana no es aunque caracterîcele cierta dureza) a una hora

en la que los durmientes llegan a fruiciôn por el engurramiento dejado en la y

funda que cubre a la/de la almohada?---, penetrar en lo inmarcesible de un am-

biente hipertêlico, podemos hacerlo por la razôn a toda flor de que existimos y

porque somos, amên que somos los que pensamos, y pensamos porque apriori

hay una substancia engendrativa de movimiento, una estâtica y que impera.

----Tanto que en cuanto muy ilustrativo, Kosmos, mas tû sabes que eso de pe-

netrar en lo inmarcesible de un ambiente hipertêlico tiene rimbombantes con-

secuencias, no?

----Didâscalos, ya sê que las tiene, y entre una de ellas sobresaldrîa la pernicio-

sidad, por quê?, porque se ha sobrepasado un fin, una meta, pero yo quisiera y

agregar que, aun asî, tal perniciosidad no es tan perniciosa al ser dueña de los

pernicios, y si no es tan asî sabe usted el porquê?

----Una pregunta que necesita repaso, que es lo mismo a decir que no se pue-

de responder de sopetôn, ya que hay cierta complejidad implîcita, que no ex-

plicita por ser complejidad, que complejiza por serlo y etc...

----Cômo que y mâs aûn, y aûn hay mâs?---pregunta Asonis.

----Aun es muy poco lo que significa ese aûn por tan sôlo ser un adverbio que

por extensiôn modifica...

-----Por extensiôn o por adverbio, didâscalos?

----Ha revelado usted su ignorancia respecto a lo que significa por extensiôn.

----Cree usted que es mi ignorancia, didâscalos?; pero igual, dejêmosle quietud

a lo que la necesita, que la comprensiôn de un concepto es....

----A cuâl refiêrese usted concepto?

----Al concepto de ignorancia, didâscalos, a êse.

----En todo caso, la ignorancia es de usted respecto al concepto de êsta, asî que

muêvase y no quêdese estâtico.

----Mondo lirondo que el lûdico compongo!!

----Kosmos, eureka por el componer indirecto que ludica en primera persona.

----Y lo que no sabe usted no lo sabe nadie!!---afirma Kosmos y risas.











 


  

Samstag, 22. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (934)

     Por una resonancia apolînea inclinôse la plumbagina del vate, y, entonces, a

colocaciôn llegan las siguientes letras:

Vêlase por sî mismo menos que por un viento que (lo) impulse,

mas no para treparse sobre el lomo de una ola,

sino que para ludicar con las inveteradas Nereidas.


---Câspita!!, que uno de los gallos de la Kosmona empezô a cantar.

---Y yo que pensê. Kosmos, que siendo como eres dirîas otra cosa---dice el va-

te.

----Me sirve de aliciente su Logos, vate, para dejarle saber una cosa.

----Solo una, didâscalos?; si no fueran dos, o mâs,  serîa la mejor cosa.

----Primero escuche la una sola y despuês dîgame si es la cosa mejor.

----Pues acabe (de)cir êsa sola.

----Se trata de la indicaciôn de una atingencia primordial.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que nos tiene a todos y

con el cuello erigido: acabarâ de cantar, didâscalos, la rerum que es?

----Pensar y ser son la misma cosa!!

----La ataraxia engendra verborrea circunspecta; y, en este casu, una parmeni-

dana, la dueña de los capullos, de los botones de las flores del ser.

----Le dirîa, didâscalos, que êsta, como pincelada, sî que es la cosa mejor, para

mî, para clarar la cosa---dice el vate.

----Kosmos, no la considero la dueña, sino que mejor la participante...

----Didâscalos, preludio para una polêmica?

----Tâ pros tô têlos!!,TÂ-PROS-TÔ-TÊLOS.

----La participante?, y en quê?----pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----En cierta y determinada forma.

----Esa parmenidana, como la llamô Kosmos, es celebêrrima; y, como tal, muy

y que bien conocida---suelta Temîganes de Alejandrîa.

----Pero, Temîganes, no pudiera ser cêlebre sôlo en un lugar?

----Asonis, sôlo dije muy y que bien conocida...

----Me parece que entendiô que como tal (celebêrrima) muy y que bien en el y

mundo conocida---interviene el didâscalos filosôfico.

----Punto a la raya y que continûe la letra.

----Cômo sigue, Kosmos?---indaga Temîganes de Alejandrîa.

----Que la clasificaciôn (o valoraciôn de) celebêrrimo clâsica ocupa un espacio

muchitanto grande; y entonces, porque el mundo no es un espacio menostanto

pequeño, indûcese de que por ser famoso algo el espacio que ocupa es el prime-

ro, aunque no queda descartado que, y como preguntô Asonis, por ser famoso lo

sea local solamente.

----Kosmos, ahora que piensas [porque eres?] has utilizado dos redundancias en

tu verba: muchitanto grande y menostanto pequeño: quê me dices? Si es grande

no es mucho; si es pequeño, no es menos?

----Temîganes, y por quê me pregûntamelo estando ya usted en la lînea recta?

----En la distancia que separa dos puntos centrantes de cantidad: lo mucho y lo 

poco? Y lo de la redundancia quê?

----Que quê?, que por exigencia de lo que es lo mismo amplifiquê un redundante.

----Tanto como que el tanto aumenta como que disminuye, si su colocaciôn es y

como sufijo.

----Testigos por escucha ya somos, didâscalos---dice.

----Y sî como prefijo, no funciona igual el tanto?----fisga Asonis.

----Me parece que mejor como sufijo. Quê amplificas, Kosmos?

----Didâscalos, que êsa es la res, êsa!!

----Y en fin, que dejaron mis letras para que posâranseles las moscas, no?

----Quê [no sobre el pucho sino con parsimonia] pregunta usted, vate?---Kos-

mos pregunta.

----La pregunta justa, en el momento preciso y con las personas adecuadas.

----Se nota que la repeticiôn ayuda a que el olvido no sea un hecho que corre-

girîase con el recuerdo de lo vuelto a oîr....

----Delicioso, didâscalos, suntuoso o mirîfico!!----afirma Kosmos.







 










  





















      

Mittwoch, 19. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (933)

     Sabinsqui va divisando la preponderancia de un deseo de jaez riguroso: des-

componer lo compuesto a partir de un inteligible fundamento, mas cômo posible

serîa si precisamente los que ludican con los arilos del Taxus a un ambiente per-

tenecen  en el que tal fundamento carece tanto de utilidad como de vigor. Asî de

esto pensô la no necesidad de acudir a los Magos oriundos de Medos, como tam-

poco a la ayuda que dejarîa (o darîa) un hocus-pocus; ni aquêllos invocando por

costumbre a Zoroastro ni êste influyendo sobre la imago (abracadabra) serîan co-

mo la soluciôn planteada por Cornelia contra deseos de esta îndole, aunque tam-

poco para otros cualesquiera que salgan de esta categoria, ya que a la postre y al

cabo la astilla salta con el golpetazo de un hacha que dirime la madera, igual te-

niendo mâs peso o no sobre la tierra de un bosque que mâs motivo de atenciôn y

por vigîlicos cazadores. 

     Mas eso de descomponer lo compuesto a partir de un inteligible fundamento

importâbale vaya a saber quiên quê cosa a los participantes en el lûdico, aunque

Cotisôn Alanda Coto haya hecho una señalizaciôn que tampoco tuvo relevancia

alguna, empero que inmediatamente a êsta si acaso quedô en el espacio la dado-

ra revelaciôn de una dilucidaciôn especificante, una que centraba lo compuesto

como algo que al tener una composiciôn implica (necesariamente) una posiciôn,

de lo que saldrîa la conclusiôn tempestiva, de que al tener o al estar los presen-

tes en una posiciôn, tal deseo riguroso equivaldrîa a decir, entonces, que no era

otro que el de la descomposiciôn de ellos mismos como posibilidad de escindi-

miento de una composiciôn ya con algo de duraciôn en el espejo que ya sâbese

que es de dos caras.

      A continuaciôn de esto sî que hubo otra cosa que importôle a Lolia Paulina,

y que mâs bien es lo atinente a lo ûltimo dicho por Sabinsqui, y empezante con

la compositiva: a la postre y al cabo....

