Samstag, 30. April 2022

La cazuela de Vitelio (997)

      Seguido al reconocimiento del vate por lo buena (que)dôle la coloraciôn a

Kosmithôs al decir como respuesta: aûn no para tocar el crôtalo pero equilibra-

do para montar el corcel; êste, algo que sucediô acopas y con la correspondien-

te batuta apolînea, sintiôse como poseîdo por la verba, siendo êste el impepina-

ble motivo de que a lo dicho agregârale lo siguiente: que al sentirse con el peso

que tiene su montura, le da lo mismo la bruma que una broma en el atardecer.

---Vate, parêceme que debiera usted celebrarle mâs seguido las inspiraciones de

Kosmithôs.

---Cômo, si pocas veces las tiene?

---Porque son las veces pocas que me siento poseîdo---dice Kosmithôs.

---Ven acâ, Kosmithôs, solamente tû tomaste la infusiôn que dijiste, u otra cosa

que tû no quieres decir?

----Didâscalos, en palacio sôlo lo dicho,

----Y en casa de Kalîas el vino con algo/algûn afrodisîaco?

----Y cômo yo puedo saber eso?, ni que fuera yo filtro...

----Sabes que me has hecho recordar con eso de filtro, kosmithôs?

----Quê, Kîntlico?

----La filtraciôn que hicimos del resto de vino que habîa en el botellôn que se

tomaron Akalistôn y Meleto en la ciudad del ocio.

---Algo que fue idea suya con el Kata-Shiro, papel blanco que de ponerse azul,

segûn usted, era la prueba de que en el vino habîa un tôsigo.

----Aplausos por el recuerdo que ya tiene alcheringa!!---afirma Kosmos.

----Kata-Shiro?, nunca habîa oîdo tal nombre para un papel---dice Asonis.

----Es un papel que pertenece al sistema sintoîsta y forma parte de una ceremo-

nia de purificaciôn----dilucida Kosmithôs.

----Y yo insisto en la pregunta, Kosmithôs: verdad que tu cuerpo estâ libre de y

algûn afrodisîaco?---pregunta el didâscalos filosôfico.

----Activo el magîn y el canal de la nemôsine...

----Quê tû quieres decir con eso, Kosmos?

----Que normalmente estân activos los dos, juntos, al mismo tiempo, de la forma

mâs eficiente y pudientemente en rendimiento seguido al consumo de un afrodi-

sîaco.

----Pues, didâscalos, ya le dije que no---asegura Kosmithôs.

----Câspita!!, que eso fue lo que quise decir---dice Kosmos.

----Y de dônde ustedes sacaron ese papel?---indaga Asonis.

----Nosotros no, sino Teariôn---responde Kosmithôs.

----En el Thermopolium del estrecho de España nos hablô por primera vez Tea-

riôn de este papel---dice Kîntlico de Kostâ.

----Ah, la inveteradîsima taberna romana!!---afirma Temîganes de Alejandrîa.

----Cômo no la vamos a conocer nosotros---dice Asonis y a la vez que mira a Te-

mîganes y a Perrasiestes.


       Simultâneamente en palacio, y mâs precisamente en el cuarto de la campe-

sina y Teariôn, asimismo que en el tempestivo momento en que aquêlla mirâba-

se en el espejo totalmente a toda flor, y en una posiciôn que recordâbale a la de

la diosa venusina a raîz de emerger de la deleznable espuma, êste claramente y

que no pudo eludir la contemplaciôn que raudo activôle una fantasîa que ora no

podîa poner en prâctica, no siendo otra la razôn que por ocuparse del cuidado y

de su hija Ateriana. Mas si algo despertôle un inesperado asombro, el causante

de que hiciêrase la pregunta: y quê tiene que ver esto ahora?, fue la reminiscen-

cia de cuando por primera vez dadivôle a la campesina el Kata-Shiro. Sobre el

pucho intentô encontrarle el porquê a la pregunta que êl mismo hîzose, intento

que no dejô satisfactorios resultados, el clarar con el cual sentirîase si no y algo

mâs tranquilo por lo menos conforme, Pensando entonces que una respuesta de

la campesina pudiera ser solvento contra el asombro, puso con el menester cui-

dado a su hija sobre la alfombra, y si sobre êsta por tener a su alcance una bue-

na cantidad de juguetes, y seguido pregûntale (a)quêlla:

----Sabes tû algo de los recuerdos que aparecen cuando no tienen que aparecer,

cuando no es el momento de que ellos aparezcan?

----No me parecîa que tuvieras un recuerdo, sino que me contemplabas todita y

con el fin de poseerme.

----Pues sabes una cosa?, las dos cosas a la vez.

----Y de cuâl recuerdo se trata?

----De la primera vez que te regalê el Kata-Shiro...

----Ese es un recuerdo sumamente viejo; dirîa viejîsimo, y fîjate si asî, que aûn

no sabîa que Kosmithôs era mi hermano por parte de padre.

----No dices nada nuevo, eso lo sê yo tambiên.

----A ver, que segûn mi madre Cornelia, que como ya tambiên sabes, porque ya

te lo he dicho mâs de una vez,  que tenîa conexiôn con un mundo de novedades

y sorpresas, los recuerdos no necesariamente aparaecen cuando tiene que apare-

cer, porque ni tienen un plan ni alguna planificaciôn, aunque sî es cierto que râ-

pido volvemos a tenerlos al existir una causa que los saque de donde estân, y no

me preguntes: y dônde es que estân?, porque no lo sê. Pero tambiên una vez me

dijo, que hay recuerdos por transferencia, o sea, que pasan de un lugar a otro lle-

gando a captarlos la persona que tiene ese recuerdo. Y sabes que significa esto?

----Dîmelo tû.

----Que hay alguien que estuvo hablando o habla de ese papel.

----Interesante esto. 

----Sî que lo es, no lo pongo en dudas.

----En realidad sobre el Kata-Shiro no sabe mucha gente sino pocas, por lo que 

no serîa difîcil dar con las que son.

----Por lo que dices es fâcil, desposee complejidad..

----Desposee?

----Tû me entendiste, no?

----Sî claro, sôlo que suena raro, por lo menos para mî.

----Y dime: salimos a dar una vuelta?

----Salir a darla?, y por quê no la damos aquî en el cuarto?

----Ese tipo de vuelta la damos mâs tarde: de acuerdo?

----De acuerdo!!, lo que pasa es que ahora estaba inspirado.

----Pues mâs tarde te vuelves a inspirar. Asî que ve sacando a tu hija del entrete-

nimiento que tiene, que si se entretiene mâs no querrâ salir y entrarâ en llanto.













 








 













 










Donnerstag, 28. April 2022

La cazuela de Vitelio (996)

     Finalizada la tirada hecha por Cotisôn Alanda Coto con los arilos del Taxus,

la presencia del capitân orcivo no sôlo fue la causa de dirimir la concentraciôn

de los participantes en el lûdico, sino que asimismo la ocasiôn oportuna de que

Sabinsqui, y al percatarse de que posado en el hombro derecho de aquêl estaba

el guacamayo polîcromo, dijêrale sin dilaciôn a Lolia Paulina:

---Entonces usted se equivocô al decir que el guacamayo habîase ido a la corte

porque allî tanto comîa como que dormîa bien.

---Pues sabes una cosa?, que desde que llegô a este sistema jamâs fui testigo vi-

sual de que el guacamayo posârase en uno de los hombros del capitân orcivo...

---Lolia Paulina---dice el capitân orcivo---, nunca hay que olvidar que por este

sistema todo es posible, por lo que entonces no es imposible lo que ustedes es-

tân viendo, mas si êsta es la primera cosa de la que se debe partir para nunca y

utilizar la palabra jamâs, sino que mejor decir: hasta un momento determinado

hay cosas que no han sucedido; la segunda, que mâs bien tiene que ver con re-

laciones crîpticas que con el hecho de ya estar en este segundo sistema, es y la

de los enlaces que van ocurriendo en dependencia del agente que atrae o repul-

sa, y debido a un potencial de atracciôn que nunca pierde su vigencia ni su en-

foque revela; no se la pudiera definir como parte de la subrutina porque clara y

sencillamente, y si de programas de trata, verdaderamente aquî ninguno existe,

funciona.

----Subrutina!!, palabra que en algûn lugar oî, mas no recuerdo dônde.

----Recuerda usted el papelito que le dejê con algo escrito, Lolia Paulina?

----Claro que no he olvidado tal papelito, por lo que le pregunto: quê tiene que

ver una cosa con la otra, capitân orcivo?

----Que por una palabra sabrâ usted a quiên oyô decir la palabra aquêlla, y por

esto usted darâ con el lugar que no recuerda.

----Entonces me dijiste mentira---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Una mentira positiva, que siguen existiendo---clara Lolia Paulina.

----Quê bien que conozco tales mentiras!!---afirma el capitân orcivo.

----Usted capitân de tal jaez conociendo positivas mentiras?

----Por eso mismo las conozco, Cotisôn, por eso.

----Entonces usted se relaciona con ellas?

----Y acaso conocer y relacionarse no son dos cosas que andan juntas?


     Claramente, e inmediatamente a la escucha de lo acabado de preguntar, lle-

ga a pensar Sabinsqui en que anâlogo sucede entre el observador y lo observa-

do, y significante de una relaciôn, y por lo cual nunca sepâranse.


----No pretendo refutarle, Sabinsqui, pero sî me gustarîa ampliar un poco esto

con una breve pregunta.

----Que serîa, capitan orcivo.

----Uno se relaciona para conocer o conoce para relacionarse?

----Usted hace una distinciôn entre intenciôn (un para quê se hace algo) y hecho

(por lo cual uno algo no dejarîa de hacer).

----No me esperaba esta respuesta, no por lo menos de la forma que la expuso.

----Y cômo la esperaba usted?

----No es relevante, y queda sin dudas, que tu respuesta ha sido muy buena.

----Si el capitân orcivo te lo dice, tû eres un privilegiado---dice Lolia Paulina.

----Cree usted que se trata de privilegio?---indaga Sabinsqui.

----Lo creo no, estoy segura.

----Capitân orcivo, me devuelve el guacamayo?, que entre êl y yo existe una re-

 relaciôn buena, por haber fenecido los dos en el mismo lugar?

----Eunuco Posides, yo no vine a êl sino êl a mî, asî que vas a tener que esperar 

que el guacamayo decida abandonarme.

----Que yo tengo que esperar por su decisiôn?

----Ya estâs advertido, asî que si te da un picotazo no te quejes.

----Importa poco, que ya no sangro.


       Empero el capitân orcivo estaba convencido de la conexiôn que hay entre la

conversa que hubo de Sabinsqui con Lolia Paulina y el mismo lugar donde fene-

cieron el eunuco Posides y el guacamayo polîcromo, que no es otra que la de ce-

remonia o la de culto. Piênsese que si en aquêlla estuvo incluido lo atinente a los

misterios de Sabazios (culto de Dêmeter y Korê y el sîmbolo fâlico de la serpien-

te); en êste, sitio donde el tejo estâ, es uno simbolizante de renacimiento y trans-

formaciôn, lo que como tal indica la posibilidad de enlace con ciertas y determi-

nadas potencialidades arraigadas al inframundo; y, acarreantes a su vez, de las y

unas cuantas novedades como que asimismo de formas disîmiles tanto de entra-

mados como de cuerpos. Esto explicarîa el porquê, a pesar de la ya dilucidado y

mâs arriba por el capitân orcivo, de que el guacamayo polîcromo posârase don-

de posôse, sobre todo con lo que tiene que ver con la disimilitud, mas que y de

una que no es actual sino que ya sucediô de cambio.

----No me sorprende, capitân orcivo, que usted haya escuchado la tenida por y

nosotros conversaciôn, la que puso a dormir a todos los presentes e intranquilo

al guacamayo polîcromo.

