La pregunta considerada buena por el tîo de Sabinsqui, y corta hecha por Lo-
lia Paulina: pero podemos sin preparaciôn?, siendo lo dador de pâbulo para ha-
cerla lo amplificado por Cotisôn Alanda Coto, de que "lo mismo podemos estar
aquî que en otro lugar", mas sin dejar ostensible de si al mismo tiempo, que se-
rîa lo igual a decir simultâneamente, resonô efîmeramente en la testa del herma-
no del tîo de Sabinsqui, pero menos que por la razôn de haberle dado alguna re-
levancia por volver a recordarse de la palabra "preparaciôn", la que hacîa ya un
tanto que no sentîa penetrar por sus oîdos con determinado vigor, y con la repe-
ticiôn aquella en los instantes en que viose sometido a los edictos militares y en
los años que pasô como oficial en las huestes de Vologeso, quien estaba suma y
completamente convencido de que sin preparaciôn los triunfos en la parasanga
no estaban seguros, de ahî que la palabra fuese una y mil veces vuelta a utilizar
y hasta de vez en cuando el mismo dîa. Pero estando en esto, y como ya dîjose
debido a la reminiscencia de la palabra susodicha, el hermano del tîo de Sabins-
qui como que sintiôse poseîdo con un pensar que examinaba la cuestiôn de que
si verdaderamente la preparaciôn tenîa algo que ver con la perfecciôn, si algûn
tipo de atingencia habîa entre una cosa y la otra, a lo que llegôle la conclusiôn
de que la perfecciôn incluye algo de pericia y de sumatoria de experiencias en
el campo empîrico, dos incluyentes que necesariamente deben contar con y la
adecuada base que les dê la ayuda pertinente previo a que sea posible una ha-
bilidad, una destreza, un avance impoluto, una cantidad de posibles aplicativos
de consuno con la capacidad o talla tanto de una forma de actuar como de una
de pensar, aunque dîgase que el pensar acarrea el actuar, decir que no queda y
demostrado asî, porque de facto existe lo onomado contradicciôn.
En lo atinente a la preparaciôn, y debido claramente a que êl asimismo tuvo
que pasar por ella, y como si por la razôn de un encorsetamiento una idea man-
tuviera su fijeza menos que un estar cerrada, el tîo de Sabinsqui [ del que ya y
sâbese que es un perfeccionista y quedando asî alejado de lo pragmâtico] soste-
nîa una y otra vez, y con un tono de voz caracterîstico de los oficiales mâs exi-
gentes y robustos, de que es parte fundamentalîsima de un programa disciplina-
rio; de lo que sale, entonces, que debe ocupar un primer lugar en la voz del en-
cargado de mantener a las huestes en el mejor estado de seriedad, de suprema
convicciôn de que una buena estrategia es garante de un mayûsculo porciento
de logros y conquistas, de que môntese en el arco una flecha en cuestiones de
segundos---vâlida esta microsecuencia de tiempo desde que sâcase la flecha y
de la aljaba o del carcaj hasta que llega al arma de disparo----y de que el inde-
fectible agarre de la espada (corta o larga) hâgase desde que el jinete aûn estâ
encima de la albarda, y no con los pies ya puestos sobre la tierra, porque es y
mâs difîcil perder un arma de defensa en cierta y determinada altura debido a
la posiciôn mâs baja que tendrîa el enemigo.
---Ya entiendo el porquê de que usted hubiera dicho que mi pregunta era bue-
na---dîcele Lolia Paulina al tîo de Sabinsqui.
---Y quê usted ha entendido, Lolia Paulina, a que se refiere con eso de enten-
der?
----De que usted, a pesar de ser un perfeccionista, es tambiên un buen dador y
de exactas o detalladas explicaciones.
----Pero tû le has hecho mâs caso a êl que a mî?
----Y a estas alturas de nuestro fenecimiento tû estâs celoso o molesto?---pre-
gûntale Lolia Paulina a Cotison Alanda Coto.
---Si es que es posible a estas alturas que se padezcan tales formas de conduc-
ta---señala Atabân.
---Formas o estados de conducta?---fisga Lolia Paulina.
----A mî me da lo mismo formas que estados, me da igual.
----Le darâ lo mismo a usted, pero no es lo mismo.
----Lolia Paulina, que no estamos en la Kosmona----dice Temîsclates de Fugan-
villa.
----La Kosmona: el huevo de la risa mas fundamentada-----agrega Mildêsias de
Bapullôn.
----Me acuerdo, Lolia Paulina, de las conversaciones difîciles por las que pasa-
mos tanto yo como Rubria, mas en aquellos tiempos cuando su nieto viviô en mi
casa en Apragôpolis---dice Cornelia.
----Su nieto, señora, y quiên es?---pregunta el padre de Sabinsqui.
----Kosmos, êse es mi nieto, al que conocî ya bastante crecidito.
----Y por quê se habla de êl ahora, quê tiene que ver con esta dialogizaciôn que
tenemos?
----Eso, señor, se lo respondo yo---dice Cornelia que agrega: que fui yo la que hi-
zo alusiôn a êl.
----Una respuesta es una respuesta, igual quien la dê.
----Es que Kosmos fue el de la idea de abrir esa instituciôn: La Kosmona.
----Por lo que se puede entender claramente de dônde sale o se deriva el nombre
Kosmona, no?
----Clarîsimo que se entiende, señor, clarîsimo!!
----Y yo aplaudo esa idea, que ya ustedes saben por quê---dice Sabinsqui.
----Ustedes?, nosotros no: por quê?----pregunta el tîo de Sabinsqui.
----Tû a lo mejor no te acuerdas, mas en mâs de una ocasiôn te hablê del tema de
que a mî me gustarîa tener una instituciôn.
----Tu tîo sabe cosas que no sê yo---dice el padre de Sabinsqui.
----Y cômo, si ya no estabas, te habîas ido a la otra dimensiôn---dice Sabinsqui.
----Entonces si me lo dijiste, y no me acuerdo, fue en el tiempo que yo estaba pen-
sionado, no?----pregunta el tîo de Sabinsqui.
----Correcto, exacto, preciso!!
----Bueno, y quiên se encarga ahora de la prôxima tirada, sin ningûn tipo de pre-
paraciôn?----pregunta Lolia Paulina.
----Yo señora, yo---responde el tîo de Sabinsqui.
----Serâ una perfecta tirada?
----Ya veremos, ya veremos!!
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