El guacamayo polîcromo, y despuês del castigo im-puesto por el progenitor
de Casandra, sale de la jaula como un disparo de flecha---la posibilidad de que
entrara otro en la misma jaula no existîa----y con el objetivo preciso de volver-
se a encontrar con el eunuco Posides. Pasados unos minutos ya estaba posicio-
nado al lado de êste, y con sus ôculos tan abiertos y con su mirada sumamente
penetrante, que por razôn de estas dos cosas por parangôn pudiêrasele compa-
rar con uno de los halcones enviados al senecto omphalos del mundo por el se-
cuestrador de Europa. Mas el eunuco Posides no valiôse del perquirir pertinen-
te que a lo mejor o tal vez darîale la respuesta a la pregunta [corta porque no y
eran tîpico de êl las largas] que hîzose para sî mismo: Y por quê esta vez no se
posô en uno de mis hombros?
Mas si para el eunuco Posides el guacamayo ya no resultâbale extrañeza, pa-
ra el tîo de Sabinsqui era todo lo contrario: tal especie asî, de varios colores, de
pico grande es muy rara de encontrarse en sitios embrisados por la sombra; pe-
ro mâs aûn, en donde existen grupos que forman un colectivo, un semântico in-
tercambio, una conversaciôn.
----Yo al respecto no pudiera decir mucho, señor; pero sî que poco: este guaca-
mayo se apareciô en mi cuarto muy crîpticamente; penetrô en êste por la venta-
na.
----Y portando los arilos del Taxus---agrega Cornelia.
----Dônde los traîa?----pregunta el tîo de Sabinsqui,
----En su interior, por lo que nadie los podîa ver.
----Y cômo ustedes sacaron los arilos del interior?
----Nosotros no hicimos nada, ya que êl mismo los arrojô.
----Mâs raro todavîa, que un guacamayo ingiera arilos....
----Êsa fue, precisamente, la causa de haber llegado al segundo sistema---dice
el eunuco Posides.
----Y cômo tû sabes que los arilos pueden ser causa de sucumbimiento?
----Señor, porque yo mismo los ingerî---revela el eunuco Posides.
----Ya en los tiempos de Vologeso, ese Taxus existîa, bien que me acuerdo de êl.
----Yo tambiên, pero ahora debe estar mâs grande, no?----indaga el padre de Sa-
binsqui.
----Y acaso no es normal que, con el tiempo del otro lado, las cosas crezcan?
----A quê te refieres con eso del otro lado, Posides?---pregunta el tîo de Sabins-
qui.
----Al primer sistema, al primero.
----Por lo que voy escuchando, entonces tû y el guacamayo fenecieron en el mis-
mo lugar, no?
----Asi mismo, señor, asî mismo!!
----Pero no necesariamente se pudiera, por la escucha, llegar a una deducciôn y
tan exacta; porque sî, es verdad que el eunuco ingeriô los arilos al igual que y el
guacamayo, mas tambiên pudiera haber sido en lugares diferentes...
----Señora, tiene usted razôn, mas la cosa es una sola: no fue como yo lo deduje?
----Asî fue, señor, asî!!
----Entonces, Cornelia, entonces...
----Pero aquî hay una cosa [....] y me da igual como ustedes la definan.
----Cuâl es la cosa, señora, cuâl?
----De que hablando de envenenamiento, tanto el eunuco Posidês, el guacamayo
y yo estamos en este sistema por la misma causa.
----O sea, por envenenamiento?
----Tenemos otra vez que volver a oîr lo mismo?---pregunta Lolia Paulina.
----Pero ellos no lo saben---dice Cornelia mirando al padre y al tîo de Sabinsqui.
----Y con quê usted fue envenenada, señora?---pregunta el padre de Sabinsqui.
----Pregûntele al eunuco Posides, que fue el que me envenenô.
----Fue mâs bien un accidente por confusiôn de infusiones--dice el eunuco Posi-
des.
----Por confusiôn o no, fue un accidente que costô una vida---acentûa el padre y
de Sabinsqui.
----Sî ya sê, mas quise decir que no fue mi intenciôn sacarla del primer sistema,
eso---dice el eunuco Posides.