----Una oîda en lontananza, Lolia Paulina, una asî.

----Como que fue dejante de resonancias en usted, capitân orcivo, no?

----No exactamente resonancias, sino mâs bien atracciôn, pero menos que por y

incluir el pasado de su hija, por las consecuencias que este pasado ha dejado en

su nieto.

----Capitân orcivo, usted protege o defiende a mi nieto?

----Usted discûlpeme por la interrupciôn; mas yo, que siento como una forma de

atracciôn, una que dirîa de jaez familiar...

----Sabinsqui, antes que sigas, te advertirîa que no trates de avanzar sin antes es-

tar claro de lo que verdaderamente sientes, porque un sentir a partir de una equi-

vocaciôn o una falacia podrîa ser la causa de unas cuantas dificultades y de mâs

de un tropiezo---dice el capitân orcivo.

---Totalmente de acuerdo, Sabinsqui, con lo que acabas de oîr---dice Lolia Pau-

lina.

----Aquî hay una intriga tremenda, que si no un pasar de lo intrigoso teloneado

con palabras----señala Temîsclates de Fuganvilla.

----Lo verâ usted asî, Temîsclates, pero en realida asî no es.

----Y cômo entonces, capitân orcivo?

----Harîa la mismitica pregunta---dice Cotisôn Alanda Coto.

----Si ustedes necesitan respuestas, quê yo entonces que estoy de este lado?

----Yo les dirîa que dejen de hacer preguntas de momento, que verdaderamente y

lo que vale estâ sucediendo----acentûa el capitân orcivo que le dice al eunuco Po-

sides: ahora sî que puede coger al guacamayo polîcromo, porque no le picara un

dedo.

----Dêmelo usted mismo que lo tiene mâs cerca---dice el eunuco Posides estiran-

do los brazos.

----Quiero informarles sobre algo---dice el capitân orcivo.

----Y quê es?----pregunta Lolia Paulina.

----Que pronto llegaran tres del otro sistema.

----Y quiênes son?

----Todo a su momento, y mientras tanto sigan ludicando, que ya me tengo que ir.







































 

















 

Dienstag, 26. April 2022

La cazuela de Vitelio (995)

      Empero quiên si no mejor para entrar en gozo, fruiciôn mâs bien por motivo

de reminiscencia que por una acciôn fisîca que encaja en una circunstancia, que

Vercingetôrix, y debido no a otra cosa que a las proezas compartidas, pero para

êl en cuasi toda la Galia, y de tal guisa exentas de metâlico colgante. Esto tradu-

ce entonces, que si el vate reconociô la melodîa de la pincelada de Temîganes de

Alejandrîa ( metâlico colgante con resonancia de proezas compartidas); la termi-

naciôn de êsta, que como ya va notândose, y con tan sôlo dos palabras que indu-

bitablemente cuentan con una significancia para cualesquier guerreros, pero sin

solapar el hecho que no todos êstos reaccionarîan en un periquete para dejar cla-

ramente eyectada una relevancia tenora, la que a su vez no remueve a la pusilâ-

nime conciencia que como tal restaña para liberarse de lo ingrato, despertô y en

Vercingetôrix algûn recuerdo de los apellidados mayûsculos, incluso (indeleble-

mente) trayendo incluido el desorden tîpico de los celtas en el kairos de tener y

conflictos, de elevar el brazo para tirar la indefectible lanza que penetra a todo

trance inexorablemente.

----Vercingetôrix, ex praecognitis et praeconcessis---dice el tîo de Kosmos.

----Câspita, que no es un razonamiento sino una reminiscencia---suelta Kosmos.

----Y una reminiscencia es algo que no se conoce o no se admite?

----No procederîa, entonces, un razonamiento---añade Perrasiestes de Mocarês.

----Cenutrio, estâ usted en el mismîsimo cîrculo vicioso---señala Kosmos.

----Quê, vicioso el cîrculo?

----Perrasiestes, con el Lêgein êste, soltado como pregunta, a mî me parece que

es usted un tanto masoquista: usted disfruta con los maltratos que le dan?

----Yo no soy eso que usted dice, didâscalos, mâs bien trato de expresar las co-

sas como puedo, y me salen con barrabasadas verbales, sobre todo Kosmos.

----No exagere usted, cenutrio, que no atropêllolo porque mis ruedas son ende-

bles---dice Kosmos.

----Ve usted didâscalos?, una barrabasada metafôrica!!

----Y quê si no venida de quien vino.

----Pero hable usted, Vercingetôrix, en el caso de que tenga algo mâs que decir.

----Mire, Temîganes, la reminiscencia, y por eso de proezas compartidas, algo 

tambiên tiene que ver con mi progenitor, un capitân de la tribu de los averni..

----Su progenitor pertenecîa entonces a la aristocracia---dice Kosmos.

----Era un noble, lo que implicaba una educaciôn y una inteligencia que a lo y

mejor otros guerreros no tenîan.

----Ex datis que poseo acepto eso de a lo mejor.

----Caeteris paribus de lo que ex datis posees, no?---indaga el tîo de Kosmos.

----Colocar tapices de pûrpura para los actores a la entrada de la escena---dice

Kosmos.

----Eureka, quê vivan los megareses!!----afirma el didâscalos filosôfico.

----Quê si no que tu avaricia semântica---acentûa el tîo de Kosmos.

----Quê viva Simônides, mas sin traficar con la poesîa cerca de los tiranos y de

los ricos---contr(a)taca Kosmos.

----Te entiendo, Kosmos, te capto---dice el didâscalos filosôfico.

----No me parecîa usted hijo de un aristôcrata---dice Temîganes de Alejandrîa.

----Y cômo debe parecer un hijo de tal padre?---fisga Vercingetôrix.

----Buena pregunta que de momento no puedo responder con palabras exactas.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, vaya infidelidad a la e

instituciôn.

----A quê se debe lo de no ser fiel a la Kosmona, Kosmos?

----Al no poder responder con palabras exactas.


        Un tanto aliviada su acidez estomacal, algo que fue posible a la infusiôn y

con hojas de hierbaluisa, llega Kosmithôs a la Kosmona y sûbito dice:

----El cocinero de Irlanda se fue de Bedriaco definitivamente.

----Indubitablemente inesperada novedad!!----afirma Kosmos que agrega: segu-

ro que no pudo soportar la ausencia para siempre de Meli.

----Sabes una cosa?, que lo que has dicho es la razôn de su ida; mas sabes otra?,

que te dejô los tres zarcillos.

----Espero que estês ludicando.

----Pues no ludico nada, es verdad, como que el sol lumina de dîa.

----De tal palo tal astilla, pero ahora hay excepciôn: Kosmithôs no ludica---dice

el didâscalos filosôfico.

----Vamos a ver cuânto dura la excepciôn---dice Kosmos que pregunta: lo que 

un brinco de sapo en una hoja de malanga?

----Te barrunto que los tres zarcillos lo tiene el magister equitum y que te lo da-

râ en cuanto pueda...

----Lo tiene, y acaso no son tres?----indaga Perrasiestes de Mocarês.

----Señor, los tres zarcillos en un sîmbolo que cuêlgase en el cuello.

----Al igual que la triple espiral y la triqueta----agrega Vercingetôrix.

----Gracias a los dos por no haberme dicho cenutrio.

----Y risas de Kosmos.

----Vercingetôrix, pero tambiên hay una espiral que es doble, no?

----Asî es, Asonis, pero no estâ relacionada con la triple diosa, sino que simbo-

liza el nûmero dos, la dualidad de la vida.

----Câspita!!, y de paso, que estamos de sîmbolos amplificando, los veinte utili-

zados por separado y combinados en la magia del ârbol: el ogham!!

----Me lo recuerdas, Kosmos?----pregunta Vercingetôrix.

----Y como siempre, se empieza por una cosa y se termina por otra.

----Quiên ha puesto punto final, kosmithôs?----pregunta Kosmos.

----Kosmithôs, hueles a limôn.

----Y desde cuândo es usted hiperôsmico, didâscalos?

----Hiciste una pregunta buena, lo que significa que hay têrpis en tus diathêsis 

interrogativas.

----Cômo, quê usted ha dicho? Sabe usted una cosa, didâscalos?

----Cuâl, kosmithôs, cuâl?

----Que antes de salir de palacio pasê cerca de la caseta de guardia del magister, 

y ahora entonces me doy cuenta del porquê Manes de Nicôpolis fijamente me y

mirô.

----Porque hueles a lo que te dije.

----Pero, Kosmithôs y ese olor a quê se debe?---indaga Temîganes.

----Creo yo que deba ser por la infusiôn con hojas de hierbaluisa que me hizo 

tomar mi madre contra la acidez del estômago.

----Y dilucîdanos una rerum: quê hacîa Manes en la caseta del magister?

----Estuvo conversando con el cinciunatus, algo que supe por êste y no por Ma-

nes. Y te hago saber otra rerum.

----Destâcase que gustôte la palabrita rerum---dîcele Kosmos a Kosmithôs.

----Gustarme?, se me pegô!!

----Dilucida entonces, age!!

----Que al psilo vino a visitarlo el saltimbanqui.

----Contamos con tres novedades: la ida del cocinero de Irlanda a lo que ûnese 

las dos conversaciones.

----Como que sospecho que ya pensaste en el nûmero tres.

----Câspita, Vercingetôrix, que nôtase que usted conôceme.

----Y por quê especîficamente el nûmero tres?---fisga Perrasiestes de Mocarês.

----Porque aparece repetidamente en el arte y la literatura celtas, encontrando y 

el ejemplo mâs destacado en la triple diosa---responde Vercingetôrix.

----Triple?

----Asî es, Perrasiestes, por tener tres aspectos: de doncella, de madre y de hada 

o vieja bruja...

----Mas sin las cuatro casas y los veinticuatro vientos---agrega Kosmos.

----Esto serîa referente al aspecto de bruja; mas, Kosmos, êsta no es tal bruja.

----Vercingetôrix, que usted conoce a Kosmos---llama a la atenciôn el didâsca-

los.

----Didâscalos, estâ usted con Agamenôn o con Dario?

----Phântasma dianoîas de las tuyas!!

----De facto y mejor una lêxis incluyente de dos localidades oponentes con una 

mîmesis resonante.

----Quiên mejor que tû para lograr una amplificaciôn como êsta?

----Mas sin ser el supremo yo!!

----Y risas del didâscalos filosôfico.

----Kosmithôs, ya te sientes del todo recuperado?---pregunta Vercingetôrix.

----Aûn no para tocar el crôtalo pero equilibrado para montar el corcel.

----Buena que la coloridad te quedô.

----Si usted lo dice, vate.



 












 



 


























































Montag, 25. April 2022

La cazuela de Vitelio (994)

     Mas eso de metâlico colgante con resonancia de proezas compartidas, algo

cuasi acabado de amplificar por Temîganes de Alejandrîa mâs bien improvisa-

da que repasadamente, llamô sûbito la atenciôn del vate, empero mâs por con-

tar con una especie de melodîa que por atingencia activar un relevante signifi-

cado de jaez guerrero, melodîa que allende pudiera causar una efîmera impre-

siôn por no ser tîpica de la lengua que la compuso, algo que de hecho sucediô,

y por lo cual tiene que decir (a fortiori) el vate:

----Temîganes, aplausos por eso de metâlico colgante con resonancia de proe-

zas compartidas.

----Gracias por su reconocimiento, vate, mas espero que lo sea desde el punto

de vista poiêsico, no?

----No es otro que êse el punto de vista, Temîganes.

----Punto capital y con un lektâ imprescindible---suelta el didâscalos filosôfico.

----Lektâ que si falta hasta la pluma se gasta!!---afirma Kosmos.

----Agradecido a los dos por sus verbas---dice el vate.

----Asonis, y quê transita por su espacio cerebral?

----Y cômo tû sabes, kosmos, que transita algo?

