Mittwoch, 19. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (933)

     Sabinsqui va divisando la preponderancia de un deseo de jaez riguroso: des-

componer lo compuesto a partir de un inteligible fundamento, mas cômo posible

serîa si precisamente los que ludican con los arilos del Taxus a un ambiente per-

tenecen  en el que tal fundamento carece tanto de utilidad como de vigor. Asî de

esto pensô la no necesidad de acudir a los Magos oriundos de Medos, como tam-

poco a la ayuda que dejarîa (o darîa) un hocus-pocus; ni aquêllos invocando por

costumbre a Zoroastro ni êste influyendo sobre la imago (abracadabra) serîan co-

mo la soluciôn planteada por Cornelia contra deseos de esta îndole, aunque tam-

poco para otros cualesquiera que salgan de esta categoria, ya que a la postre y al

cabo la astilla salta con el golpetazo de un hacha que dirime la madera, igual te-

niendo mâs peso o no sobre la tierra de un bosque que mâs motivo de atenciôn y

por vigîlicos cazadores. 

     Mas eso de descomponer lo compuesto a partir de un inteligible fundamento

importâbale vaya a saber quiên quê cosa a los participantes en el lûdico, aunque

Cotisôn Alanda Coto haya hecho una señalizaciôn que tampoco tuvo relevancia

alguna, empero que inmediatamente a êsta si acaso quedô en el espacio la dado-

ra revelaciôn de una dilucidaciôn especificante, una que centraba lo compuesto

como algo que al tener una composiciôn implica (necesariamente) una posiciôn,

de lo que saldrîa la conclusiôn tempestiva, de que al tener o al estar los presen-

tes en una posiciôn, tal deseo riguroso equivaldrîa a decir, entonces, que no era

otro que el de la descomposiciôn de ellos mismos como posibilidad de escindi-

miento de una composiciôn ya con algo de duraciôn en el espejo que ya sâbese

que es de dos caras.

      A continuaciôn de esto sî que hubo otra cosa que importôle a Lolia Paulina,

y que mâs bien es lo atinente a lo ûltimo dicho por Sabinsqui, y empezante con

la compositiva: a la postre y al cabo....

----Sabinsqui, sabe usted una cosa?

----Diga cuâl, Lolia Paulina, cuâl.

----Que si tû y mi nieto se hubieran conocido entablarîan una buena relaciôn de

palabras, una amistad basada en lo semântico metaforizado...

---Sî, Sabinsqui, estoy totalmente de acuerdo con Lolia Paulina, porque te pare-

ces mucho a Kosmos en la materia susodicha---agrega Cornelia.

----Si ustedes lo dicen, les creo; pero, ya que en mi decir iniciante hay una sûmu-

la de palabras, cuâles de êstas fueron las decisivas para la comparaciôn?

---Con las que das finalidad a tu exposiciôn verbal a partir de a la postre y al ca-

bo....

----Ah, êstas, Lolia Paulina, êstas.

----Serîas un contertulio mâs de la Kosmona, uno mâs en el colectivo.

----Ya una vez creo haberlo dicho, de que en mis pensamientos rondô la idea de

tener una instituciôn---dice Sabinsqui.

----Esa propiedad es cara!!

----Recuerden que yo tengo una herencia.

----La dejada por tu tîo, no?

----Sî, Lolia Paulina, la dejada por êl.

----Mas tû no dijiste que ya habîas invertido algo en el teatro, como actor trâgico?

----No lo he olvidado, mas aûn queda peculio, aûn queda.