----Sabinsqui, sabe usted una cosa?

----Diga cuâl, Lolia Paulina, cuâl.

----Que si tû y mi nieto se hubieran conocido entablarîan una buena relaciôn de

palabras, una amistad basada en lo semântico metaforizado...

---Sî, Sabinsqui, estoy totalmente de acuerdo con Lolia Paulina, porque te pare-

ces mucho a Kosmos en la materia susodicha---agrega Cornelia.

----Si ustedes lo dicen, les creo; pero, ya que en mi decir iniciante hay una sûmu-

la de palabras, cuâles de êstas fueron las decisivas para la comparaciôn?

---Con las que das finalidad a tu exposiciôn verbal a partir de a la postre y al ca-

bo....

----Ah, êstas, Lolia Paulina, êstas.

----Serîas un contertulio mâs de la Kosmona, uno mâs en el colectivo.

----Ya una vez creo haberlo dicho, de que en mis pensamientos rondô la idea de

tener una instituciôn---dice Sabinsqui.

----Esa propiedad es cara!!

----Recuerden que yo tengo una herencia.

----La dejada por tu tîo, no?

----Sî, Lolia Paulina, la dejada por êl.

----Mas tû no dijiste que ya habîas invertido algo en el teatro, como actor trâgico?

----No lo he olvidado, mas aûn queda peculio, aûn queda.


     Insôlitamente para Sabinsqui, menos que para los presentes ya un tanto acos-

tumbrados a recibir llegantes transportados por el coche del vetturino Solger de

la frontera de Irsû a la corte del padre de Casandra, pero sin que êsta esta vez y

fuese la cuadratura pertinente,  la adecuada y con su determinada posiciôn, la y

llegada de su padre y de su tîo acarreô que la reducciôn de palabras fuera un he-

cho que podrîa calificarse de conspicuo, cosa hasta el momento jamâs sucedida,

posible, y cuestionable con el objetivo de sacarle si no todita una parte conside-

rable de su riqueza, de su dadorîa que pudiêrase mantener resonante, en el caso

de que por su significancia sea repetidamente utilizada por el magîn, o de que y

por su exclusividad engendrase lo diferente que en su factible elude lo atrayen-

te impuesto por el amanecer. Sin embargo, algo que funciona como una contra-

dicciôn [de la que dirîa Kosmos que es un principio lôgico] sostenida por moti-

vos que ora no son lumbre, la tal reducciôn de palabras aumentô el crecimiento

de la palabra, ya que al estar en puesto esta condiciôn (la reductiva) quedô pre-

cisamente la necesidad de que fueran las palabras las responsables de hacerla y

desaparecer e incluidas en una serie de preguntas estrepitosas y sonantes como

matraca china.

----Cômo tû crees, Sabinsqui, que nosotros quedarîamos ajenos a una resonan-

cia causada por la palabra herencia. Toda resonancia tiene su consecuencia; to-

da palabra, su resonancia ideal---dice el tîo de Sabinsqui.

----Sî, ya sê, que ya estoy enterado desde hace tiempo de lo que acabas (de)cir,

mas como iba a saber que ustedes iban a sentir tal resonancia ya estando en el

otro mundo?----indaga Sabinsqui.

----Esa pregunta no sôlo yo puêdotela responder, sino que tambiên estos que y

aquî estân presentes.

----Sabinsqui, que es una respuesta aûn para ti de difîcil comprensiôn--dice el

padre de Sabinsqui.

----Y ustedes conocîan a êstos que estân aquî?---fisga Sabinsqui.

----Los estamos conociendo con la mirada, con ella---responde el tîo de Sabins-

qui.

----Y por quê ustedes ni tan siquiera ni han saludado, que no es tan poco desde

la ûltima vez que nos vimos hasta ahora?

----Sabinsqui, porque eso no nos hace falta, estâ de mâs, ya hace mucho que de-

jô de ser una costumbre o un buen modal, por eso.

----Una virtud perdida que no encaja con lo que dicen de ella los Tratados.

----De lo dicho al hecho, Sabinsqui,,,,

----Ese uniforme que ustedes llevan era el tîpico utilizado por los oficiales de y

las huestes de Vologeso.

----Se presenta usted, señor, que sus palabras son exactas---pide el padre de Sa-

binsqui.

----Soy Cotisôn Alanda Coto, rey de Ferencia, y la que estâ a mi lado es mi es-

posa, Lolia Paulina, madre de Dido.

----Ah, es usted la madre de Dido?, de la posible reina que oî hablar ya estando 

en pensiôn---dice el tîo de Sabinsqui.

----La misma, la misma!!

----Cuando aquello yo era mancebo---dice Sabinsqui.

----Esos oficiales de Vologeso. Ya hubiêsemos tenido serios conflictos de haber-

nos conocido.

----Y quiên es usted y por quê ese habernos conocidos?---pregunta el padre de y

Sabinsqui.

----Atabân, señor, Atabân y el primer jefe de la tribu germânica.

----Ah, si es usted tal, seguro eso de los serios conflictos---dice el tîo de Sabins-

qui.

----Que ya no hacen faltan, oficiales, no!!, y antes que me pregunten yo soy y el

centuriôn.

----Vaya presentaciôn sin pregunta alguna----considera el tîo de Sabinsqui que y

agrega: pero gracias por presentarse.

----Y cômo va la herencia que te dejê?---pregunta el tîo de Sabinsqui.

----No como me la dejaste pero aûn hay herencia---responde Sabinsqui.

----Quieren participar ustedes en el juego, oficiales?---pregunta Lolia Paulina.

----Y cuâl juego es êse?---pregunta el padre de Sabinsqui.

----Uno inventado con arilos de Taxus.

----Y cômo funciona?

----Vengan, que les explico.



























  



























     




Samstag, 15. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (932)

    Si alongamos la actuaciôn no quiere decir que apabullemos lo ilusivo, sino y

que mâs bien participamos en uno de los sentidos que tiene el Ser, el que amên

es el primero que actualîzase, algo que bien saben los doctos geômetras a raîz o 

a partir de sus razonamientos.

----Kosmos, estâ claro entonces de que te refieres no al Ser material sino al en

entelequia.

----Êsa es la res, didâscalos, êsa!!; pero dîgame, que su amplificaciôn, igual si

larga o corta, con extensiôn o efîmera, siempre es bien-venida: todo lo sempi-

terno existe en acto, lo que ademâs de actuaciôn yo entiendo como representa-

ciôn?

----Vaya marranada la tuya, kosmos, que tû sabes que no hay nada eterno que

exista en potencia, como que asimismo que la representaciôn es parte de la ti-

tularia El bullicio en el silencio, ademâs que algo que se actualiza debido no y

tan sôlo a una ûnica o exclusiva participaciôn, sino que tambiên por el posible

movimiento que pueda tener, sea ya hacia delante como hacia detrâs...

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos, didâscalos, que gusta-

rîame alcanzar un jovial al celebrar con emociôn a Fedôn y a los peripatêticos.

----Y todo por la culpa del magno del Liceo, al que le debemos Efjaristô.

----La mâquina proporciona movimiento y el movimiento proporciona mâs y

movimiento.

----Vaya lîo que ustedes han formado!!---afirma Asonis.

----L.I.O: ligamiento înclito obligatorio---clasifica Kosmos.

----Lîo en el que usted participa tambiên, Asonis...

----Ya sê, didâscalos, pero de una manera o forma mînima.

----La cantidad no quita responsabilidad al participante, pero entienda êsta por 

movimiento dentro de una escala conocida de clasificaciones y adjetivos, o cla-

sificaciones adjetivadas con las que sustêntase la substancia.

----Entonces, didâscalos, no hay ciencia, no?

----No la hay de lo que estâ en flujo perpetuo, precisamente porque lo que se y

mueve cambia, Asonis.

----Allende que fîjese usted, Asonis: el sentido êste del Ser se da en el cuerpo, y

êste tiene perfecciôn; entonces, todo lo que tiene perfecciôn es substancia.

----La que asîmismo se mueve por estar en algo que tiene perfecciôn, Kosmos--

y agrega el didâscalos filosôfico.

----Entonces, no hay ciencia de lo que se mueve, mas sî substancia, no?

----Ha captado usted a cabalidad, Asonis---reconoce Kosmos.