----Por la jeta que usted tiene de pensador, aunque no estê sentado en un peda-

zo de roca.

----De dudar no es lo que acabas (de)cir...

----Que seguro fue calculado?

----Te contradices, porque lo que se sabe no se pregunta.

----Acusativo: yo contradîgome.

----Otra con câlculo cosa?----pregunta el didâscalos filosôfico.

----Y risas de Kosmos.

----Y quê es lo que transita, Asonis?---indaga Temîganes de Alejandrîa.

----Sabes quiên me vino recuerdo al tû nombrar al cônsul Valerio Levino?

----Y cômo voy a saberlo si el recuerdo te vino a ti?

----Filoxeles de Erix!

----Câspita, el celebêrrimo glotôn!!---afirma Kosmos.

----No por gusto viajaba mucho a Erix...

----Didâscalos, no por gusto?, se explica?---pregunta Perrasiestes de Mocarês.

----No te puedo decir: allâ voy por quê me llamas---dice Kosmos.

----Porque llamê al didâscalos, no a ti.

----Êsa es la res, cenutrio, êsa!!

----Perrasiestes, porque Erix fue una ciudad de Trinacria, y la cocina de la ciu-

dad esta tuvo fama en la alcheringa---explica el didâscalos filosôfico.

----Van a dejar que Asonis diga el porquê le vino el recuerdo? --pregunta Temî-

ganes de Alejandrîa.

----Cedemos la verba a Asonis, y callêmos(nos)didâscalos---dice Kosmos.

----Continûo entonces. Segûn cuentan, el consûl Valerio Levino le encantaban

los âgapes; al participar en uno de êstos conociô al que ademâs de glotôn era y

poeta, iniciândose asî una amistad que durô bastante. y por la cual no faltaban

las cartas, revelando alguna de êstas tanto confesiones întimas como trivialida-

des populares, explicaciones sobre cuestiones generales y sobre el oficio de ca-

da cual, opiniones sobre sucesos recientes y desagradables sueños por reminis-

cencias pasadas, conquistas amorosas y pêrdida de posesiones, carencias por y

falta de peculio y opulencias por tener un buen puesto; en fin, que si no demo-

rarîa en terminar, que reveleban de todo un poco.

----Asonis, y quiên conserva esas cartas o dônde se encuentran actualmente?

----Eso no lo sê, didâscalos, ni idea.

----O sea, Asonis, que entre el cônsul y Filoxeles media una caracterîstica co-

mûn: la glotonerîa, no?

----Asî es, Temîganes, asî.

----Mâs lo conocîa como glotôn que como poeta---dice kosmos que pregûnta-

le al vate: y usted quê, sabîa que era poeta?

----Me entero ahora de êste que asimismo era vate.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que esto pudiera ser

una prôxima perîstasis: enterarse en un momento determinado de lo que fue y

alguien tambiên---amplifica Kosmos.

----Y punto a la raya y que continûe la letra?

----Age en plural, didâscalos, age!!











   





























Sonntag, 24. April 2022

La cazuela de Vitelio (993)

      Por resultar contrarios a Fabricio, Kosmos menciona a los argivos, oponen-

cia debida a lo siguiente: Fabricio demostrô un valor tremendo --ingente segu-

ro que dirîan los mâs cercanos a êl----al encontrarse de frente al elefante de Pi-

rro; mas los argivos, y al creer que eran los habitantes de Sicione, huyeron al y

caer sobre los espartanos. Flagrante que la intenciôn de Kosmos fue la de sacar

a puesto, a colocaciôn dos actitudes muy frecuentes: la de la cobardîa y la del y

valor; pero (un poco?) incomprensible el motivo de su amplificaciôn de aquêl

y de êstos, ininteligiblidad que dejarîa de serlo de ser posible una dilucidaciôn,

la que entonces es la siguiente.

     A raîz de la lectura del tenzôn dedicado al summun del refinamiento, y una

que llevôle al didâscalos filosôfico un poquitîn de tiempo, ya que por la sûmu-

la de coloreantes que tiene claramente que es un tanto compleja, clasificaciôn

que no es sinônimo de difîcil, êste recuêrdase del personaje de Fabricio por re-

sultarle significativo a Sardanâpalo (figura central y ûnica en la ûltima, recien-

te composiciôn poêtica del vate), un de ôrdago paradigma del que arrostra con

un autocontrol fêrreo, de ahî que saliese incôlume de los enfrentamientos y de-

safîos perniciosos, fuesen ya en las parasangas que en los honcejos nevados, o

en las superficies fangosas donde los coturnos resbalan como la serpiente y en

una materia pêtrea, un otro mâs verbi gratia que lenifica la dureza ocasionada

por un montôn de informaciones en el tiempo cumuladas, lo que traduce que y

a mâs puesta de ejemplos suavîzase tal dureza. 

      Ora bien, y siguiendo la regla o la metodologîa habitual o tîpica de la insti-

tuciôn, empiezan a ser posibles los agregados, que si no los con-siguientes ali-

cientes dadores con eso de punto a la raya y que continûe la letra----no olvidar

el lascar en masa jamonera que asimismo tiene su relevancia para los contertu-

lios. A la postre y al cabo este conjunto, para resumir y no tener que optar por

un ampulamiento expresivo que hinche los pincelamientos y que asî harîa ex-

plotar las dimensiones, mas que engendrando un estrêpito que de tal guisa es-

cuchan sôlo los contertulios, invita volitivamente a duplicar tanto lo que pole-

mîzase como lo que fantasêase, lo que pasa a lo empîrico y lo que fluye en la

entelequia, pero que asî con una pudiencia que tal vez pondrîa a temblar hasta

al mâs acostumbrado a la caîda de la caricia blanca. Entonces, y para amplifi-

car especificamente sobre un agregado posible, Temîganes de Alejandrîa trae

a cuestionamiento la protecciôn del cônsul Valerio Levino de la ciudad de Ta-

rento, protecciôn debida a los ataques apabullantes de los cincuenta elefantes

con los que contaba el ejêrcito de Pirro; que asimismo ineluctables, quedando

esta adjetivizaciôn un tanto solapada por razones de orgullo, de altivez militar

o de honor compulsivo, en el caso êste de que por impulso no sopôrtese cierta

y determinada situaciôn en la que la acciôn rebelde futurice una medalla, me-

tâlico colgante con resonancia de proezas compartidas, y en campos diversos

como que tambiên que înclitos, aunque al raso libres de lo coactivo jupiteria-

no en funciôn imperativa, de los horadantes mortales cayendo como penetran-

tes agujas o jâculos con afilada punta.












  


 


Samstag, 23. April 2022

La cazuela de Vitelio (992)

      Cuerno de ciervo rallado mezclado con agua hubiera resultado tanto el ideal

como el mâs raudo solvento para aliviar la acidez estomacal que Kosmithôs pa-

decîa, pejiguera intensa que comenzô con su funciôn a raîz de que êste sus ôcu-

los abriera y abandonara el colchôn. Mas como no fue posible, de momento, tal

soluciôn, Rubria sobre el pucho busca otra, y que a saber es la de hacer con las

hojas de la hierbaluisa una infusiôn; aunque sabiendo, y de ahî que estuviese to-

talmente convencida, de que el efecto demorarîase un poco en aparecer, algo os-

tensiblemente acentuado que sacaba a relucir la diferencia entre la primera solu-

ciôn y êsta, y algo que a su vez escucha Sunev, la que en realidad fue la que sin

dilaciôn alguna barruntôle a la progenitora de Kosmithôs sobre el asunto o y en

curso o en puesto y colocaciôn. Pero como Rubria conocîa mâs o menos, lo que

no hace distancia con el decir aproximadamente, el tiempo menester para regre-

sar con la infusiôn, el que dividîase con la actividad de cortar las hojas, calentar

el agua, echar las hojas dentro del salto de las bûrbujas y el indefectible proceso

de la concentraciôn de la sustancia esencial, que de facto es la que sana o que y

si no cura, le comunica a Sunev que mientras tanto le vaya pasando la mano por

la barriga a Kosmithôs, ya que por cierta y determinada energîa que posee un li-

gerito mejorar serîa posible, algo con lo que cumple aquêlla taxativa y mirifica-

mente, empero que a su vez luchando con la energîa de Kôsmythos, el que repe-

tidamente querîa encaramarse encima de la mano de su madre como si êsta fue-

se un bote.

      Simultâneamente sucedîa otra cosa: Dido enterâse por el cibiosactes de que

el cocinero de Irlanda no estaba en la cocina. Como era de esperarse no demorô

en aparecer la debida y correspondiente reacciôn de la reina, pero sin que fuese

de jaez histêrica, compulsiva o neurôtica, sino que mâs bien tan tranquila que y

no parecîa una reacciôn. 

----Y verdaderamente, cibiosactes, usted al respecto no sabe nada?

----No, majestad, ni tan siquiera tengo idea de dônde pueda estar.

----Ya usted pasô por su cuarto?

----Lo acabo de hacer, lo primero que hice...

----Quê raro estâ esto, nunca habîa pasado, primera vez que sucede. Bueno, ci-

biosactes, ocûpese usted de seguir buscando a ver si lo encuentra, y pregûntele

al magister equitum tambiên, que a lo mejor êl pudiera saber algo.

----A su edicto, majestad, a su edicto!!


      Retirado el cibiosactes para cumplir con el edicto, Dido ve pasar con impul-

so y con una tijera a Rubria, y entonces le pregunta:

----Y adônde tû vas tan embalada y con ese instrumento?

----A cortar unas hojas de hierbaluisa para hacer una infusiôn para tu nieto.

----Y quê le pasa?

----Que tiene acidez estomacal.

----La que se debe....

----Segûn Sunev, a que estuvo en casa de Kalîas y tomô demasiado vino.

----Ya me puedo imaginar que ese vino no es muy bueno que digamos.

----Segûn Sunev, Kosmithôs le dijo que se lo comprô al ex-copero de la taber-

na de la ciudad del ocio.

----Aun asî no es garantîa de que tal vino tenga calidad; y crêeme, porque estu-

ve en esa taberna, que cuando lo probê tuve mis dudas y sospechas.

----Ahora no es el momento, Dido, ni de analizar ni de entrar en debate sobre el

tema del vino en esa taberna, sino de que yo corte lo mâs râpido posible las ho-

jas de hierbaluisa para hacer la infusiôn.

----Tienes razôn, Rubria, y si no mejora con eso dîmelo, que yo sê que el arquîa-

tra Golemo cuenta con un buen remedio contra esa acidez.

----Creo que no va a hacer falta, porque tal infusiôn es excelente contra esa aci-

dez.

----Cualquier cosa mantênme informada.

----Eso harê, Dido, no se preocupe.


     El cibiosactes regresa, y entonces dîcele a Dido:


----Majestad, lamentablemente debo darle una no muy buena noticia.

----No me vaya a decir que sucumbiô el cocinero de Irlanda, que ya me parece 

que es suficiente con los muertos que tenemos que son tres.

----No no, majestad, no hay un cuarto..

----Y entonces?

----Que el cocinero de Irlanda se fue definitivamente de Bedriaco.

----Y de dônde usted sacô esa informaciôn; proviene de una fuente creîble?

----Del magister equitum, que me lo acaba (de)cir.

----Y le dijo asimismo la razôn?

----Por el fallecimiento de Meli y los recuerdos que pasan por su cabeza.

----Puedo entender al cocinero, pero lo que me fastidia es que no me lo haya

dicho. Y cômo lo sabe el magister equitum?

----Porque el mismo cocinero se lo dijo. Pero hay otra cosa.

----Cuâl cibiosactes, cuâl?

----Que el cocinero le dejô al magister los tres zarcillos para su hijo.

----No me extraña el interês que puede tener Kosmos por eso.

----Y quê me edicta usted, majestad, respecto a la plaza en la cocina vacante?