     Insôlitamente para Sabinsqui, menos que para los presentes ya un tanto acos-

tumbrados a recibir llegantes transportados por el coche del vetturino Solger de

la frontera de Irsû a la corte del padre de Casandra, pero sin que êsta esta vez y

fuese la cuadratura pertinente,  la adecuada y con su determinada posiciôn, la y

llegada de su padre y de su tîo acarreô que la reducciôn de palabras fuera un he-

cho que podrîa calificarse de conspicuo, cosa hasta el momento jamâs sucedida,

posible, y cuestionable con el objetivo de sacarle si no todita una parte conside-

rable de su riqueza, de su dadorîa que pudiêrase mantener resonante, en el caso

de que por su significancia sea repetidamente utilizada por el magîn, o de que y

por su exclusividad engendrase lo diferente que en su factible elude lo atrayen-

te impuesto por el amanecer. Sin embargo, algo que funciona como una contra-

dicciôn [de la que dirîa Kosmos que es un principio lôgico] sostenida por moti-

vos que ora no son lumbre, la tal reducciôn de palabras aumentô el crecimiento

de la palabra, ya que al estar en puesto esta condiciôn (la reductiva) quedô pre-

cisamente la necesidad de que fueran las palabras las responsables de hacerla y

desaparecer e incluidas en una serie de preguntas estrepitosas y sonantes como

matraca china.

----Cômo tû crees, Sabinsqui, que nosotros quedarîamos ajenos a una resonan-

cia causada por la palabra herencia. Toda resonancia tiene su consecuencia; to-

da palabra, su resonancia ideal---dice el tîo de Sabinsqui.

----Sî, ya sê, que ya estoy enterado desde hace tiempo de lo que acabas (de)cir,

mas como iba a saber que ustedes iban a sentir tal resonancia ya estando en el

otro mundo?----indaga Sabinsqui.

----Esa pregunta no sôlo yo puêdotela responder, sino que tambiên estos que y

aquî estân presentes.

----Sabinsqui, que es una respuesta aûn para ti de difîcil comprensiôn--dice el

padre de Sabinsqui.

----Y ustedes conocîan a êstos que estân aquî?---fisga Sabinsqui.

----Los estamos conociendo con la mirada, con ella---responde el tîo de Sabins-

qui.

----Y por quê ustedes ni tan siquiera ni han saludado, que no es tan poco desde

la ûltima vez que nos vimos hasta ahora?

----Sabinsqui, porque eso no nos hace falta, estâ de mâs, ya hace mucho que de-

jô de ser una costumbre o un buen modal, por eso.

----Una virtud perdida que no encaja con lo que dicen de ella los Tratados.

----De lo dicho al hecho, Sabinsqui,,,,

----Ese uniforme que ustedes llevan era el tîpico utilizado por los oficiales de y

las huestes de Vologeso.

----Se presenta usted, señor, que sus palabras son exactas---pide el padre de Sa-

binsqui.

----Soy Cotisôn Alanda Coto, rey de Ferencia, y la que estâ a mi lado es mi es-

posa, Lolia Paulina, madre de Dido.

----Ah, es usted la madre de Dido?, de la posible reina que oî hablar ya estando 

en pensiôn---dice el tîo de Sabinsqui.

----La misma, la misma!!

----Cuando aquello yo era mancebo---dice Sabinsqui.

----Esos oficiales de Vologeso. Ya hubiêsemos tenido serios conflictos de haber-

nos conocido.

----Y quiên es usted y por quê ese habernos conocidos?---pregunta el padre de y

Sabinsqui.

----Atabân, señor, Atabân y el primer jefe de la tribu germânica.

----Ah, si es usted tal, seguro eso de los serios conflictos---dice el tîo de Sabins-

qui.

----Que ya no hacen faltan, oficiales, no!!, y antes que me pregunten yo soy y el

centuriôn.

----Vaya presentaciôn sin pregunta alguna----considera el tîo de Sabinsqui que y

agrega: pero gracias por presentarse.

----Y cômo va la herencia que te dejê?---pregunta el tîo de Sabinsqui.

----No como me la dejaste pero aûn hay herencia---responde Sabinsqui.

----Quieren participar ustedes en el juego, oficiales?---pregunta Lolia Paulina.

----Y cuâl juego es êse?---pregunta el padre de Sabinsqui.

----Uno inventado con arilos de Taxus.

----Y cômo funciona?

----Vengan, que les explico.



























  



























     




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