No serîa para Sardanâpalos ni sacar mil cuentas ni cerrar los ojos, pincelada
con la que el vate da inicio a un reciente tenzôn dedicado al summun del refina-
miento, composiciôn poêtica que tal vez hubiese sido imposible de no haber am-
plificado Kosmos otra de sus dadorîas repasadas, y que para recordarla concreta
e inteligiblemente dice asî:
destino tienen las amapolas mas colocaciôn los aforismos.
No harîa falta ser del Peloponeso (însula de Pêlope) como tampoco del Medi-
terrâneo para encontrar en ambas coloraciones un gusto dorado expresante, pero
que si en aquêlla en lo atinente a una identidad especîfica; en êsta, allende que y
balanceada con lo utruisque que facilita (o proporciona) un ponderamiento, al y
claramiento de dos disîmiles cosas que no dependen de un âbaco para tener rele-
vancia, que mucho menos del algoritmo que utiliza un matemâtico cuando pade-
ce de vigilia en una noche de Abril.
Sin embargo, que por algo y para alguien la inferencia siempre es posible, las
dos pinceladas pudieran resultar prâcticas para sacar consecuencias, pero que lô-
gicamente seguido a la interpretaciôn tempestiva y al menester educir, dûo que y
funciona con mâs vigor en los precisos momentos en que ôyese lo que otros con
lûcida facundia sacan a colocaciôn, que si no con un tejemaneje que como tal se
aleja de lo que netamente es producto del acto de soflamar, del uso de la palabra
afectada con un fin patêtico. Quê dirîan, entonces, los mâs doctos o afortunados?
Que lo anterior serîa como peigner la girafe.
Êsta es la cuestiôn: o vocinglero parvîfico o analîtico opulente, que lo neutral
en la sapiencia no ha sido comprobado, ha carecido de verificaciôn. Del flôscu-
lo al vergel no son todos los que pasan. De la enclîtica partîcula al agrupante es-
tado que apellîdase conjuntivo la diferencia posible es de tamaño mayor que no
de parvedad. Lo deplorable y lo aplaudido. Lo aguijante y lo desechado. Lo que
no merece ôptimo un toque de silbato, Lo paliativo contra lo tosigante. Por la y
ventana la fuga aun no habiendo escalera del rebelde que se opone a los edictos
imperativos. Del encumbrar y del mutismo, que si aquêl tiene un propôsito con
lo aferente cuenta êste. Y masa martillo para dar en el hito.
----Pero, Vate, Sardânapalo precisamente?, a mî me parece que, y a pesar de no
demostrarlo mucho, se inclina usted por la autocomplacencia---dice Temîganes
de Alejandrîa.
----Temîganes, si eso es lo que usted quiere creer pues crêalo, mas yo le asegu-
ro que mi tenzôn nada tiene que ver con lo que usted cree.
----No es el ônoma dado en aqueo a Asurbanipal?---pregunta Asonis.
----Câspita, Asonis, que en la alcheringa creyôse que eran la misma persona, y
segûn barruntes en los mâs descollantes libros; mas êste, a diferencia de aquêl,
fue un pudiente militar, tremendamente competente y acadêmico gobernante.
----No me extraña que estês informado, Kosmos.
----Por el oro de las retamas y la pûrpura de los brezos!!, que traigo de nuevo, a
repeticiôn una palabrilla de las mâs pegadas menos que de las mâs cerca, la que
no es otra que perogrullada, y con la funciôn de clasificar lo que usted acaba de
decir, Asonis.
----Vate, usted nunca participô en alguna orgîa?
----Temîganes, me estâ resultando usted un tanto obsesivo por ciertas ideas que
tiene, mas le respondo: como vate no me hacen falta las orgîas.
----A ver, le doy una recompensa a quiên dîgame el ônoma del progenitor y del
primer rey de Asiria...
----Respecto al lugar que ocupô como rey. Kosmos, no fue el primero sino y el
ûltimo, mas gracias por tu notable marranada---dice Temîganes de Alejandrîa.
----Y risas de Kosmos.
----Una recompensa, de cuânto?----indaga Perrasiestes de Mocarês.
----Primero el ônoma y, despuês, la recompensa----destaca Kosmos.
----Kosmos, acaba de soltar el nombre, dilo de una vez, y deja de cogernos para
tus cosas---dice Asonis.
----Anacyndaxares!!
----Conociêndote ya como te conozco, algo resta por decir de tu parte, porque y
tus preguntas son como repasadas antes de hacerlas, que si no pensadas para lo-
grar un fin determinado...
----Câspita!!, que voy a tener que cambiar el mêtodo, el recurso o la aplicaciôn,
----Ah, y entonces, quê mâs hay?
----Que empieza el ônoma con "ana", que es tanto un prefijo aqueo significante
de sobre, de nuevo y contra, como que de una medida de mâs o menos un metro.
----Contra, me has recodardo la palabra ana-logîa.
----Ve usted, Asonis, la consecuencia, el producto, el resultado al que conducen
mis preguntas repadas o pensadas para lo que usted mismo dijo?
----Ya lo percibo, lo noto y me doy cuenta.
----Y quê mâs hay con ana?
----Cenutrio, que si usted la desea como concubina es su problema--- dice Kos-
mos y muerto de la risa.
----Perrasiestes, que ya sabes eso de lascar en masa jamonera.
----Usted sî, Temîganes, que dio en el clavo, encajô la puntilla o sacô del orificio
un jâculo recto---dice Kosmos.
----Quê manera de sacarle provecho a todo!!---afirma Perrasiestes de Mocarês.
----Êsa es la res, êsa!!
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