Mittwoch, 9. Februar 2022

La cazuela de Vitelio (943)

    De la sûmula de innumerables posibles, mas que sôlo algunos llegarân a ser,

lo que dêbese no a otra cosa que a la subrutina de un programa que pertenece a

la vida, cuêntase con el que ya va siendo [y al que regrêsase] de encuentro y en

palacio de dos criaturas: Meli y el barquero de Apragôpolis, el onomado Haga-

pajitas de Falogracia, encuentro que, como tal, ya calificôse de inesperado por

carecer de planificaciôn ----lo posible que llegarâ a ser es garante de un suceso

mas no de alguna coordinaciôn o cita en funciôn de encuentro alguno---. Al no

ser esperado causô indeleblemente impresiôn y extrañeza, empero mâs en Meli

que en el barquero de la ciudad del ocio, lo que nada tiene que ver que êste pu-

diera tener un control sobre/de ciertas cosas en el tempestivo momento que pa-

san, sino que mâs bien por el oficio que realiza ya (si acaso), [con pneuma im- 

pulsivo de Eolo y engendrativo de olas], de impresiones y de extrañezas dirîa-

se que estâ curado-----a los barqueros pâsales lo que algo anâlogo a los vetturi-

nos: de tanto que han visto, aunque trâtese de espacios disîmiles, el entramado

que los sostiene ya no es padeciente de nada----, exento de los efectos de un y

juicio en vista primera. Saliendo volitivamente de las  [precisiones indispensa-

bles y de las apreciaciones imprescindibles que desatan la madeja por la punta

mâs resonante] colorantes infaltables por razones que no hacen faltan urgente-

mente revelar, allende de que son razones que ya existen desde que existe y la

razôn misma, se retornarîa entonces al encuentro; y, por êste, a sacar a puesto,

a colocaciôn la dialogizaciôn que por su caracterizaciôn corta o dirime la for-

maciôn de ingentes lîneas.

---Usted aquî, barquero, en Bedriaco, y eso que usted estâ por acâ?

---Meli, desde que me conoces, como barquero, siempre he tenido movimien-

to, el que le agradezco a la deidad de los vientos, porque de no haber el medio

de transporte quedarîase estâtico, a no ser que reme, pero como las distancias

que he recorrido  (y que recorro) son largas, si de remar se trata ya no tuviese 

brazos.

---No me parece incierto lo que usted acaba (de)cir, de hecho yo misma soy y

testigo de que usted no rema, pero lo que usted acaba de plantear no responde

concretamente a mi pregunta, la que no fue ni referente a lo que usted es ni a

las condiciones necesarias para que su barca se mueva, no?

---No es que no quiera responder a tu pregunta o trate de escapar de ella con lo

dicho, no, no es eso, sino que mâs bien es mi costumbrer de crear un ambiente

descriptivo o formal, algo que no hago siempre mas sî muchas veces...

----Y acaso una costumbre no estâ presente siempre?, por lo que me parece en-

tonces que no es una costumbre.

----Sabes una cosa?, te escucho hablar con mâs limpieza en tus enfoques, aun-

que tambiên con mâs intenciôn de inducir reflexiones con las interrogativas y

que salen de tu boca....

----Pues de eso yo misma no me doy cuenta, pero le agradezco que me lo diga.

---Yo sî que puedo notar la diferencia del cômo hablabas antes y del cômo ora.

----Y quê puedo hacer yo con esa diferencia, es importante? No cree usted que

lo mâs importante es que uno pueda seguir hablando?

----Claro que asî lo es!!, pero una diferencia muestra o rasgos caracterîsticos y

que nos alejan de un otro o estados que se han superado teniendo en cuenta el

transitar del tiempo por el pasado, presente y futuro.

----Venga acâ, barquero, usted ha ingresado en algûn tipo de Academia?

----Mi mejor Academia sigue siendo el mar, el espacio abierto, la superficie y

con olas.

----Muy poêtico, barquero, muy, y si de hablar se trata, yo nunca habîalo oîdo

hablar asî...

----De que no me hayas escuchado no quiere decir que jamâs sucediô, siendo

êsta la razôn: muy pocos me oyen.

----Y quiênes son los pocos?

----Eso ahora no tienes que escucharlo.

----Ah no, y cuândo?

----Eso no lo sê, tal vez nunca.

----Pero ahora puedo escuchar su respuesta a mi pregunta inicial?

----Es êsta: estoy aquî porque traje a Circe, mas lo que no sê es cuândo me voy.

----Usted se demora es responder; y, cuando lo hace, dice cosas que no se la han

preguntado. Quê, es esto otra costumbre?

----No es otra costumbre, es simplemente un querer decir, sôlo eso.

----Bueno, que ahora tengo otra pregunta.

----Cuâl?

----Por quê Circe abandonô la zona de Omonia?

----Por las nuevas leyes puestas en vigor en la ciudad del ocio, las que han afec-

tado tantîsimo a los precios, tanto los de los productos como el de los habituales

en la zona susodicha. Y fîjate que si êstos a pesar de habituales no eran suficien-

tes, con la afectaciôn ni llegan a cubrir la primera parte de lo que pîdese como y

alquiler de un cuarto.

----Parecen duras las nuevas leyes, no?

----No dirîa duras sino abusivas en funciôn de lo despôtico.

----En funciôn o al servicio de eso?

----Queda para tu preferencia la palabra precisa.

----Otra pregunta, barquero.

----Hazla!!

----Y de quê va a vivir Circe, si aquî en Bedriaco no existe su oficio? No es me-

jor algo que nada?