----Se da cuenta, Asonis, de que el lîo puede conducir al entendimiento?

----Ahora sî, pero antes no, didâscalos.

----Mas sin cambiar la manera o forma mînima de participaciôn?, porque si y

usted entonces ha entendido, tanto aquêlla como êsta deben haber cambiado

necesariamente...

----Didâscalos, yo no sê quê usted entiende por participaciôn; mas la mîa, que

por no ser de otro en significancia la entiendo como la entiendo, no ha cambia-

do nada.

----Eureka!!, que estâ poseîdo usted por el cambio.

----Cômo puede haber un cambio y a su vez un no-cambio?

----No es que lo haya a la misma vez, sino mâs bien se trata de que su substan-

cia al moverse y no ver el cambio, parêcele que no nada ha cambiado.

----Y cômo si es algo que tiene perfecciôn no ve el cambio?

----Asonis, que no amplifîcase de la perfecciôn de un geômatra---dice Kosmos.

----Saben ustedes algo?

----Amplifîquelo usted, Asonis, no dêjelo de amplificarlo, age!!

----Que me parece que la nocturna ya empieza a dejar con-secuencias comple-

jas.

----Sabe usted lo que dirîale al flamen?

----Dilo tû que escucho yo!!

----Todo genêrase a partir de la noche!!

----Todo, Kosmos, todo?, entonces tambiên la substancia?

----Que es un todo que tiene perfecciôn!! Quê parêcele?

----Que si acaso al que debe parecerle algo es al flamen, no a mî.

----Tempestiva marranada salida del sentido del Ser en entelequia!!

----Si tû lo dices...

----Que lo dije yo sin meter fajina.

----Mire, Asonis, ponga oîdos y no desdeñe una reflexiôn: por quê usted cree

que al raso preferîan los peripatêticos engordar perîstasis?

----Didâscalos, estâ usted de chanza?

----Câspita, que serîa mejor que estar de jeta---suelta Kosmos.

----Usted me responde con una pregunta, Asonis?

----Por participaciôn ya he notado que aquî mâs de una vez asî se ha respondido.

----Actividad viciada que a la postre y al cabo cumple con su repeticiôn.

----Quê si no que eso, Kosmos. Pero, Asonis, me responde usted o no?


     Mas en el instante preciso y con las personas adecuadas (contertulios) de lle-

gar a oîdos la respuesta de Asonis, penetra en la Kosmona Kalîas trayendo entre

sus brazos un especioso gallo.

----Esto sî que es una novedad!! Quê hace usted, Kalîas, con un gallo, renunciô y

al arte de la cetrerîa?---indaga Kosmos.

---Nada de eso!!, y si lo tengo es porque han muerto todos mis halcones de un vi-

rus rarîsimo.

----Câspita!!, una segunda novedad.

----Y acaso son malas las novedades, no hay cambios con ellas de algo?

----Mire usted, Kalîas, quê (casualidad?) cosas que suceden acopas.

----Sucediô una novedad, no?

----No sôlo ella, sino que tambiên que antes de usted llegar amplificâbamos, en-

tre algunas cosas, una atinente al movimiento de algo y con êste el cambio.

----Entonces entre ustedes tambiên hay novedad?

----No es la misma la Kosmona con los cambios!!--afirma el didâscalos filosôfi-

co.

----No dejo para un bribôn el decir, que entre un gallo y la Kosmona hay una în-

gente diferencia; aunque aquî, por extensiôn, sean repeticiôn los cantos.

----Vaya lîos que tû formas, Kosmos!!---afirma Kalîas.

----Y risas de Asonis.

---Dirîase en tercera persona: Puso aquî lo que no allâ ni en otro lugar lontano o

en lontananza---remata Kosmos.

---De ti mismo, no?---pregunta Kalîas.

----Êsa es la res!!, porque yo fui el que pûsole colocaciôn al lîo, el que en un si-

tio alcanza forma.

----Kalîas no le debe un gallo a Asclepio---dice el didâscalos filosôfico.

----Entonces Kalîas no es el padre de la mayêutica---agrega Kosmos.

----A lo que sigue la tercera proposiciôn: Kalîas no es Sôcrates.

----Es correcto, Asonis, mas tambiên pudiera ser: Kalîas no pierde el gallo por y

no deberlo---vuelve a decir el didâscalos filosôfico.

----Ustedes y sus aplicaciones metodolôgicas têcnicas....

----Câspita, Kalîas, quê si no?----pregunta Kosmos.

----Que quê si no?, que te dirîa con quiên me encontrê; mejor dicho, quiên se y

encontrô conmigo.

----Que me dirîas?, entonces, Kalîas, usted acaba de utlizar el hipotêtico, el que

estâ incluido en algunas aplicaciones del jaez por usted onomado.

----Entonces te digo, para que no me sigas sacando aplicaciones.

----Y risas de Kosmos que pide: age en plural, Kalîas, age.

----Se encontrô conmigo Circe y en el kairôs preciso que peinaba las plumas

del gallo.

----Vaya atingencia entre Circe y el gallo: tremenda!!

----Cômo no, asî es...

----Lo que simbôlica---agrega el didâscalos filosôfico.

----Atrayente porte y aspecto de Circe---dice Kalîas.

----Lo que estâ repasado para imantar clientes---acentûa Kosmos.

----Sobre el pucho o con parsimonia?---indaga el vate.

----El hecho de imantaciôn no cambia con su pregunta, vate.

----Mas sî que favorece en dependencia de la velocidad del acto.

----Suntuoso pincelamiento semântico...

----Aunque asimismo, Kosmos, como conclusiôn para un accidente.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que tenemos perîstasis

para luego, para despuês, lo que por extensiôn es el metâ que ludica un relevante

rol por conducir a lo que continûa a raîz a lo que sucediô como antecedente.

----Eureka, Kosmos, Kosmos!!---afirma el didâscalos filosôfico que agrega: ante-

cedente, accidente y acciôn.

----Fôrmula completa, lînea recta que no carece de punto.

----Cômo que lînea recta que no carace de punto, quê es eso?

----Kalîas, si usted no quiere tener fastidio de testa, le aconsejarîa que retirase su

pregunta, o que no insistiera en hacerla.

----Tomo su exhortamiento, (su)gerir, didâscalos, lo tomo.

----Recomendaciôn avisada no mata conciencia!!----afirma Kosmos.

----Pues entonces la mîa se queda incôlume---dice Kalîas.

----Y dîgame, Kalîas: gustôle la fenomirides?

----Quê dices?, eso es una trampa en la que caen muchos lujuriosos, que lo que y

es abajo es como lo que es arriba.

----Aplausos, Kalîas, no estâ mal su examen, anâlisis, reflexiôn.

----Quê, me pusiste a prueba?

----Mondo lirondo que yo intento descubrir el fondo.

----Y cômo es lo de arriba, Kalîas?

----Usted tambiên, didâscalos, hace lo posible por descubrir mi fondo?

----En mi caso no es descubrir, sino que hacer preguntas para alcanzar asombro.

----Yo no creo que usted se asombre por lo que yo le diga, quê va!!

----Se subestima usted, Kalîas, porque aûn no sabe que su respuesta pudiera es-

tar muy arriba; y es mâs, cômo saberlo si no la da, y no dar es precariedad y de

algo, y esto a su vez es ausencia de la pregunta: cômo me estimo yo?

----Y quê tiene que ver la estima en todo esto?

----Que quê tiene que ver?, que a partir de su ôntica valoraciôn usted pudiera al-

canzar un nivel mâs alto.

-----Pues yo no habîa pensado en eso.

-----Porque al subestimarse el pensar es limitado.

-----Câspita!!, entonces Kosmos sobreestîmase---suelta Kosmos.

-----Entonces, el pensar de Kosmos es ilimitado---dice el didâscalos filosôfico.

-----De nuevo con las aplicaciones metodolôgicas têcnicas?---pregunta Kalîas.

-----Discûlpeme usted, Kalîas, ya que debo preguntarle nuevamente a Asonis al-

go.

----Quê, didâscalos, otra pregunta?

----No otra, sino la misma que usted no ha respondido.

----Tanta importancia tiene la respuesta?

----Responder es revelar un accidente concreto de la substancia que movida no

elude las resonancias.

