Montag, 28. Februar 2022

La cazuela de Vitelio (953)

     El guacamayo polîcromo, y despuês del castigo im-puesto por el progenitor

de Casandra, sale de la jaula como un disparo de flecha---la posibilidad de que

entrara otro en la misma jaula no existîa----y con el objetivo preciso de volver-

se a encontrar con el eunuco Posides. Pasados unos minutos ya estaba posicio-

nado al lado de êste, y con sus ôculos tan abiertos y con su mirada sumamente

penetrante, que por razôn de estas dos cosas por parangôn  pudiêrasele compa-

rar con uno de los halcones enviados al senecto omphalos del mundo por el se-

cuestrador de Europa. Mas el eunuco Posides no valiôse del perquirir pertinen-

te que a lo mejor o tal vez darîale la respuesta a la pregunta [corta porque no y

eran tîpico de êl las largas] que hîzose para sî mismo: Y por quê esta vez no se 

posô en uno de mis hombros?

    Mas si para el eunuco Posides el guacamayo ya no resultâbale extrañeza, pa- 

ra el tîo de Sabinsqui era todo lo contrario: tal especie asî, de varios colores, de

pico grande es muy rara de encontrarse en sitios embrisados por la sombra; pe-

ro mâs aûn, en donde existen grupos que forman un colectivo, un semântico in-

tercambio, una conversaciôn.

----Yo al respecto no pudiera decir mucho, señor; pero sî que poco: este guaca-

mayo se apareciô en mi cuarto muy crîpticamente; penetrô en êste por la venta-

na.

----Y portando los arilos del Taxus---agrega Cornelia.

----Dônde los traîa?----pregunta el tîo de Sabinsqui,

----En su interior, por lo que nadie los podîa ver.

----Y cômo ustedes sacaron los arilos del interior?

----Nosotros no hicimos nada, ya que êl mismo los arrojô.

----Mâs raro todavîa, que un guacamayo ingiera arilos....

----Êsa fue, precisamente, la causa de haber llegado al segundo sistema---dice

el eunuco Posides.

----Y cômo tû sabes que los arilos pueden ser causa de sucumbimiento?

----Señor, porque yo mismo los ingerî---revela el eunuco Posides.

----Ya en los tiempos de Vologeso, ese Taxus existîa, bien que me acuerdo de êl.

----Yo tambiên, pero ahora debe estar mâs grande, no?----indaga el padre de Sa-

binsqui.

----Y acaso no es normal que, con el tiempo del otro lado, las cosas crezcan?

----A quê te refieres con eso del otro lado, Posides?---pregunta el tîo de Sabins-

qui.

----Al primer sistema, al primero.

----Por lo que voy escuchando, entonces tû y el guacamayo fenecieron en el mis-

mo lugar, no?

----Asi mismo, señor, asî mismo!!

----Pero no necesariamente se pudiera, por la escucha, llegar a una deducciôn y

tan exacta; porque sî, es verdad que el eunuco ingeriô los arilos al igual que y el

guacamayo, mas tambiên pudiera haber sido en lugares diferentes...

----Señora, tiene usted razôn, mas la cosa es una sola: no fue como yo lo deduje?

----Asî fue, señor, asî!!

----Entonces, Cornelia, entonces...

----Pero aquî hay una cosa [....] y me da igual como ustedes la definan.

----Cuâl es la cosa, señora, cuâl?

----De que hablando de envenenamiento, tanto el eunuco Posidês, el guacamayo

y yo estamos en este sistema por la misma causa.

----O sea, por envenenamiento?

----Tenemos otra vez que volver a oîr lo mismo?---pregunta Lolia Paulina.

----Pero ellos no lo saben---dice Cornelia mirando al padre y al tîo de Sabinsqui.

----Y con quê usted fue envenenada, señora?---pregunta el padre de Sabinsqui.

----Pregûntele al eunuco Posides, que fue el que me envenenô.

----Fue mâs bien un accidente por confusiôn de infusiones--dice el eunuco Posi-

des.

----Por confusiôn o no, fue un accidente que costô una vida---acentûa el padre y

de Sabinsqui.

----Sî ya sê, mas quise decir que no fue mi intenciôn sacarla del primer sistema,

eso---dice el eunuco Posides.