----En lo atinente al puesto de trabajo, o puede usted poner un anuncio u ocupar-

se personalmente de encontrar otro cocinero.

----Pongo el anuncio, porque en cuestiones de bûsqueda, fuera de palacio, confe-

sarîale que no soy muy bueno.

----Pues pôngalo entonces, cibiosactes, pôngalo.

----Enseguida, majestad, enseguida!!

----No tan râpido, cibiosactes, ya que primero trâigame una botellita de lo que y

usted sabe con los agregados correspondientes; despuês, ponga el anuncio.

----A su edicto, majestad!




























 






 



 



 




 

Donnerstag, 21. April 2022

La cazuela de Vitelio (991)

     Seguido a la indagaciôn correspondiente hecha a raîz de terminada su calle-

jera funciôn, la que de facto facilitôle el saber de en dônde podîa (exactamente)

encontrar al psilo que salvôle la vida al morderlo el coralillo, arrûmbase a pala-

cio el saltimbanqui. Algûn que otro ciudadano de Bedriaco caîa en perplejidad

al ver pasar a êste por enfrente de su casa, estupefacciôn debida a dos o bâsicas

o elementales cosas: la primera por su forma de vestir, vestuario que ademâs de

un tanto raîdo, caracterîzabale una policromîa descollante; la segunda, y siendo

sumamente forânea, su manera de caminar cuasi como si diera pequeños saltos

con la punta de los pies. Mas a pesar de lo anteriormente dicho, su dirigirse y a

palacio no viose interrunpido por ninguna pregunta con el fin o propôsito de en

un periquete aliviar la perplejidad, algo que daba calaña de que en el fondo êsta

no acarreaba grandiosos problemas magnânimos, y que como tal podrîa llevarse

sin resonancias en la conducta. Transcurrido el tiempo pertinente o necesario de

traslado de un punto a otro, el saltimbamqui llega a la corte, pero completamen-

te ignorando lo que le iba a pasar: la detenciôn indefectible por los soldados bâ-

taros de guardia.

---Señor, identifîquese!! Quiên es usted y quê hace aquî?

---Yo soy un saltimbanqui y vengo a ver al psilo, ya que me dijeron que êl vivîa

aquî.

---Eso es cierto, pero por quê usted quiero verlo?

---Porque me salvô la vida y quisiera agradecêrselo.

---Pues espere aquî, no se mueva de donde estâ, que pudiera recibir unos cuan-

tos flechazos; que yo, para dejarlo pasar, primero debo contar con mi superior.

---De acuerdo, ni me muevo, si quien mejor que yo para mantener el equilibrio.


    Tres minutos despuês llega el magister equitum y le dice al saltimbanqui:


----Asî que es usted el picado por el reptil ofidio, no?

----Sî, soy yo!!, y cômo usted lo sabe?

----Porque yo no estaba muy lejos del lugar donde êste lo pico. Cômo se siente?

----Ya totalmente bien, y fîjese si asî, que ya regresê a la cuerda. Y gracias por y

su pregunta.

----Quê bien que usted retorna al equilibrio. Mire, venga conmigo, pero no le y

aseguro, no puedo asegurarle de que el psilo estê o no estê...

----Y se lo agradezco señor...

----Señor no, sino magister equitum.

----Magister equitum se lo agradezco.

----Venga, saltimbanqui, acompâñeme!!


       En lînea recta, y por una conductual angosta al costado izquierdo de pala-

cio, dirigîanse el magister equitum y el saltimbanqui al habitâculo del salvador

de êste, o sea, al del psilo, a su vez que (cêleramente) dândose cuenta el magis-

ter de la manera de andar del saltimbanqui, manera que al no ser comûn pâbulo

diole de hacer la siguiente pregunta:

---Por quê usted, saltimbanqui, anda dando esos saltos, estâ usted nervioso?

---Yo no estoy nervioso, magister, es mi forma de caminar, la que ya sê que re-

sulta extraña; una gran diferencia con la de usted, no?

----Se nota que es usted un buen observador.

---Y cômo no, magister, si precisamente no es la cuerda para alguien que no sea

observador: el observar para un acrôbata es fundamental , no?

----Me parece que sî...

----Le parece?

----Mire, saltimbanqui, ve usted aquellas tres casitas?---pregunta el magister a la

vez que señala.

----No me vaya a decir que las tres son del psilo.

----Sôlo la del medio es la de êl.

----Entonces usted se va, magister?

----Debo ocuparme de otra cosa, asî que vaya usted hasta allî y toque a la puerta,

que es la ûnica manera de saber si el psilo estâ adentro o no. En el caso de que y

no, yo me encargo de comunicarlo al psilo de su visita.

----De acuerdo, Y de nuevo gracias, magister, gracias!!


      A raîz de lo acabado (de)cir arrumba sus pasos el magister equitum hacia el

lugar donde estaba el cocinero de Irlanda, el que al parecer padecîa de algûn ti-

po de apuro, cosa demostrada con una sûmula de ademanes eyectados a distan-

cia.

----Y quê es lo que le pasa a usted, cocinero, no deberîa estar en la cocina?

----Estoy en horario de pausa, magister, pero le hago saber que a la cocina no y

regreso mâs, por quê?, porque me voy de Bedriaco.

----Y cuâl es la razôn de su ida, cocinero?

----Mire usted, magister, lo que pasa es que, con la muerte de Meli, ya igual no

me siento en este lugar, ya que son muchos los recuerdos que tengo en mi testa,

----Puedo entender que el fallecimiento de un ser querido es algo difîcilîsimo de

soportar; pero, lo que no quiere decir que me oponga a su partida, no cree usted

que en estos casos lo que se necesita es tiempo, el que muchas cosas sana como

que asimismo tantas otras ubica en su justa posiciôn?

----No es que lo descrea, magister, no es eso, sino que sencillamente ya tomê una

decisiôn, que es la definitiva.

----De ser asî, que es algo muy individual, que sea, mas por quê usted me lo dice

a mî y no a Dido?

----No piense que es que tengo algo contra su majestad, es que intuitivamente al-

go me dice que es a usted al que deberîa decîrselo, no a Dido..

----Es interesante lo que acaba (de)cir, algo que me impresiona tanto.

----Pero ademâs, magister, quisiera pedirle un favor.

----Siempre y cuando pueda hacêrselo [...] de cuâl se trata?

----De que le dê los tres zarcillos a Kosmos, sîmbolo relacionado con el nûmero

tres, a la vez que vinculado con la triple diosa.

----No soy muy ducho en esta materia, asî que aprendo de usted. Y por quê se lo

deja usted a Kosmos, cocinero?

----Porque yo sê que a êl siempre le interesô, magister, por eso. Entonces, me ha-

râ usted el favor?

----Pero no tiene que ser ahora mismo, no?, porque tengo cosas que hacer.

----No, claro que no, sino cuando usted pueda.

----No hay problema!!, le hago el favor.

----Gracias, magister, que la triple diosa lo protegerâ.

----Y dîgame, cocinero, se va usted ahora mismo?

----Despuês de recoger mis pertenencias, que no son muchas.

----Pensê que me responderîa: despuês de la sepultura de Meli.

----Quiere que le confiese una cosa?

----Si de querer se trata, debe de ser el suyo y no el mîo.

----A mî los entierro me ponen muy nervioso; no los aguanto.

----Ah, eso; y bueno, si es asî, puedo entenderlo. Me quedarîa entonces por y

desearle buena suerte y que mantêngase usted saludable, con salud.

----Gracias, magister, y salud para usted igual. Y mire, aquî los tres zarcillos.

----Gracias, cocinero!!, y en cuanto pueda le hago el favor.





























 








      



  























Dienstag, 19. April 2022

La cazuela de Vitelio (990)

       Empero amên de lo tocante al contenido, el ritmo y la melodîa, Kosmos no

pasaba por alto el entramado de un poema, cômo êste con los signos de puntua-

ciôn eyecta un sistema de elementos que en conjunto dan vigor que si no recie-

dumbre, lo que de facto êl define como verticalidad murallada invisible, pero y

tambiên muro contra intenciones invasoras. Quedâbale ostensible, entonces, ya

por oponencia a lo anterior como por su contrario, que tal sistema verîase afec-

tado o endeble al no contar con signo alguno, como verbi gratia el proveniente

de alguna alcheringa y que enriquece sus componentes mâs en funciôn de rela-

ciôn con la hermenêutica que de concatenaciôn con la fabricaciôn pêtrea. Pero

habrîa que ver que para êl mismo, y tratândose de signos, el punto, sobre todo,

es uno de sus preferidos, el que descolla ---y cuâl mejor paradigama que su ya

conocido epîmone que amplifica: punto a la raya y que continûe la letra----y el

dador de incomparable placer. Como unas castañuelas, por ofrecerle (metafôri-

camente) un alongamiento expresivo con pimpante profundidad, al punto dâba-

le calificaciôn de "una lînea dando un paseo con una sûmula de paradas", algo

que traduce que al haber mâs de un punto en un pârrafo, la lînea, lôgicamente,

no podrîase seguir estirando exenta de un detenimiento o de una limitaciôn en-

tre pinceladas en fluencia; dejarîa de avanzar independiente, con soltura sobre

una superficie cândida, mas aun asî manteniendo su relevancia y sin atañer su

paseo.

----Ya veo, Kosmos, que mi ûltimo tenzôn ha engendrado el salir de tus espu-

mas; pero, que de facto me causa una duda, ese muro contra intenciones inva-

soras?, intenciones de quiên?----indaga el vate.

----Câspita, vate!!, de las lenguas mâs lenguajeras que disparan a fanegadas

acentuaciones desmedidas, pusilânimes o provocativas sin fundamento.

----Y dônde estân esas lenguas mâs lenguajeras?, a no ser que tû, como exce-

lente bellaco, te refieras a nuestras lenguas de forma indirecta----dice Temîga-

nes de Alejandrîa.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, cômo usted crêeme

excelente bellaco y, a su vez, incapaz de reconocer que lo indirecto pudiera y

ser detectado?

----No entiendo esta combinaciôn expositiva interrogante.

----Que de ser excelente bellaco lo que pudiera decir serîa dicho de una forma

indetectable.

----Muchitantas gracias, vate, por el apoyo y la fidelidad---dice Kosmos.

----Yo no sê quê tû entiendes por bellaco; pero igual, que tanto ni me perjudica

ni poco me hace entrar en liza.

----Temîganes, que si de entendimiento trâtase, no habrîa que cuestionarlo?

----A favor de quiên y por cuâl sublime razôn, Kosmos?

----Impepinable que usted ya ha aprendido a ludicar entre nosotros.

----Y quê si no por repeticiôn?

----Y punto a la raya y que continûe la letra!, y agrego: a fortiori.

----Hablando de lûdico, parece que me llaman?----fisga el tîo de Kosmos.

----Que yo sepa no te he mencionado para que llegues sûbito---ludica Kosmos

con el sentido alusivo.

----Pro parte virili?

----Quê si no al escenario de las representaciones?

----Donde eyectarîase un acto?

----Y cuâl si no del hombre actor?

----Que se diferencia de Sabinsqui?

----Êsa es la res!!, hay una diferencia.

----Que tû bien conoces!!

----Cômo no voy a conocerla conociêndola bien?

----De momento no hago mâs preguntas.

----Age, no las hagas!!


       Siete minutos despuês de haber dicho el tîo de Kosmos que no harîa mâs

preguntas, decir que aprovecharon los contertulios presentes para no formular

ninguna, penetran bien despiertos y joviales por la puerta de la Kosmona Ver-

cingetorix y el didâscalos filosôfico, momento tempestivo en que êste pregûn-

tale a Kosmos:

---Y cuândo el cazador sacô el casco de Plutôn de la instituciôn, que ni me en- 

 terê; no te ibas a quedar con êl?

----Dos preguntas a la vez, cuâl respondo primero?