----Didâscalos, que yo no soy un peripatêtico que anda al raso.

----Ya lo sê, mas aun asî espero su respuesta.

----Y dale con la respuesta, dale con êsa!

----Padezco de una virtud: la paciencia!!

----No lo parece, porque me ha vuelto a preguntar sobre la respuesta.

----Volver a preguntar no es impaciencia, sino perseverancia en la costumbre y

(de)nuevo preguntar.

----Exigencias del sentido del ser en entelequia?

----Puede que sî, kosmos, puede ser---responde el didâscalos filosôfico.

 
























 





 










































 

Mittwoch, 12. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (931)

     Ya asegurâbase Circe clientes de varios sitios de Bedriaco, algo que sucedîa 

a la vez que caminaba y en funciôn de buscar la casa propicia, pero de entre las 

que Dido habîale dicho que estaban disponibles para el negocio que financiarîa

aceptadas las condiciones que ella misma puso, amên que un tanto desajustadas

e intempestivas para el negocio del que tratâbase, asimismo que casi imposible

que cumpliêranse taxativamente en un mundillo en que precisamente tales con-

diciones resultan extrañas al entrar en funciôn la fruiciôn que como cupular de-

finirîase, sin que por asociaciôn piênsese que es la altura pertinente para el col-

gar de campanas, para un toque de êstas previo a una ceremonia del jaez que y

fuese, y ya puesta la mitra en la testa de un oficiante teolôgico. Entre las mûlti-

ples y diversas identidades mâsculas que echâbanle una miradita tan parecida

a un masaje visual que satisface o contenta, aunque por razones de orgullo o de

sensatez ni se revele ni se comente, estaban tanto las de los solteros como la y

de los casados, aunque siendo de las dos la de êstos la de mayor cantidad de y

observadores concrentrados, de atizadores en puesto, de retinas abiertas con y

mâs penetraciôn y vigor. Mas Circe, que hacîase la desdeñosa por cuestiones

de estrategia, ya que dado a su experiencia la carne dura mâs dândose a comer

en trocitos, siguiô como si nada pasara en busca de su telôs, su fin, su meta, y

exenta como tal de alguna sonrisa y revelaciôn anunciantes de que el visual y

masaje habîa sido captado inmediatamente, sin que nada interpusiêrase y con

suma rapidez, mas completamente segura de que un peculio por llegar estaba

asegurado, como tambiên que no serîa precario. Non plus ultra de una casi ho-

ra---faltaban siete minutos para que êsta llegase a su sûmula de minutos com-

pleta---ya habîa mirado todas las casas disponibles y ninguna pareciôle la de-

bida o adecuada para el negocio; allende que ninguna contaba con las caracte-

rîsticas correspondientes tampoco con una sola puerta, como habîa dispuesto

Dido al plantear las condiciones. Sucediô entonces que decidida a retornar a

palacio para informarle a la reina sobre el resultado de la bûsqueda, pasa (sin

saberlo) por el barrio de los Sigilarios, siendo aquî donde da con la casa justa

y exacta, pero lamentândose al percibir que carecîa tanto de techo como de y

una sola puerta. Empero si otra cosa no sabîa--si de saberlo entrarîa a coloca-

ciôn, por cuestiones de resonancia e influencia, lo atinente a la creencia y su

tipo, porque de acuerdo a sus exigencias, puntos y detalles, procesa tanto lo

existencial como lo que no, de lo que sale la forma de interpretaciôn y la me-

todologîa con la que trabâjase un tema determinado y un punto de vista espe-

cîfico----era la referente a que la casa era la de los difuntos  y con la numeral 

459, la que estâ en medio de la con la numeral 460  (la de Antîmaco de Oca-

mitan y la con la numeral 458 (la de Gaye Macinas, el controlador del navîo

en los tiempos de Vologeso, y el que tuvo como concubina a Konfuza). Que-

darîa solamente por saber cuâl serîa la verba de Dido, su manera de reaccio-

y su creencia en lo tocante a la casa, lo que si acaso, tal vez o a lo mejor eri-

girîa  en ella el deseo de repararla; lo que significa, sin cavilaciôn avanzada

o sospecha floreciente, una inversiôn del capital menester. Mas antes de lle-

gar a palacio sucede acopas una cosa, y que no es otra que el encuentro y de

Circe con Kalîas, y en el instante preciso en que êste peinaba las plumas de

un gallo con destacada jovialidad.

----Señor, por quê usted pâsale ese cepillo a las plumas del gallo?---indaga

por curiosidad Circe.

----Porque se han muerto todos mis halcones de un virus y ahora peino a lo

que es un sîmbolo sempiterno de algo, sîmbolo que, como tal, me deja una

alegrîa: sabe usted cuâl es el simbolo?

----Quê lamentable lo de sus halcones, señor, mas de cuâl sîmbolo usted y

habla?

----Con su porte y aspecto seguro que usted no lo sabe? 


      Mas en lo que llegaba Circe a palacio, y al canto de el permiso dado por la 

campesina; la bailarina pelirroja  (Corônide), con el debido cuidado, pônele en

la testa de Ateriana el Kekrifalo, pero como su cabeza para tal objeto era dema-

siada pequeña quedâbale entonces como una corona, segûn opiniôn de la baila-

rina, y razôn por la cual sobre el pucho pregunta la campesina:

----Y por quê como una corona, y no como un sombrero o algo parecido?

----Sî, tienes razôn, por quê no, mas no sê el porquê de pensar en una corona...

----Puedo creer que lo pensaste como para querer decir que sobresale el objeto 

 bastante en la testa de mi hija.

----Tû sabes quê?, igual lo que sea, ya que lo que quise decir fue eso.

----Quê, te molestaste por la pregunta que te hice, o estâs enfadada?

---No no, nada de eso, es que algunas veces, y por mis impulsos de palabras sin

pensar concretamente lo que digo, respondo de esa manera.

----Por tus impulsos de palabras o por tus palabras impulsadas?

----Vale la rectificaciôn: lo segundo. Tû ves, ahora mismo es una alguna vez.

----Y risas de la campesina.

----Ah, ya veo que te diviertes con mis palabras impulsadas...

----No por eso, sino por la forma como lo dijiste.

----Y quê tiene la forma?

----Ven acâ, Corônide, tû como que te estâs pareciendo a mi padre.

----Quê, si yo ni tan siquiera tengo un medio nivel.

----Sî, ya sê, pero preguntê porque tû preguntaste, y la pregunta es un mêtodo y

muy utlilizado por mi padre...

----Pero si de preguntas se trata, tû no me preguntaste tambiên?

---Parece que soy yo la que tiene algo de êl, que al fin y al cabo es mi padre; y 

ni hablar de nivel, que ya eso es otra cosa, y de las mâs niveladas.

----Mira, increîble!!, tu hija misma se quitô el Kekrifalo.

----Pues sî que increîble, asî no mâs!! Y dime, Corônide: ya conociste a Circe?

----Directamente no, aunque por la resonancia de palacio ya sê que es oriunda de

Apragôpolis, como yo...

----Entonces sabes tû dônde estâ esa zona de Omonia, no?, porque yo cuando allî

estuve, en la ciudad del ocio, nunca pasê por esa zona.

----Claro que sê dônde estâ, aunque yo tampoco, nunca, jamâs estuve por tal zo-

na, pasê por ella; ahî hay dos cosas que se unen al mismo tiempo: peligro y gozo.

----Mira quiên viene por ahî: Circe, con la que me encontrê cuando salîa de pala-

cio y con la que me vuelvo a encontrar cuando regresa.

----Eso es si quieres, porque podemos irnos.

----Sî tienes razôn, vâmonos!!, que no me cae muy bien que digamos, aunque y

tampoco mal.























 


 




   






 




Dienstag, 11. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (930)

  


LA POTENCIA QUE ACTUALÎZASE DE SABINSQUI.