Tomândola por la justa, precisa y exacta, la cosa es que para Sabinsqui toda
policromîa mâs que representar una familia colorida, o un conjunto atractivo en
funciôn de centralizar una mîmesis especiosa, la que como tal imanta al ojo mâs
observador, resultaba ser una potencia que la naturaleza ubica en entramados de-
terminados o en conformaciones corporales con (y) longevidad mâs dependiente
de ventilaciones exteriores que de un imperativo interior al servicio de un cono-
cido programa con ôntica autonomîa, algo acentuador de que como programa su
funcionamiento escapa de ralentizaciones intercedentes que influirîan en su justa
o pertinente eficacia. A cabalidad no habrîa que subrayar que esto vendrîa a ser y
como un significado a medio camino, o en su mitad, lo que traduce que no del y
todo completo, y asî no tan abarcante o cubridor de esquemas dinâmicos que ac-
tûan a medida que la experiencia asperja con têrminos fluyentes y utilidades con
cierto alongamiento si no que efîmeras; pero, como el ser es acto, lo que implica
una acciôn que asimismo regula o pondera la palabra, cualquier sentido de algu-
na forma explicitado queda vigente para quien lo encuentra, lo que no quiere de-
cir que no pueda compartirse, y sin que necesariamente llegue a divisiôn o a ese
bifurcamiento que apellîdase indefectible.
Quedarîa por decir, que si el capitân orcivo acercôse un poco al colectivo, pe-
ro sin intenciôn alguna de ampular la cuestiôn en curso con una verborrea corus-
cante; aunque sî, de acuerdo a su propia convicciôn, para clarar a partir de su ex-
periencia sobre el sometimiento de la morphê representativa a las infaltables con-
diciones tanto del ejercicio como del acto, subordinaciôn que como tal pudiera y
afectar a la significancia y al sentido, aunque asimismo a la susodicha morphê ya
puesta en funciôn de una acciôn escênica.
----Sabe usted una cosa, capitân orcivo?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.
----Estoy esperando oîrla, que por mis oîdos penetre.
----Que la aclaraciôn de usted estâ tan difîcil como lo anterior dicho por Sabins-
qui.
----Yo le dirîa otra cosa, Cotisôn...
----Cuâl?
----Que lo fâcil no conduce a ninguna parte; posibilita el tedio precisamente por
no ser lo difîcil, entre algunas cosas que posible hace. Lo difîcil no entretiene, y
sî que mâs bien concentra, o hace concentrar, y concentrado uno en algo queda-
rîa exento de aburrimiento.
----Con otras palabras, que hay tedio porque no hay concentraciôn en algo?
----Algo como eso, Cotisôn, como eso.
----Y usted no cree que uno pudiera aburrirse por estar concentrado?---pregunta
Temîsclates de Fuganvilla.
----En todo caso uno pudiera sentir un peso en la cabeza, lo que mâs bien serîa
una consecuencia y no aburrimiento.
----La morphê representativa y el ser que es acto, como que dos posibles temas
para la Kosmona---destaca Mildesias de Bapullôn.
----Pero, Mildesias, y en tal lugar, sometidos a la limitaciôn, que no aquî que se-
rîan ilimitados..
----Ilimitados, capitân, ilimitados?
----Sî porque no hay fronteras?
----Ah no, y la de Irsû?
----Esta frontera no tiene una funciôn limitativa, y usted lo sabe.
----Menos que la morphê representativa, yo me quedarîa con el ser que es acto.
----Atabân, puedo captar sûbito el porquê de lo que acaba (de)cir---dice el capi-
tân orcivo que agrega: de la boca de un oficial es lo mâs lôgico que sale, no?
----No hace falta comprobar que usted me ha captado sûbito.
----Quê serîa de nosotros sin acciôn?
----Ostensible, centuriôn, fâcil y no difîcil de entender.
----Quê de palabrerîas gruesas, quê!!----afirma el actor trâgico.
----Cada cual tiene su funciôn; la de usted, actor, no fue la de tirar la mâscara?
----Serîa la mâs importante, porque si de funciones se trata tuve unas cuantas.
----Entendiô usted a cuâl funciôn me refiero.
----Y yo que participê en esa funciôn---dice el aldabate que habîa regresado.
----Pilaris, no vayas a decir lo que pasa por tu testa---dice Lolia Paulina.
----Y cômo usted sabe que iba a decir algo?
----Quê tû crees, Pilaris?, que aquî todo es posible...
----De vez en cuando se me olvida.
----Quê, pudieras ser entonces mentirosa, Pilaris?
----Y a quê viene eso ahora, eunuco Posides?
----Porque un mentiroso lo que primero necesita es tener buena memoria.
----Te creo cien por ciento, Posides!!---afirma Cotisôn Alanda Coto.
----Entonces quê, es usted mentiroso?
----Esa ofensa te hubiera costado, en el primer sistema, el corte de tu cabeza.
----Pero como estamos en el segundo, mi cabeza se queda en su lugar.
----Bueno, me retiro, que por ora no tengo mâs nada que decir---dice el capitân
orcivo.
----Capitân, y por quê no ludica con nosotros, aunque sôlo sea unos minutos?
----Cornelia, porque no me es necesrio el lûdico, el que de facto ya soy.
----Entonces hasta la prôxima, capitân, hasta la prôxima.
----Quiên hace la prôxima tirada?---pregunta Lolia Paulina.
----Yo yo--- dice el sprintia.