----El orden de los factores no altera el producto

----Cumpliôse el propôsito de hacerle la pregunta---dice Kosmos y rîe.

----Como si no supiera de tus preguntas calculadas.

----Mire usted, didâscalos, dilucîdole. No me quedê con el capacete porque dî-

jome el cazador, que al estar demasiado toqueteado, aunque su verba justa fue

manoseado, no podîa hacer nada por êl, razôn por la cual dîjele que botâralo.

----Respondida la segunda. Y la respuesta a la primera pregunta.

----Sacolô en el instante preciso que, como el posible en un momento determi-

nado, fue el oportuno o el ideal para poner en prâctica su pericia.

----Eureka!!, ya respondiste las dos preguntas.

----Y ora respôndame usted êsta: sabe usted si el cazador lo botô?

----Regresô a las manos de su propietario, quien estuvo en desacuerdo que fuese

lanzado el casco por el precipicio cercano a la roca Tarpeya.

----Esto hâceme pensar, que el dueño del capacete encontrôse con el cazador.

----Asî fue!!, y Kosmithôs y yo nos encontramos con el arquîatra Golemo, y se-

guido con el cazador y el cinciunatus, y sabes dônde terminamos los cinco?

----Amplifique el lugar, didâscalos, amplifîquelo, age!!

----En el tejo, donde estaba yo---interrumpe Vercingetorix.

----Vercingetorix, por esta vez le perdono la interrupciôn; pero de haber otra se

la perdono igual.

----Es cosa grande perdonar!!---afirma Vercingetorix.

----Algo parecido pasa con la cosa callar: est res magna tacere!!----agrega y el

tîo de Kosmos.

----Câspita!!, que estâs en una cosa magna, porque no has preguntado mâs des-

de hace unos minutos, o sea, que te has quedado en mutismo.

----No te voy a responder, que bien conozco tus intenciones, Kosmos.

----Precaria la respuesta a superficie una pregunta.

----Cuâl, Kosmos?----indaga el didâscalos filosôfico.

----Dônde estâ Kosmithôs?

----Tuvo embriaguez y se fue a dormir a palacio.

----No dîganme que ustedes montaron una fiesta en el tejo, una fuera de la insti-

tuciôn.

----La culpa es de Kalîas, no de nosotros.

----Pero, didâscalos, y segûn lo que usted acaba (de)cir, el nombre de Kalîas no 

sale a relucir entre los cinco dichos----dice Perrasiestes de Mocarês.

----No, porque de facto no estaba con nosotros, sino en su casa.

----No entiendo entonces el porquê de que la culpa sea de Kalîas.

----Cenutrio, no ha podido educir usted, que Kosmithôs estuvo en casa del suso-

dicho?---pregunta Kosmos.

----Didâscalos, y cômo supo que Kosmithôs estaba borracho si estaba en casa y

de Kalîas?, en el caso de que sea cierto lo acabado (de)cir por Kosmos a manera

de pregunta.

----Asonis, porque antes de irse a palacio pasô por el tejo, adonde deberîa volver

despuês de tener un elixir recomendado por el arquîatra Golemo.

----Elixir? y que tiene que ver esto ahora?

----Contra las hormigas que causâronle pejiguera a una pata del corcel asturiano.

----Yo me ocupê de tapar el nûcleo de las hormigas; de profundidad tenîa veinte

centîmeros---dice Vercingetorix.

----Y resultô bien el elixir?

----Sobre êl no dijo nada Kosmithôs, pero sî nos informô de otra cosa.

----Que a saber serîa...

----Kosmos, que la oveja Capricho se metiô debajo del corcel asturiano, y posi-

ble fue sacarla de ahî al treparse Kosmithôs en el corcel...

----Asturiano. Pero cuasi que mata de un flechazo el cazador a la oveja.

----Vercingetorix, me vuelve a interrumpir?

----Ya que usted me dijo que me volverîa a perdonar, interrumpi de nuevo.

----Y risas del didâscalos filosôfico que clara: la cosa fue que, al montarse Kos-

mithôs en el corcel, la oveja saliô corriendo. En casa de Kalîas estaba el cazador

ingiriendo alcohol. Como la puerta de la casa estaba abierta, el cazador ve pasar

una masa cândida, masa que como tal hîzolo sûbitamente reaccionar, a lo que y

siguiô que colocara en su arco la correspondiente flecha y saliera en busca de la

masa. Como ya tenîa algo asî como un belebele, por consecuencia de la dadorîa

de Baco, la identificaciôn del animal fue imposible, ademâs de ser de noche. Ya

a punto de disparar, lo que significa que el anankê de la oveja Capricho no es el

de terminar atravesada por una flecha, oye el cazador la voz de el leñador de Bri-

tanîa que le hace saber que tratâbase de la oveja. Y punto final: la oveja se salvô,

y el cazador y el leñador de Britania quedâronse en casa de Kalîas consumiendo

la inveterada dadorîa.

---Didâscalos, si usted hubiese ornamentado su discurso con un recurso retôrico

mirîfico que quedarîa.

----Eso de ornamentar se lo dejo a usted, vate, asimismo que a Kosmos.

----Le barrunto que el vate ha compuesto un nuevo tenzôn, y dedicado al sum-

mum del refinamiento; y, especîficamente, a Sardanâpalo---dice Kosmos.

----El hêktor del seismôs entôs!!

----Cômo, didâscalos?---pregunta el vate.

----Y risas de Kosmos.









  
















 

























































   

Sonntag, 17. April 2022

La cazuela de Vitelio (989)

     Algunas pre-ocupaciones pudiesen tener un fundamento sôlido; empero otras

llegarîan a ser posibles como consecuencia del acto de inferir. De pegarle una de

estas dos variantes al cazador serîa flagrantemente la segunda, pero asî de obvia

seguido a la comprobaciôn por êl mismo, de que la preocupaciôn tenida por y el

hijo de Kosmos fue totalmente por sacar consecuencias, ya que al encontrar cien

por ciento en diversiôn a Kosmithôs en casa de Kalîas, allende que la ûnica y ex-

clusiva causante de un estado de embriguez tremendo por justificar el hecho del

consumo de alcohol, menos que con medida en copas ingerido directamente de y

una crâtera con una antigüedad tremenda, la preocupaciôn nada tenîa que ver de-

finitivamente con la razôn sacada a relucir, la de que voy a buscarlo porque indu-

bitablemente lo conozco, y dicha no hace tanto a los presentes en la reuniôn que

tuvo lugar debajo del tejo. Otra cosa (a)mplificar serîa la del cabello mojadîsimo

de Kosmithôs, de la que dijo Kalîas que fue menester para menguarle un poco el

nivel de su estado ebrio, mas asimismo que el agua provenîa de un pozo, uno po-

co utilizado en el patio de su casa amên que tapado, recayendo el motivo de no y

estar abierto, de que la boca no fuese vista por cualquier criatura que estuviese y

en el patio, que si no por vâyase a saber cuâl que divisara su privadîsima propie-

dad con mediana extensiôn y con tierra suficiente como para garantizarle benefi-

ciosamente pimpante lozanîa a un ârbol exôtico; aunque tambiên, verbi gratia, a

las plantas de la familia de filodendros erubesceos, las que tienen unas ingentes

hojas en forma de flecha, a que sus halcones cuando estaban vivos mâs de y una

vez interesâronse por el vasto agujero, hasta el punto de penetrar por êste y no y

dejar de volar hasta llegar al fondo del pozo, lo que traîa, como consecuencia fa-

tal, que al mojârseles las alas tuvieran la dificultad (o el impedimento) de regre-

sar al punto del partida, o que al no poder ascender se ahogaban.

---Pero, Kalîas, sabe usted quê es lo mâs curioso de todo esto?

---Cômo voy a saberlo, cazador, si yo no sê a quê usted le llama curioso.

---Primero le hago una pregunta.

---La escucho.

---Kosmithôs le informô del objetivo de venir a su casa o a la del leñador de Bri-

tania, casas en las que ambas hay un pozo?

---Ignoro el objetivo, cazador, porque cuando Kosmithôs llegô yo le daba de co-

mer unos granos a mi nueva adquisiciôn, al gallo, a la vez que tomaba vino, ins-

tante en que comenzô la tentaciôn que lo condujo a la borrachera.

---El objetivo era el de echarle agua de pozo con sal y limôn a las patas del cua-

drûpedo, un elixir recetado por el arquîatra Golemo...

---Elixir, contra quê?

---Contra las hormigas que trepaban por una de las patas del corcel asturiano.

---Primera vez que escucho hablar de tal elixir.

---Es posible que siempre hay una primera vez para oîr algo desconocido.

---De quê hablan ustedes, quê hora es?

---Kosmithôs, sigue ahî sentado, descansando, y olvîdate de lo demâs---dice y

Kalîas.

---Y este vino, Kalîas, lo hizo usted?, no sabîa que se dedicaba tambiên a esto.

---No, quê va!!, quê pregunta usted cazador?, el vino se lo comprê al ex-copero

de la ciudad del ocio, directamente de su negocio.

---Y quê tal, cômo estâ?

---Como que me parece que tiene usted deseo de tomarse unas copitas, no?

---A buen entendedor con....

---Sî, ya sê, no termine (de)cir lo que el entendedor entiende con no muchas pa-

labras. Mire, pruebe usted---dice Kalîas dândole una copa. 


       Mas en lo que el cazador probaba la dadorîa de Baco, Kalîas dêjale saber a

êste, que por el motivo de los incesantes relinchos del corcel asturiano debe in-

dagar quê pasa. Sin dilaciôn entonces abre la puerta y, portando en la mano que

apellîdase derecha un senectîsimo farol, introdûcese en la oscuridad de la noche

como un nibelungo con vigilia exento de temor. Seguido a caminar en lînea rec-

ta aproximadamente unos cinco metros, amên que sumamente atento a la super-

ficie donde ponîa sus pies, no fuera a ser que alguna anomalîa del terreno fuese

la causante de que êstos jorobâranse, lo que a su edad significarîa unos cuantos

dîas de reposo, sin movimiento, estâtico, igual si encima de la otomana poltrona

que de la cama, oye acopas la voz del leñador de Britania que en tono medio dî-

cele:

----Disculpe usted, Kalîas, de que la Capricho haya sido la causa de que yo a es-

tas horas estê fuera de la granja y...

----De que la Capricho? Venga acâ, leñador de Britania, desde cuândo es la y no

el Capricho?

----Quê, Kalîas, estâ usted borracho?, me refiero a la oveja Capricho.

----Borracho no, tomadito!!, pero êste no es el motivo de una mala interpreciôn,

sino que mâs bien lo es por la forma incorrecta en que usted ha dicho lo que di-

jo.

----Ah, como que entonces yo soy el culpable?

----Como que entonces no, sino que lo es, me oye?

----Cômo no oîrlo si estâ cerca de mî.

----Y dîgame usted, leñador, quê hay con Capricho?

----Que se ha metido debajo del corcel asturiano [....] mire, a-lumbre aquel lugar,

dirija el farol hacia aquella direcciôn---dice el leñador de Britania a la vez que se-

ñalando.

----No digo yo, cômo no va a relinchar el corcel al percatarse de algo tan insôli-

to debajo de êl. Quê explicaciôn le da usted a esta rareza, leñador?

----Explicaciôn, Kalîas? Ninguna!! Estoy completamente de acuerdo que es (sea)

una rareza, ya que esta palabra lo dice todo, por lo que entonces no habrîa que en-

contrar otra.

----Entonces no cree usted que Capricho sea una pervertida?

----Quê usted dice, Kalîas?, claro que no, desde cuândo los animales caen en per-

versiôn?

----Desde cuândo no lo sê, mas por no saberlo no lo descarto...

----No, Kalîas, verdaderamente estâ usted bien tomadito.

----Bueno, leñador, y cômo piensa usted sacar a Capricho de allâ abajo?