    Hasta cierto punto, en una circunstancia precisa y con los participantes hasta

ora salidos a escena, Sabinsqui va comprobando algo que leyô en los "Tratados"

que con el tiempo êl mismo clasificôlos de celebêrrimos; y, a saber, lo siguiente:

Lo que actûa tiene la potencia de hacerlo, mas tambiên: Lo que no actûa tenien-

do la potencia de actuar, quedando esto ûltimo de momento descartado debido a

dos razones: la primera, porque verdaderamente hay una derivante del mecanis-

mo de actuar, la actuaciôn; la segunda, porque sin êsta no hay movimiento conti-

nuo igual cuâl sea la potencia. Mas en este caso el movimiento es dentro de la y

mîmesis circular que facilita el espejo de dos caras; lo que significa, como ya se

ha dilucidado, que por simbologîa es pasar de la atingencia (de)signaciôn a la de

la expresiôn, sustentândose êsta de las numerales que van saliendo a raîz del lan-

zamiento de los arilos del Taxus. Respecto a la derivante huelga decir que es os-

tensiblemente su favorita, sin agregar que tuvo una magna relevancia durante el

tiempo que estuvo en escena solapando su semblante con una mâscara, tiempo y

de sorpresas aunque asimismo tiempo para desafîos y desdenes, mas sin que por

estos atributos, clasificantes o lo que sean de acuerdo a una determinada clasifi-

caciôn, viêrase periclitar su estancia en el proscenio, su posiciôn vertical, su me-

sura histriônica, su amplificaciôn no controlada por un inveterado corifeo. Que-

darîa por decir, y por regresar a los participantes, que la actuaciôn de ellos modi-

ficaba un tanto seniles mecanismos corruptos, empero no en el sentido de no ho-

nesto o no honrado, sino en el de que a partir de una entidad que representa y su

modus no es lo accidental lo ocupante de un espacio, sino que mâs bien lo que y

llâmase movible; y, como tal, tiene traslado, lo propiciante entonces de un reco-

rrido que imposible apellîdarîase local. Lo estâtico llega a corrupciôn precisa y

claramente por lo que es: una fijeza localizada por tener un sitio especîfico. Pu-

diêrase plantear de nuevo  [la proposiciôn de que melius est enim dubitare de y

ocultis  quam litigare de incertis] que entre lo que no sâbese y lo que no estâ y

determinado media o una sombra o una duda, mas que son dos elementos y de

un compuesto señalado por los doctos en una materia que muy bien dejarîan y

de tener funciôn de algûn tipo interponiêndoles una actuaciôn. Y en fin, quê vi-

va la derivante del mecanismo de actuar!! 


 








Sonntag, 9. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (929)

    Bajo la condiciôn de que el relajo fuese con orden, el deleite con disciplina y

la concupiscencia y la lujuria con buen precio para de êste sacar la debida y co-

rrespondiente ganancia, a lo que agregâbase el impuesto anual pertinente como

que asimismo indefectible, es que Dido ocuparîase de financiar un negocio que

tiene que ver con las dadorîas venusianas, con las mâs de una posibilidades con

las que goza la carne a la vez que manifiêstanse tanto emociones como los infa-

libles sentimientos. Mas habrîa que ver, porque el negocio realizarîase dentro y

de una cuadratura y no por todas las conductuales de Bedriaco propicias o de y

jaez angostas, que Circe primeramente deberîa entregarse a la tarea de seleccio-

nar entre algunas de las casas disponibles la ideal, lo que no quiere decir que y

fuese la mâs descollante, sino que la que a partir de su experiencia en el oficio

contara con las caracterîsticas adecuadas y una sola puerta, abriêndole esto ûl-

timo una interrogativa, que es como un dar pâbulo a hacerse la pregunta: y por

quê solo una? Sin entrar en liza ella misma con la pregunta, ya que lo mâs rele-

vante era el hecho de que por lo menos tendrîa un lugar para el beneficioso de-

sarrollo de sus pericias adustas, allende que uno que jamâs pensô tener tan rau-

do sino que mâs bien con el tiempo, mejor pensô ponerse en funciôn de lo por

hacer y olvidarse de aquêlla, la que al fin y al cabo es tan sôlo una pregunta. Y

asî entonces, y a raîz de Dido informarle dônde podîa hallar cada una de las y

casas disponibles, saliô a caminar sabiendo que lo que muêstrase vêndese, al-

go que pudiera ser el anticipo de irse ganando clientes y en cantidad que clara-

mente dependerîa de los gustillos de los ôculos que al recorrerla de arriba (a)-

bajo sin ningûn tipo de ôbice decidieran poseerla, posesiôn que como tal nada

tendrîa que ver con precios môdicos ni con compasiôn por el prôjimo por fun-

damento o basamento filantrôpicos.

    Mas como no trâtase de que una balsa verborrêica flote descompensada por

la carencia tanto de preceptos constituyentes como de proloquios administrati-

vos, sino que de un empeñon de lo concienzudo a partir de una imago conside-

rativa que seduce por selecciôn, que hasta que a lo mejor engendrarîa una dis-

minuciôn de lo factible cotidiano, lo que incluye manîa y costumbre, para y un

aumento efectuar de aquello menos experimentado, lo que asî no ha pasado y a

lo empîrico para si acaso convertirse en una ralentizaciôn ponderativa, en el ca-

so de que el equilibrio ludique un rol de importancia en la escena de un aventu-

rero, sâcase a revelaciôn la cuestiôn de que previo a que Dido entrase a valorar

el temilla del financiamiento, algo insôlito hasta el momento, habîa tenido una

conversa con Circe a continuaciôn de la que tuvo con el barquero, y a su vez y

que aquêlla saliese de la diagolizaciôn con Lucila y Crotonia. En tal conversa,

que durô lo suficiente como para no faltarle alongamiento, a Circe no ocurriô-

sele ni tan siquiera aludir a un apoyo monetario, sino que mâs bien a informar-

le a la reina sobre algunos sucesos que tuvo que enfrentar en Apragôpolis, em-

pero sin acentuar detalles y sin dejar una lista de nombres con pintojo tanto fo-

râneos como locales, tildamiento que, ademâs, en ella no era tîpico. Poniendo

un paradigma de estos sucesos, que no es ni el mâs conspicuo o ni el mayûscu-

lo por excelencia, queda (al)cance de la escucha el de un fornido y pensionado

atleta lanzador del disco. Por su condiciôn pudiera esperarse que no fuese algo

especial la potencia de sus mûsculos, de ahî que un tronco de ârbol pudiera su-

birlo del piso a una altura de dos metros o mâs. Pero si esto queda como algo y

hacedero para êl, cômo entonces no pensar que el corpus de Circe serîa como y

el de una plumela, de lo que dedûcese que levantarlo ni tan siquiera es un posi-

ble esfuerzo. Ya en altura confiesa Circe, sin remitir de lo que como vehemente

factor o aspecto tambiên llegaba a fruiciôn menos que a desafîo, sintiôse como

si estuviera entrenândose, preparândose para una competiciôn de giros acrobâti-

cos en una cuerda, siendo esta forma de sentirse el motivo de recordarse sûbito

Dido de la crâtera de câliz, y si asî por tener reflejada la mîmesis de un atleta y

tirando el disco, y êste concomitado por un entrenador. Quedarîa por decir so-

bre el pucho una cosita importante: la crâtera de câliz es del pintor onomado y

Eufronios, y la comprô Cornelia en la misma plaza donde la reina posô para y

ser pintada a toda flor por el pintor Parrasio. Esto por una asociaciôn pudiente

de la mente de la reina entre el ojo que ve y el cuerpo que deja verse fue y a lo

mejor la base de donde partiô Dido para pensar en un financiamiento: una ima-

go considerativa que seduce por selecciôn de facto estâ vinculada con lo que y

pasa por la conciencia.   

---Nunca me habîa dicho nadie, que mi decir pudiera despertarle algûn tipo de

recuerdo---dîjole Circe a Dido mirândola fijamente.

---Yo creo que siempre hay una primera vez: no es la de hoy un buen ejemplo?

---Entonces rectifico: nunca me habîa dicho nadie hasta hoy...

----Soy amante de las rectificaciones: me encantan!!

----Pero eso de la crâtera de câliz y lo de su pintura es muy que interesante: pu-

diera ver esa pintura en algûn momento, Dido?

----Y por quê no, claro que sî; pero te digo algo, que ademâs es un algo que râ-

pido vas a notar...

----Escucho ese algo, Dido, lo escucho.

----Que la Dido que tû verâs en esa pintura es muy diferente de la que estâs y

ahora viendo; por quê?, porque los años han pasado.

