Para no entrar en liza por cuestiones de algûn tipo de apoyo familiar, el que
lôgicamente vendrîa de la parte de Rubria o de Dido, sin descartar que posible-
mente de la de la campesina, en vez de explicitar en palacio de que habîa en Al-
bula estado y visto al corcel asturiano amarrado al tronco de un ârbol sin la pre-
sencia del jinete (kosmithôs), Sunev decide arrumbar sus pasos a la Kosmona y
tratar el asunto directa y exclusivamente con Kosmos, dando igual que fuese a
la zaga de una columna que en un sucucho de la instituciôn. Pero previo a la y
partida al lugar pensado deberîa dejar durmiendo a Kôsmythos, lo que de facto
no serîa un gran problema, como tampoco (esta vez) necesitarîa hacerlo por la
vîa de un tremendo esfuerzo, por la sencilla y llana razôn de que al estar por el
reciente llanto tantîsimamente agotado, con tan sôlo poner la testa sobre la pro-
tegida y forrada almohadita con tela de seda el traslado de lo existencial a la di-
mensiôn de Morfeo estaba sin cavilaciôn garantizado. Poniêndose raudamente
en funciôn de esto, y dado que las condiciones estaban ya preparadas, solamen-
te el tiempo que necesitô Sunev fue de cinco minutos para observar que los ce-
rrados ôculos de Kôsmythos daban calaña de su estado exhausto. Sin dilaciôn,
entonces, abre la puerta del cuarto; y, al canto, va a la Kosmona.
En la instituciôn, y sin ninguna planificaciôn por lo que entonces acopas, la
visita del cazador dirimiô la fluencia de la dialogizaciôn con soltura, tipologîa
êsta que tiene una tremendîsima diferencia con alguna otra con tensiôn, estado
tîpico de la lograda a trancas y barrancas. De tal guisa que al deshacerla no sa-
lieron a relucir verbalidades brutales, querellas incesantes, reacciones atrabilia-
rias y las transformaciones de los semblantes por ese estar que apellîdase de je-
ta, el cazador resultô bienvenido, lo que no quiere decir que de la pregunta per-
tinente exento haya quedado, la que sobre el pucho hîzole Kosmos:
----Nos barrunta usted, cazador, de la causa, del motivo o del porquê de su im-
provisada visita?
----Ve van a disculpar los contertulios, que espero que no lo tomen a mal, pero
debo comunicarle algo a Kosmos de jaez personal---dice el cazador.
----No preocûpese usted por eso, cazador, que los contertulios estân preparados
hasta para no entrar en celosîa y carecer de rescoldo. A ver, disminuya la distan-
cia existente entre el punto en que estâ usted y en el que yo, algo que es sôlo po-
sible si usted avanza hacia mî y yo no muêvome de aquî, ya que si yo no quedo
inmôvil en mi punto la distancia que sepâranos serîa siempre posible, de lo que
sale que usted mantendrîase en lejanîa, en lontananza...
----Contra, Kosmos, por quê simplementes no dices acêrcate?
----Y risas de Kosmos que responde a la pregunta: acêrquese, cazador, acêrque-
se.
----Ya que estoy al lado tuyo escucha, pon atenciôn, abre oîdos.
----Punto a la raya y que continûe la letra. Cuâl es la comunicaciôn que usted y
quiere hacerme saber?
----Es referente a Kosmithôs, por eso dije que era algo personal..
----Le pasô algo, se cayô del corcel, cometiô alguna tonterîa?
----De pasarle no sê que le pueda estar pasando; del corcel, que lo dejô atado a
un ârbol en Albula, de cometer alguna tonterîa, aunque yo sê que êl de tonto no
tiene nada, sôlo es posible saberlo cuando regrese del viaje en la barca del bar-
quero de la ciudad del ocio.
----Câspita!!, y quê hace Kosmithôs en esa barca, cômo usted sâbelo?
----Porque estaba de cacerîa, y aunque êl no me vio, yo sî a êl, pero eso no es to-
do, hay mâs.
----Como que entramos en suma, o es posible la sûmula: quê mâs hay?
----Que êl no estâ solo con el barquero, ya que en la barca estân Circe y Meli.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que no aprende que el
perfume de cerca mata.
----Pero ademâs otra cosa.
----Amplifîquela, cazador, êsa es la res!!
----Que Sunev estuvo en Albula con Kôsmythos en los brazos y vio el corcel ata-
do al ârbol.
----Ora sî que complîcase la res.
----Crees que sôlo serîa una complicaciôn?
----Sin dudas y sospechas, y no sôlo para Kosmithôs sino asimismo para mî.
----Y por quê para ti?
----Si usted quêdase aquî un rato tendrâ la respuesta (al)cance de su vista.
----Cômo que asî?
----Ya usted verâ, mantenga la ataraxia.
Non plus ultra de siete minutos de lo dicho al hecho: la presencia de Sunev en
la Kosmona, por lo que pregûntale al cazador a Kosmos:
----Y cômo supiste que Sunev iba a venir?
----Vaya pregunta que darîa paso a una polêmica, la que no creo que ora sea posi-
ble porque...
Pregunta Sunev dônde estaba Kosmos; mas Kosmos, que oye la pregunta, sin
dilaciôn pîdele al cazador que no abandone el punto donde estâ, que quêdese in-
môvil en tal sitio hasta que vâyase Sunev, peticiôn a la que no opônese aquêl.
----Aquî estoy, por quê preguntas por mî?
----Kosmos, es que tengo algo que preguntarte en privado.
---Y yo que soy erastes de las preguntas: de cuâl trâtase, quê largo tiene, cuâl con-
tenido posee?
----Tienes una idea de dônde estâ, pudiera estar Kosmithôs?
----De la idea carezco; de ella ni la tengo, mas por quê la pregunta.
----Porque estuve en Albula y vi el corcel asturiano amarrado a un ârbol, mas a tu
hijo por ninguna parte.
----Saber dônde estâ Kosmithôs siempre es una tarea difîcil; pude estar en cuales-
quier partes sin saber de ninguna; lo mismo estâ aquî que estâ ya; se traslada rau-
do; tiene su estancia analogîa con un tiro de flecha...
----Pura defensa de un padre.
----Y por quê me preguntas a mî sabiendo que soy eso?, por quê no a su madre o
a su abuela?
----En fin, que al parecer sôlo me queda esperar que aparezca, no?
----Al parecer eso nos queda a todos, no?
-----Eso parece! Bueno, me voy.
-----Age, age!!
Ida Sunev, Kosmos regresa al lugar donde estaba el cazador, y êste pregûntale:
----Y de cuâl complicaciôn tû hablabas, si te la quitaste de encima muy fâcilmen-
te?
----Y usted cree que no es difîcil dar una respuesta posible de creer?
----Kosmos, y eso no es fâcil para ti, que te conozco lo suficiente como para ha-
certe esta pregunta?
----Y retorno de la risa de Kosmos.
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