----Sacarla?, mire que no quiero buscarme de gratis una patada del corcel. Pero

podemos hacer una cosa. Kalîas.

----Quê se le ocurre a usted?

----Usted acêrquese un poco mâs al corcel por la parte izquierda, y en lo que êste

gira la testa para mirar el farol; yo por la derecha halo por las patas a Capricho.

----Y si la coge conmigo el corcel, no, quê va!!

----Tiene usted otra soluciôn, Kalîas, o una idea mejor?

----Aquî el ûnico que puede resolver esto es Kosmithôs, al que no se le rebela el

corcel asturiano, pero pasa una cosa...

----Cômo que pasa una cosa, cuâl?

----Que Kosmithôs estâ un poco ebrio, y no sê si podrâ sentarse en la albarda...

----Quê estâ pasando aquî, quê sucede, quê acontece?

----Se te quitô, pasô la embriaguez, Kosmithôs?----pregunta el leñador.

----Que Capricho estâ metida debajo del corcel asturiano.

----Cômo, quê usted ha dicho?, algo extrañîsimo!!

----Un sinônimo para lo que nosotros ya pensamos---dice Kalîas.

----Estâs en condiciôn de subirte en el corcel, Kosmithôs?

----Esa condiciôn siempre la tengo.

----Estâs seguro?

----Mire usted y ya verâ, Kalîas.


      El cazador, que como ya dîjose disfrutaba, tenîa deleite, mojaba sus labios

con la dadorîa dionisîaca, posicionô una flecha en su arco al ver pasar por de-

lante de la puerta [dejada abierta por Kalîas] un animal cândido. Sin dilaciôn y

arco en manos sale en busca de êste, acciôn que pudiera tener parangôn con la

de Artemis en una noche cualquiera, o en el momento tempestivo en que raudo

sus ôculos reaccionan frente a la visualizaciôn de lo que pudiese ser blanco pa-

ra su arma favorita, horadado por las puntas disparadas por êsta. Empero suce-

diô, y de tal guisa para el leñador de Britania que agradeciôselo a las deidades

de su creencia, que en el justo instante en que iba a dispararse la flecha el caza-

dor oye lo siguiente que dîcele aquêl un tanto agitado de correr:

----No dispare, cazador, no dispare, que se trata de Capricho.

----Y quê hace la oveja por aquî?---pregunta el cazador bajando el arco.

----Si me da dos minutos para recuperar el aire perdido corriendo a la zaga de

Capricho le respondo la pregunta.

----De acuerdo, leñador, de acuerdo.

----No hace falta, se la respondo yo---dice Kalîas y dejando el farol en el suelo.

----Y cuâl es la respuesta, Kalîas?

----Que la oveja se metiô debajo del corcel asturiano, y al montar êste Kosmi-

thôs, saliô corriendo a gran velocidad.

----Quê inusual estâ eso, Kalîas.

----Otro sinônimo mâs para lo mismitico que pensamos el leñador y yo.

----Y dônde estâ Kosmithôs?

----Me dijo que se iba a palacio.

----Y usted lo dejô ir en el estado que estaba?

----Y quê voy a ser, que ya estâ bastante crecidito para ser responsable de sus

actos; el mismo dijo que podîa montar el corcel, asî que no soy responsable de

nada, me escucha?

---Ya estoy normal, no me falta el aire---dice el leñador de Britania y aguantan-

do a Capricho.

----Y quê piensa hacer usted, leñador, se retira a la granja?

----Kalîas, con el corretaje se me ha quitado el sueño.

----Pues venga adentro con nosotros, beba un poco de vino, el que serâ garante

de que usted vuelva a tenerlo.

----Y quê hago con Capricho?

----Mêtala en mi casa y le cierro su puerta.

----Mêtala, Kalîas?, vaya jerga, tecnicismo en la expresiôn---dice el cazador.

----Y risas del leñador de Britania y de Kalîas.



















   


































































 






Freitag, 15. April 2022

La cazuela de Vitelio (988)

    La curiosidad de Lolia Paulina por querer saber asimismo ----lo que opinô el

compinche del flamen, Pempeo Noncola, ya habîale sido someramente barrun-

tado por Sabinsqui----lo dicho por el flamen al respecto de la irritabilidad de la

amiga de Sabinsqui, la bautizada por êste como Dina marca, crîpticamente aca-

rreô el cerrar de los ôculos de los participantes en el lûdico con los arilos del te-

jo, aunque tambiên que el guacamayo polîcromo transformara su conducta has-

ta el momento considerablemente tranquila. Con este cambio no dejaba de mo-

verse de un lugar a otro, como si una desesperaciôn intensa poseyêrase de êl,

provocârale un proyectar agitado, algo que como tal significô, que tanto Lolia

Paulina como Sabinsqui mirâranse sumamente impresionados, pero de tal gui-

sa sin que llegara la situaciôn a categoria de perplejidad, a ese culmen despro-

porcionado de una cantidad relativa de algo que influyese en la dialogizaciôn.


----Si usted, Lolia Paulina, no entiende o sabe el porquê tanto del onîrico de y

los participantes como de la conducta del guacamayo polîcromo, quê pudiera

al respecto decir yo, que estoy del lado contrario al suyo?

----Ya sê, Sabinsqui, ya sê que hallar las palabras adecuadas en este situaciôn

se te hace difîcil; pero, sabes quê?, que yo no me preocuparîa por eso, porque

como de mi lado todo es posible, la impresiôn es muy distinta a la que has te-

nido tû.

----Me pareciô que la impresiôn en nosotros, en ambos era la misma...

----Lo acabas (de)cir: me pareciô. Pero en fin, y aprovechando este momento

que tenemos de que nadie mâs podrâ escuchar lo que decimos...

----Nadie mâs, Lolia Paulina, y el capitân orcivo tampoco?

----Me referîa a los que estân aquî, mas como me interrumpiste no pude termi-

nar de hablar.

----Disculpe usted por la interrupciôn, Lolia Paulina, disculpe!!

----Aceptada la disculpa. Pero dime: quê fue lo que dijo el flamen?

----Manifestô alguna oponencia, un tanto que estuvo en desacuerdo con eso y

de "proyectar" dicho por su compinche Pompeo Noncola, pero a pesar de esto

que le digo, no se explayô sobre el tema de la irritabilidad, solamente que des-

de el punto de vista teolôgico hizo algunos comentarios que a mî no me resul-

taron convincentes, y mucho menos atractivos.

----Y como puede ser atractivo algo que no resulte convincente? De lo que no

convence saldrîa algo?

----No la creîa a usted tan filosôfica.

----Y no lo soy, sôlo que algunas veces tengo mis impulsos analîticos, sôlo eso.

----Pudiera preguntarle algo, Lolia Paulina?

----Lo que quieras!!

----Verdaderamente conociô usted bien a su hija Dido?

----Una parte de su pasado no, Sabinsqui, la parte en la que yo me fui con Coti-

sôn Alanda Coto. Pero por quê preguntaste eso?

----Me dijo usted misma que preguntara lo que quisiera, no?

----Exacto, dije eso, pero me parece que sabes algo al respecto, porque muy y

pocas veces una pregunta es improvisada.

----Y usted no se equivoca, asî es.

----Y entonces, quê sabes de mi hija? 


       Pasa entonces a contar Sabinsqui, que su amiga Dina marca, y segûn algu-

nos datos por ella subrayados que por excepciôn nada tienen que ver con los y

dadores de placer, un dîa dêjale saber sobre Dido, y en lo atinente a lo que for-

ma parte de los misterios de Sabazios: el culto de Dêmeter y Korê, aunque asi-

mismo que por aquellos tiempos aûn su hija no estaba decidida a participar en

este culto, el que diole a conocer su padre Bole e insistiendo en que iniciârase

en êl.

----Antes de que sigas contando, Sabinsqui, te digo que sobre esto estoy algo

enterada, que no estoy completamente ajena de esa persistencia del que fue mi

primer esposo, porque eso sucediô cuasi ya al final de nuestra relaciôn..

----No me acaba de decir usted, que al irse con Cotisôn Alanda Coto esta parte

del pasado de su hija la desconocîa?

----Y te lo repetirîa de nuevo, pero te explico para que entiendas.

----No hace falta, Lolia Paulina, que me explique, porque de poder explicarlo

habrâ una razôn, un motivo, un porquê; ademâs, que siempre fue algo de mi y

mâs cercano rechazo, que las explicaciones no me gustan.

----Y entonces, Sabinsqui, por quê preguntaste si las explicaciones no te gustan?

----Porque una explicaciôn es una cosa; otra, una respuesta, que explicaciôn no

es, de lo que sale que son dos cosas diferentes, no?

----No hace falta que preguntes, ya que por lo que acabas de exponer queda cla-

ro, impoluto. A ver, quê mâs te dijo tu amiga Dina marca sobre mi hija?

----Que su hija dejô a su padre profundamente pensando, como que tambiên su-

per preocupado, y al decirle esto: que si continuaba con la incesante repeticiôn

del culto, ella se pondrîa el capacete de Plutôn para desaparecer de su vista..

----El capacete de Plutôn, quê es eso?

----Un casco que tiene el poder de volver a la gente invisible.

----Y de dônde mi hija sacô eso?

----Si usted sabe algo sobre el susodicho culto, asimismo sabrâ de que por aque-

llos tiempos su hija visitaba al mago hiperôsmico, no?

----Sî, tambiên lo sê, y, fue el mago quien le dio el casco?

----Su vecino, un personaje raro, enigmâtico y antisocial.

----Y quiên es ese vecino?

----El cinciunatus, êste, Lolia Paulina.

----Primera vez que lo oîgo nombrar; totalmente nuevo para mî; su identidad me

es ajena como habitante, ciudadado de Bedriaco. Pero quê mi hija hizo con ese y

casco, porque jamâs desapareciô en el tiempo que yo vivî con ella?

----Eso no me lo dijo Dina marca, por lo que es de suponer que no lo supo o "po-

drîa saber" al no tenerlo marcado.

----Y cômo es que tu amiga sabe esto, Sabinsqui,

----Por una conversaciôn de su hija con el flamen en el templo de Jano Quirino..

----Cômo?, pero eso es una falta de respecto o un atrevimiento, porque las con-

versaciones en ese lugar son de carâcter privado...

----Ya sê, Lolia Paulina, pero le comunico que Dina marca lo oyô al estar senta-

da en una dureta del templo y cercana al confesionario. Estuvo alguna vez usted

en ese templo?

----No me hizo falta, ya que el flamen visitaba a menudo palacio. Quê quieres y

saber, quê indagas, exploras terreno para enterarte de si soy creyente o no?

----No, no se trata de eso, Lolia Paulina.

----Ah no, y de quê entonces?

----Trâtase de que si usted estuvo en el templo conocerîa la resonancia que le y

caracteriza, esto, Lolia Paulina, esto.

----Una caracterîstica comûn que tiene el templo con otra construcciôn.

----Cuâl?

----Con palacio, donde hay que cerrar las puertas por la vibraciôn sonora que y

las palabras transporta.

----Precisamente por transportarlas fue que mi amiga escuchô las dichas por su

hija en el templo de Jano Quirino.

----Pero sabes quê me resulta curioso?

----Quê, Lolia Paulina, quê?

----Que de este lado, donde estoy, aûn no se haya mencionado el casco.

----No dijo usted que de su lado todo es posible?

----Sî que lo dije, y lo saben todos los que estân aquî.

----Pues entonces espere, que, si todo es posible, ya se mencionarâ. Pero antes 

de terminar quisiera aclararle una cosa.

----Cuâl?

----De que el casco no es el original, sino uno parecido al capacete de Plutôn.

----Mira, Sabinsqui, se despestaron los durmientes, y en el preciso momento y

que terminamos de hablar: no habrâ entre nosotros una "relaciôn" que descono-

cemos?

----Y de haberla, Lolia Paulina, quê tiene que ver con el despertar?