----Pero lo importante es el recuerdo no?

----Ah sî, eso sî!!

     

    La campesina y Sunev, y cada una con sus criaturas en brazos, encontrâron-

se con Circe cuando salîa de palacio, preguntândole Sunev a êsta:

----De dônde tû conoces la crâtera de câliz?

----Yo no sino Dido. Y tû la conoces?

----Claro que sî!!, de hecho la tenîa mi madre.

----Y quiên es tu madre?

----Cornelia, ya fallecida.

----Oh, disculpa, no sabîa que....

----No, estâ bien, no hace nada.

----Y tû tienes esa crâtera aquî en palacio?

----No, estâ en mi casa, en la ciudad del ocio.

----Verdad que tû eres de Apragôpolis? Yo tambiên.

----Esa crâtera yo la vi la primera y ûltima vez que estuve en la ciudad del ocio, 

por cierto, me gustô---dice la campesina.

----Ya veo que son madres las dos; bueno, eso parece---dice Circe.

----No parece, somos madres---dice Sunev.

----Esta es mi pequeña, y se llama Ateriana--revela la campesina.

----Y mi pequeño lleva el nombre de Kôsmythos---dice Sunev.

----Kôsmythos y Ateriana!!, parecen nombres mitolôgicos, o de mitologîa. Bue-

no, ahora las dejo, que debo hacer algo. Un gusto en conocerlas.

----Encantadas nosotras tambiên! Y que te vaya bien con lo que debes hacer.

----Gracias, Sunev, gracias!!---dice Circe.























 



 





  






 




Donnerstag, 6. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (928)

     Sin una gaya tejedura de una verba tenorîfica, amên de la que no pudo eludir

 acentuaciôn ritmâtica procedente de un dialecto, el barquero de la ciudad que y

apellîdase del ocio hace un resumen de las recientes novedades en Apragôpolis.

Llamaba algo la atenciôn el detalle de que a pesar de ser un resumen le caracte-

rizaba una cierta exiguedad, lo que significaba como tal que lo contado era cor-

tîsimo o breve, pero por lo menos lo que iba siendo posible en la ciudad susodi-

cha, y a raîz de los cambios engendrantes de ciertas y determinadas consecuen-

cias que ya eran cotorreo repetido por los onomados biberius, los asiduos por y

antonomasia a la taberna, iba siendo escuchado de cerca por Dido con sumo in-

terês, ya que con el tiempo pudiera suceder que la locaciôn de Bedriaco repletâ-

rase de emigrantes, y por esta razôn ya deberîa a empezar a tomar las debidas y

justas medidas sobre todo reforzando la vigilancia del puerto, de la que ostensi-

blemente encargarîase una sûmula de soldados bâtaros.

   Simultâneamente Circe conversaba con las âcraticas Lucila y Crotonia. Êstas

quedaron un tanto atônitas, con ese abrir de boca que deja frente a la vista una

medida exacta del componente del cuerpo por donde penetran los menesteres y

alimentos, los sustanciables imprescindibles y placenteros, al escuchar de aquê-

lla la revelaciôn de que era amante de la alpistera, algo que ellas siempre creye-

ron que era una tortilla que sôlo ingerîase en la ya desaparecida însula de la Es-

puma (isla de Aphros), y por êsta contar con una ingente cantidad, casi una mi-

llonada de quelonios dadores del indefectible huevo, a su vez que el ideal hue-

vo  para hacer el pastiche con otros productos que tambiên lleva tal tortilla, ya

que al ser garante de una consistencia fundamental asî quedô clasificado por y

las amantes de la tortilla dado a su repeticiôn como alimento, allende de ser el

plato fuerte, para clarar con mâs precisiôn. En lo atinente a los otros productos

habrîa que decir que harina, ajonjolî o sêsamo, siendo los dos ûltimos especîfi-

camente los mâs afectados por las nuevas leyes entradas en vigor en la ciudad

del ocio, descollando entre alguna de êstas la restricciôn de la adquisiciôn a fa-

negadas de tales productos, lo que no quiere decir que dejase de existir la torti-

lla, mas que sî que el sabor no iba a ser el mismo de siempre, ya que al carecer

de la cantidad justa, exacta y debida de aquêllos la diferencia notarîase rapîdito

o sobre el pucho.

---Estâ claro que quieres decir, que dado a la restricciôn hay que controlar la y

cantidad, si es que quiêrese que no se gasten râpido esos productos.

----Asî es, Lucila, lo has dicho correctamente---dice Circe.

----Pero, Circe, tû has venido a Bedriaco por esa razôn, êse es el concreto mo-

tivo?---indaga Crotonia.

----Claro que no es el concreto el de la restricciôn de tales productos, sino mâs

bien la consecuencia general que se ha creado a partir de la restricciôn, la que

no sôlo es de los productos. Miren, la zona de Omonia cuasi que estâ vacîa de-

bido a que las nuevas leyes han afectado los salarios, algo hasta el momento e

insôlito en esta zona, jamâs visto o experimentado por mî desde que laboro en

ella.

----Una amiga de nosotras vive allî---dice Lucila.

----Dônde, en la zona de Omonia?

----No, Circe, en Apragôpolis.

----Ah, porque esa zona es un tanto cara por el servicio que ofrece.

----Y cômo tû conociste la alpistera, Circe?---fisga Crotonia.

----Alguna vez, que ya no recuerdo cuândo fue, algûn cliente entrô con un pa-

quete en mi cuarto; venîa hambriento, segûn me dijo, y se sentô frente a mî a la

vez que abriô el paquete. Inmediatamente yo divisê la tortilla, mas sin saber, ig-

norando que se llamaba alpistera. Ese dîa la probê, y entonces me gustô.

----Y conoces el alquermes?

----No, eso no, quê es?

----Un licor agradable y fuerte, y el que en la isla de Aphros tomâbamos al y co-

mer la alpistera.

----Sobre costumbres no se discute, por lo menos yo no hago eso. No, nunca he

oîdo hablar de ese licor en la ciudad del ocio.

----No serîa posible que en la taberna se tome?

----No lo sê, Lucila, tal vez lo sepa el barquero, que êl sî que visita de vez y en

cuando ese local, no yo.

----Bueno, que tampoco es importante como para preguntarle a êl.

----Circe, y quê tienes pensado hacer aquî en Bedriaco, donde no hay ni una zo-

na tan siquiera parecida a la de Omonia?

----Primeramente debo buscarme dônde vivir, y despuês ya verê. Por lo que he

oîdo aquî el nivel de vida es mâs alto, no?

----No podemos comparar, porque nosotras nunca hemos estado en Apragôpolis.

----Y ustedes a quê se dedican, quê hacen?

----Circe, nosotras a estar en palacio y salir a dar una vuelta---responde Crotonia.

----Cômo, tienen dinero como para darse el lujo de no trabajar?

----Tenemos nuestros ahorros, y aquî en palacio no gastamos nada.

----Vaya privilegio el de ustedes, vaya cuâl!! Y cômo ustedes llegaron aquî?

----Nosotras?, nadando!!

----Cômo que nadando, verdad?

----Sî, nadando. Pero escucha, que te contamos.


        Regresando a la conversa entre Dido y el barquero Hagapajitas de Falogra-

cia; y con la compañîa, claro estâ, de la botellita de conditum paradoxum, no es-

taba muy convencido êste de que la cosa llegase tan lejos para convertirse en un

problema de cambio temporal de habitâculo o definitivo de lugar, sino que tal y

vez de revuelta interna, cual centro de su preparaciôn podrîa ser la taberna mis-

mîsima, debido precisamente a que la autoridad ni sospecharîa que el local don-

de confluyen una sûmula de amantes del vino caliente fuese el mâs propicio pa-

ra hilvanar ciertas ideas o proposiciones planteadas por una buena cabeza, y las

que a cabalidad trabajadas pudieran organizarse en funciôn o de una promaquia

o de un ataque acopas al cuartel general, hontanar de las fumbinas que dirîan la

ûltima palabra, a no ser que la revuelta fuese de jaez primitiva y la forma de en-

frentamiento basârase en el lanzamiento de piedras. Empero a pesar de estas pa-

labras del barquero; Dido, por su visiôn mâs amplia y su experiencia muchitan-

to larga en el ambiente mayestâtico, abogaba su propia verba ya susodicha de y

reforzar la vigilancia del puerto, razôn por la cual mandô con el cibiosactes y a

decir al magister equitum que comunicârale al controlador peonio el motivo o

el porquê de la presencia de los soldados bâtaros prontamente en el puerto, pe-

ro asimismo que cumpliera con el cometido de hacer lo que êstos le dijeran sin

perquirir en la causa de ningûn edicto, que de facto provenîa de ella misma.




































