Mittwoch, 5. Januar 2022

La cazuela de Vitelio (928)

    

(versiôn)


     Amên de la informaciôn (gratuita) que proporcionan los vientos de la ciudad

del ocio, in casu la de la partida del barquero Hagapajitas de Falogracia con Cir-

ce a Bedriaco, tambiên llega a saber Jancia de la restricciôn de la venta del ajon-

jolî y  del sêsamo, componentes fundamentales que lleva la alpistera, cual causa

dêbese a ciertos cambios internos a raiz de entrar en vigencia una sûmula de es-

trictas leyes, y tan asî que la violaciôn de alguna de ellas tenîa como consecuen-

cia no ya pagar una multa con cuotas mensuales o de sopetôn con monedas con-

tadas, sino mâs bien un fêrreo castigo. Empero a ciencia cierta esta reducciôn si

que no fue para ella un ingente problema, ya que como solvento quedâbale el de

controlar la cantidad de tales componentes, aplicaciôn sobre algo a la que no es-

taba acostumbrada pero no imposible, y entonces asî durarîanle un poquito mâs.

Sin embargo convertîase en una pejiguera para los ciudadanos mâs dados al de-

rroche y al despilfarro, al gastar por gastar, a los carecientes totalmente de y las

preocupaciones mâs bâsicas por tan sôlo el hecho de tenerlo todito a fanegadas,

como si las cosas fuesen sempiternamente las mismas menos que sometidas ne-

cesariamente al cambio, el que en una celeberrîsima proposiciôn es lo que sola-

mente perdura---aplausos al oriundo de Êfeso---, o lo ûnico, ya no tanto por an-

tonomasia sino que por transformaciôn con la ayuda de la natura, si no que con

la de la materia que responsabilîzase con la dadorîa de otro estado. Y en fin, su-

brayable lîmite que elude que dîgase "repâmpanos"!! por la abertura de una gra-

ta complicaciôn, gaya tejedura de una verba tenorîfica, que Jancia sin haberlo y

planificado encuêntrase con Sarambo, kairôs entonces propicio para lo siguien-

te preguntarle:

----Quê has escuchado en la taberna respecto a la reducciôn?

----No mucho con escândalo, mas poco con perniciosidad.

----Cômo?, no entiendo eso, quê quieres decir?

----Que con un poco de peligrosidad por lo que se comenta entre los biberius.

----Peligrosidad, tû crees?

----Claro que sî!!, que no quieras ver tû a esos biberius en plena rebeliôn, que

son incontrolables, casi suicidas por ser biberius; me han dicho que son segui-

dores de una idea estoica, que yo no sê cuâl es porque no es mi materia.

----Una idea estoica, verdad?

----Como te dije, que me lo han dicho.

----Y quiên se lo dijo?

----Si mal no recuerdo o Kosmos u otro contertulio de la Kosmona.

----Ah, que si viene de esa fuente no debe ser mentira la idea.

----Pero usted, Sarambo, no pudiera averiguar de cuâl idea se trata preguntân-

dole a uno de esos biberius?

----Eso no es difîcil; pero, por quê estâs interesada en saber la idea?

----Porque me ha despertado usted la curiosidad.

----Ah eso, pues entonces ya verê a cuâl biberius le pregunto, ya que no a cual-

quiera de ellos puede ser.

----Y por quê no?

----Porque hay ciertas y determinadas preguntas que les resultan una ofensa.

----Una ofensa?

----Sî, una.

----Si usted lo dice que los conoce mejor que yo...

----Por eso te lo digo, pero dime: ya sabes lo del barquero y Circe?

----Sî, ya estoy enterada. Y por quê usted cree que el barquero no nos dijo que

se iba?

----Quê sê yo, Jancia, quê sê yo!! Hagapajitas es un tipo misterioso.

----De acuerdo con usted, Sarambo. Y dîgame: Ya va para la casa o se dirige a y

otro lugar?

----Para la casa. Vienes conmigo?

----Sî sî!!, que ya por hoy el paseo es suficiente.

























 


   

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen

199

         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...