----Que por atingencia existe una cercanîa, y de haber êsta la conversa que tuvi-

mos no era para el saber de los demâs.

----Y dônde estâ el guacamayo polîcromo?

----Habrâ volado a la corte, lugar que conoce bien, porque allî bien se alimenta

y seguro duerme.

----De quê ustedes hablaban y por quê nos quedamos dormido?---pregunta Co-

tisô Alanda Coto.

----En vez de preguntar deberîas ocuparte de la prôxima tirada con los arilos y

del tejo---dice Lolia Paulina.

----Pues me ocupo, dâmelos acâ!!






























































 


Donnerstag, 14. April 2022

La cazuela de Vitelio (987)

    Un rato despuês, momento en el que fue posible hacer una efîmera pausa se-

mântica, Kosmos adopta la correspondiente postura para leer el reciente tenzôn

escrito por el vate; y el que, como ya dîjose, fue (exclusivamente) dedicado y al

summun del refinamiento. Su opiniôn muy contraria (amên que tâcita y que ser-

virîa tanto de aliciente como de sustento para una polêmica) a la absoluta que el 

artîfice de la composiciôn poêtica tenîa sobre tal refinamiento, pero sin que y el

autor diera dilucidaciôn del porquê de ser absoluta, contenîa bâsicos elementos

---nada que ver con los cuatro de los inveterados aqueos como componentes de

la naturaleza---que pudieran reforzarla, o que si no darle reciedumbre, pero sin

que êsta perjudicase de alguna manera al hontanar suntuoso de donde salen los

asperjamientos cognitivos. Y en fin, que entonces lee:


no serîa para Sardanâpalo ni sacar mil cuentas ni cerrar los ojos,

porque ni cercana quêdale una actividad matemâtica ni una acciôn

que para êl no serîa gaya),

como tampoco serîa un hipotêtico para su voluntad apremiante 

cualesquier principios sostenidos por corchetes),

como si tal vez fuesen garantes de mutilarles a la conciencia su 

ramaje alongado),

un conjunto que en color a dadorîa aspira,

a concretar con ofrecimientos lo que en suma o fragmentado

pudiese terminar en bulto).

Cuenta êl con un lucir que se apellida mayestâtico;

no es por gusto que en Asiria su corona no lamêntese por la

ausencia de concubinas),

las imprescindibles y joviales que favorecen la extensiôn,

y dando igual que de las risas o de los mil y un gimoteos,

aunque asimimso el lugar donde el porciento sucede del toque

de las yemas que penetran con soltura y con sensibilidad en las

 adustas profundidades).

Sardanâpalo que bien pensô el mâs que le califica,

o el a-demâs que entre aromas complacientes ubicâbalo,

fuesen ya los habituales de los jardines podados que los de la

piel con ese ampo (y) acicateante dado),

sin relevancia por quiên y sin respuestas a las preguntas de jaez

sofisticadas),

que de momento no trâtase de entrar en monografîa.

Cuâl ventura mejor dicha por una lengua febril?

Sardanâpalo la tiene sin côdigos y sin esquemas,

sin acudir a los subterfugios que de hecho provocarîanle que

tuviese que explicar lo que explicaciôn no necesita),

que tampoco explicitar cual oponencia a las oscuridades,

o por el motivo de que hay dudas sobre algo incomprendido,

y lejano asî entonces, de que pase a ser perîstasis, de un grupo

universitario que incluye las resonancias en su planificaciôn

indefectible),

grupo que, ademâs, entregado a las pesquisas, tiene mâs en

 cuenta favorables descubrimientos que valoraciones estâticas, 

 (o extâticas por costumbre o voluntad),

con lamentable fijeza, 

las que en petulancia terminan que si no en ôntica asfixia,

la que eludiô Sardanâpalo, el que bien disfrutô.






 

















 







Dienstag, 12. April 2022

La cazuela de Vitelio (986)

      No serîa para Sardanâpalos ni sacar mil cuentas ni cerrar los ojos, pincelada

con la que el vate da inicio a un reciente tenzôn dedicado al summun del refina-

miento, composiciôn poêtica que tal vez hubiese sido imposible de no haber am-

plificado Kosmos otra de sus dadorîas repasadas, y que para recordarla concreta

e inteligiblemente dice asî: 

destino tienen las amapolas mas colocaciôn los aforismos.  

     No harîa falta ser del Peloponeso (însula de Pêlope) como tampoco del Medi-

terrâneo para encontrar en ambas coloraciones un gusto dorado expresante, pero

que si en aquêlla en lo atinente a una identidad especîfica; en êsta, allende que y

balanceada con lo utruisque que facilita (o proporciona) un ponderamiento, al y

claramiento de dos disîmiles cosas que no dependen de un âbaco para tener rele-

vancia, que mucho menos del algoritmo que utiliza un matemâtico cuando pade-

ce de vigilia en una noche de Abril.

     Sin embargo, que por algo y para alguien la inferencia siempre es posible, las 

dos pinceladas pudieran resultar prâcticas para sacar consecuencias, pero que lô-

gicamente seguido a la interpretaciôn tempestiva y al menester educir, dûo que y

funciona con mâs vigor en los precisos momentos en que ôyese lo que otros con

lûcida facundia sacan a colocaciôn, que si no con un tejemaneje que como tal se

aleja de lo que netamente es producto del acto de soflamar, del uso de la palabra

afectada con un fin patêtico. Quê dirîan, entonces, los mâs doctos o afortunados?

Que lo anterior serîa como peigner la girafe.

    Êsta es la cuestiôn: o vocinglero parvîfico o analîtico opulente, que lo neutral

en la sapiencia no ha sido comprobado, ha carecido de verificaciôn. Del flôscu-

lo al vergel no son todos los que pasan. De la enclîtica partîcula al agrupante es-

tado que apellîdase conjuntivo la diferencia posible es de tamaño mayor que no

de parvedad. Lo deplorable y lo aplaudido. Lo aguijante y lo desechado. Lo que

no merece ôptimo un toque de silbato, Lo paliativo contra lo tosigante. Por la y

ventana la fuga aun no habiendo escalera del rebelde que se opone a los edictos

imperativos. Del encumbrar y del mutismo, que si aquêl tiene un propôsito con

lo aferente cuenta êste. Y masa martillo para dar en el hito.  

----Pero, Vate, Sardânapalo precisamente?, a mî me parece que, y a pesar de no

demostrarlo mucho, se inclina usted por la autocomplacencia---dice Temîganes

de Alejandrîa.

----Temîganes, si eso es lo que usted quiere creer pues crêalo, mas yo le asegu-

ro que mi tenzôn nada tiene que ver con lo que usted cree.

----No es el ônoma dado en aqueo a Asurbanipal?---pregunta Asonis.

----Câspita, Asonis, que en la alcheringa creyôse que eran la misma persona, y

segûn barruntes en los mâs descollantes libros; mas êste, a diferencia de aquêl,

fue un pudiente militar, tremendamente competente y acadêmico gobernante.

----No me extraña que estês informado, Kosmos.

----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que traigo de nuevo, a

repeticiôn una palabrilla de las mâs pegadas menos que de las mâs cerca, la que

no es otra que perogrullada, y con la funciôn de clasificar lo que usted acaba de

decir, Asonis.

----Vate, usted nunca participô en alguna orgîa?

----Temîganes, me estâ resultando usted un tanto obsesivo por ciertas ideas que

tiene, mas le respondo: como vate no me hacen falta las orgîas.

----A ver, le doy una recompensa a quiên dîgame el ônoma del progenitor y del

primer rey de Asiria...

----Respecto al lugar que ocupô como rey. Kosmos, no fue el primero sino y el

ûltimo, mas gracias por tu notable marranada---dice Temîganes de Alejandrîa.

----Y risas de Kosmos.

----Una recompensa, de cuânto?----indaga Perrasiestes de Mocarês.

----Primero el ônoma y, despuês, la recompensa----destaca Kosmos.

----Kosmos, acaba de soltar el nombre, dilo de una vez, y deja de cogernos para

tus cosas---dice Asonis.

----Anacyndaxares!!

----Conociêndote ya como te conozco, algo resta por decir de tu parte, porque y

tus preguntas son como repasadas antes de hacerlas, que si no pensadas para lo-

grar un fin determinado...

----Câspita!!, que voy a tener que cambiar el mêtodo, el recurso o la aplicaciôn,

----Ah, y entonces, quê mâs hay?

----Que empieza el ônoma con "ana", que es tanto un prefijo aqueo significante

de sobre, de nuevo y contra, como que de una medida de mâs o menos un metro.

----Contra, me has recodardo la palabra ana-logîa.

----Ve usted, Asonis, la consecuencia, el producto, el resultado al que conducen 

mis preguntas repadas o pensadas para lo que usted mismo dijo?

----Ya lo percibo, lo noto y me doy cuenta.

----Y quê mâs hay con ana?

----Cenutrio, que si usted la desea como concubina es su problema---  dice Kos-

mos y muerto de la risa.

----Perrasiestes, que ya sabes eso de lascar en masa jamonera.

----Usted sî, Temîganes, que dio en el clavo, encajô la puntilla o sacô del orificio

un jâculo recto---dice Kosmos.

----Quê manera de sacarle provecho a todo!!---afirma Perrasiestes de Mocarês.

----Êsa es la res, êsa!!


























  







 




 

Sonntag, 10. April 2022

La cazuela de Vitelio (985)

        No habrîa que cavilar sobre el hecho, que a la postre y al cabo ha sucedido

tanto, o que de facto vuelve a pasar de consuno a la pericia del agente y en cual- 

quier localidad de este mundo, de que el oportunismo del hombre reluce en y lo

existencial como Aldebarân en la constelaciôn taurina, que si no como un imbo-

rrable deîctico que sin disimulo indica adjetivo, lugar y momento. Mas para que

entiêndase este preludio dêbese una dilucidaciôn.

      La rerum es, y totalmente alejada de la expresiôn "toma y daca" por resultar

imtempestivo un trueque simultâneo tanto de servicios como de cosas, que el ar-

quîatra Golemo hâcese dueño de la verba non plus ultra de un minuto de Vercin-

getorix haber dicho de que iba a tapar el agujero, a su vez que clarando, sin dila-

ciôn alguna, el porquê del raudo movimiento de su lengua, y que es el siguiente:

porque una parte de la ûltima proposiciôn sacada a puesto por el didâscalos filo-

sôfico contenîa inteligiblemente este enunciado: se dice una cosa a partir de y lo

que se cree.

----Pero, Golemo, usted aprovecha mis palabras, que si no las utiliza para repo-

nerse de alguna desilusiôn al revelar su fantasîa?

----Estoy de acuerdo con usted, didâscalos, por que cômo serîa posible que un

coralillo cupiese en un agujero de veinte centîmetros de profundidad----dice el

cazador.

----Desilusiôn, didâscalos, verdad?----pregunta el arquîatra Golemo.

----Alguna vez usted, Golemo, intentô meter su cabeza en algûn lugar y negado

le fue su deseo, o que si no que viose en alguna dificultad al hacerlo?

----No entiendo, didâscalos, adônde quiere usted llegar.

----A la comprensiôn de su fantasîa.

----Entonces quê, puedo tapar el agujero o no?----indaga Vercingetorix.

----Quien tiene firmeza en lo que dice ninguna fantasîa lo seduce.

----Cômo, usted pone en duda mi firmeza, didâscalos?

----Ligeramente la cuestiono, Vercingetorix.

----Y por quê es usted tan mal educado, Vercingetorix?---fisga Golemo.

----Lo dice usted por que interrumpî al formular mi pregunta?

----Por quê si no, Vercingetorix?

----Disculpe usted, Golemo, pero le hago saber que, como contertulio, acostum-

brado estoy a la interrupciôn.

----Pues dêjela para la Kosmona, de acuerdo?

----En fin, que tapo el agujero.