  




  









Mittwoch, 5. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (928)

    

(versiôn)


     Amên de la informaciôn (gratuita) que proporcionan los vientos de la ciudad

del ocio, in casu la de la partida del barquero Hagapajitas de Falogracia con Cir-

ce a Bedriaco, tambiên llega a saber Jancia de la restricciôn de la venta del ajon-

jolî y  del sêsamo, componentes fundamentales que lleva la alpistera, cual causa

dêbese a ciertos cambios internos a raiz de entrar en vigencia una sûmula de es-

trictas leyes, y tan asî que la violaciôn de alguna de ellas tenîa como consecuen-

cia no ya pagar una multa con cuotas mensuales o de sopetôn con monedas con-

tadas, sino mâs bien un fêrreo castigo. Empero a ciencia cierta esta reducciôn si

que no fue para ella un ingente problema, ya que como solvento quedâbale el de

controlar la cantidad de tales componentes, aplicaciôn sobre algo a la que no es-

taba acostumbrada pero no imposible, y entonces asî durarîanle un poquito mâs.

Sin embargo convertîase en una pejiguera para los ciudadanos mâs dados al de-

rroche y al despilfarro, al gastar por gastar, a los carecientes totalmente de y las

preocupaciones mâs bâsicas por tan sôlo el hecho de tenerlo todito a fanegadas,

como si las cosas fuesen sempiternamente las mismas menos que sometidas ne-

cesariamente al cambio, el que en una celeberrîsima proposiciôn es lo que sola-

mente perdura---aplausos al oriundo de Êfeso---, o lo ûnico, ya no tanto por an-

tonomasia sino que por transformaciôn con la ayuda de la natura, si no que con

la de la materia que responsabilîzase con la dadorîa de otro estado. Y en fin, su-

brayable lîmite que elude que dîgase "repâmpanos"!! por la abertura de una gra-

ta complicaciôn, gaya tejedura de una verba tenorîfica, que Jancia sin haberlo y

planificado encuêntrase con Sarambo, kairôs entonces propicio para lo siguien-

te preguntarle:

----Quê has escuchado en la taberna respecto a la reducciôn?

----No mucho con escândalo, mas poco con perniciosidad.

----Cômo?, no entiendo eso, quê quieres decir?

----Que con un poco de peligrosidad por lo que se comenta entre los biberius.

----Peligrosidad, tû crees?

----Claro que sî!!, que no quieras ver tû a esos biberius en plena rebeliôn, que

son incontrolables, casi suicidas por ser biberius; me han dicho que son segui-

dores de una idea estoica, que yo no sê cuâl es porque no es mi materia.

----Una idea estoica, verdad?

----Como te dije, que me lo han dicho.

----Y quiên se lo dijo?

----Si mal no recuerdo o Kosmos u otro contertulio de la Kosmona.

----Ah, que si viene de esa fuente no debe ser mentira la idea.

----Pero usted, Sarambo, no pudiera averiguar de cuâl idea se trata preguntân-

dole a uno de esos biberius?

----Eso no es difîcil; pero, por quê estâs interesada en saber la idea?

----Porque me ha despertado usted la curiosidad.

----Ah eso, pues entonces ya verê a cuâl biberius le pregunto, ya que no a cual-

quiera de ellos puede ser.

----Y por quê no?

----Porque hay ciertas y determinadas preguntas que les resultan una ofensa.

----Una ofensa?

----Sî, una.

----Si usted lo dice que los conoce mejor que yo...

----Por eso te lo digo, pero dime: ya sabes lo del barquero y Circe?

----Sî, ya estoy enterada. Y por quê usted cree que el barquero no nos dijo que

se iba?

----Quê sê yo, Jancia, quê sê yo!! Hagapajitas es un tipo misterioso.

----De acuerdo con usted, Sarambo. Y dîgame: Ya va para la casa o se dirige a y

otro lugar?

----Para la casa. Vienes conmigo?

----Sî sî!!, que ya por hoy el paseo es suficiente.

























 


   

Montag, 3. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (927)

     Entregado el escultor Kifisodoto a la limpieza de la estatua pequeña de Her-

mes cargando al niño Dionisio, debido al embadurnamiento de polvo que como

tal impedîa el descollamiento de algunos detalles, llêgale la reminiscencia del e

inveterado Pausôn, y precisamente porque de êste era celebêrrima y famosa una

obrilla  realizada en honor al mensajero de las deidades, allende que de viajeros,

comerciantes y ladrones su protector, como que asîmismo hijo de Jûpiter y de la

onomada Maya. Sin poder eludir quedarse con el recuerdo para sî lo deja sûbito

saber, lo saca a puesto en la mesa redonda, siendo êsta la razôn por la que raudo

Kosmos amplifica:

----Punto a la raya y que continûe la letra. 

----Y quê viene despuês del punto, Kosmos?----fisga Kifisodoto.

----Que entramos en el campo de una mîmesis plana que da la impresiôn de tri-

dimensionalidad.

----No fue mi intenciôn aludir a dimensiones al dejar saber mi recuerdo.

----Câspita, Kifisodoto, que no he hablado de intenciôn alguna.

----Kosmos, tû no estarâs preparando la base para soltar alguna de tus ocurren-

cias?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Mondo lirondo, que usted conôceme a fondo!!

----En enêrgeia y en êrgon!!

----Porque el acto revela una obra y la obra hace posible un acto.

----Ya expusimos anteriormente algo sobre el actuar....

----Y todos no estamos sobre la misma escena?

----Al servicio del motor primero que (ya) existe en acto.

----El que es anterior a la potencia en la generaciôn y en el tiempo.

----Mi recuerdo ha sido simple y ustedes lo han complicado---quêjase Kifiso-

doto. 

----Dêjese de querellas, que usted sabe que nosotros buscamos lo difîcil.

----Kosmos, en plural, verdad que nosotros?

----Êsa es la res: en plural!!

----Me parece que tû quieres destacar lo fuerte y lo dêbil, una diferencia y a

partir de un singular, no del conjunto.

----Pues quedêmonos con dos dimensiones que tengo en cuenta yo mismo, y

que pueden ser refutadas por los contertulios.

----Que serîan, Kosmos.

----La que incluye la machucada chipriota y la que un golpe de martillo ate-

niense.

----Y quê hay que refutar?

----Escuche usted esto, Kifisodoto.

----Escucho!

----Aquêlla apabulla a las conchas, mas êste deja sin rumbo a una caravana de

cangrejos.

----Y cômo voy a refutar si no entiendo?

----Usted mismo no hablô de que yo querîa destacar lo fuerte y lo dêbil?

----No acabo de entender a dônde quieres llegar.

----Kifisodoto, que una machucada chipriota no es tan fuerte como un golpe de

martillo ateniense: ya entendiô?

----El mismîsimo phyesthaî del lascamiento!!

----Aplausos por el verbo, que sin CRESER no hay expresiôn.

----Eureka por el tamaño, eureka!!

----Quê me dicen de mi trabajo acabado de acicalamiento?---fisga Kifisodoto.

----Que ha sido el suyo en singular...

----Sî, de acuerdo Kosmos, pero no lo agradecen?

----Del agradecer dirîase que estâ en resonancia en una de las perîstasis prontas

a salir a puesto, a colocaciôn.

----Y dale con las perîstasis como piedras aûn sin cincel.

----No hablamos de lo desconocido, como tampoco provocamos por gusto, ya 

que tenemos en cuenta las cosas que hacemos con pericia, con la ayuda de ma-

nejo alguno, no?

----Por eso yo hablê del instrumento que conozco.

----A partir de mi captaciôn expuse lo resolutivo...

----Y quê resuelve?

----Que quê resuelve? No. Ya lo resolviô.

----Y quê habîa que resolver, Kosmos?---pregunta Perrasiestes.

