Samstag, 26. Februar 2022

La cazuela de Vitelio (952)

     La calaña de Sunev de estar de jeta no debîase precisamente a una rêmora, y

sî al hecho de ignorar dônde estaba Kosmithôs, y al que esperaba preparada pa-

ra soltarle un discurso. Mientras tanto, y para eludir que algûn pensamiento po-

deroso apoderârase de ella convirtiêndola en su esclava, que si no que un obse-

sivo estado engendrârale creer en un sola cosa, entretenîase en la cama ludican-

do con Kôsmythos a raîz de que êste habîase despertado, pero ignorando la ra-

zôn, el motivo o el porquê de que riêrase constante o incesantemente, sin parar, 

sin pausa y seguido, Con esta forma de revelar una presente jovialidad, un âni-

mo en plenîsima poca edad desarrollândose sin obstâculos o cortapisas, volvîa

Sunev a tiempos pasados y cuando aûn vivîa su madre Cornelia, debiêndose el

retornar a la cuestiôn especîfica de que su progenitora nunca jugô con ella, aun

teniendo lugar, sucediendo una parecida risa, tal vez por la razôn de que al ser

violada por aquel emperador, algo tan resonante en su conciencia y en su cuer-

po, viêrase detenida como por una especie de pejiguera mental acarreante de y

un estado taciturno, acosada por un recuerdo que impedîale una acciôn con sol-

tura lûdica. Pero si tal regreso al pasado engendrôle una tristeza, mâs creciô ês-

ta al recordarse de que por el mismo hecho de la violaciôn su madre como que

quedô atrapada por una penuria de libertad expresiva, teniendo esto como con-

secuencia que no pudiese dilucidar ese sentimiento que transformaba su existir

en algo indeseado, sentimiento salido de un pensar de que ella fue culpable de

la violaciôn, sin entender jamâs Sunev el porquê de este pensar, porque en rea-

lidad y concretamente su madre ni tan siquiera dio pie, pâbulo de que aquêlla

sucediera, fuese ya a travês de un masaje visual al emperador que por otro me-

canismo de atracciôn seductiva. Como ya vase leyendo, que al presentar la pa-

labra un brotar expositivo remuêvense los retazos (que)daron atrâs, el regreso

al pasado pudiese sacar del momento presente a Sunev, ya que de continuar y

con êl sumarîanse los añadimientos posibles que mantendrîanlo en colocaciôn, 

por lo que entonces êsta sûbito y apoyada por la voliciôn dirîmelo para quedar

exenta de lo que ya no puede remediarse, quedar libre que de facto es lo preci-

so y tempestivo para que pueda continuar ludicando con su hijo. Empero suce-

de una cosa acopas, siendo no otra que la patada con reciedumbre y accidental

que le da Sunev a un jarrôn de cristal, el que estaba atiborrado de seniles pape-

litos que contenîan versos y escritos [tanto por ella como por el vate] a medida

que iban apareciendo las imagos. Al bajarse de la cama para recogerlos, a lo y

que jûntase el tomar uno por uno de los pedazos de cristales, percâtase râpida-

mente de que uno de los papelitos estaba completamente abierto, o sea, que no 

estaba doblado, trayendo como consecuencia esto su rauda atenciôn, siendo en-

tonces que pônelo frente a sus retinas y en voz alta lee:   


Bien lo sabe la mano que desbârrase atractiva,

la que entre dadorîa de noche y posibilidad de un encuentro

proporciona la conexiôn existente entre dos sujetos.

 

      Y hablando de sujeto aparece Kosmithôs. Penetrô por la puerta del cuarto co-

mo si fuese un ujier agarrando la manigueta con estilo prudencial, empero como

antes habîa pasado por la Kosmona enterândose [por su padre] de que Sunev ha-

bîa estado en Albula y visto el corcel asturiano atado a un ârbol, prefiriô ser y el

primero en hacer uso de la verba menester. Y entonces dice:

----Lamento no haber estado cuando tû estuviste, verdaderamente lo siento.

----Y cômo supiste que yo estuve en Albula?---pregunta Sunev haciêndose la bra-

va.

----Porque me lo acaba (de)cir mi padre.

----Ya sabrâs cuâl es la pregunta siguiente, no?

----Te la respondo inmediatamente: estaba con Xabier y la bailarina pelirroja.

----No me digas, verdad?, y cômo no los vi?

----Como yo tampoco te vi a ti, no?, porque no estâbamos en el mismo lugar...

----Ah no, y cômo acabas (de)cir que estabas con ellos?

----No!!, en el mismo lugar tû y yo: tû por aquî y nosotros por allâ.

----Y por quê no me dijiste antes de salir adônde ibas?

----Y desde cuândo yo te lo digo?

----Algunas veces me lo has dicho...

----Tan pocas que ya se me olvidaron...

----Mira, dêjate de hacerte el gracioso, el simpâtico o lo que sea, me oîste?

----Como si me hubieses llamado para que viniera.

----Pero serâs atrevido?

----Soy lo que debo ser siendo.

----Mira, vete, desaparece, que de momento no quiero saber de ti.

----Si es tu deseo me largo, eso, me lar-go.

----Pues lârgate de una vez, lârgate!!

















 








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