----Didâscalos, le puedo asegurar que yo soy prâctico y, como tal, de fantasîas

carezco---destaca el arquîatra Golemo.

----Eso es tan imposible como que Apolo salga de Diana...

----Imposible?, usted me resulta un filôsofo atrevido.

----Precisamente por ser filôsofo le pregunto: al decirme atrevido, en cuâl cate-

gorîa me ubica, en la de insolente, grosero u osado?

----Didâscalos, atrevido simplemente, no me gustan las categorîas.

----Se nota que usted no pudiera ser filôsofo.

----De facto soy mêdico, no?

----Lo que se sabe no se pregunta!!

----Entonces lo afirmo.

----Pero sin olvidar la sentencia del oscuro de Êfeso: lo ûnico que perdura es el

cambio. Algûn dîa usted dirâ: fui mêdico, lo que entonces indica que ya no lo y

es, paradigma de cambio.

----Y quê pasa con el conocimiento, no se queda?

----Conocimiento no es ser, mas ser sî es conocimiento sea adquirido o innato.

----Se lo repito: yo soy mêdico!!

----Puedo decir una cosa, para que despuês no me digan que interrumpo?

----Dîgala usted, Vercingetorix---responde el didâscalos filosôfico.

----Total y completamente tapado el agujero.

----Eureka!!, un agujero menos en este mundo atiborrado de orificios.

----No creen ustedes que Kosmithôs se demora demasiado en regresar?

----Cazador, no se preocupe usted, que bastante bien que lo conoce...

----Por eso mismo me preocupo, Vercingetorix, por eso.

----La ataraxia es relevante: têngala usted, cazador---dice el didâscalos filosô-

fico.


       Sigue a la escucha de la palabra "ataraxia" una reacciôn del arquîatra Go-

lemo, debiêndose la causa a la repeticiôn de la susodicha palabra por las inol-

vidables bocas de los pastores oriundos de Cantabria que ocupâronse de su y

crianza al sucumbir sus progenitores cuando tenîa dos años; allende que muy

fieles seguidores de los estoicos, por lo que ni serîa extraño ni inextricable de

entender la salida que escogieron como solvento definitivo a las existenciales

pejigueras que padecîan: el suicidio, y ya contando Golemo con quince años.

Habrîa que agregar, aunque ya haya sido amplificado, que de no ser por ellos

Golemo no hubiese tenido la oportunidad de aprender la base de la medicina

natural, aprendizaje que tanto gratuito como beneficioso no resultarîa efîme-

ro para el que da calaña de preferencia por êl asimismo que de interês, dos y

cosas que Golemo ha mantenido sin dudas de ningûn tipo, sin conservarlas a

trancas y barrancas, a trompicones.

----Esta reacciôn de usted, Golemo, bien que la conozco, cômo olvidarla?

----El mâs adecuado para decir eso es usted, cazador, que si no bien algo me

conoce desde hace ya bastante, desde aquellos tiempos en que fue usted tau-

maturgo.

----Asî es, Golemo, de aquêllos que pertenecen ya a la alcheringa, los de y

atrâs, que entonces recordables?

----Dependientes de la buena o mala nemôsine---agrega el didâscalos filosôfi-

co.

----Sin refutaciôn, didâscalos----dice Golemo.

----Siempre es posible, que tâ prostô têlos.

----Quê?, le vuelvo a decir: soy arquîatra!!---afirma Golemo que al cazador y

pregûntale: cuândo usted va a la caza de un ciervo?

----Golemo, tal tipo de caza regularmente la realizô cuando hay un pedido y

de la reina...

----A mi sôlo me interesan los cuernos.

----Sî, ya sê: cuerno de ciervo rallado mezclado con agua.

----Elixir para la acidez estomacal.

----Que quê bien que lo sabe el flamen, no?

----Si es que no ha olvidado que fue necesario el antîdoto por tal acidez y debi-

da al ûltimo âgape que hubo en palacio.

----En el caso del flamen no creo que sea mala su nemôsine, porque si no quê

pudiera decirle a los confesantes...

----Que acuden a êl y en busca de viejas palabras, didâscalos?

----Me ha entendido bien usted, Golemo.

----Saben una cosa?---pregunta el cazador.

----No me vaya a decir usted que hace una excepciôn y, sin pedido alguno, se va

a cazar un cuervo.

----No, no es eso, Golemo.

----Y quê es entonces?

----Que me es imposible la ataraxia pensando en Kosmithôs, asî que me discul-

pan ustedes por irlo a buscar.

----No creo que en lo que usted va, lo busca y regresa, aûn estemos aquî.

----No hace nada, didâscalos, si regreso y no estân es muestra de que se fueron.

----Quê buen phântasma el suyo, cazador.

----Y risas del cazador.



























 



  















 













 

Donnerstag, 7. April 2022

La cazuela de Vitelio (984)

      Seguido a que cumpliera Vercingetorix con el cometido que no debîa pos-

ponerse, y no tanto debido a su relevancia sino que mâs justamente por moti-

vos de ethôs, la fogata dejô de tener funciôn, por lo que entonces quedarîa la

lumbre de la Luna como la ûnica luz en la noche que tendrîan las seis criatu-

ras presentes debajo del tejo, y con el objetivo concreto e improvisado de ha-

cer una reuniôn, aunque tanto exenta de un ser de rigor como del a todo tran-

ce, y si lo primero porque respecto a su carâcter no era ni indispensable y ni

 obligatorio; lo segundo, por no contar con una locuciôn adverbial que diera

a entender [o aludiese a que] harîase a pesar de todo, en contra o a favor de 

lo que fuese o desafiando la situaciôn de un instante determinado, y a su vez 

condicionada por razones que no capta la imaginaciôn.

      Mas si de algo percatôse Kosmithôs, algo que solamente fue posible con

 la basta lumbre de Luna con la que contaba la noche, fue de que por una de

de las patas del corcel asturiano subîa un batallôn de hormigas cabezonas de

coloridad grisallosa, mas sin que ninguno de los presentes supiera del tipo y

que eran y, muchîsimo menos a la familia a la que pertenecîan. Pero de algo

que sî pûdose hablar aun ausente el conocimiento menester, fue de la parsi-

monîa con la que las hormigas ascendîan hacia el lomo del cuadrûpedo, con-

virtiêndose êsta en la razôn de que el cinciunatus sospechara que tenîan una

avanzada edad dadora de cansancio, y como tal causante de una lentitud no-

table.

----Esto de la parsimonia de las hormigas no podrîa ser el tema primero de

nuestra reuniôn?----pregunta el didâscalos filosôfico.

----Vaya perîstasis con la que tenemos que empezar!!, pero alguien sabe si

estas hormigas pican?, no vaya a ser que le fastidien la pata al corcel.

----Me parece que si picaran, Kosmithôs, ya el corcel hubiêrase querellado 

con los respectivos relinchos; pero sabes una cosa, que serîa totalmente la

definitiva para saber si pican o no?

----Cuâl es la cosa, didâscalos?

----Pon un dedo delante de alguna de ellas y, si son agresivas, râpido lo vas

a saber.

----Quê va!!, quê usted dice, didâscalos, mire que yo padezco de alergia...

----Alêrgico tû, desde cuândo?

----Desde ahora mismo que me inventê el padecimiento----dice Kosmithôs

riendo.

----A ver, Kosmithôs, le pongo un dedo yo----dice el cazador.

----Pues saque usted a relucir su valentîa.

----Y, pican o no?----fisga el arquîatra Golemo.

----Mas bien lo que hacen es cosquilla----responde el cazador mostrando el

dedo con cuatro hormigas.

----Entonces no son agresivas, mas aun asi no quiero verlas mâs en la pata y

del corcel.

----Hay un elixir efectivo contra esto, Kosmithôs.

----Un elixir, cuâl, Golemo?

----Mojar las cuatro patas del corcel con agua, sal y limôn; pero atenciôn, ya

que el agua no puede ser de ningûn lugar sino de un pozo.

----Verdad que es cierto lo que usted dice, o me estâ cogiendo para sus cosas?

----Yo nada tengo que ver con tu padre, que quede claro.

----De oîrlo Kosmos ya tendrîa asegurado un discurso---suelta Vercingetorix.

----Pensândolo bien no es difîcil encontrar tal elixir---dice el didâscalos filosô-

fico.

----Ah no, y de dônde voy a sacarlo?

----Kosmithôs, que cerca de aquî vive Kalîas y el leñador de Britania.

----Contra, verdad que sî, pero didâscalos pasa una cosa...

----Que a saber es...

----Que ninguno de los dos tienen pozo.

----Que no lo utilicen no quiere decir que no lo tengan.

----Y cômo es que yo nunca haya visto esos pozos?

----Porque estân tapados con un grueso maderôn.

----Y cômo usted sabe eso, didâscalos?

----Confôrmate con saber que yo lo sê.

----Hasta yo sê ahora que usted lo sabe, didâscalos---dice Vercingetorix.

----Ya yo lo sabîa, y seguro que antes que el didâscalos lo supiera---el y

cazador revela.

----Y a quê se debe este jueguito con el verbo saber?

----Y a quê se debe tu pregunta sobre el jueguito, Kosmithôs, que de tratar-

se de jueguitos a uno ya estâs acostumbrado?--- pregunta el didâscalos filo-

sôfico.

----Antes que me caigan en pandilla me voy a buscar el elixir---suelta Kos-

mithôs.

----Y risa de los presentes.


      A raîz de haberse ido Kosmithôs en busca del elixir, Vercingetorix da y

con el nûcleo hormiguero, mas no antes de la pertinente bûsqueda. El agu-

jero de êste media veinte centîmetros de profundidad, mesurar que fue po-

sible con la ayuda de una têcnica conocida, amên que muchitanto usada y

por los guerreros celtas e indefectible para otros fines. Tras un educimien-

to detallado y conciso, Vercingetorix no da por descartado o por imposible

el hecho, de que los pâjaros que volaron en derredor del tejo pudiesen a su

manera saber de la existencia del agujero, el que vendrîa a ser para ellos y

como una posibilidad de obtener sustento, ya que al no precisar que trâtase

de uno de hormigas, sino de uno del cual saldrîan animales invertebrados 

de simetrîa bilateral, ya fuesen orugas, lombrices o gusanos de seda (larva

de un insecto lepidôptero que alimêntase de hojas de morena haciendo un

capullo sedoso), al âgape para sus picos quedarîa garantizado.

----Eureka, Vercingetorix, que no sabîa que usted dominaba esta asignatu-

ra---dice el didâscalos filosôfico.

----En realidad, didâscalos, no es tanto dominio sino recuerdo, pero por y

su eureka gracias.

----Y por quê usted da las gracias por el eureka?---fisga el cinciunatus.

----Porque tal palabra la dice el didâscalos en momentos oportunos menos

que siempre, en los que vale la pena decirla por cuestiones muy bien deli-

mitadas y asociadas al mundo del saber.

----Y eureka de nuevo por su breve discurso, Vercingetorix.

----Sabe usted una cosa, Vercingetorix?, que su deducir me parece lôgico.

----Lôgico por el sentido o por la cosa de que suceda cuando tiene que su-

ceder, y no en cualquier momento?

----Yo creo que por lo segundo, didâscalos, ya que a partir de una cosa re-

salta la otra----responde el arquîatra Golemo.

----No me parece mal su respuesta, ya que es lôgica a partir de lo que cree.

----Aunque tambiên coherente, no?

----Se dice una cosa a partir de lo que se cree, menos que creer una cosa a

partir de lo que se dice, por quê?, porque la cosa va primero que el decir.

----Me dan unos minutos para tapar el agujero?

----Concedidos, Vercingetorix, concedidos!!--afirma del didâscalos filosô-

fico.



























 















  

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         Terencio, el ônoma del cartero que dejaba las correspondencias en cada buzôn de mi edificio, fue el motivo de que acordârame en la ...