----Flagrantemente usted ya se acostumbrô a que dîganle, por repeticiôn, la y

palabra cenutrio.

----Y risas de los contertulios.


       Mas tuvo en cuenta Kifisodoto, a partir de su experiencia basta con el cin-

cel, de que en cuestiones de arte es mejor hablar de lo concreto, de aquello que

a partir de un resultado satisface al propio artîfice de una obra, y menos que de

lo resolutivo que mâs bien encaja, pega o tiene que ver con valoraciones o con-

sideraciones filosôficas, a las que ademâs puêdense llegar una vez que prepon-

dera el asombro, o que si no la perplejidad en mâximo grado. Pudiera entender-

se entonces, que de este algo visto en funciôn de una materia que permite lo la-

borioso con la penetraciôn de un instrumento fundamental, sale el cuasi defini-

tivo planteamiento compensado, menos que por un equilibrio por la contempla-

ciôn tempestiva a raiz del reciente acicalamiento, de que Hermes puede contar

con disîmiles formas de proyecciôn, de ahî que pueda tener mâs de una posible

variaciôn por parte de la mano que lo pinta o lo esculpe, aunque a ciencia cierta

trâtese de la misma deidad en su totalidad identificativa.

----Entonces, kifisodoto, dejemos ora de soslayo lo resolutivo y de frente pole-

micemos sobre la diferencia entre la estatua pequeña donde aparece Hermes y la

pintura de êste por Pausôn...

----Kosmos, pero hay un si acaso ôbice.

----Amplifique cuâl es, didâscalos, amplifîquelo!!

----Que la pintura de Pausôn no la vemos.

----Eso no es problema, didâscalos, yo la tengo en mente y puedo describirla.

----Age, kifisodoto, age!!---pide Kosmos.

----Eureka!!, pase a lo concreto---dice el didâscalos filosôfico.











  


























 

Samstag, 1. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (926)

    Ya sâbese por la extensiôn de la verba que revela o descorre la cortina protec-

tora de ciertas informaciones, que al barquero de Apragôpolis [quien antes y de

êste oficio fue percador oriundo de una însula de pescadores cercana a la ya de-

saparecida isla de Aphros] conocîanlo Meli, Sunev y la campesina. Empero co-

mo aclaraciôn de la llegada de Hagapajitas de Falogracia a Bedriaco, la que de-

be ocupar espacio, salir a puesto que si no tener colocaciôn en la lînea recta por

donde fluye lo narrativo, queda la que a su vez es dejante del pertinente motivo

del viaje, y el que no es otro que por el deseo de Circe de cambiarse de lugar lo

mâs raudo posible, ya que sus ganancias en la zona de Omonia cada vez iban y

siendo menos, cosa debida a nuevas leyes que entraron en vigencia hacia cues-

tiôn de un par de meses, tiempo mâs que basto para tomar una decisiôn absolu-

ta.  Aunque lo anterior no es una falacia, ya que el peculio verdaderamente vio-

se seriamente afectado, asimismo hay que añadir que no dejô de tener en cuen-

ta (positivamente) Circe la posibilidad de acudir al lictor y no sôlo por ser uno

de sus mejores clientes, sino que tambiên por el interês de un pago doble, algo

mâs que significativo cuando impera la necesidad, cuando Fortuna alejôse con

silencio de la lînea existencial de alguna criatura, razôn algo conspicua de sus-

pirar seguido como mêtodo compensativo por lo menos para el centro encarga-

do de engendrar la corbatilla de alguna pejiguera. 

    Non plus ultra de una media hora de la llegada susodicha, y donde el sitio no

es otro que la mismîsima Kosmona, los contertulios reciben el barrunte ( que si

no son barruntados) de que el arribo de la barca no fue por el puerto de Bedria-

co sino por Albula, noticia (al)cance de sus oîdos gracias a la boca del magister

equitum, el que sin edicto de su majestad presentôse en la instituciôn concomi-

tado por dos soldados de la guardia bâtara; y, como siempre, exhibiendo placen-

teramente su porte y aspecto.

---Câspita, magister, que muchitantos pueden ser los sucesos, mas êste en espe- 

cîfico nunca en mî pasô mental---dice Kosmos.

---O sea, que me quieres decir que aunque no pase en ti puede pasar, no?

---Êsa es la res, magister, êsa!! Ve usted?

---Quê debo ver, Kosmos?

---Que ha entrado usted en el juego efîmeramente, ya que su presencia en la ins-

tituciôn prontamente dejarâ de serlo.

---Bien que sabes que siempre me esperan otros cometidos.

---Asî que el barquero Hagapajitas de Falogracia entrô por el este, latitud de in-

cesantes conflictos y huevo de las emociones...

---Kosmos, que yo no soy un contertulio para participar en el discurso de tu ver-

ba.

---En el discurso de una verba!!, lo que pudiera servir de perîstasis doble, la que

unirîase a otras cuatro que ya tengo pensadas.

---Esto serîa otra noticia, Kosmos. Y cuâles son esas cuatro?

---Didâscalos, escûchelas usted: 1) Una actividad de transformaciôn de las subs-

tancias mâs elevadas; 2) La infaltable fijeza de lo que ofreciendo soluciôn cupu-

la; 3) La concausa (synation) y 4) Potencia y cambio.

---Eureka, bienvenidas!!

---Y quiên es esa Circe, magister?---indaga Asonis.

---Una mujercilla que cobra por sus servicios afrodîticos.

---Aplausos, magister!!, quedôle pimpante la metâfora.

---Sî, que tû y la metâfora son buenos amigos.

----Creo que de paso vamos a tener informaciôn directa de la ciudad del ocio, de

una propia voz que llega de allî---dice el didâscalos filosôfico.

----Ya creo saber quê tipo de mujercita es---suelta Asonis.

----Sî crêelo no estâ seguro, porque de estar seguro para quê creerlo.

----Quê, Kosmos, creer es una duda?

----Si usted complica la cosa, prepârese para la cosa complicada.

----Vaya advertencia la tuya, o la de un complicado.

----Y risas de Kosmos.

----Yo estoy seguro de que el lictor estarâ contento, o se pondrâ asî.

----Didâscalos, porque Circe lo va a sofocar?

----Porque tendrâ acciôn o movimiento!!

----Entonces el fin estâ presente.

----Kosmos, recuerdas lo que decîa el magno del Liceo, y en lo atinente y al

actuar?

----El que actûa bien necesariamente actûa, mas el que simplemente actûa no

necesariamente actûa bien.

----Sôlo hay potencia cuando hay acto!!---afirma Temîganes de Alejandrîa.

----Bravo de la parte del que conocîô a Augusto en calidad de retor.

----Bravo para mî mismo, Kosmos.

----El acto del lictor sî que va a necesitar una potencia---dice el magister.

----Y risas de los contertulios.

----Y vaya potencia que convendrîale a Circe?---pregunta Kosmos.

----Y retorno de las risas.

----Bueno, que yo me retiro y los dejo a ustedes con risa; la mîa se acabô ya que

debo entrar en seriedad...

----Ni que palacio fuera una zona circunspecta.

----Kosmos, que si te oye tu madre...

----Que pôngase tapones en los oîdos y amârrese al mâstil.

----Esto podrîa ser la sexta perîstasis---dice el didâscalos filosôfico.

---Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que referente al seis lle-

garîamos a perfecciôn por representar la atingencia de las tres primeras numera-

les: 1+2+3 y 1x2x3.

----La estrella de sies puntas!!---afirma Vercingetorix.

----La que simêtrica encarna una sapiencia.

----Exacto, Kosmos, exacto!!

----Magister, y dônde estân los llegantes?

----En palacio despuês del correspondiente arresto.

----Y usted no se iba?

----Kosmos, pero si me hacen preguntas...

----Quê educado, porte y aspecto de la educaciôn.

----Si no fueras el hijo de la reina ya estuvieras en la ergâstula.

----Sin tribôn ninguno y sin tryphê---acentûa el didâscalos filosôfico.

----Dos T son un tropiezo!

----Y dos tetas?

----Dos T en otra posiciôn.

----Ya nos dirâ despuês el lictor de esa otra posiciôn de las dos T---ludica y el

magister equitum.

----Y otra vez risas.

















































 







  

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...