(versiôn)
Amên de la informaciôn (gratuita) que proporcionan los vientos de la ciudad
del ocio, in casu la de la partida del barquero Hagapajitas de Falogracia con Cir-
ce a Bedriaco, tambiên llega a saber Jancia de la restricciôn de la venta del ajon-
jolî y del sêsamo, componentes fundamentales que lleva la alpistera, cual causa
dêbese a ciertos cambios internos a raiz de entrar en vigencia una sûmula de es-
trictas leyes, y tan asî que la violaciôn de alguna de ellas tenîa como consecuen-
cia no ya pagar una multa con cuotas mensuales o de sopetôn con monedas con-
tadas, sino mâs bien un fêrreo castigo. Empero a ciencia cierta esta reducciôn si
que no fue para ella un ingente problema, ya que como solvento quedâbale el de
controlar la cantidad de tales componentes, aplicaciôn sobre algo a la que no es-
taba acostumbrada pero no imposible, y entonces asî durarîanle un poquito mâs.
Sin embargo convertîase en una pejiguera para los ciudadanos mâs dados al de-
rroche y al despilfarro, al gastar por gastar, a los carecientes totalmente de y las
preocupaciones mâs bâsicas por tan sôlo el hecho de tenerlo todito a fanegadas,
como si las cosas fuesen sempiternamente las mismas menos que sometidas ne-
cesariamente al cambio, el que en una celeberrîsima proposiciôn es lo que sola-
mente perdura---aplausos al oriundo de Êfeso---, o lo ûnico, ya no tanto por an-
tonomasia sino que por transformaciôn con la ayuda de la natura, si no que con
la de la materia que responsabilîzase con la dadorîa de otro estado. Y en fin, su-
brayable lîmite que elude que dîgase "repâmpanos"!! por la abertura de una gra-
ta complicaciôn, gaya tejedura de una verba tenorîfica, que Jancia sin haberlo y
planificado encuêntrase con Sarambo, kairôs entonces propicio para lo siguien-
te preguntarle:
----Quê has escuchado en la taberna respecto a la reducciôn?
----No mucho con escândalo, mas poco con perniciosidad.
----Cômo?, no entiendo eso, quê quieres decir?
----Que con un poco de peligrosidad por lo que se comenta entre los biberius.
----Peligrosidad, tû crees?
----Claro que sî!!, que no quieras ver tû a esos biberius en plena rebeliôn, que
son incontrolables, casi suicidas por ser biberius; me han dicho que son segui-
dores de una idea estoica, que yo no sê cuâl es porque no es mi materia.
----Una idea estoica, verdad?
----Como te dije, que me lo han dicho.
----Y quiên se lo dijo?
----Si mal no recuerdo o Kosmos u otro contertulio de la Kosmona.
----Ah, que si viene de esa fuente no debe ser mentira la idea.
----Pero usted, Sarambo, no pudiera averiguar de cuâl idea se trata preguntân-
dole a uno de esos biberius?
----Eso no es difîcil; pero, por quê estâs interesada en saber la idea?
----Porque me ha despertado usted la curiosidad.
----Ah eso, pues entonces ya verê a cuâl biberius le pregunto, ya que no a cual-
quiera de ellos puede ser.
----Y por quê no?
----Porque hay ciertas y determinadas preguntas que les resultan una ofensa.
----Una ofensa?
----Sî, una.
----Si usted lo dice que los conoce mejor que yo...
----Por eso te lo digo, pero dime: ya sabes lo del barquero y Circe?
----Sî, ya estoy enterada. Y por quê usted cree que el barquero no nos dijo que
se iba?
----Quê sê yo, Jancia, quê sê yo!! Hagapajitas es un tipo misterioso.
----De acuerdo con usted, Sarambo. Y dîgame: Ya va para la casa o se dirige a y
otro lugar?
----Para la casa. Vienes conmigo?
----Sî sî!!, que ya por hoy el paseo es suficiente.
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