PINCELADA INTEMPESTIVA AMPLIFICADA POR KOSMOS.
Ûltimos enjuagues para deterger la margarita, lo que no harîa ni por tedio un
pentatleta que en lo que mâs bien estâ ocupado es en el entrenamiento para con-
seguir corona, la que a su vez imantaciôn serîa para una fêmina cellenca que por
oficio no prefiere el verbillo combar, resultaron ser los menos adecuados para la
deidad Sophrosyne, pero teniendo en cuenta aquî la indiscreciôn menos que y la
no moderaciôn y la precariedad del autocontrol----la hija de Erebo y de la noche
da zarpada cuando encuêntrase con sus contrarios u oponentes, mas la categorîa
del batucazo es de jaez pedagôgico, no de castigo. Sub hoc signo de (ineludible)
sumatoria meta-fôrica, los enjuagues que limpian son mâs bien que conocidos, y
por repeticiôn (ademâs) los responsables de que en el jardîn de la verba tenga la
semântica pintojo de flor---si por adiciôn no tiênense en cuenta pêtalos y tallo la
tierra del jardîn entonces estarîa en posesiôn de una anomalîa----, color y aroma.
Volviendo a la indiscreciôn, la que vendrîa siendo como una rama de la insensa-
tez, aunque no tan inteligible como para entenderse ostensiblemente de sopetôn
o a primera vista, habrîa que clarar que cuasi siempre tiene lugar con el uso [fi-
nito porque a todo trance existe el punto, mas infinito a su vez porque es llana y
sencillamente por el punto que la utilizaciôn o el empleo de algo continûa en su
alongaciôn: punto a la raya y que continûe la letra] de parrafadas cuantiosas, te-
niendo êstas analogîa con cascadas de agua, con Tales si el magîn que busca la
semejanza pertenece a un poeta embrollado entre sîlabas con melena; y, por im-
portancia, de ôrdago plûmbeas; sacarla a puesto, a colocaciôn aun sabiendo que
resuena o rebota, como que serîa un acto de los mâs perniciosos, aunque de con-
suno con (ya) repasados fundamentos lo peligroso aguanta lo que no un camello
sofocado por un beduino, por un nômada que tal vez quisiera en el oasis relajar-
se al encontrar solaz, al dar con êl y utilizarlo, pero y el camello quê, cuâl es su
anankê, su causa final an-arjê? Sin consunciôn los contertulios admiten la indis-
creciôn; parcioneros de ella como que hasta la ampulan (concientemente para y
no salir del juego?) con un sustento posible (al)cance de sus menos o mâs dosi-
ficadas pericias, aun prevaleciendo un centralizado tejemaneje que funciona co-
mo un pneuma que a las velas impulsa, o que si no las empellona hacia un desti-
no señalado: el teleolôgico, donde las causas no colisionan y relâjanse los perti-
nentes efectos que dejarîan en la margarita un toque que no es a hurtadillas.
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