Donnerstag, 3. Februar 2022

La cazuela de Vitelio (941)

    Con vistas a proporcionarle si no una, dos pejigueras a la conciencia de su tîo,

que si no para darle un motivo (o el kairos) de que siguiera moviendo su lengua

para asî obtener otros datos que ampularîan a la posible o prôxima discursiva de

los contertulios, Kosmos utilizando taxativamente la verba expuesta  (no hace y

mucho) recientemente sin dilaciôn dîcele (a)quêl:

----Parece que tu determinaciôn (callado me quedo) durô lo que un brinco de sa-

po en una hoja de malanga, que tu mutismo non plus ultra de unos breves minu-

tos durô en su condiciôn mutismâtica...

-----Mutismâtica, kosmos?, lo voy a tomar como un parônymos.

----Câspita!!, didâscalos, que puede hasta metêrselo en el bolsillo porque es eso

y no otra cosa.

----Pero, Kosmos, mi determinaciôn no....

----Toda determinaciôn es una negaciôn, repito---suelta el didâscalos filosôfico.

----Me deja, permite usted que yo hable sin que me interrumpa, didâscalos?---y

pregunta el tîo de Kosmos.

----Claro que sî, cômo no, hâgalo!!

----Que mi determinaciôn, aunque haya durado breve, Kosmos, no te favoreciô

en algo?

----Amplifîque lo que es, amplifîquelo!!

----En dejarte perplejo, en dejarte asî.

----Êsa es la res, êsa!!, mas por lo que amplificaste del cazador, no por no haber 

cumplido con tu mutismo, con tu determinaciôn.

----Y de haber mantenido mi determinaciôn, cômo hubieras quedado perplejo si

no dijese nada respecto al cazador?

----Yo creo que usted le gusta caer en las celadas; aunque nos haya dicho, no ha-

ce tanto, que no iba a caer en ellas---dice el didâscalos filosôfico que agrega: no

me extraña la contradicciôn, de la que con un explicitar se ha repetido que no es

otra cosa que un "principio lôgico".

----Mas no se ha explicitado el porquê de ser tal principio---el tîo de Kosmos di-

ce.

----Allâ voy, por quê me llamas!!

----Quê, explicitas tû, Kosmos?

----Estaba jugando. Esta vez le cedo, doy, transfiero, concedo la responsabilidad

de explicitar al didâscalos filosôfico.

----No me llames, aquî estoy, voy---dice el didâscalos filosôfico.


     Simultâneamente suceden dos cosas en palacio: la primera, el encuentro ines-

perado, por no haber planificaciôn, de Meli (la etera de Masalia) con el barquero 

de la ciudad del ocio Hagapajitas de Falogracia; la segunda, la y pendiente dialo-

gizaciôn entre  Dido y Circe con el objetivo ûnico, especîfico de barruntarle êsta 

y (a)quêlla sobre la selecciôn de la casa que pareciôle la mâs apropiada para utili-

zarla exclusivamente como baricentro al servicio de la deidad tanto de las sofoca-

ciones como de las fruiciones profundas: Afrodita (mas la Pandemus y no la Ura-

nia).

      Pero previo al encuentro de aquêllos el cocinero de Irlanda paseaba por los

jardines de palacio, momento que pudo hacerlo debido a la pausa que por dere-

cho tenîa y con la duraciôn de media hora, la que como tal subrayô êl mismo a

raîz de que (personalmente) la reina hiciêrale la entrega del contrato indefinido, 

siendo de este jaez siempre y cuando  [o bajo la condiciôn de que] no transgre-

diese las reglas de este mismo documento, o si no que cometiese alguna indis-

ciplina fuese ya de las conspicuas o no, ya que pasarîa sûbito de ser indefinido 

a definido; allende, y como algo dejado saber ostensiblemente por su majestad 

y que no aparecîa en el contrato, que tendrîa que cêlere abandonar la corte de

una vez y para siempre. Regresando a su paseo, y el que amên de ofrecerle una 

beneficiosa jovialidad al dirimir por un tiempo cortîsimo su responsabilidad y 

estrês en la cocina era garante del hecho de que pensara relajadamente en la y

*Triple diosa al tocarse varias veces los tres zarcillos, y sîmbolo que da calaña 

de la energîa de la numeral tres----otros dos sîmbolos que asimismo dan mues-

tran de la misma energîa son La triple espiral y La triquetra----el cocinero sin-

tiôse como tocado por una nube de fantasîa acarreada por una doncella, lo que

en resumidas cuentas no es otra cosa que uno de los tres aspectos que tiene la

diosa Triple---los otros dos son de madre y de senecta bruja o hada---, los que

de facto simbolizan el viaje a travês de la vida y sus enseñanzas. Esta envoltu-

ra mâgica, porque como consecuencia de todo lo que estâ pasando aquî pueden

estar influyendo factores atrapantes fuera del alcance de las retinas totalmente,

aunque no queda descartado que asimismo estên confluyendo concentradas pu-

diencias de movimientos del tiempo, rara vez sucede en espacios atiborrados y

con la funciôn de imantar triviales verbalizaciones salidas de la batahola; sino

lo contrario, precisamente en aquellos donde (sobre todo) descolla naturalmen-

te la policromîa, la tranquilidad y seducciôn de los aromas (aromâtica)---si por

cuestiones mâs especializadas un hiperôsmico disfrutarîa mâs con la sumatoria

de olores, no porque nadie no lo sea dejarîa de tener la posibilidad de gozo, pe-

ro clarîsimo que con una diferencia en parangôn con aquêl----. Como barrunte

final dêjase, y algo acaecido dentro del lîmite que tenîa la pausa, la media hora,

que Meli, la etera de Masalia, advirtiôle al cocinero, y de forma inteligible, breve 

absoluta, de que si por alguna casualidad ella lo veîa cercano a Circe se y trepa-

rîa en la barca del barquero de Apragôpolis lo mâs pronto que pudiese, que si y

no a todo trance igual fuese el costo que êste le pusiese por el viaje. Mas el co-

cinero, en cambio, no refutô la advertencia; frente a ella quedôse en total mutis-

mo, ya que si Meli no sabîa algo era que el barquero, de momento, de Bedriaco

no se irîa ni aunque le pagasen por la transportaciôn de un lugar a otro de algu-

na criatura el mâs extremo precio, y menos sabiendo que tendrîa que salir obli-

gatoriamente por donde mismo entrô: por el este  (de Albula), latitud caracteri-

zada por los incesantes conflictos y huevo de las emociones.




 



    














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