----Hasta donde estoy enterado, Dido acepta abrir aquî en Bedriaco una casa en

funciôn de tal oficio, con la condiciôn de que pâguesele el impuesto correspon-

diente.

----Verdad que Dido aceptô eso, verdad?

----Tan verdad como que lo estâs oyendo.

----Verdad que las monedas todo lo resuelven.

----Y si lo sabes, entonces, por quê....

----Deje, barquero, no haga la pregunta.

----La moneda es la religiôn en la que cree todo el mundo, ya no tanto un afrodi-

sîaco estimulante.

----Cômo, un afrodisîaco estimulante, quê usted quiere decir?

----Olvîdalo, yo sê lo que quise decir.

----Sabe usted una cosa?

----De cuâl se trata?

----De que ya me preguntaba el porquê de que Dido y Circe estuvieran en pri-

vado hablando desde hace ya rato.

----Y quê sospechas de tal conversaciôn?

----Contra, barquero, intenta usted molestar mi inteligencia?

----Yo carezco de intentos porque predomina en mî la acciôn.

----Y un intento no es el huevo de la acciôn?

----Ya sabes que soy barquero, no gallina.

----Usted me disculpa, mas tengo que reirme.

----Nunca ha estado la risa vedada, que yo sepa.

----No la veda ninguna ley!!

----Eso no lo sê!!, aunque espero que no.

----No espere lo que no sabe, porque pudiera quedar impresionado.

----Impresionado yo?, respecto a impresiones te dirîa que no, no las padezco.

----No padecer no es nada defintivo.

----Ven acâ, quiên de nosotros al parecer ha ingresado en una Academia?

----Barquero, que la Kosmona tiene poder; influye en todo el mundo.

----La Kosmona, quê es eso?

----Acêrquese, que le explico.


     Non plus ultra de cinco minutos necesitô Meli para dilucidarle al barquero

quê era la Kosmona, explicaciôn que como tal sôlo sirviô para saciar la curio-

sidad de êste, menos que para despertarle algûn tipo de interês por la invetera-

da instituciôn, algo que no contradice una lôgica formal del decir  [de su parte

y, de tres cosas, la segunda dicha] que lo de êl era  "el espacio abierto". A raîz

de esto ûltimo dicho, Meli (entonces) no pierde el kairôs de sacarle algûn pro-

vecho, ganancia que no fue otra que la peticiôn al barquero de que diêrale sin

pago alguno una vueltecita en la barca por Albula. El barquero, como querien-

do resultar neutral, no caer impertinente, excesivo o su contrario, no ve ningûn

inconveniente para aceptar la peticiôn, sôlo que deja saber sûbito, y de manera

inteligible, que por lo menos querîa recibir una compensaciôn, que con êsta no

quedarîa inconforme, a pesar de que por su costumbre, su necesidad, su forma

de pro-ceder y su categorîa de precios jamâs habîa hecho una cosa como la que

hace ahora: sentirse conforme con tan sôlo una compensaciôn. A continuaciôn

de esto Meli, que no llevaba monedas con ella, le comunica al barquero que de-

berîa subir a su cuarto con el fin de sacar los sestercios de una bolsita de cuero

donde los guardaba, ya que si los dejaba sin esconderlos el cocinero [y sin que

diêrale el beneplâcito correspondiente de hacerlo] se los cogîa para utilizarlos

en la compra de cosas que despuês botaba, aun en un estado sumamente bueno. 

Mas en lo que esperaba el barquero que Meli regresara con las monedas, Circe

sale del recinto donde habîa tenido la conversa con Dido. y eyectando una que

dirîase mala jeta. Sin dilaciôn alguna el barquero pregûntale el porquê de tener

una jeta como êsa, a lo que responde Circe:

---Es que Dido no aceptô renovar la casa de los difuntos, la ûnica que encontrê

la adecuada para el fin propuesto, casa que como tal no estaba entre las dispo-

nibles que ella me pidiô seleccionar.

---Y por quê la encontrarste la adecuada, tiene alguna caracterîstica especial?

----Yo no sê si es una especial caracterîstica o no, sino que mâs bien es miste-

riosa, lo que sî pudiera ser una caracterîstica con la que cuenta la potencia ve-

nuciana para cambiar, transformar estados hasta sacarles la risa, conducirlos a

la jovialidad con la herramienta de la lujuria, la pasiôn o el gozo.

----Quê bien se escucha que dominas tu oficio...

----Como usted el de barquero, no?

----Asî es, Circe, asî es. Y entonces, quê pasa con eso del negocio?

----Que tengo que volver a salir y escoger una de las casas disponibles.

----Ya que vas a salir, no quieres venir con nosotros a dar una vuelta por Albula

con la barca?

----Con nosotros?, si es tan sôlo usted el que estâ parado aquî como una estaca.

----Estoy esperando que venga de su cuarto Meli, la que me acaba de pedir que

le diera una vuelta con la barca; fue a buscar unas monedas para pagarme.

----Y entonces yo tambiên debo pagarle despuês de ya haberle pagado un viaje

bastante caro?

----No, claro que no, lo que ya tû me pagaste cubre este vueltecita, o sea, que es

gratis.

----Si es asî voy con ustedes a dar la vueltecita, y despuês veo los de las casas.

----Mira, Circe, ya viene Meli, asî que nos vamos.

----Quê, Circe va con nosotros?----pregunta Meli y a la vez que entrega los ses-

tercios.

----Sî, viene con nosotros---responde el barquero.

----Y ya le pagô?

----Y muy bien que lo hizo!!

----Quê, Meli, algûn inconveniente que yo vaya?

----Ninguno, Circe, ninguno!!

----Entonces a la barca, a la barca!!----afirma el barquero.


















   





















 




































   

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