Sonntag, 20. Februar 2022

La cazuela de Vitelio (948)

    En la barca de Hagapajitas de Falogracia, y seguido al hallazgo de una escu-

sabaraja sin tapa atiborrada de libros, Kosmithôs entre alguno de êstos encuen-

tra uno que sûbito llamôle la atenciôn. Su contenido no era otro que sobre dan-

zas seniles (mas) atractivas, por no decir que pudientes en lo que respecta con-

cretamente al hecho de que despiertan (al canto) de sopetôn algûn que otro de-

seo de jaez lujurioso. Una de estas danzas onomada cordax fue la preferida râ-

pidamente por Kosmithôs, y debido a la razôn especîfica de que Meli dio una

dilucidaciôn sobre ella; explicaciôn que, como tal, encantôle a Kosmithôs has-

ta el punto de prestarse cuanto mâs cêlere posible a participar con Meli en una

danza como êsta, mas quedando con la duda Meli de si verdaderamente pudie-

ra resistir Kosmithôs la ingente sofocaciôn que la danza provoca, y lôgîcamen-

te al alimôn con el deleite adecuado que acicata, correspondencia funcionante

infalible.

     Circe, de oîdas, conocîa esta danza, y si mal no recuerda, mencionada algu-

na vez por el difunto Evandro de Atella, y en uno de sus encuentros con êl pla-

centeros en la zona de Omonia, en la ciudad del ocio, Apragôpolis. Mas este y

personaje, que como ya sâbese no hace mucho fue sepultado en palacio, y con

la intenciôn de ganarse aplausos o la atenciôn, aunque exento totalmente de lo

conocido con la clasificaciôn de complejo de Erôstrato, no solamente menciôn

hacîa de la danza, sino que asimismo de los agregados de Teofrasto de catego-

rîa imperativos menos que indicativos, a pesar de ya haber comprobado de que

tales agregados no eran del interês de nadie, lo que no quiere decir que por mo-

tivo de clemencia, de esa benevolencia que de vez en cuando sucede, que serîa

cuasi lo mismo a decir que algunas veces es posible, sintiera Evandro un aplau-

so o la cercanîa de ôculos dejantes de visual fijeza. Resulta de lo cômico el de-

talle a especificar, a sacarlo a relucir como una risa que acentûa su medida y su

complitud, que en los sitios donde gobierna del ocio la clemencia es mâs efecti-

va y no tanto por su vez en cuando una posibilidad terminologîca con sûmula y

de concreciones a lo esencial, lo que serîa una reducciôn en funciôn de lo rele-

vante que dejarîa una resonancia como de matraca china, aunque no muchos la

escuchen y otros tantos la descalifiquen por resultar pejiguerosa en locaciones

donde el libre tiempo abunda, donde el hacer poco prevalece, tiende la mano y

se amista.

      Ancorando la barca por el estrêpito de los danzantes, el barquero abandona

por un momento su oficio para pasar a forma parte de la (ya) comenzada diver-

siôn. Sin preguntarse quiênes de los presentes tuvo la iniciativa o la idea de en

un periquete transformar una parte de su medio de transporte en zona para bai-

le, mas percatândose de la posiciôn del libro encima de una mesa pequeña y de

madera de roble, por lo menos dedujo que una de las tres criaturas (con al pare-

cer posible entre ellas una atigencia de organismos, o sea, una simbiosis) habîa-

le echado una miradita, aliciente basto como para darle movimiento a todito el

cuerpo amên que para entrar en gozo sin medidas oponentes. Empero en lo que

participaba en la susodicha danza, participaciôn que demostraba una totalmente

soltura corporal fuera del esquema repetitivo y caracterîstico de êsta, dejô reve-

lado o hizo saber, algo que por cuestiones de magîn êrale imposible o un pince-

lamiento o un colorante metafôrico, que si la escusabaraja sin tapa estaba reple-

ta de libros debîase a dâdivas y olvidos de los ya tantos viajeros que habîan via-

jado en su barca, y que no sôlo oriundos de la ciudad del ocio, que es lo mismo

a decir no ûnicamente apragopolianos.

----Le agradecemos su informaciôn, barquero, pero a usted no le parece que en

este instante importancia tiene menos y mâs la propia danza?----pregunta Circe.

----No lo dije porque tuviera importancia alguna, sino porque quise decirlo, sô-

lo eso.

---Pero, Hagapajitas, esta escusabaraja no estaba aquella vez (primera y ûltima)

que usted, con esta barca, me transportô de Masalia al navîo; y que, gracias a y

este viaje conocî al cocinero---dice Meli.

----Creo que te remontas a un pasado, cuando yo empezaba a oficiar como bar-

quero, lo que quiere decir que en esta embarcaciôn ni aun estaba esa pequeña y

mesa de roble.

---Ya sê que todo empezar es difîcil sea el oficio que sea, que para ir adquirien-

do propiedades, cosas, hacen falta las correspondientes monedas.

----Quê si no, Circe?, mas no es dudable que entendiste lo que quise transmitir,

dejar saber---dice el barquero.

----Ni que fuera Circe aquî la ûnica que capta....

----Estâs molesto por la captaciôn de Circe, Kosmithôs?---indaga Meli.

----Molesto yo?, quê va!!, sôlo que yo tambiên lo captê, pero mejor es quedar-

se callado que decir una perogrullada como êsa.

----Perogrullada, Kosmithôs?, de dônde sacaste una palabra como êsa?

----De la Kosmona; mejor dicho, de la jerga de los contertulios, la que de tanto y

repetirse a uno se le pegan las palabras como si fueran mocos.

----Como si fueran mocos, Kosmithôs?, vaya jerga la tuya siendo un contertulio.

----Bueno, Kosmithôs, deja los mocos y dime: quê te parece la danza?---pregun-

ta el barquero.

----Que es pegajosa al pegar cuerpo con cuerpo.

----Y acaso no te gusta pegarte a mî?---pregunta Meli.

----Kosmithôs, padre y marido, pegado a Meli---suelta Circe.

----Padre sî, pero marido?, y cuando fueron las nupcias?

----Pensê que estabas casado oficialmente...

----No cambia mucho el hecho de no estar oficialmente casado mas se vive jun-

to con una fêmina---acentûa el barquero.

----Cômo han cambiado los tiempos!!, que le parece?---pregunta Kosmithôs.

----A mî?, eso no me importa mucho, es mâs, me da igual.

----Ya estoy que sudo, totalmente mojada---deja saber Circe.

----Si te dejar secar te ofrezco mi servicio---dice el barquero.

----Si quiere hacerlo hâgalo, pero le comunico que secarme tiene un precio.

----Quê, un precio?, de contra que yo no te pedî nada por este viaje.

----Ah, entonces usted me mintiô, barquero, al decirme que Circe habîale paga-

do y bien----dice Meli.

----Para ser mentiroso prevalece una condiciôn: tener buena memoria.

----Si supieras, Kosmithôs, que yo no la he perdido----dice el barquero que a su

vez dîcele a Meli: despuês te explico el porquê de lo que te dije.

----Entonces, barquero, estâ dispuesto a pagar el precio?

----Estoy de acuerdo, Circe, de acuerdo, pâsame la cuenta!! 




 















 





  


 










 

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