    

      Tomândola por la justa, precisa y exacta, la cosa es que para Sabinsqui toda

policromîa mâs que representar una familia colorida, o un conjunto atractivo en

funciôn de centralizar una mîmesis especiosa, la que como tal imanta al ojo mâs

observador, resultaba ser una potencia que la naturaleza ubica en entramados de-

terminados o en conformaciones corporales con (y) longevidad mâs dependiente

de ventilaciones exteriores que de un imperativo interior al servicio de un cono-

cido programa con ôntica autonomîa, algo acentuador de que como programa su

funcionamiento escapa de ralentizaciones intercedentes que influirîan en su justa

o pertinente eficacia. A cabalidad no habrîa que subrayar que esto vendrîa a ser y

como un significado a medio camino, o en su mitad, lo que traduce que no del y

todo completo, y asî no tan abarcante o cubridor de esquemas dinâmicos que ac-

tûan a medida que la experiencia asperja con têrminos fluyentes y utilidades con

cierto alongamiento si no que efîmeras; pero, como el ser es acto, lo que implica

una acciôn que asimismo regula o pondera la palabra, cualquier sentido de algu-

na forma explicitado queda vigente para quien lo encuentra, lo que no quiere de-

cir que no pueda compartirse, y sin que necesariamente llegue a divisiôn o a ese

bifurcamiento que apellîdase indefectible.

     Quedarîa por decir, que si el capitân orcivo acercôse un poco al colectivo, pe-

ro sin intenciôn alguna de ampular la cuestiôn en curso con una verborrea corus-

cante; aunque sî, de acuerdo a su propia convicciôn, para clarar a partir de su ex-

periencia sobre el sometimiento de la morphê representativa a las infaltables con-

diciones tanto del ejercicio como del acto, subordinaciôn que como tal pudiera y

afectar a la significancia y al sentido, aunque asimismo a la susodicha morphê ya

puesta en funciôn de una acciôn escênica.

----Sabe usted una cosa, capitân orcivo?---pregunta Cotisôn Alanda Coto.

----Estoy esperando oîrla, que por mis oîdos penetre.

----Que la aclaraciôn de usted estâ tan difîcil como lo anterior dicho por Sabins-

qui.

----Yo le dirîa otra cosa, Cotisôn...

----Cuâl?

----Que lo fâcil no conduce a ninguna parte; posibilita el tedio precisamente por

no ser lo difîcil, entre algunas cosas que posible hace. Lo difîcil no entretiene, y

sî que mâs bien concentra, o hace concentrar, y concentrado uno en algo queda-

rîa exento de aburrimiento.

----Con otras palabras, que hay tedio porque no hay concentraciôn en algo?

----Algo como eso, Cotisôn, como eso.

----Y usted no cree que uno pudiera aburrirse por estar concentrado?---pregunta

Temîsclates de Fuganvilla.

----En todo caso uno pudiera sentir un peso en la cabeza, lo que mâs bien serîa

una consecuencia y no aburrimiento.

----La morphê representativa y el ser que es acto, como que dos posibles temas

para la Kosmona---destaca Mildesias de Bapullôn.

----Pero, Mildesias, y en tal lugar, sometidos a la limitaciôn, que no aquî que se-

rîan ilimitados..

----Ilimitados, capitân, ilimitados?

----Sî porque no hay fronteras?

----Ah no, y la de Irsû?

----Esta frontera no tiene una funciôn limitativa, y usted lo sabe.

----Menos que la morphê representativa, yo me quedarîa con el ser que es acto.

----Atabân, puedo captar sûbito el porquê de lo que acaba (de)cir---dice el capi-

tân orcivo que agrega: de la boca de un oficial es lo mâs lôgico que sale, no?

----No hace falta comprobar que usted me ha captado sûbito.

----Quê serîa de nosotros sin acciôn?

----Ostensible, centuriôn, fâcil y no difîcil de entender.

----Quê de palabrerîas gruesas, quê!!----afirma el actor trâgico.

----Cada cual tiene su funciôn; la de usted, actor, no fue la de tirar la mâscara?

----Serîa la mâs importante, porque si de funciones se trata tuve unas cuantas.

----Entendiô usted a cuâl funciôn me refiero.

----Y yo que participê en esa funciôn---dice el aldabate que habîa regresado.

----Pilaris, no vayas a decir lo que pasa por tu testa---dice Lolia Paulina.

----Y cômo usted sabe que iba a decir algo?

----Quê tû crees, Pilaris?, que aquî todo es posible...

----De vez en cuando se me olvida.

----Quê, pudieras ser entonces mentirosa, Pilaris?

----Y a quê viene eso ahora, eunuco Posides?

----Porque un mentiroso lo que primero necesita es tener buena memoria.

----Te creo cien por ciento, Posides!!---afirma Cotisôn Alanda Coto.

----Entonces quê, es usted mentiroso?

----Esa ofensa te hubiera costado, en el primer sistema, el corte de tu cabeza.

----Pero como estamos en el segundo, mi cabeza se queda en su lugar.

----Bueno, me retiro, que por ora no tengo mâs nada que decir---dice el capitân

orcivo.

----Capitân, y por quê no ludica con nosotros, aunque sôlo sea unos minutos?

----Cornelia, porque no me es necesrio el lûdico, el que de facto ya soy.

----Entonces hasta la prôxima, capitân, hasta la prôxima.

----Quiên hace la prôxima tirada?---pregunta Lolia Paulina.

----Yo yo--- dice el sprintia.









































 










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